Mi verdadero yo

Pero Tú, oh Jehová, me conoces; me viste, y probaste mi corazón para contigo.. (Jeremías 12:3 a RVR60).

En su mayoría, los súper héroes (por lo menos los que conozco) tienden a ocultar su identidad, su verdadera condición, detrás de capas y máscaras.

Cuando niños no nos damos cuenta de la real identidad de un súper héroe, más no es así cuando crecemos. Recuerdo preguntarme muchas veces, cómo era posible que nadie descubriera que esa señora era la mujer maravilla, o que Clark Kent era  Superman,  si resultaba tan evidente. ¿La respuesta? Nadie se detenía a ver más allá de la súper fuerza o súper hazaña.

¿Te has encontrado vistiendo alguna máscara? Como mujer, me he visto muchas veces ocultándome detrás de una. He usado la máscara para ocultar mi verdadero yo. Un ser pecador en búsqueda de aprobación. Mi máscara me ha cubierto de la mentira, del orgullo, envidia, la ira, descontento, ingratitud, hipocresía y de mi pasado. En fin, las máscaras me han ocultado de pecados y del temor a los hombres.

¿Has experimentado la libertad luego de abrir tu corazón a alguien revelando algún secreto guardado? ¿Sentiste que esa carga sobre tus hombros, esa sombra que oscurecía tu vida de repente ya no te acompañaba?

Al actuar como superhéroes con máscara, con la intención de ocultar nuestros pecados sentimos un descanso momentáneo pero cuando los confesamos nuestro descanso es permanente.

Dios no necesita que le digamos la condición de nuestro corazón, Él  la conoce y a través de Su Santo Espíritu nos redarguye.

Para Dios no hay confusión, Él sabe quién soy realmente; conoce mis motivaciones, mis deseos más profundos y las razones por las cuales mis lágrimas son derramadas. El no se detiene en mi máscara. El mira más allá de mis acciones, El ve mi corazón y su condición.

Quizás otros quieren ver la mujer que lleva la máscara. Pudiera ser  la más divertida, dispuesta, a  quien no es necesario pastorear. Sin embargo, sería la menos genuina. Dios quiere nuestro verdadero yo para pastorearlo, sincerizarlo  y llevarnos a disfrutar en plenitud de Su Santa Presencia.

¡No hay nada más agotador que vivir 2 vidas! Quiero vivir sólo una, sin máscara, sabiendo que puedo equivocarme, que no voy a agradar a todo el mundo y que ese no debe ser un deseo más alto que el de agradar a mi Dios en todo momento.

En Su divina gracia, nuestro Dios quiere una relación cara a cara con cada una de nosotras, seres sin máscaras.  El quiere que nuestra relación con El sea genuina, que no corramos a buscar nada que nos oculte, quiere que abramos nuestros corazones y que si procuramos algo detrás de qué ocultarnos, que sea detrás de Él y Su bendita palabra.

¿Has tenido la inclinación de ocultar alguna verdad detrás de una máscara? Dios la conoce. El sabe aún aquellas cosas que ni tú conoces de ti misma y está esperando tu honestidad.

¡Oh Señor, perdona las inclinaciones de mi corazón hacia el pecado; las veces que en lugar de confesarlo he decidido ocultarlo. Gracias porque Tú me ofreces el perdón; gracias porque aun mereciendo todo lo contrario, Tú has tenido misericordia conmigo. Permite Padre que mis ojos nunca encuentren más atractivo agradar a otros antes que a Ti. En tu Nombre Santo, Amén.

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Este artículo procede del Ministerio Aviva Nuestros Corazones ® 
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Sobre el autor

Keren Ossers de Rojas

Keren Ossers de Rojas

Keren Ossers de Rojas está casada con Armando Rojas Mañón.  Es madre de dos varones, Timothy Adrian de 10 años y Armando Javier, de 6. Es Psicóloga de profesión, decoradora por habilidad y madre y esposa de corazón, labores últimas a las cuales se ha dedicado desde su hogar, invirtiendo la mayor parte de su tiempo y a las cuales cuenta como gran bendición.  Al igual que su esposo, quien sirve al Señor en el ministerio de la música, es miembro de la Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo (IBSJ) donde ha servido al Señor y ejercitado sus dones en los ministerios de Cuna, Corral, Escuela Bíblica y Escuela Bíblica de Verano y otros, durante hace ya casi una década. Pide al Señor no le permita nunca apartar su vista  de Sus caminos en los cuales anhela seguir creciendo en gracia y conocimiento.


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