Reto de 30 días para madres | Día 2

Día 2: Aprendiendo a Orar

"Y aconteció que estando Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, le dijo uno de sus discípulos: Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó también a sus discípulos "-Lucas 11:01. LBLA

Oración. Añade a la lista de cosas por las que te sientas culpable como madre, el no querer hacer manualidades con tus niños y ser intransigente al no darle caramelos a tu hijo de cuatro años de edad.

Sé que se supone que debo orar por mis hijos. De hecho, yo soy partidaria de decir que como madre, la oración es mi trabajo principal. Quiero decir, que lo hago. Pero a veces no sé por qué orar.

Tengo el gran consuelo de saber que los discípulos de Jesús, aquellos que estaban tan cerca de Él, también estaban desorientados acerca de la oración. Aun así, si nuestros corazones de madres van a ser transformados, la oración debe ser parte del proyecto de cambio. Necesitamos que Jesús nos enseñe cómo orar por nuestros hijos, cómo orar por nuestros matrimonios, y cómo orar por nuestros  corazones carnales para que sean transformados más a la imagen de Jesús. Para que eso ocurra, tendremos que volver a aprender a orar.

Trataremos ese tema en los próximos días, ya que la oración es fundamental para la transformación de nuestro corazón. Evita la tentación de pasar por alto estos días y asumir que, "He oído todo esto antes." Piensa en una re-educación en la oración como la  base que usas en las uñas o un buen champú (con masaje en el cuero cabelludo, por favor) antes del corte y el peinado. No es lo más glamoroso, pero es la base necesaria y fundamental  para allanar el camino de manera que podamos hablar radicalmente de un antes y un después.

 Modo de Hacerlo: Haz un árbol genealógico diferente. 

No se requieren materiales de arte o talento para esta acción, pero tus picaros niños se sentirán libres de dejar correr su imaginación.

Anota los nombres de los miembros de tu familia troncal incluyendo el tuyo. Debajo de cada nombre, escribe las  necesidades de oración de cada persona. Esto puede tomarte un momento. Date tiempo suficiente para considerar cómo deseas ver a Dios moverse en cada una de sus vidas. ¿Cuáles son sus necesidades físicas, espirituales y relacionales? Escríbelas, y guarda ese papel en un lugar donde puedas encontrarlo con facilidad.

Oración de una madre: Jesús, enséñame a orar como Tú lo haces, hazme consciente de las necesidades de mi familia para poder confiártelas  a  Ti.

 

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Este artículo procede del Ministerio Aviva Nuestros Corazones ® www.avivanuestroscorazones.com

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