No te conformes

«No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.»  (Rom. 12:2)

Romanos 12 es un pasaje repleto de enseñanzas provechosas. Trata sobre la vida cristiana y cómo vivirla. El versículo 2 expresa la voluntad primaria de Dios y el propósito de nuestra conversión a Cristo… ¡Nuestra transformación!

2 Corintios 5:17 nos asegura que al confesar a Cristo como nuestro Salvador, ocurre un cambio mediante el cual se efectúa el nuevo nacimiento, haciendo de nosotras una nueva creación. No obstante, y a pesar de esto, aun permanecen en nosotras conceptos que hacen parte de nuestra vieja naturaleza, y que necesitamos ir erradicando para manifestar la gloria de Dios y gozar de una vida saludable y provechosa en Cristo.

Al volvernos a Romanos 12:2 encontramos tres palabras que nos ayudarán en el proceso de crecimiento de nuestra vida en Cristo. Estas están en imperativo y presente continuo, lo que significa que son tanto un mandato como una acción continua para el creyente. Estas son:

  1. Conforméis
  2. Transformaos
  3. Comprobéis

Algo que nunca debemos hacer es conformarnos. El tiempo verbal de la palabra conforméis implica que la acción continua del creyente debe ser la de no conformarse. No debemos adaptarnos al mundo ni a su filosofía de vida, como tampoco al nivel de nuestra estatura espiritual.

En contraparte, existen dos cosas que sí debemos hacer: transformarnos y comprobar. Debemos transformar nuestra mente mediante la renovación de nuestro entendimiento y nuestra cosmovisión. Esto ocurrirá en la medida en que vayamos absorbiendo las enseñanzas bíblicas y aplicándolas, y al mismo tiempo vayamos abandonando las enseñanzas mundanas.

La transformación es un proceso evolutivo y dinámico. Es una obra o acción que no cesa o termina, sino que sigue en proceso, progresando y perfeccionándose, por lo cual debe realizarse de manera continua a lo largo de toda nuestra vida.

Finalmente, debemos comprobar. Esto implica que debemos realizar continuamente un inventario, hacer una revisión y pasar un balance a nuestra vida para asegurarnos, mediante el proceso de transformación, que no estamos aceptando, aprobando e incorporando filosofías del mundo a nuestra cosmovisión, porque de lo contrario ella dictará nuestro sistema de vida.

¿Cómo comprobamos que nos estamos conformando o transformando debidamente? ¡Sometiendo nuestra vida al escrutinio de la Palabra de Dios! y verificando si nuestras creencias están en consonancia con sus enseñanzas y doctrinas. Debemos preguntarnos repetidamente ¿es esta la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta? (Rom. 12:2) ¿Trae gloria al Nombre de Dios? Y permitir que la Escritura nos responda cuando:

  1. La sensualidad en el vestir de nuestros días nos quiere embobar, haciéndonos enfocar en que si no incorporamos esos estilos a nuestro vestuario, luciremos desfasadas o avejentadas, mientras que, el anclarme en pasajes como 1ª Timoteo 2:9-10 será la evidencia de que mi mente no se está conformando sino transformando; o
  2. La vergüenza quiera arroparnos ante los cuestionamientos ¡o aun burlas! del mundo respecto a nuestra firmeza de mantenernos puras. Si he permitido que Su Palabra transforme mi manera de pensar, versículos como 1ª Juan 3:3, 1ª Pedro 1:15 se llevarán toda vergüenza pues reconoceremos que estamos cumpliendo un alto llamado.

Es mediante la incorporación de las verdades bíblicas a nuestra vida y el ejercicio constante de la comprobación de aquellas cosas con las que somos confrontadas a diario, que podremos rechazar el error y la maldad y asimilar aquello que sí edifica nuestra vida y trae gloria a Dios.

Su Espíritu nos ayude en el proceso de conformarnos y transformarnos cada vez más a la imagen y semejanza de nuestro amado Señor y Salvador Jesucristo. ¡A Él sea la gloria por siempre!

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Sobre el autor

Violeta Guerra

Violeta Guerra

Violeta Guerra entregó su vida a Jesucristo cuando era estudiante universitaria. Reside en Miami, Florida donde ha servido activamente en la obra del Señor tanto en su iglesia local como en programas radiales, revistas cristianas o impartiendo charlas para damas.  Desde el 2011 sintió el llamado de iniciar el Ministerio “Maestras del Bien” dirigido a la mujer de habla hispana y que tiene por misión “Rescatar los valores bíblicos de la mujer”.

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