Cuando estás decepcionada de Jesús

Las cosas se estaban poniendo peor. El Maestro no había llegado y la enfermedad progresaba. ¿No había recibido el mensaje? Lázaro estaba muriendo. Y esperaban que Jesús llegara.

Jesús amaba a Marta y María. Él amaba a Lázaro. Y cuando recibió la noticia de que Lázaro estaba enfermo…Jesús esperó.

Y estaba enfermo cierto hombre llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de su hermana Marta. María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume y le secó los pies con sus cabellos. Las hermanas entonces mandaron a decir a Jesús: Señor, mira, el que tú amas está enfermo. Cuando Jesús lo oyó, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por medio de ella. Y Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando oyó, pues, que Lázaro estaba enfermo, entonces se quedó dos días más en el lugar donde estaba. (Juan 11:1-6).

Cuando a Jesús le llegó la noticia, Él esperó. Permaneció dos días más. No se apresuró. No corrió. Ni siquiera sanó a la distancia como hizo con el hijo del centurión.

La palabra “decepcionado” no aparece en el texto pero está escrita en toda la historia.

No lo que ellos esperaban

Estoy segura que María y Marta estaban decepcionadas. Sabían que Jesús podía sanar a su hermano. Sabían que eso no sería ningún problema para Él. Así se lo dijeron tan pronto Él se presentó (cuatro días tarde según ellas).

Puedo ver los brazos cruzados de Marta y su mirada fulminante mientras le reprochaba a Jesús:

"Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto." (Juan 11:21).

Ella echa la culpa de la muerte de Lázaro a Sus pies.

Ella derrama su corazón con una petición urgente, y Jesús no se presentó. La decepcionó. ¿Te identificas?

Tengo oraciones no contestadas. Tengo peticiones urgentes que no han sido atendidas. Tengo personas amadas que están muriendo sin esperanza de vida eterna.

¿Dónde está Jesús?

¿Por qué se retrasa?

¿No le importa?

¿No está escuchando?

¿Dónde está?

Esperando lo más importante

Jesús estaba justo donde se suponía que debía estar. Él los amaba, por eso esperó.

Su corazón quería lo mejor para ellos, por eso esperó.

Su visión trascendía lo esperado, por eso esperó.

Obedecía el plan del Padre, por eso esperó.

Jesús no estaba apurado en ir, porque en la espera siempre hay un gran propósito.

Juan nos da los detalles, para que no haya errores respecto a quién “era este Lázaro”. Es Lázaro de Betania, "la aldea de María y su hermana Marta." Para añadir a ese énfasis, Juan incluye el detalle: "era María quien había ungido al Señor con aceite y había limpiado Sus pies con su cabello, y su hermano Lázaro estaba enfermo”.

Nota el detalle. El Espíritu Santo a través de Juan nos dice que Él sabe quién era esa María; debemos prestar atención al hecho de que ésta no era una “María común”. Esta era María quien había preparado a Jesús para el entierro. El ungimiento tendría lugar luego de este incidente, pero Juan quería que el lector entendiera que ésta era la María que era devota del Salvador, la misma que se había sentado a Sus pies para empaparse de cada palabra que salía de sus labios.

Las hermanas habían enviado un mensaje, no con la simple noticia de que “Lázaro está enfermo” sino enmarcando el mensaje con la urgencia conmovedora de que “el que amas está enfermo”.

Y Jesús esperó.

Jesús esperó porque esto se trataba de algo más que de la dulce María. Más que la fiel Marta. Se trataba de algo más que el amado Lázaro.

Jesús esperó para glorificar a Dios.

Jesús esperó para que lo más importante ocurriera. Si Jesús hubiera venido cuando Marta envió a buscarlo, no se habría estirado su fe. No habría habido una multitud de dolientes que fueran testigos del Dador de la vida en acción. No habrían tenido una resurrección que maravillara a la comunidad judía ni se habría suscitado una sentencia de muerte.

Si Jesús hubiera respondido cuando las hermanas hicieron el primer llamado, lo más importante se habría sacrificado por lo que ellas pensaban que era lo mejor.

Pero debido a que los amaba, porque Él deseaba la Gloria de Dios, Jesús esperó.

Él conoce tu corazón

Amada ¿qué le estás pidiendo hoy a Dios? ¿Has estado clamando por un largo período de tiempo sin ninguna señal de respuesta?

No te desanimes.

No creas que Él no te ve, o no sabe, o no le interesa.

Jesús sabe y a Él le interesa; Él no se hará ciego ante aquellos que le claman por Misericordia…pero puede ser que espere.

Porque te ama, Jesús podría esperar.

Para la gloria de Dios, Jesús podría esperar.

Por un propósito mayor de Dios, Jesús podría esperar.

Mientras esperas derrama tu corazón en devoción total a Él, sabiendo que todo lo que Él hace es Bueno:

Bueno es el Señor, una fortaleza en el día de la angustia, y conoce a los que en Él se refugian. (Nah. 1:7).

¿Cómo podemos orar por ti?

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Este artículo procede del Ministerio Aviva Nuestros Corazones ® www.avivanuestroscorazones.com

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Sobre el autor

Kimberly Wagner

Kimberly Wagner

La pasión de Kimberly Wagner es Cristo, y ella desea encender la búsqueda de la gloria de Dios por parte de las mujeres. Es autora de, y es una invitada frecuente al programa de radio de Revive Our Hearts, así como colaboradora habitual del blog de True Woman. A ella le gusta compartir con las mujeres y escuchar lo que Dios está haciendo en sus vidas.

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