Hermosas diferencias

La semana pasada compartí la pregunta, «¿complementarias o igualitarias?» y les pedí que reflexionaran en lo que la Biblia tiene que decirnos con respecto a este tema, y hoy quiero que continuemos la conversación. Pensando y meditando sobre el tema en la Escritura, decidí observar de cerca algunas diferencias visibles entre niños y niñas, en mi propia casa.

Nuestra familia ha sido bendecida con seis nietos. Son el gozo y la alegría de nuestra casa. Toda abuela se puede identificar conmigo y confirmar esta declaración. No en vano la Escritura dice que es bienaventurado, feliz, el que ve a los hijos de sus hijos. Tenemos dos niñas y cuatro niños. La mayor es ya casi una jovencita, y ¡cómo disfruto verla desarrollar sus gustos por cosas femeninas! Su arreglo personal, el orden en su habitación, los patrones y la belleza de su entorno, sus gustos particulares como mujer… Y la otra nietecita, es la más pequeña del grupo; a ella le gustan los lazos, las flores, las muñecas, las mariposas, el lápiz labial y los tacones de mamá.

El mundo de mis nietos varones, por otro lado, está plagado de dinosaurios, futbol, beisbol, espadas, legos, transformers, y ninjagos…tengo que confesar que amo a mis nietos con todo mi corazón, pero me encantan las niñas.

¡Cómo me maravillo ante las diferencias que traemos intrínsecas desde que somos formados en el vientre de nuestra madre! Somos hermosamente diferentes. Esas diferencias no son solo de personalidad o comportamiento externo, sino que obedecen a algo más profundo. Son la esencia misma de quienes somos y están arraigadas en nuestras almas y basadas en la creación de Dios.

Dios creador y diseñador

«Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y ejerza dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados, sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que se arrastra sobre la tierra. Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó». Génesis 1:26-27

Génesis 1:26-27 nos deja claro que Dios nos creó, varón y hembra, a Su imagen. Es una frase relativamente corta, pero de inmensa profundidad.

  • Dios es nuestro creador.
  • Dios decidió crear dos sexos.
  • Creó a ambos sexos a imagen de Dios.
  • Los creó iguales en valor y dignidad.
  • Ambos recibieron el mandato de multiplicarse y gobernar la tierra.

Pasando a Génesis 2, vemos las diferencias que Dios quiso dejar plasmadas en Su Palabra para darnos una imagen más clara y  detallada de quiénes somos por diseño.

El hombre fue formado por Dios mismo del polvo de la tierra, y Dios lo colocó en el huerto que había creado para él. Le dio instrucciones específicas, y es Dios quien dice, «no es bueno que el hombre esté solo, le haré ayuda idónea».

Esta ayuda idónea fue formada, no del polvo de la tierra sino del costado del hombre. Una igual a él, pero diferente, suave, pero firme, altamente relacional, venía a completar al hombre. Recuerda que Dios quien dijo, «no es bueno que el hombre esté solo».

No era un defecto en el hombre, sino que al ser creado a imagen de un Dios trino, le faltaba en su soledad la relación con otro ser igual a el pero diferente.

Una, igual en dignidad y valor, pero que vendría a su lado a reconocer su autoridad, protección y provisión. Una relación entre iguales pero con el hombre como líder. Con la creación de la mujer sus vidas serían más deleitosas y plenas, y así, juntos, podrían representar la imagen del Dios que los había creado. Dios declaró que lo que El había hecho era bueno en gran manera. Un hermoso baile que representaba la armonía de la creación de Dios.

La clave para entender mi igualdad y mis diferencias con el sexo opuesto viene dada por el hecho de que fui creada y diseñada a imagen de Dios.

El Dios creador decidió crear dos sexos: varón y hembra. Ambos portadores de Su imagen.

Dios trino modelando roles complementarios

Dios es un Dios trino, con una relación perfecta entre las tres personas; Padre, Hijo y Espíritu Santo. Estos tres no compiten, sino que se complementan en sus roles y funciones.

Dios le dio al hombre y a la mujer características, por diseño, que se complementan para la armonía y el buen funcionamiento de ambos, de manera específica en la familia y en la iglesia, y de manera general en las estructuras sociales. Todo lo que Dios creó era perfecto antes de la entrada del pecado al mundo.

Cada miembro de la Trinidad tiene papeles o funciones distintivas. Las diferencias en funciones y autoridad entre los miembros de la Trinidad son por tanto completamente coherentes. Si los seres humanos son reflejo del carácter de Dios, es lógico esperar diferencias similares en las funciones entres los seres humanos, incluso en la más básica de todas las diferencias entre los seres humanos, la diferencia entre el hombre y la mujer. Estas diferencias no fueron parte de la caída sino parte del diseño original de Dios. Adán fue formado primero, luego Eva y ella fue hecha como ayuda idónea para Adán.

Este pasaje nos enseña “hermosas diferencias”. El diseño de varón y hembra en la creación. No solo físicamente somos diferentes, creados con una armonía que se complementa para así cumplir el mandato de Dios de multiplicarse, sino que también nuestros roles y funciones son complementarios mostrando de esta manera al mundo la imagen y la semejanza de Dios. El hombre como líder, es un siervo. La mujer se somete a su autoridad y es una ayuda adecuada para él. 

¿Puedes ver estas diferencias como algo realmente hermoso? ¿Cómo el Evangelio redime tu perspectiva? ¡Únete a la conversación en la sección de comentarios!

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Sobre el autor

Patricia de Saladín

Patricia de Saladín

Patricia vive en Santo Domingo, República Dominicana. Está casada con Eduardo Saladín, pastor de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo. Actualmente dirige el Ministerio de Mujeres en su iglesia y le apasiona llevar el mensaje de la feminidad bíblica a las mujeres de habla hispana. Su anhelo es verlas conocer y abrazar la Verdad que las hace libres en Cristo.  Sirve en el ministerio de Aviva Nuestros Corazones como la voz de Nancy DeMoss Wolgemuth. Tiene tres hijos adultos, Rosalía (casada con Daniel), Sarah (casada con Nazario) y Eduardo Alfredo. Además, Dios le ha regalado cuatro nietos: Patricia, Daniel, Samuel y Nazario.