Me aferro a la cruz

Pero jamás acontezca que yo me gloríe, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo. Gálatas 6:14

¿Has notado que en los días cuando más necesitas aferrarte a la cruz, más tiendes a pasar de largo frente a ella?

-No por no haberla ‘visto’:  la encontraste en la Palabra temprano en la mañana;

-Ni por desconocimiento de su valor: sabes dónde recibiste tu regalo supremo; el perdón de tus pecados;

-Tampoco porque no entiendas su significado: ‘consumado es’;

-Ni por ingratitud: ¿cómo olvidar que murió para darte redención y el derecho de ser llamada hija del Padre Celestial.

Y, sin embargo…

-La culpa te impulsa a tirar la toalla…otra vez;

-Porque no encuentras ningún mérito en ti para servirle a Él;

-Ni para hablar en Su Nombre;

-Mucho menos para enseñar Su Palabra;

-Tu pasado antes de Cristo -ya redimido- hace su indeseable visita recordándote hasta sonrisas que no regalaste; palabras duras que expresaste;

-Y tu pasado después de Cristo te da voces para que salgas del camino, ‘¿cómo es posible que siendo cristiana hicieras_____’ (ponle el nombre) ?; ´¿cuál es mi testimonio?’; ‘no tengo credibilidad’;

-Te arropa el sentido de culpa, fracaso, vergüenza, falta de esperanza, desánimo, desaliento, sentido de insuficiencia y de incapacidad.

…Esa cortina de humo gris que se levanta delante de la cruz, la esconde a tus ojos; sabes que está ahí, pero no la distingues.  Ya tienes la toalla en tus manos ensayando el “tiro al blanco” para ver en cuál rinconcito caerá mejor. Ahí me encontré unas semanas atrás.

El pasado (culpa) te roba el presente (gozo) y te aniquila el futuro (esperanza).  Y te olvidas…

Sí, se te olvida,

Que en verdad no hay nada bueno en ti:

Porque yo sé que en mí, es decir, en mi carne, no habita nada bueno; porque el querer está presente en mí, pero el hacer el bien, no. Romanos 7:18

No eres suficiente en ti misma para servirle a Él:

Y para estas cosas ¿quién está capacitado? 2ª Co. 2:16

Que, enfocarte en ti, es egocentrismo y orgullo:

“…midiéndose a sí mismos y comparándose consigo mismos, carecen de entendimiento”. 2ª Co. 10:12

Que eres nueva criatura, las cosas viejas pasaron todas son hechas nuevas (2 Co. 5:17)

Que ante la realidad del pecado:

-Confesarlo a Aquel que es fiel y justo para perdonarlo y lavarte de toda maldad.

-Abogado tenemos delante de Dios, a Jesucristo el Justo.

Que, si antes habías pedido perdón a Dios y a los agraviados

Ninguna condenación hay para los que están en Cristo (Ro.8:1)

Que Su obra en ti, Él la perfeccionará hasta el día de Jesucristo (Flp. 1:6)

Sus palabras desde la cruz nos levantan cuando el peso de la culpa nos abruma, nos impide tirar la toalla, y nos invita a aferrarnos a la cruz. Al escucharlas, me dirigí a servirle mientras entonaba estas letras:

Me aferro a la cruz

Es todo para mí,

La única y esperanza y salvación la tengo en Ti

Pues sin Tu misericordia cuál perdida estaría yo

Te agradezco hoy Señor

Me aferro a la cruz


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Este artículo procede del Ministerio Aviva Nuestros Corazones ® www.avivanuestroscorazones.com

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Sobre el autor

Isabel Andrickson

Isabel Andrickson

Abogada de profesión y aprendiz de Su Palabra por pasión y convicción; es madre de un adulto joven a quien crio  como madre sola desde que tenía 3 años. Concluyó esa etapa, consciente tanto de las luchas y obstáculos que enfrentan las madres solas, como de los múltiples tropiezos producto de malas decisiones. Ahora anhela orientar a aquellas que recorren ese trayecto para que abracen las verdades de Tito 2, Proverbios 31 y otras enseñanzas de la Palabra sobre nuestro diseño, pues, no son exclusivas para mujeres casadas, sino para todas aquellas que, por Su Gracia, somos llamadas hijas del Padre Bueno.

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