Mis emociones bajo Su Señorío -Parte 2-

En la publicación anterior pudimos ver algunos de los daños que provoca el estrés. En esta ocasión, continuamos mencionando otros; entre ellos, se encuentra el hecho de que hay muchas enfermedades auto-inmunes en que el cuerpo comienza a producir anticuerpos contra sus propias células como si fueran extrañas, tales como la enfermedad de Grave, Hashimoto, Lupus, artritis reumatoidea, entre otras. Estadísticamente se presentan con más frecuencia después de alguna crisis.  

Otro proceso que ocurre durante toda la vida, es el reemplazo continuo de las células muertas del cuerpo siendo precisamente el sistema inmunológico el encargado de prevenir que las mismas crezcan en forma desordenada y excesiva dando lugar al cáncer. Se cree que esta habilidad de inhibir la formación de tumores disminuye con el estrés.

Existen muchos estudios que han observado un aumento en la incidencia de ateroesclerosis –que es otra enfermedad inflamatoria en la cual el sistema inmunológico juega un papel importante- e infartos -debido a la misma ateroesclerosis- en los cuadros de depresión ocasionando una mayor morbilidad y mortalidad.

Algunas personas pueden manejar el estrés mejor que otras. Así se comprueba en muchos escritos del Dr. Víctor Frankl, que fue un psiquiatra judío en los campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial. Por su conocimiento, los alemanes lo usaron para hacer estudios con los judíos investigando el origen de la capacidad que poseen ciertas personas que les da la habilidad  de sobrevivir durante condiciones subhumanas.

Debido a esta experiencia él desarrolló la rama de la Psiquiatría llamada terapia existencial que busca el sentido de la vida ante cualquier circunstancia. Él decía que la vida tenía sentido potencial por lo que aún el sufrimiento adquiere sentido.

El relata una experiencia—que tuvo en una madrugada—en la cual a pesar de caminar en pozos de lodo a temperaturas bajo cero, el pensar en su esposa le provocaba satisfacción, llegando a la conclusión de que aún en tiempos pésimos lo único que permite a un hombre sobrellevar el sufrimiento de una forma honorable es contemplar a su amada, encontrando allí la fuerza para seguir. Por eso concluyó que la meta más elevada a que un hombre puede aspirar es el amor, que se constituye, por ende, en la salvación del hombre; los cristianos sabemos que la fuente del diseño de nuestro plan de salvación se encuentra en el amor perfecto de Dios. En 1ª. Corintios 12:31b el apóstol Pablo introduce ese amor como “el camino mucho más excelente”.

Entre sus observaciones se encuentra, que cuando los prisioneros ya no podían tolerar las realidades del campo de concentración, mentalmente podían escapar de sus circunstancias y quedarse en el reino espiritual lo que constituía una oportunidad invaluable donde ningún guardia podía entrar ni destruirlos. Esto les ayudaba a adaptarse y sobrevivir la tortura. El concluyó que la falta de sentido es lo que produce el estrés y neurosis.

 La realidad es que necesitamos una filosofía confiable no solamente para sobrevivir en este mundo tan lleno de maldad sino para crecer,  tener paz y gozo espiritual (Filipenses 4:7) y esto ocurre cuando sabemos que Dios nos ama (1 Juan 4:19), que está en control de todas las cosas (Mateo 10:29-31) y que usa todo para bien de Sus hijos (Romanos 8:28). 

Conocer a Jesús personalmente quien es la Verdad (Juan 14:6) no solamente en la vida venidera sino aquí también, es la mejor filosofía de vida.

¿Qué significado tiene para mí lo que dice la Palabra en 2ª Corintios 4:16 “aunque el hombre exterior se desgasta” (tal como lo comprueba el proceso de muerte y remplazo de células en nuestro organismo) si estoy en Cristo, “mi interior se renueva de día en día”?

 

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Sobre el autor

Catherine Scheraldi de Núñez

Catherine Scheraldi de Núñez

Cathy es la esposa del Pastor Miguel Núñez de la Iglesia Bautista Internacional (IBI), localizada en Santo Domingo, República Dominicana, cuyo ministerio de mujeres dirige. Es médico de profesión y actualmente se desempeña en su práctica privada. Funge como directora del departamento de Ciencias Clínicas de la Universidad O & M donde elabora el currículo de endocrinología y reproducción y participa en la enseñanza de los estudiantes de medicina. Cathy nació en Nueva York, pero durante los últimos 15 años ha vivido junto a su esposo en la ciudad de Santo Domingo. 

 

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