Traspasando el legado de la gratitud

Dad gracias en todo porque esta es la voluntad de Dios. 1°Tesalonicenses 5:18

Hace algunos años iniciamos una práctica familiar para enseñar a nuestros hijos a cultivar un corazón agradecido.

Cada mes de noviembre armamos lo que llamamos “el árbol de la gratitud”, en el cual vamos colgando diariamente, hojas con motivos de gratitud a Dios. A las personas que nos visitan les animamos a dejar su agradecimiento allí. Al cabo de unos pocos días, nuestro árbol se llena de frutos de gratitud. Aunque es un simple acto físico, no lo realizamos porque quede bonito, sino que buscamos intencionalmente que nuestra familia aprenda a dar gracias.

Dios nos indica en Su Palabra que debemos dar gracias en todo porque esta es la voluntad de Dios. El mundo cree que solo debe darse las gracias por las cosas buenas; sin embargo, los hijos de Dios entendemos claramente que Su Palabra nos anima a dar gracias en todo (1ª Ts. 5:18) y por todo (Efesios 5:20). Dios me ha enseñado a ser agradecida en toda situación, y también he aprendido a través de las tiernas de vidas de mis hijos a agradecer hasta por la pequeña mariposa que pasea por nuestro jardín, porque ella es una creación de Dios.

No podremos entender la bendición de vivir una vida agradecida hasta que nos sumerjamos por completo en Su voluntad, y Su voluntad es que demos gracias en todo (1°Ts 5:18).

Aunque muchas veces no lo notamos, todo el tiempo estamos enseñando con nuestras vidas, ya sea con palabras, acciones, gestos; ¿estoy mostrando un corazón agradecido? ¿me siento insatisfecha? ¿me quejo con frecuencia?

La satisfacción brota de confiar en la provisión de Dios y aceptar con gratitud lo que nos da. Debemos comprender que mientras que la satisfacción nos enriquece, la insatisfacción nos empobrece. Nuestra queja no glorifica a Dios, solo produce más insatisfacción, y eso se refleja en nuestras vidas dejando un sabor amargo a todo el que nos rodea.

Todo en esta vida es un regalo de Dios, no merecíamos nada; sin embargo, Él nos da más de lo que necesitamos.

¿Qué legado queremos dejar a las generaciones futuras?

Que toda nuestra vida sea un río de gratitud, en toda circunstancia, no hay absolutamente nada que se escape al control de Dios, y en todo Él obra para bien de los que Le aman.

¡Qué maravilloso sería que nuestros hijos crezcan en hogares donde aprendan a cultivar un espíritu agradecido a Dios en todo! Llegarán a la vida adulta sabiendo afrontar toda situación viendo a Dios obrar, y Le darán las gracias porque habrán aprendido que ésta es Su voluntad. Y entonces ellos se lo enseñarán a sus hijos, y los hijos de sus hijos a sus hijos, y tendremos generaciones de familias que levantarán la bandera de la gratitud a Dios para mostrar Sus bondades y Su obra en todos los tiempos.

Dando siempre a Dios gracias por todo.

Efesios 5:20

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Sobre el autor

Débora Dilge de Peralta

Débora Dilge de Peralta

Débora esta casada desde hace 16 años con Victor Peralta, Pastor de la Iglesia Cristiana de la Gracia, en Bahía Blanca, Argentina. Tienen dos hijos a quienes educan en el hogar y juntos como familia alojan niños con necesidad de abrigo transitorio, a quienes instruyen cada día con el deseo de imprimir el evangelio en sus corazones. 

Débora abrazó el llamado del ser esposa y madre a tiempo completo y dirige un estudio bíblico para madres en su casa donde concurren mujeres de diversas congregaciones, también enseña junto a otras mamás en la escuela bíblica de niños. 

Gozosa de servir como representante de Aviva Nuestros Corazones en su país, Débora siente un fuerte compromiso de extender y anunciar el diseño de Dios para las mujeres, animándolas a conocer la verdadera libertad, plenitud y abundancia en Cristo.