Mansa, no débil

Escrito por Laura Elliott

La escena vuelve a reproducirse en mi mente, con imágenes impresas desde mi niñez en glorioso tecnicolor: El Hombre de Hojalata, sudoroso y doblado de dolor con los dientes repiqueteando; el Espantapájaros, atónito, boquiabierto, con los ojos llenos de asombro; el León Cobarde, encogiendo su cola y escondiendo su cara de la imagen de cabeza gigante del Maravilloso Mago de Oz.

“¡Yo soy Oz, el Grande y Poderoso!” vocifera la cabeza gigante. “¿Quiénes son ustedes? ¿QUIÉNES SON?”

Dorothy, la dulce niña de Kansas, en su vestido azul de tela a cuadros, torpemente da un paso adelante, tratando de hacer una reverencia.

Yo soy Dorothy, la pequeña…y humilde. Hemos venido a pedirte…

“¡SILENCIO!” truena el Mago, dejando a medias la petición de Dorothy, y a mí con la imaginación volando.

En mi mente, la escena se desvanece a un color sepia, pero una frase persiste: una sarta de monosílabos apagada, que no es la manera en que una se dirige al líder de la tierra:

Yo soy Dorothy, la pequeña…y humilde.

Yo soy Dorothy, la pequeña…y humilde.

Escoge tus palabras con cuidado

Por semanas había estado batallando con mi “palabra” del 2017. Cada una de las otras hermanas en mi grupo de rendición de cuentas ya había escogido una palabra y enviado un correo aclaratorio, enumerando las razones para su selección, los versículos de enfoque, y las metas respecto a cómo quisiera crecer espiritualmente, enfocándose intencionalmente en su palabra a lo largo del año.

No era un secreto que yo lidiaba con asuntos de control, de manera que sabía que quizás ésta era un área posible de exploración. Cuando le pregunté a mi esposo lo que a él le parecía que era mi lucha actual más grande, dijo: “Finanzas, o de hecho, entregarlas al Señor y confiar en Él para ello.” Hmmmm. Así es que eso era. Sabía que también necesito trabajar en asuntos de pecados relacionados con el enojo y falta de dominio propio. Pero ¿cuál debía escoger? ¿Habría una palabra que abarcara todas esas áreas?

¿Rendición?

¿Soltar?

¿Ceder?

Y entonces, al igual que Dorothy, cuando sale de su sencilla y polvorienta casa crema y gris, hacia la vibrante Munchkinland, me llegó a la mente que no quería enfocarme en una palabra que inevitablemente me hiciera pensar en lo que debía hacer. Sino que quería una palabra que me dirigiera hacia aquello en que quería convertirme.

Esa palabra, amigas mías, es mansedumbre. Mansa como la dulce Dorothy de Kansas, enfundada en su tela de cuadros. Pero en especial, mansa como el tierno pastor Jesús de Nazaret.

Quería ser mansa en el 2017. Pero esa molesta voz cínica susurraba en mi mente ¿No es eso una manera de ser…débil?

Sí, he escogido mi palabra, pero la verdad sea dicha, realmente no me gusta. En la punta de mi lengua sabe insípida, y mi mente siempre proclive a los juegos de palabras, convierte la palabra “mansa” en aquellas palabras que denotan cobardía que los padres dirigen a sus hijos, apocada y débil. Pero tomé la decisión de que era tiempo de ir contestando algunas preguntas y explorar el improbable tesoro de la mansedumbre en las Escrituras:

  • ¿Cómo se define la mansedumbre?
  • ¿Cómo esbozaría la mansedumbre?
  • ¿Cómo se desarrolla la mansedumbre?

Definiendo mansedumbre en un mundo de “mujeres fuertes”

Quizá he exagerado un poco mi desagrado por la palabra “mansa”.

Después de todo, ya llevo bastante tiempo bajo las enseñanzas de feminidad bíblica, y sé, intelectualmente, que en las Escrituras, se elogia la mansedumbre como algo deseable en nuestra vida como cristianas.

Pero primero necesitamos confrontar esta realidad: el mundo ve la mansedumbre en las mujeres como algo anticuado, por no decir otra cosa; y como resultado de la opresión, por decir lo peor. En un artículo suyo, Mary Kassian señaló la diferencia entre el punto de vista mundano de la mansedumbre y el bíblico:

Modernamente “mansedumbre” conlleva el estigma de un consentimiento cobarde. Pero la mansedumbre de la Biblia –la mansedumbre manifestada por Dios y dada a los santos –es una actitud valiente, activa, fuerte, deliberada.

Además, “mansedumbre” es definida en un Diccionario Bíblico (Easton) como:

  • Un estado mental tranquilo, no susceptible a ser provocado fácilmente (Santiago 3:13).
  • Promesas especiales para los mansos (Mateo 5:5; Isaías 66:2).
  • Cultivar la mansedumbre es un mandato (Col 3:12; 1ª Ti.6:11; Sof. 2:3). Y,
  • Se ejemplifica en Cristo (Mt. 11:29), Abraham (Gn. 13; 16:5,6) Moisés (Nm. 12:3), David (Zac. 12:8; 2ª S. 16:10, 12) y Pablo (1ª Co. 9:19).

¿Cristo, Abraham, Moisés, David, y Pablo? Definitivamente no representan un grupo de tímidos vergonzosos. Son los padres, campeones y defensores de la fe, ¡sin mencionar al Salvador mismo! De hecho, ellos son los valientes y fuertes que modelan el carácter de Dios, a quienes Charles Spurgeon se refería cuando dijo:

“El Señor es lento para la ira,” porque Él es GRANDE EN PODER. Él es verdaderamente grande en poder pues tiene poder sobre sí mismo. Cuando el poder de Dios se restringe a sí mismo, entonces es verdadero poder: el poder que sujeta la Omnipotencia es omnipotencia en su máxima expresión.”

Ellos constituyen puntos de referencia de grandes hombres y mujeres de fe, pero ¿y qué encontramos en las Escrituras? ¿Qué nos dice la Palabra de Dios sobre la mansedumbre?

Un esbozo de la mansedumbre en la Palabra inspirada:

  1. En el Salmo 37:7-11 leemos:

Confía callado en el SEÑOR y espérale con paciencia; no te irrites a causa del que prospera en su camino, por el hombre que lleva a cabo sus intrigas. Deja la ira y abandona el furor; no te irrites, sólo harías lo malo. Porque los malhechores serán exterminados, mas los que esperan en el SEÑOR poseerán la tierra.

Un poco más y no existirá el impío; buscarás con cuidado su lugar, pero él no estará allí. Mas los humildes poseerán la tierra, y se deleitarán en abundante prosperidad.
¿Qué concluimos de estos versículos acerca de la mansedumbre?

  • La mansedumbre se está quieta y espera pacientemente.
  • La mansedumbre no se atemoriza.
  • La mansedumbre no se enoja ni llena de ira.
  • La mansedumbre recibe una herencia divina y se deleita en la paz.
  1. Isaias 29:19 dice:

Los afligidos aumentarán también su alegría en el SEÑOR, y los necesitados de la humanidad se regocijarán en el Santo de Israel.

¿Qué aprendemos de aquí?

  • El manso recibirá provisión inagotable de alegría y regocijo del Señor.
  • La provisión será tan abundante que el más pobre entre los creyentes se regocijará en la abundante provisión de su Dios.
  1. Esto es lo que encontramos en Santiago 1:19-21:

Esto sabéis, mis amados hermanos. Pero que cada uno sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para la ira; pues la ira del hombre no obra la justicia de Dios. Por lo cual, desechando toda inmundicia y todo resto de malicia, recibid con humildad la palabra implantada, que es poderosa para salvar vuestras almas.

Aquí encontramos estas importantes verdades:

  • La mansedumbre escucha.
  • La mansedumbre escoge cuidadosamente sus palabras.
  • La mansedumbre domina el enojo.
  • La mansedumbre recibe el poder salvador de la Palabra con humildad.

Desarrollando mansedumbre en tu vida y en la mía

Ya hemos visto la idea del mundo sobre la mansedumbre; y, más importante aún, la perspectiva bíblica de la mansedumbre. ¿Ahora qué? ¿Cuáles herramientas podemos usar para cultivar la mansedumbre en nuestra vida diaria?

Tengo otra confesión: Bueeeno… ésta no es la primera vez que he estudiado la mansedumbre. Hace varios años, estaba trabajando para preparar un devocional basado en este pasaje de 1ª Pedro 3:

Y que vuestro adorno no sea externo: peinados ostentosos, joyas de oro o vestidos lujosos, sino que sea el yo interno, con el adorno incorruptible de un espíritu tierno y sereno, lo cual es precioso delante de Dios. Porque así también se adornaban en otro tiempo las santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos. Así obedeció Sara a Abraham, llamándolo señor, y vosotras habéis llegado a ser hijas de ella, si hacéis el bien y no estáis amedrentadas por ningún temor. (vv 3-6)

Acababa de asistir a Mujer Verdadera ’08, y al buscar en los recursos de la página de Aviva Nuestros Corazones, tropecé con una fantástica lista preparada por Kim Wagner, que se titula “Características de un Espíritu Quieto y Manso” y se adaptó de una obra anterior de Matthew Henry: https://www.avivanuestroscorazones.com/articles/la-mujer-mansa-vs-la-mujer-inquieta/.

La lista compara las características de un espíritu manso con pasajes de las Escrituras que lo fundamentan en un formato alentador y fácil de leer.

Mi meta este mes es simple: escribir la lista y cada pasaje de las Escrituras a mano (simplemente es una técnica que a mí me funciona), y luego orar al respecto, pidiendo al Espíritu que desarrolle estas cualidades en mí.

¿Quizá querrás unirte conmigo para hacer de la mansedumbre algo por lo cual esforzarte el resto del año? Como escribió Kim en el recurso anterior:

La mansedumbre es una confianza tranquila, una seguridad decidida, y descanso del alma. Es la tranquila quietud del corazón que descansa en Cristo. Es el lugar de paz. La mansedumbre salta de un corazón de humildad, difundiendo la fragancia de Cristo.

No es ser apocada. Ni débil. Ni lánguida, insegura ni trivial. La mansedumbre es dulce como Dorothy. Pero es mucho más, es sabia, fiel, sacrificial y compasiva como Cristo. Es lenta para la ira, es poder bajo control, llena de gracia y hermosa como el Padre. Es lo que se supone que debo ser, querida hermana. Y tú, también.

¿La palabra “mansedumbre ha dejado un sabor desagradable en tu boca en el pasado? ¿Qué harás para cultivar un espíritu quieto y manso en el jardín de tu vida? ¿Qué recursos adicionales te gustaría tener para ayudarte? ¡Nos encantaría saber de ti!

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