Dándole a tu esposo la confianza para liderar

“Oye, ¿pero cómo se te ocurre tomar este expreso a esta hora del día? ¿Acaso no sabes que esa es la peor ruta que podemos tomar? ¿Por qué no vas por el atajo… llegaremos tarde!”  Otro esposo que ha sido desalentado y derrotado debido a la corrección continua de su esposa. Una vez más se dice a sí mismo: “¿por qué intentar o tratar de tomar mis propias decisiones? Nunca tomo la correcta. Jamás podré estar a la altura de sus expectativas… ¿para qué tratar?

Si pudiéramos dar marcha atrás a las horas del día y preguntarle a esta mujer esa mañana “¿Estas planeando apocar a tu marido y callarlo una vez más con tus opiniones?” Seguramente contestaría diciendo algo así: “¡De ninguna manera! Quiero que sea el líder en nuestra relación. Nunca lo trataría así!”  No creo que ninguna de nosotras haya planeado apocar a nuestro esposo; pero sucede sin que nos demos cuenta. ¿Por qué lo hacemos? 

No me refiero a hacer observaciones sanas o críticas “positivas y constructivas”  ni tampoco a que ignoremos el pecado o que desechemos la confrontación bíblica. A lo que me refiero es a la muy irritante tendencia de ver todas sus decisiones a través de mi visión cuadriculada y estrecha. Es ese tipo de espíritu crítico que se levanta muchas veces, demoliendo y paralizando su deseo de liderar. 

Seguramente todas estaríamos de acuerdo sobre lo que origina estas actitudes, y lo podríamos resumir con un pecado en particular que es la fuente de todo: el ORGULLO.  ¿Pero por qué se nos hace tan fácil apocarlos? Me pregunto si tiene algo que ver con nuestro diseño y naturaleza —como ayudas idóneas!

Nuestras intenciones son honrosas.  La motivación de nuestro corazón es ayudar a la mejoría de los hombres en nuestras vidas (pienso que sé cuál es la “mejor manera de hacer algo”,  y claro, lo ayudo dejándole saber cuál es esa forma, ¿no es así?).  ¡Pero el resultado final NO AYUDA a un hombre que desesperadamente necesita espacio y oportunidad para liderar! Quizás la mejor ayuda que pueda ofrecerle cuando él está tratando de liderar es cerrar mi boca y ofrecerle una sonrisa de apoyo.

No estoy diciendo que nunca debemos ofrecer nuestra opinión o compartir nuestras ideas. Solo estoy sugiriendo que dejemos pasar las cosas pequeñas. He encontrado que cuando aliento su liderazgo en las cosas menores, él buscará mi opinión en las cosas grandes. 

Considera esto: ¿por qué no dejar que tu esposo tome la ruta que desee, y si llegas más tarde de lo que hubieses querido… qué importancia tiene eso? ¿Acaso es más trascendental llegar a tiempo a algún lugar que cuidar el corazón de tu esposo? Él quizás aprenda algo de su elección, y tome una ruta diferente la próxima vez (o no lo aprenda y termine tomando la misma), pero ¿no sería mejor que él adquiera ese conocimiento en el proceso de “ser un hombre con una misión” en lugar de hacerlo porque su esposa le dice todo lo que tiene que hacer?

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Este artículo procede del Ministerio Aviva Nuestros Corazones ® www.avivanuestroscorazones.com

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Sobre el autor

Kimberly Wagner

Kimberly Wagner

La pasión de Kimberly Wagner es Cristo, y ella desea encender la búsqueda de la gloria de Dios por parte de las mujeres. Es autora de, y es una invitada frecuente al programa de radio de Revive Our Hearts, así como colaboradora habitual del blog de True Woman. A ella le gusta compartir con las mujeres y escuchar lo que Dios está haciendo en sus vidas.