La Palabra de Dios: la mejor guía para la oración

«Si trato de orar por personas o circunstancias sin tener la Palabra frente a mí para que guíe mis oraciones, suceden varias cosas negativas. Lo primero es que tiendo a ser repetitivo… solo oro por las mismas cosas todo el tiempo. Otro aspecto negativo es que mi mente tiende a divagar». -John Piper

¿Sientes que tu oración a veces es desordenada y quizás redundante? ¿Quisieras alguna guía para darle un mejor propósito a tu oración? Te invito a conocer el mejor recurso para una oración que glorifica a Dios.

Una de las cosas que me impactó cuando asistí a la Conferencia Mujer Verdadera ‘15, fue escuchar a un grupo de mujeres que se encontraba orando en la iglesia donde se iba a llevar a cabo el evento. Me impresionó escuchar la manera en que usaban las verdades bíblicas para dirigirse a Dios y enseguida pensé: «¡Quiero orar como ellas!». Desde entonces le he pedido al Señor que haga de mí una mujer de oración. 

Luego de ese viaje a Santo Domingo, mi vida oración ha cambiado mucho, pero siempre he tenido esa sensación de que algo más falta. Cuando llegó la pandemia y en nuestra iglesia tuvimos que hacer reuniones de grupos de comunión de forma virtual, estuvimos estudiando el libro «Hábitos de Gracia» de David Mathis, y la Parte 2 de ese escrito me recordó que aún tenía mucho que mejorar en cuanto a mi oración, y vi que esta reflexión era algo que también inquietaba el corazón de mis hermanas en la fe. Entonces, tomamos la decisión de profundizar en ese tema y recordé un recurso que siempre quise leer, el libro «Orando la Biblia» de Donald S. Whitney, el cual Dios usó para ayudarnos en ese propósito.

Aprender a orar la Palabra de Dios en los tiempos críticos de la pandemia, cuando no sabíamos ni cómo orar, fue una experiencia edificante y muy reconfortante. Mientras íbamos al buen Pastor en oración, buscábamos descansar en Sus verdes pastos, junto a aguas de reposo, para encontrar refugio y gozo en Él.

«Orando la Biblia» me recordó lo que Dios dice de Su misma Palabra: “Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra" (2 Timoteo 3:16-17, énfasis añadido).

Esto quiere decir que lo que necesitamos para orar de una forma que glorifique a Dios lo encontramos en la misma Palabra. La Escritura misma nos enseña a orar. Nos instruye en cómo susurrar al oído de Dios Sus propias palabras. Eso significa, estar bien equipada para la buena obra de la oración; una de las obras que Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ella (Ef. 2:10).

De esto se trata usar la Palabra de Dios como guía para orar conforme a lo que Él ha revelado. Oramos usando la Escritura. (A propósito, te invito a que escuches una hermosa y corta serie llamada: Orando la Escritura, con Margarita de Michelén).

Hermanas, Dios quiere oírnos (Fil. 4:6). Como dice David Mathis en su libro: «Dios está incluso más dispuesto a oírnos de lo que nosotros estamos dispuestos a orar. Tenemos acceso al oído de Dios. Saquémosle el mayor provecho posible». Así que, ¡perseveremos en la oración! (Col 4:2).

Aprendemos a orar, orando. Por tanto, busca tu Biblia, escoge un salmo y comienza a orar. Si tienes un plan devocional diario, por ejemplo, lees y meditas en un capítulo cada día; podrías orar ese mismo capítulo al finalizar tu devocional, conforme a cómo te guíe el Espíritu Santo que habita en ti.

Romanos 8:26-27, nos enseña que: «El Espíritu Santo nos ayuda en nuestra debilidad. Por ejemplo, nosotros no sabemos qué quiere Dios que le pidamos en oración, pero el Espíritu Santo ora por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y el Padre, quien conoce cada corazón, sabe lo que el Espíritu dice, porque el Espíritu intercede por nosotros, los creyentes, en armonía con la voluntad de Dios» (NTV, énfasis añadido).

Y si has leído hasta aquí y quizás nunca has orado a Dios y quieres comenzar a hacerlo, debes saber primero que nadie puede llegar a Dios Padre si no es a través de Jesús, quien es el camino, la verdad y la vida (Jn. 14:6). Tu primera oración debe, entonces, reconocer y confesar tus pecados en arrepentimiento y creer en Jesús y en el perdón que solo Él te puede dar. La Biblia enseña que Jesucristo murió por los pecados de aquellos que creen en Él, que fue sepultado y resucitó al tercer día como garantía del perdón de Dios (1 Co. 15:3-4). Es así como el Espíritu Santo llega a morar en el corazón del hombre y se convierte en su guía y en la ayuda que le permite perseverar en la oración el resto de su vida.

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Sobre el autor

Yuliana Fragozo Bermúdez

Yuliana Fragozo Bermúdez

La gracia y la misericordia de Dios la alcanzó cuando se encontraba sedienta buscando agua en un pozo. Esa misma gracia inmerecida le permitió casarse con Andrés Aguilar, quien es uno de los pastores fundadores de la Iglesia Cristiana Vida en Su Palabra en Riohacha, La Guajira Colombia. Dios les ha encomendado guiar y enseñar diligentemente Su Palabra a sus dos pequeños, Samuel y Abbie.

Actualmente se dedica tiempo completo a servir a su esposo, hijos y hogar. Y le apasiona animar a otras mujeres a seguir a Cristo, obedecer Su Palabra y a leer libros.

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