No desmayemos

¿Qué es el desmayo?  Desde el punto de vista clínico es una breve pérdida del conocimiento debido a una disminución del flujo sanguíneo en el cerebro. Y desde la perspectiva emocional o espiritual se refiere a perder el valor, las fuerzas o desfallecer de ánimo.

Entre las causas clínicas del desmayo encontramos estrés emocional, miedo, dolor intenso, uso de ciertos medicamentos, hiperventilación, entre otros. En la Biblia vemos diversas circunstancias que pueden provocar desmayo espiritual que nos impida seguir la carrera que tenemos por delante:  

a) Temor a los enemigos

- Dt. 7: 21 "no desmayes delante de ellos"

- Dt. 20:3 "...no desmaye vuestro corazón...delante de ellos"-

- Isaías 51:7 "...ni desmayéis por sus ultrajes..."

b) Ante nuevos retos

- Dt. 1:21 "… tu Dios, TE HA ENTREGADO LA TIERRA: sube y toma posesión de ella, como Jehová tu Dios te ha dicho. No temas ni desmayes";

- Josué 1:2,9 "…Ahora, levántate y PASA ESTE JORDAN...no temas, ni desmayes..."

c) Falta de esperanza, de fe y de conocimiento de Dios

- Salmo 27:13 " Hubiera yo desmayado, si no hubiera creído que había de ver la bondad del Señor en la tierra de los vivientes"

d) Falta de oración

- Lucas 18:1 "...necesidad de orar siempre y no desmayar..."

e) Tribulaciones/Disciplina de Dios:

- Hebreos 12:3 " Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar...”

- Hebreos 12:5 “…no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por El..."

Cuando nos sentimos desmayar (físicamente) necesitamos asirnos de algo o alguien para no caer y lastimarnos; entonces,  espiritualmente ¿cuál es mi asidero?, ¿de qué o Quién me sostengo para no caerme? ¡De Dios mismo! Quizás te preguntes ¿pero cómo lo hago si Dios es Espíritu?  Precisamente el asidero que necesitamos en esos momentos no es material, sino espiritual:

a) Dios Mismo y Su Obra a nuestro favor: Isaías 41:10 "No desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo, siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”.

b) Su Palabra que nos da la Promesa de Su Presencia con los Suyos: Deut.7:21 "No desmayes... tu Dios, ESTA EN MEDIO DE TI,  Dios grande y temible"

Habrá tiempos en que desmayaremos (aún Jesucristo en Getsemaní luchó con el desmayo espiritual).  Es entonces cuando debemos correr, clamar y escondernos en Él, entrar a nuestro aposento y hablar con nuestro Padre, derramando nuestro corazón delante de Él:

-       Salmo 61:2 "Desde el extremo de la tierra clamaré a Ti, cuando mi corazón desmaye. Llévame a la roca que es más alta que yo..."

-       Salmo 143:7 "Respóndeme pronto… porque desmaya mi espíritu; no escondas de mí, Tu rostro..."

Tomemos la espada del Espíritu que es Su Palabra recordando las palabras del apóstol Pablo en 2ª Corintios 4:8-9,16 "que estamos atribulados en todo, pero no angustiados; en apuros, pero no desesperados; perseguidos, pero no desamparados; derribados, pero no destruidos...por tanto no desmayamos". 

Si sucumbimos ante el desmayo nos perderemos de ser partícipes de los propósitos de Dios. Por esa razón el rey David le recordaba a su hijo Salomón en 1ª Crónicas 28:20 que no desmayara sino que recordara la presencia de Dios en su  vida, la cual le garantizaría acabar toda la obra que le había encomendado. 

Ese es un recordatorio que también hace el apóstol Pablo en Gálatas 6:9 cuando les exhorta "No nos cansemos, pues, de hacer bien porque a su tiempo segaremos, si no  desmayamos".

¿Te sientes desmayar?  ¿Estás perdiendo las fuerzas para proseguir a la meta? ¡Clámale a El que te lleve a la Roca!

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Este artículo procede del Ministerio Aviva Nuestros Corazones ® www.avivanuestroscorazones.com

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Sobre el autor

Isabel Andrickson

Isabel Andrickson

Abogada de profesión y aprendiz de Su Palabra por pasión y convicción; es madre de un adulto joven a quien crio  como madre sola desde que tenía 3 años. Concluyó esa etapa, consciente tanto de las luchas y obstáculos que enfrentan las madres solas, como de los múltiples tropiezos producto de malas decisiones. Ahora anhela orientar a aquellas que recorren ese trayecto para que abracen las verdades de Tito 2, Proverbios 31 y otras enseñanzas de la Palabra sobre nuestro diseño, pues, no son exclusivas para mujeres casadas, sino para todas aquellas que, por Su Gracia, somos llamadas hijas del Padre Bueno.

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