¡No es justo!

“¡No es justo!”, era la frase que Josué (mi hijo de 6 años) acostumbraba a decir cuando las cosas no salían como él las planeaba o como él esperaba que sucedieran. Cuando alguien tomaba el parqueo que estábamos esperando, cuando alguien le daba un caramelo a su hermanito menor y a él no o simplemente cuando se encontraba aburrido sin nada que hacer. Sin darse cuenta él estaba mirando todo lo que sucedía a su alrededor desde los lentes de su propia justicia. El asunto fue empeorando cuando comenzó a notar situaciones que a sus ojos parecían muy injustas, y me hacía preguntas como: ¿Por qué existen los pobres? ¿Por qué mueren los niños? ¿Y si una familia es atrapada por un tornado? (él suele ser muy creativo).

Y para buscar respuestas a sus inquietudes visitamos el lugar donde iniciaría la jornada del hombre que recibiría la única “injusticia”: el pesebre.

La navidad, el nacimiento de Jesús, explica de manera muy clara si Dios es injusto o no con el hombre. Reflexionar si para Jesús fue “justo” asumir el plan de redención nos ayuda a ponerlo a Él en el centro y disipa todas nuestras dudas.

¿Era justo que Dios tuviera que venir al mundo a arreglar el desastre que pecadores habían hecho?

¿Era justo que el Rey de la gloria pusiera a un lado su majestad para venir al mundo y no tener ni siquiera donde recostar su cabeza?

¿Era justo que un Dios perfecto y santo se encarnara de una mujer pecadora y se viera limitado a un cuerpo humano?

¿Era justo que el único que nunca pecó recibiera el castigo de aquellos que realmente lo merecían?

¿Era justo que el único Justo le otorgara a los injustos toda la justicia que ganó con su justa vida?

Porque también Cristo murió por los pecados una sola vez, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios. 1 Pedro 3:18ª

Lo que sí era justo era que nosotros como pecadores recibamos la muerte eterna, era justo que se nos tratara de acuerdo a nuestros pecados. Sin embargo, Dios nos ha pagado conforme a nuestra maldad (Salmos 103:10) Todo lo contrario nos ha dado vida a través de Cristo. Misericordia y gracia para pecadores, y sufrimiento y muerte para el único Santo. ¿No te parece eso injusto?

Las preguntas de Josué parecen sencillas e inocentes pero en realidad revelan la tendencia de nuestro corazón cuando no entendemos la verdad central del Evangelio. ¡El justo muere por los injustos, haciéndose justicia de Dios para ellos!

Que en esta Navidad y siempre podamos rendir nuestras vidas en adoración y agradecimiento al Único que pudo haber dicho “No es justo!” y no lo hizo por amor a ti y a mí.

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Sobre el autor

Betsy Gómez

Betsy Gómez

Hija y sierva de Dios por gracia, esposa de Moisés, madre de Josué y Samuel, portadora de un ferviente anhelo por llevar el evangelio a las siguientes generaciones. Forma parte del ministerio para mujeres Aviva Nuestros Corazones, administrando los blogs Mujer Verdadera y Joven Verdadera. Además supervisa el área de Media. Actualmente está cursando un M.A. en Ministerio a Mujeres en el Southeastern Baptist Theological Seminary. Escribe en Aviva Nuestros Corazones, en su blog personal y contribuye en Coalición por el Evangelio.

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