Dios convirtió mi desastre en mi mensaje

El diccionario Merriam-Webster define la palabra desastre como "alteración del orden público, ofensivo o desagradable debido a torpeza, negligencia o mala conducta." Si pudieras ponerle una cara a esta definición, habría sido la mía.

Mi trágica elección

Exteriormente, nadie habría asumido que yo fuera un desastre. Era activa en nuestra iglesia, pero tenía un corazón muerto para las cosas de Dios. Yo estaba desesperada, anhelaba el amor y la aceptación, aparte de la relación con Dios, y estaba buscando el amor en los lugares equivocados. Nunca hubiera podido imaginar dónde me llevaría este viaje.

Hay una inexplicable libertad y gozo cuando se saben las peores cosas acerca de ti y no tienes nada que ocultar.

Esta misma semana, tuve una conversación con mi hijo, de doce años de edad. Necesitaba compartir con él, como lo he hecho con mis otros hijos, acerca del camino por el que me ha llevado el Señor. Mientras compartía con él, había ternura, compasión y perdón. A través de mi historia, mi hijo vio a Jesús como nuestro Redentor con mayor claridad de lo que nunca lo había hecho antes.

Verás, quedé embarazada a la edad de dieciocho años y tuve un aborto. En ese momento, simplemente mi corazón enterró el arrepentimiento. Ese plan funcionó por un tiempo, y me convertí en una confiable mujer de trabajo en el mundo corporativo. Tuve un gran trabajo en una hermosa ciudad, muy lejos de mi turbulenta adolescencia.

Invadida por la gracia de Dios

Al mismo tiempo, la gracia de Dios comenzó a invadir mi alma estéril, y lo empecé a abrazar con amor sensible. Me comprometí a servirle con mi vida. Me casé con un hombre de Dios, tuve nuestro primer hijo sólo unos pocos años más tarde. Mi mundo lucia completo. Pero entonces ocurrió lo inesperado.

El día de mi primera ecografía, vi a mi bebé moverse dentro de mí. Exquisito. Delicado. Vulnerable. De repente, mi pasado llegó avasallándome. Estaba todavía temblando cuando salí del hospital, antes de estallar en una ola de amargo llanto. En ese momento, fue como si Dios hablara a mi corazón y me dijera: "Hija mía, te estoy confiando esta pequeña vida, y te amo." Bajo el hermoso cielo de Florida, aprendí la verdadera definición del amor de Dios. Un amor que llevó a Cristo a dejar el cielo y soportar la cruz. Un amor que le permitió soportar toda la ira de Dios contra el pecado, para que nos pudiera dar a todos libremente el amor y el perdón. Un amor que fue mío—una chica egocéntrica que había optado por abortar a su hijo.

Caminando en la Luz

Alrededor de un año después del nacimiento de nuestra hija, tuve que decirle a mi marido el secreto de mi pasado. Unidad en nuestro matrimonio significa no ocultar nada. Pasamos dos días hablando del desastre, y por primera vez, sentí un nuevo nivel de libertad al orar juntos. Mi marido me comunicó que creía que Dios quería usar mi historia para impactar a otros.

Pensé: ¡No puede ser! ¡Esto paso hace tiempo!

Empecé a descubrir algunos principios poderosos sobre la sanación que nos unen.

En primer lugar, el poder del pecado está en el secreto. Cuando me escondí detrás de lo que había hecho, mi corazón desarrolló heridas de un miedo paralizante, vergüenza y auto-rechazo. Pero ¡Jesús quería liberarme! Colosenses 1:13 dice: "Él nos libró del dominio de las tinieblas." Entiendo perfectamente cómo lucen las tinieblas, y estoy muy agradecida de que Dios me haya sacado de ese lugar.

En segundo lugar, necesitamos a los demás para poder sanar. El apóstol Santiago nos dice: "Confesaos vuestros pecados unos a otros, y orad unos por otros para que seáis sanados" (Santiago 5:16). No sólo necesitamos el perdón que viene de la confesión de nuestros pecados a Dios (1 Juan 1: 9), sino también la oración, el aliento y la rendición de cuentas a los demás.

Finalmente, Dios nos usa más fuera de nuestra zona de debilidad. El apóstol Pablo estuvo una vez con tanta angustia que "se desesperó de la misma vida " (2 Co 1. 8). En la misma carta, él nos da el propósito de la adversidad: Dios "nos consuela en todas nuestras tribulaciones" para que podamos consolar a otros que pasan por problemas similares (1, 4). Eso, sin embargo, no puede suceder a menos que estemos dispuestas a compartir nuestras desastrosas historias. Hay una liberación y un gozo inexplicable, que viene cuando sabes que no tienes que ocultar las peores cosas acerca de ti. Finalmente puedes ayudar a otros.

Un ministerio inesperado

Hoy, Dios me ha dado un ministerio inesperado tras el quebrantamiento por mi aborto. Después de compartirlo con mi esposo, comencé a servir en un centro de atención local para embarazadas. Hablé en su celebración, dándole pública alabanza al Señor por Su amor y perdón eterno.

Tengo la oportunidad de compartirlo en todo el país, ya que mi marido y yo viajamos y compartimos las verdades bíblicas acerca de la honestidad, la humildad y el perdón. Estas verdades realmente nos hacen libres para caminar en obediencia, teniendo un impacto eterno en Cristo y en nuestra esfera de influencia. Mi secreto de haber tenido y ocultado un aborto, es uno de los muchos que nosotros compartimos. Innumerables mujeres han venido a mí y me dicen: "Acabas de compartir mi historia, y yo nunca se la he dicho a nadie." En la medida en que he visto a otros siendo genuinos y vulnerables, el gozo de la libertad comienza a iluminar sus rostros. Se sumergen en una más profunda confianza en Dios y aprenden a amar, y adorar de una manera nueva y fresca.

Ha sido un camino asombroso en la gracia de Dios. Ahora ¡tengo seis hijos! Hice cosas tan horribles, pero Dios no niega la misericordia a nadie —ni siquiera a mí. Mi vida ya no se trata de mí. ¡Todo es acerca de Jesús, y es realmente hermoso! Solo Dios, pudo volver mi desastre en un mensaje de Su redención.

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Este artículo procede del Ministerio Aviva Nuestros Corazones ® www.avivanuestroscorazones.com

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Sobre el autor

Maryann Loveing

Maryann Loveing

Maryann Loveing está centrada en Dios, amante de la diversión, esposa de su marido Ryan, y una madre alegre, dulce e interactiva con sus seis hijos. Anteriormente estaba centrada en su carrera y éxito,  atada con secretos ocultos que la mantenían descontenta, Maryann ahora comparte con mujeres la libertad que se encuentra en la búsqueda y seguimiento de Dios.

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