Un 2015 intencional

Estamos en el último día para pasar del año 2014 al 2015. ¿Estás tú entre las muchas mujeres que piensan que estas fechas son iguales a las demás, o estás entre aquellas que toman el final de un año y el inicio de otro para hacer un inventario, fijarse nuevos propósitos y ponerse metas?

En estos días debemos buscar un tiempo a solas, aparte, en quietud (lucirá diferente si tienes niños pequeños y muchas ocupaciones) para pasar inventario y poner INTENCIONALIDAD en nuestras vidas. Hay una gran diferencia entre desear cosas, proponerse “buenos propósitos” y el llevarlos a cabo.

¿A qué me refiero? Detente y hecha una ojeada al año que transcurrió, pero no para morar en lo que hemos hecho mal o quedó inconcluso, sino para ver a un Dios de nuevas oportunidades que nos da un mañana siempre fresco con nuevas misericordias. Y entonces, haz planes específicos y prácticos para trabajar en las diferentes áreas que te propongas para este nuevo año.

Como dice en la carta a los Efesios, debemos mirar con diligencia cómo andamos, no como necias sino como sabias, aprovechando bien el tiempo, las oportunidades… El año 2015 está cargado de nuevas oportunidades pero debemos, en presencia de Dios, ser INTENCIONALES para aprovecharlas y así glorificar a Dios en nuestras vidas.

Me gustaría compartir algunas sugerencias que quiero poner en práctica en mi propia vida:

Primero orar : Examíname oh Dios y enséñame y guíame en este nuevo año por donde Tú quieras que ande. Muéstrame qué cosas estoy descuidando, en cuáles estoy reprimiendo Tu guía, cómo estoy desempeñando mi diseño como mujer en los diferentes roles (soltera, casada, madre, abuela, etc.), dónde debo reenfocarme, qué tanto estoy involucrada en mi iglesia local poniendo mis dones a Tu servicio, cómo estoy usando los talentos y dones que Tú me has dado...

Son muchas las áreas que podríamos evaluar, he seleccionado tres, y las dos últimas deben fluir de la primera. Hay preguntas en cada una que nos ayudarán a escudriñar nuestros corazones:

Mi relación con Dios en Cristo . ¿Cómo pienso leer mi Biblia? ¿Qué plan de lectura voy a seguir? ¿A qué hora y en qué lugar tendré una cita diaria con el Señor? ¿Me deleito en la comunión con Él? ¿Cómo puedo crecer en mi vida de oración? ¿Cómo puedo amarlo más? ¿Qué libros leeré este año? ¿Mantengo cuentas cortas con mi pecado?

Mi relación con los demás. ¿Honro a mis padres? Si soy casada, ¿es el deseo de mi corazón darle bien y no mal a mi esposo todos los días de su vida? ¿Lo respeto? Después de Dios, ¿es él mi prioridad? Si tengo niños, ¿estoy instruyéndolos en la Palabra? ¿Trabajo con su carácter? ¿Les muestro a Cristo y Su Evangelio con mi ejemplo? ¿Hay personas en mi vida a las que tengo que pedirles perdón (familiares, compañeros de trabajo, amigos)? ¿Hay personas a las que debo otorgarles el perdón? ¿Hay amargura o resentimiento en mi corazón? ¿Amo y sirvo a mis hermanos en la iglesia?

Mi vida personal. ¿Hay algún área específica de mi carácter en la que necesito cambiar, crecer (el dominio propio, el gozo, el amor…)? Al hablar, ¿se puede decir que abro mi boca con sabiduría y que la ley de bondad está en mi lengua? ¿Cuido de mi cuerpo y mi salud, haciendo ejercicio físico y controlando lo que como? O ¿dedico demasiado tiempo a mi cuerpo y a cómo luzco?

Estas preguntas son solo una muestra, cada una de nosotras debe formular las suyas propias, pero debemos saber que todas las preguntas nos llevan a un plan de acción y requieren de planes específicos para que se materialicen y se hagan realidad. Mi sugerencia es que anotemos en un diario todas estas consideraciones y podamos volver a ellas en el transcurso del año. No queremos ser como el hombre del cual habla Santiago 1:24, que se mira en el espejo (ve que tiene que arreglarse) pero se va y luego olvida cómo era, o como el perezoso de Proverbios que aun teniendo hambre no lleva el bocado a su boca.

Si queremos llegar a un lugar necesitamos INTENCIONALIDAD. Para que al final de año 2015, si Dios nos concede llegar, podamos decir: no pretendo haberlo alcanzado, pero una cosa hago, olvidando lo que está detrás me extiendo hacia lo que tengo delante, a la meta del premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

¡Qué nuestras vidas estén llenas de INTENCIONALIDAD en glorificar a Dios y gozar de Él para siempre en este 2015!

----¡Déjanos tu comentario y únete a la conversación!----

Este artículo procede del Ministerio Aviva Nuestros Corazones ® www.avivanuestroscorazones.com

El material publicado en esta página se encuentra disponible para ser compartido gratuitamente, en cuyo caso, agradecemos su integridad al citar la fuente en respeto a nuestros derechos de autor.

Ayúdanos a llegar a otras

Como ministerio nos esforzamos por hacer publicaciones de calidad que te ayuden a caminar con Cristo. Si hoy la autora te ha ayudado o motivado, ¿considerarías hacer una donación para apoyar nuestro blog de Mujer Verdadera?

Donar $3

Sobre el autor

Patricia de Saladín

Patricia de Saladín

Patricia vive en Santo Domingo, República Dominicana. Está casada con Eduardo Saladín, pastor de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo. Actualmente dirige el Ministerio de Mujeres en su iglesia y le apasiona llevar el mensaje de la feminidad bíblica a las mujeres de habla hispana. Su anhelo es verlas conocer y abrazar la Verdad que las hace libres en Cristo.  Sirve en el ministerio de Aviva Nuestros Corazones como la voz de Nancy DeMoss Wolgemuth. Tiene tres hijos adultos, Rosalía (casada con Daniel), Sarah (casada con Nazario) y Eduardo Alfredo. Además, Dios le ha regalado cuatro nietos: Patricia, Daniel, Samuel y Nazario.