¿Lees la Biblia igual que las noticias en las redes sociales?

Por Laura Elliot
Definitivamente soy una adicta a las noticias. Esto se hizo más evidente durante el tiempo rompehielos en un curso sobre feminidad bíblica que estoy enseñando a las jóvenes de mi iglesia.

¿Cuál es tu pasatiempo favorito? ¿Qué haces solo para divertirte? Una joven preguntó.

Sorprendida en el momento, repasé las posibilidades: tocar piano, cantar, la jardinería, cocinar… «Bueno, realmente, me gusta leer» comencé. Algunos ojos se iluminaron y empezaron mirar hacia arriba. «Bueno en realidad», continué «lo que más me gusta leer son las noticias». Un salón lleno de adolescentes y de madres se convirtió en un mar de caras atónitas, mientras imaginaba que ellas estaban planificando su estrategia para dejar las clases en su primera semana. Pensé para mis adentros «Buen trabajo, profesora, quizás debes quedarte escribiendo, ¿verdad?»

Cuando las noticias se convierten en noticias

La verdad sea dicha, lo entiendo. La mayoría de las personas no consumen los eventos del día con la misma voracidad que una madre agotada, escondida en la alacena con su mano en la bolsa de chocolates M&M. Pero ¿qué les digo? ¡Amo las noticias! Y, en verdad, este año ha sido ha sido tremendo bocado para los adictos a las noticias. Y aún más recientemente cuando las noticias en sí mismas se han convertido en noticias.

Empezando con el fenómeno de las «noticias falsas» (fake news en inglés) hasta llegar a los resúmenes «hechos para tarde en la noche», cada difusor de noticias se ha visto forzado a entrar en un periodo no planificado de auto-reflexión. Cada cadena, cada sitio web y programa de radio, sin lugar a dudas se ha hecho las siguientes preguntas:  

  • ¿Quién es nuestra audiencia? 
  • ¿Qué quieren escuchar/ver?
  • ¿Cuál es la mejor manera de posicionar nuestra voz para que sea escuchada?

Y… ¡claro está! También esta pregunta ¿Nos dejará dinero? Una lectura rápida a estas preguntas presenta tremendo contraste entre la manera en que las noticias son reportadas, y el quién, qué, cuándo, dónde y por qué, que  escuchábamos tanto cuando estábamos en la escuela. ¿Los escritores todavía se hacen esas preguntas cuando están decidiendo cómo enmarcar una historia? Seguro. Pero cada difusor debe enfrentar el hecho de que la manera en que las personas consumen las noticias ha cambiado dramáticamente desde el surgimiento de las redes sociales.

Las ramificaciones de estos cambios varían, yendo desde divisivas hasta peligrosas, según indica Cass Sunstein en su nuevo libro (en inglés) #Republic: Divided Democracy in the Age of Social Media. La premisa básica es ésta: nuestro uso de las redes sociales nos capacita para consumir solo las noticias que queremos escuchar, solo cuándo las queremos escuchar y solo desde la perspectiva con la cual estamos de acuerdo. Sunstein supone que esto ha contribuido a que nuestra fuente de noticias se convierta en una cámara con eco gigante que se perpetúa a sí misma.

¿Qué tiene esto que ver con mi Biblia? Te estarás preguntando. Después de escuchar a Sunstein, lo menos que pude hacer fue preguntarme: si es tan fácil para los consumidores modernos de noticias evitar consumir noticias completas y buscar piezas que contengan opiniones que ciegamente apoyen los prejuicios que ya tenemos, ¿resultaría tan fácil para nosotras consumir las Escrituras de la misma manera? Por eso mi punto es… (¡finalmente! Dirás, sí lo sé) el siguiente: ¿Lees tu Biblia con esa mentalidad? ¿Lo hago yo?

Tres señales de advertencia de que nos encontramos en peligro

The New York Times lo llamó  «La aventura de elegir tus propias noticias» . Nuestro amor por consumir noticias y programas hechos para satisfacer nuestro deseo individual de ver solamente lo que queremos ver, cuando lo queremos ver, en Facebook se produce mediante un complicado algoritmo. En tu consumo de las Escrituras, puede ser más sutil. A continuación, algunas señales de advertencia de que podrías estar dirigiéndote a crear-tu-propia-aventura de la Biblia.

  1. Siempre te diriges a ciertas formas literarias o secciones de la Escritura que te hacen sentir bien, a expensas de estudiar todo el consejo de Dios. Quizás amas la poesía de los salmos, lo sé, ¡yo también! Cuando estoy muy contenta o desanimada, los salmos parecen tener el complemento perfecto para mi estado de ánimo. Pero si busco al Señor para recibir una simple afirmación en lugar de una revelación completa, me encuentro en riesgo de perderme la preparación completa para toda buena obra de la que Pablo habla a Timoteo en 2ª Timoteo 3:16-17.
  2. Tiendes a saltar o leer solo porciones de los pasajes del Antiguo Testamento cuando corresponden en tu plan de lectura de la Biblia. ¿Los evangelios? ¡Perfecto! ¿Proverbios? ¡Tremendo! ¿Ester? ¡Buena historia! ¿Pero…Levítico? No me gusta . . . Si somos honestas, cuántas no experimentamos ese sentimiento de «cuándo terminará» si nos vemos obligadas a leer o estudiar los libros menos leídos del Antiguo Testamento. ¿Sólo los lees por encima para cumplir con el deber, siendo negligente en ver y saborear la bondad de Dios en cada página?
  3. Has tenido la misma Biblia durante 10 años, y todavía encuentras páginas pegadas como nuevas. Bueno, esta parece tonta, pero tengo que admitir que esto me ocurrió el año pasado. Pienso que todas sabemos lo que significa: Mientras una parte considerable de los cristianos evangélicos se embarca en un viaje a través de la Palabra en un año, yo he sido negligente en completarlo siquiera una vez en los últimos diez años. ¡Ay!  Es todo lo que diré sobre ésta.

Por qué es importante

Quizás ya conoces la respuesta. Quizás ves, al igual que yo, los oídos con comezón de muchos cristianos, cada vez más cerca de lo que Pablo describió:  «Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oídos, acumularán para sí maestros conforme a sus propios deseos; y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a mitos» (2ª Tim. 4:3-4)

¿El remedio? Pablo lo da por adelantado, en los versículos 1–2: «Te encargo solemnemente, en la presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a los vivos y a los muertos, por su manifestación y por su reino: Predica la palabra; insiste a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con mucha paciencia e instrucción» (énfasis añadido).

¿Lo notaste? Con mucha paciencia e instrucción, lo que significa, con mucha paciencia y con mucha instrucción. Debemos sentarnos bajo todo el consejo de Dios no sea que «nos volvamos a mitos», principalmente, a una religión de nuestra propia creación.  

¿Por qué nos sentimos tentadas a vagar hacia recorridos creados por nosotras mismas? Por ejemplo, solo los pastos agradables del Nuevo Testamento donde precisamente se nos promete que «…todo lo que fue escrito en tiempos pasados, para nuestra enseñanza se escribió, a fin de que por medio de la paciencia y del consuelo de las Escrituras tengamos esperanza» (Rom. 15:4). ¡Contempla a nuestro Dios! ¡Contempla Su Palabra! A continuación, algunos consejos para encontrar esa esperanza en cada página:

Tres medidas preventivas para una ingesta balanceada de la Biblia

  1. Asegúrate de que los estudios bíblicos realmente estudien la Biblia. Jen Wilkin escribió (en inglés) un gran artículo que contrasta lo que es un estudio bíblico con otros tipos de reuniones en las iglesias.
  2. Siéntate a escuchar predicación expositiva con regularidad, quizás de múltiples fuentes.  Si tu pastor dedica la mayor parte de su tiempo a mensajes que estudian un libro o pasaje desde el principio hasta el final, probablemente has escuchado una cantidad importante de predicación expositiva. ¡Esto es fabuloso! Pero quizás tu pastor está exponiendo del Evangelio de Juan, podría tomarle un año o más. Considera escuchar mensajes adicionales de fuentes confiables que prediquen de otras porciones de la Biblia. Los suplementos para mantener la dieta balanceada no son dañinos.
  3.  Olvida el «plan de un año» si es necesario, pero no dejes de buscar un plan de lectura de la Biblia y comprométete a completarlo, sin importar cuánto tiempo te pueda tomar. Tacha las fechas si eso te ayuda. No saltes los pasajes largos o difíciles. Lee cada día como la madre hambrienta en la alacena con la bolsa de M&M. Busca la esperanza del evangelio en cada página.

Amigas, su Biblia no es el muro de Facebook. No hay opción de cliquear «ver más historias como ésta» o «ver menos de esto». Dios nos ha dado Su revelación completa, «…nos ha concedido todo cuanto concierne a la vida y a la piedad, mediante el verdadero conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha concedido sus preciosas y maravillosas promesas» (2ª Ped. 1:3-4).  

Esto es realmente «grandiosoooo» queridas hermanas. No nos contentemos con un evangelio parcial, de noticias falsas cuando la verdad completa está disponible para nosotras. Las noticias de hoy desaparecerán como vapor durante las próximas 24 horas. Pero la Palabra de Dios permanece para siempre. ¡Amén!

¿Has notado que suspiras con desánimo cuando tienes que leer algunos de los pasajes menos amados de la Biblia? ¿Cuáles pasos puedes dar hoy para asegurarte de que tu ingesta de la Biblia está balanceada? 

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