Examinando el pulso de tu oración

Hace unos años, justo frente a un coliseo repleto de fanáticos del hockey, un joven jugador se resbaló en el hielo y colapsó frente al banco de los jugadores y entró en convulsión. Su corazón se había detenido—sufrió un síndrome de muerte cardíaca repentina.

El personal de emergencia actuó de inmediato. Desgarraron su uniforme de hockey y comenzaron a administrar resucitación cardiopulmonar (RCP). La multitud observó en silencio mientras dos compañeros de su equipo patinaban llenos de pánico tratando de traer una camilla para que los doctores llevaran su cuerpo sin vida rápidamente hasta una ambulancia. El episodio completo fue tan aterrador que el juego fue pospuesto y los 20,000 fanáticos enviados a casa.

Es atemorizante ser testigos de una emergencia de este tipo. Este joven volvió a la vida a través de la resucitación cardiopulmonar, pero muchas personas que sufren un paro cardíaco no son tan afortunados. Trágicamente, muchos mueren. Lo que es igualmente atemorizante y trágico es la condición de aquellos corazones físicos que laten pero que experimentan un síndrome de muerte espiritual o emocional. Por fuera lucen bien—pero por dentro, sus espíritus están convulsionando, luchando por un último aliento de vida.

Creo que el estado de la vida de oración de una persona es un indicador de la condición del corazón de esa persona para Dios. Una vida de oración saludable es una señal de un corazón saludable. Una vida de oración débil es una señal de un corazón que está débil o tambaleante. Cuando ese es el caso, es buena idea administrar un poco de RPC de oración.

RPC funciona mejor si es administrado cuando aparecen los primeros síntomas. Si esperas demasiado, podría ser muy tarde. Toma este examen para que evalúes tu pulso de oración para ver si está débil o entrecortado. La RPC funciona mejor cuando es administrada desde la primera señal del problema. Si esperas mucho, podría ser muy tarde.

Evalúate, del 1 – 5:  1 (no estoy de acuerdo) a 5 (de acuerdo) para cada una de las siguientes preguntas: 

  1. Estoy entregada a la oración. (Co. 4:2; Hechos 1:14).
  2. Oro continuamente, día y noche. (1 Ts. 5:17; 1 Tim 5:5)
  3. Soy persistente al orar.  Persevero en la oración. (Lc. 11:8-9)
  4. Siempre batallo en oración por los hermanos creyentes. (Col. 4:12; Ef, 6:18)
  5. Regularmente oro por pastores y ancianos, por diáconos y líderes en la iglesia. (Ef. 6:19)
  6. Regularmente oro por mi ciudad, provincia, nación y gobierno. (1 Tim 2:2; Jer. 29:7)
  7. Oro por personas que me tratan pobremente (por mis enemigos). (Mat. 5:44)
  8. Regularmente oro por el avance del evangelio y del reino. (Mat. 9:38)
  9. Confieso mis pecados a otros y pido a otros que oren por mi.  (Stgo. 5:16)
  10. Sé que mis oraciones son poderosas y efectivas. (Stgo. 5:16)

Suma tus resultados. ¿Cómo te fue?

0–10                Pendiendo de un hilo

11–20              Débil e irregular

21–30              Comenzando a fallar

31–40              Los latidos son buenos, pero podrían estar mejor

41–49              Guerrera de oración

50                    ¿Me puedes dar tu autógrafo?

¿Necesitas RCP de oración? No te desanimes. Posiblemente la mayoría lo necesitamos. He aquí unos simples pasos para ayudarte a fortalecer tus latidos.

R - Descansa

Descansa en la Palabra: Juan 15:7 dice, “Si permanecen en Mí, y Mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y les será hecho.” Mientras más habites en la Palabra, más efectivas serán tus oraciones.

Descansa en el Espíritu: El Espíritu te nos ayuda en la debilidad.  “De la misma manera, también el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad. No sabemos orar como debiéramos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.” (Ro. 8:26). El Espíritu Santo nos dirige acerca de cómo orar (Ef. 6:18) y nos ayuda a cultivar dominio propio (2 Tim 1:7). Oramos bien cuando ESCUCHAMOS al Espíritu Santo y cuando oramos como el Espíritu nos dirige a hacerlo.

Descansa en las promesas: Dios ha prometido escuchar cuando oramos. Esta es la confianza que tenemos delante de Él, que si pedimos cualquier cosa conforme a Su voluntad, Él nos oye. Y si sabemos que Él nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que Le hemos hecho.” (1 Juan 5:14–15).

Quizás Él no responda de la forma exacta que queremos o en el tiempo que esperamos, pero Él responderá. Y mientras más oramos, más respuestas veremos.

C -  Comprométete

La oración es un acto de la voluntad. No depende de sentimientos. El primer paso para mejorar tu vida de oración es hacer el compromiso de orar.

P – Planifica

Primera de Pedro 4:7 dice, “Pero el fin de todas las cosas se acerca. Sean pues ustedes prudentes y de espíritu sobrio para la oración”. La oración requiere de una mente clara y de dominio propio. Si quieres orar más necesitas planificar tiempo para hacerlo.

¿Deberías poner tu alarma unos minutos más temprano? ¿Podrías usar el tiempo que tus hijos practican deportes para orar en el carro? ¿Caminas tu perro diariamente? Ese pudiera ser un buen tiempo para orar.

Quizás necesites ideas, recursos y ayudas que te asistan. Haz un plan. Puede ser algo sencillo pero que te ayude a perseverar.

¿Tienes algunas tácticas que te hayan ayudado? ¿Cómo has hecho de la oración un hábito en tu vida? ¿Puedes recomendar algunos recursos?

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Sobre el autor

Mary Kassian

Mary Kassian

Mary Kassian es una autora galardonada, oradora de renombre internacional y profesora distinguida en el Seminario Bautista del Sur en Louisville, Kentucky. Ha publicado varios libros, estudios bíblicos y videos. ¡En casa en Alberta, Canadá, Mary mira muchos deportes! Sus hijos juegan hockey sobre hielo y su esposo, Brent, es el capellán del equipo local de fútbol profesional. Los Kassian disfrutan el ciclismo, el senderismo, el snorkel, la música, los juegos de mesa, las montañas, las fogatas y el labrador negro de la familia, el general Beau.

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