Menos cosas, menos distracciones, ¡Más de Él!

Esto es lo engañoso acerca de las cosas. En la superficie parecen bastante inofensivas. Lo compramos porque es bonito, útil o divertido. Pero hay una razón más profunda para comprarlo. Al mirar a todos los artículos que poseo –literalmente miles de artículos a mi nombre–  me doy cuenta de que mucho de ello cuenta una historia acerca de mí. 

Los brazaletes que compré porque todas mis amigas los estaban usando. Las piezas de arte que esperaba que reflejaran a cierto diseñador extraño, pero que nada más no terminan de tener sentido. El mueble que se supone que me haría sentir como una adulta. Los tenis con los que iba a perder cinco kilos.  El iPhone para mantenerme conectada. El nuevo iPhone porque, enfrentémoslo, el viejo está vergonzosamente anticuado. Los trastos para las visitas, los moños para las pequeñas, las bolsas y labiales y lámparas… todo es parte de mi historia. Sin darme cuenta, no solo mi casa está abarrotada –es mi cabeza; es mi corazón.  

Recientemente vi Minimalismo: Un documental acerca de las cosas importantes. Durante meses había visto este filme respecto a vivir con menos cosas, anunciado en Netflix, pero lo consideraba como un virus extraño– fascinante a cierta distancia, letal cuando te acercas. 

¡No quiero deshacerme de mis cosas! Pensé, mientras recelosa, oprimía la tecla de «inicio.»  Cinco horas después estaba sentada en medio de veinte bolsas de basura llenas de mis cachivaches, ¡y me sentía eufórica! No me malentiendas, ya antes he limpiado la casa, pero por primera vez pude ver claramente la conexión entre el desastre interior y el exterior. Me di cuenta de que las cosas que posea de hecho también poseen un pedazo de mí. Las compro para ser suficiente –tener suficiente, sentirme suficientemente segura, ser suficientemente feliz, verme suficientemente bien, estar suficientemente a la altura. Con cada artículo que relegaba a mis bolsas de basura, estaba haciendo una pequeña declaración física: «¡no te necesito! Ya soy suficiente.» 

¿Qué es lo que la Biblia tiene que decir respecto al minimalismo? 

Creo que Jesús estaría de acuerdo con la declaración de segunda de Pedro 1:3 que dice, «Pues su divino poder nos ha concedido todo cuanto concierne a la vida y a la piedad, mediante el verdadero conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia.»

En Jesús, somos suficientes. Tenemos suficiente. No necesitamos más cosas para ser felices. De hecho, mientras más acumulamos tesoros en la tierra, más distraídos están nuestros corazones respecto a la eternidad (Mat 6:19-21). No hay duda de que por eso Pablo urgía a los creyentes a fijar sus ojos no en las cosas temporales que podían «ver» (o usar, o conducir, descargar, etc.), sino en las cosas invisibles que se extendían hacia la eternidad (2 Cor 4:18) 

Aunque el documental me haya encantado, aquí es donde se queda corto. La mentalidad detrás del minimalismo secular es el poseer solamente aquellos artículos que le añaden valor a la vida de uno.  Eso está grandioso como inicio, pero si se convierte en nuestro destino final, terminamos ensimismadas. 

Al principio, me pregunté, «¿Esta caja de cables de batería de 1995 le añaden valor a mi vida?» Me sentí libre y poderosa. «¡No! Me puedo deshacer de ella! Es mi vida. No tengo que vivir con chucherías inútiles que me ahoguen!|» Entonces un día, alabando en la iglesia, me di cuenta. De hecho, no es mi vida. Mi vida le pertenece a Jesús. 

De ahí que mi fin último en el minimalismo no debe ser añadir valor a mi vida, sino valorar más a fondo las cosas que Jesús valora. En otras palabras, un hogar organizado, eficiente, es una ventaja, no un propósito.  Mi propósito es minimizar las cosas terrenales, para que más claramente pueda ver e ir en búsqueda de las cosas eternas. 

Seamos prácticas 

¿Ahora vivo en un apartamento sin amueblar con un futón que sirve como cama y sofá?  ¡difícilmente! Para cuando minimicé mi guardarropa, bajé los artículos de vestir a 151 (no me juzgues –eso incluía las piyamas!  Es un proceso…) 

Si quieres dar pasos hacia el minimalismo, te sugiero que comiences en el área donde te sientas más agobiada.  ¿Qué es lo que está tomando el control de tu hogar? ¿Hay algo que te está sacando de tu propia vida o distrayéndote de las cosas que realmente importan?  Enfrenta un proyecto pequeño cada día –ropa, juguetes, el cajón de los cachivaches– y sé abundantemente paciente contigo misma. 

Una vez que terminé con la casa, comencé a considerar cómo podría abordar una perspectiva minimalista respecto a la tecnología. Mientras más valoraba la simplicidad, más consciente me hacía de los interminables «¡rings!» actualizaciones, notificaciones, ruidos, desplazamiento inconsciente, y constantes interrupciones. Algunos añadían valor a mi vida, pero la mayoría hacía lo opuesto. 

Me distraía de las cosas valiosas que ya estaban en mi vida –los hijos que se quejaban, «¡ya suelta tu celular!» la Biblia esperando calladamente junto a mi computador, el silencio y soledad que desesperadamente necesitaba. ¿Cómo podrías fijar límites respecto al uso de tecnología en tu casa? ¿Hay alguna forma de tecnología minando tu alma? ¿Cómo podrías tomar un descanso de eso o cortarlo por completo de tu vida? 

En maravillosa quietud 

Primera de Pedro 3:4 urge a las mujeres a buscar «el adorno incorruptible de un espíritu tierno y sereno, lo cual es precioso delante de Dios.»  Tener un «espíritu sereno» significa tener un corazón en paz. Un corazón que ha hallado descanso. ¡Anhelo un espíritu así! ¿Y tú no? 

La mayoría de los días, mi corazón vuela con ansiedad y ruido. No solamente es el caos externo, es el caos interno –la inseguridad, expectativas, deficiencias y lo desconocido. Asombrosamente, al crear límites en mi hogar, estoy descubriendo límites en mi mente. Menos cosas, menos ruido, menos distracciones. 

Aún me falta mucho, pero estoy segura de esto: Si tú y yo mantenemos a Jesús como nuestra meta, no nos saldremos de curso. No intercambiaremos los ídolos del materialismo por los ídolos de la organización. No intercambiaremos el adorar las cosas por adorarnos a nosotras mismas. En lugar de eso, solo por Su gracia, y solamente en Sus brazos, finalmente hallaremos la quietud.

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Sobre el autor

Jeanne  Harrison

Jeanne Harrison

Esposa de pastor y madre de tres niñas, sus blogs sobre encontrar contentamiento en el lugar donde Dios te ha colocado, ya sea hermoso, doloroso o que ¡a menudo nos cause disgusto! Recientemente publicó su primer libro, Loving My Lot: A Young Mom's Journey to Contentment.