Una Señal

Lectura bíblica: Isaías 7:14

«El Señor mismo os dará una señal», una frase tan simple que encierra tanto en sí misma. Cuando miramos a nuestro alrededor, estemos conscientes o no, estamos rodeadas de señales, lo que me lleva a pensar que a Dios no se le escapó ese detalle cuando a través del profeta utilizó esa frase.

Por nuestra naturaleza incrédula, siempre estamos buscando «señales» o «pruebas» si así quisieras llamarle. Cuando analizamos nuestros corazones, nos podemos dar cuenta de que no somos diferentes a los Israelitas, quienes demandaron señales a causa de su incredulidad y por la dureza de sus corazones no fueron capaces de reconocer a Dios cuando caminaba entre ellos. Dios les dio señales que ellos luego ignoraron. Y no estamos hablando de cualquier señal, nota que aquí se resalta quién es el autor de la señal, es Dios mismo. De manera que ellos tenían que prestar atención.

En este contexto, la palabra «señal» en hebreo tiene diferentes significados, pero entre ellos, me llamó la atención la que dice que se entiende como una promesa hecha a través de un profeta, relativo a un evento en particular. Es decir, Dios a través del profeta Isaías está describiendo con exactitud cómo podrían identificar al tan esperado Mesías.

El pecado desde su inició en el jardín del Edén destruyó la credulidad del hombre. Al punto de que es común ver en la historia de Israel al pueblo demandando señales a los profetas y a Dios. Señales que les sirvieran para «creerle» a Dios. La señal que Dios le dio a Isaías, y al pueblo, era una de amor a la descendencia de David, el pueblo de Dios. La señal apuntaba al nacimiento del Mesías de una mujer virgen, la descendencia anunciada desde Génesis 3 que aplastaría la cabeza del enemigo y destruiría a la misma muerte.

En tan corta afirmación se engloba tanto del carácter de Dios, y esas son algunas de las cosas que quiero puntualizar para que reflexionemos en este día. Emanuel, Dios con nosotros, es un nombre que revela los atributos de nuestro salvador, y que más adelante en el capítulo 9 se describe en detalle: Admirable Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de Paz.

Este pasaje muestra claramente 3 atributos de Dios:

Su poder: «He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo». Uno que va más allá de lo que la lógica nos dicta, rompe paradigmas y hace lo imposible posible, logrando de esa forma exaltar Su nombre.

Su soberanía: Dios hace lo que quiere y cuando quiere, no llega ni antes ni después sino en la plenitud del tiempo, Su tiempo. Vemos que años antes de la llegada del Mesías, Dios le dio directrices de sus promesas a su pueblo incrédulo, pero estas llegaron justo en el momento perfecto. En el momento de Dios. Él sin tener porqué darles indicaciones, señales o explicaciones decide hacerlo por amor de Su nombre y por amor a nosotros: «Por tanto, el Señor mismo os dará una señal».

Su amor: «Y le pondrá por nombre Emanuel», que significa Dios con nosotros. En Su infinito amor, sabía que no podíamos hacer nada para obtener el perdón y restablecer la relación con Él que se perdió en el jardín del Edén. En su amor Él decidió venir a morar con nosotros, a ser uno como nosotros, a vivir en nuestro mundo, nuestro dolor, pero más grande aún, a reconciliarnos con el Padre a través de su sacrificio en la cruz.

Hoy recordamos aquella profecía, aquella señal, aquella promesa que es la esperanza de la próxima señal que todo creyente anhela ver: «Pues el Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con la trompeta de Dios, y los muertos en Cristo se levantarán primero. Entonces nosotros, los que estemos vivos y que permanezcamos, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes al encuentro del Señor en el aire, y así estaremos con el Señor siempre.» - 1 Tesalonicenses 4:16-17

Reflexiona:

  1. ¿Estás buscando continuamente nuevas «señales» para creerle a Dios lo que Él ya nos reveló en su Palabra?
  2. En los momentos más oscuros, cuando crees que Dios está muy lejos y tu incredulidad se hace manifiesta, ¿pones tu mirada en Jesucristo, el autor y consumador de tu fe?
  3. ¿Estás lista para tu encuentro con el Señor?

Ora:

Cuando nuestro corazón incrédulo dude que podamos fijar nuestros ojos en Cristo, quien se dio a sí mismo en rescate por nuestras almas, no permitas que nos perdamos en las falsas señales que nos vende el mundo, sino que cada día podamos meditar y conocer más de tu Palabra. Amen.

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Sobre el autor

Yamell Jaramillo

Yamell Jaramillo

Yamell es originaria de la República Dominicana, actualmente vive en la ciudad de Bogotá, Colombia. Ama la palabra de Dios, es firme en sus convicciones y vive apasionadamente la vida cristiana. Procura la prudencia, la sobriedad y la modestia, anhelando ser como la mujer de Proverbios 31.

Tiene un especial cuidado por aquellos a su alrededor y, por la gracia de Dios, su corazón está siempre presto a discipular y aconsejar a las mujeres de su entorno. Junto a su esposo Omar, estudia la Palabra, vive el señorío de Cristo, enseña el sabio consejo de Dios a otros y disfruta las bondades de la vida.
Forma parte del ministerio Aviva Nuestros Corazones, como encargada de contenido y administrando los blogs Mujer Verdadera y Maestra Verdadera.

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