¿Ya llegamos? ¡Clama a Dios!

«¿Ya llegamos?» preguntamos (por enésima vez). Mis hermanos y yo casi lo cantábamos (y no de una manera agradable). Hacíamos la misma pregunta repetidas veces mientras conducíamos 45 minutos para llegar a nuestro parque de atracciones favorito. ¡Oh, la impaciencia de los niños! No nos dábamos cuenta de que nuestro papá, en el asiento del conductor, también estaba ansioso por llegar, quizás para que dejáramos de preguntar «¿ya llegamos?» o para poder disfrutar de todas las atracciones y la deliciosa comida que la feria tenía para ofrecer.

Ahora, como adulta, todavía me siento como la niña que era antes, constantemente pidiendo por las cosas que me impacientan o confunden. ¡Oh, cuánto necesito dirigir mi clamor a mi Padre Celestial que está en el asiento del conductor de mi vida!

El rey David nos permite echar un vistazo a su diario personal y a menudo vemos su clamor al Señor. El Salmo 61 por ejemplo, aunque no estamos seguros de las circunstancias en ese momento de la vida de David, algunos teólogos sugieren que puede haber sido escrito cuando David estaba en el exilio antes de que fuera el rey de manera oficial. «Mientras espera allí, apartado de su hogar y del tabernáculo donde anhela adorar a Dios, escribe esta breve oración de restauración. Sin embargo, su mente y corazón, guiados por el Espíritu, van más allá de la cotidianidad de sus días para mirar hacia el reino de Dios y anhelar la vida eterna en ese gran por venir»1.

¿Escucha Dios nuestro clamor?

Oye, oh Dios, mi clamor; atiende a mi oración. (Salmo 61:1)

Cuántas veces le he preguntado una y otra vez y siento que Dios cierra sus oídos a mi voz. La espera de la respuesta a mis oraciones puede parecer interminable. 

David le pide a Dios que atienda a su oración. Sabía que algún día sería rey, le fue prometido años atrás, pero en ese momento era difícil saber cuándo. Dios siempre cumple sus promesas y escucha las oraciones de su pueblo amado. ¡Qué agradecidos podemos estar de no tener que dudar nunca de esta realidad! Y su clamor no fue uno quejumbroso. «El hebreo rinnah generalmente significa un grito alegre de regocijo, gozo o canto. David no clama aquí de dolor o desesperación, sino que eleva un cántico de alegría a Dios»1 aún en medio de la situación apremiante en la que se encontró.

Tu verdadero yo en lo profundo de tu interior

Desde los confines de la tierra te invoco, cuando mi corazón desmaya. (Salmo 61:2a)

A veces temo al rechazo de las personas si conocieran las cosas por las que clamo o todos mis pensamientos. Puedo parecer tenerlo todo resuelto cuando realmente dentro de mí estoy abrumada por preguntas y dudas.

El ser interior de David estaba abrumado y débil por todo lo que le había estado pasando., ¡y él se convertiría en rey! Entonces, ¿qué hace? Invoca al Señor. Invocar es apelar o suplicar. No se avergüenza ni tiene miedo de preguntar o contarle al Señor sus inquietudes. El corazón se refiere al «verdadero tú» en lo profundo de tu interior. Dios conoce nuestros pensamientos y lo que nos abruma incluso antes que nosotros (Salmo 139:4). Hermana, ¡eres completamente conocida y profundamente amada al mismo tiempo! Nada puede cambiar eso, así que cuéntale todos tus pensamientos íntimos y tus confusiones.

Deja que Dios tome el volante

Condúceme a la roca que es más alta que yo. (Salmos 61: 2b)

Así como mi padre terrenal estaba en el asiento del conductor llevándonos a un lugar de dulce anticipación, aún más asombroso y maravilloso es cuando nuestro Padre Celestial toma el volante y nos dirige. No tengas miedo de preguntarle hacia dónde se dirige, solo confía en que Él tomará el control de tu situación. ¡Irónicamente, una de mis actividades favoritas hoy en día son los viajes largos!

¿Cuál es tú «ya llegamos?» para Dios? Tal vez sea «¿Cuánto tiempo más durará esta tensión con tu cónyuge?» «¿Hasta cuándo habrá desunión en la iglesia?», «¿Cuándo me casaré?». o «¿Cuándo aprenderá mi hijo a obedecer?»

¡Clama a Dios, querida, porque Él te escucha, te conoce y tiene lo mejor para ti!

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1 Nathan C. Johnson Precepts: Rightly Dividing the Word

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Sobre el autor

Nicole Forgette

Nicole Forgette

Nicole Forgette es de Minnesota, pero reside en el norte de Indiana. Ella ama la aventura, especialmente la aventura infinita de conocer a Dios a través de Cristo en Su Palabra. Actualmente es la Gerente de contenido digital en español y Coordinadora de eventos para Aviva Nuestros Corazones. También es miembro de Young Life, un programa de alcance para adolescentes y estudiantes universitarios, a través de campamentos, clubes y desarrollo de relaciones. Disfruta de las aventuras en el medio ambiente, tomar café y tener conversaciones con otros. 

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