Aviva Nuestros Corazones Podcast

Admite tu necesidad

Annamarie Sauter: En ocasiones hemos pensado que para ser mujeres piadosas debemos ser tímidas y recatadas, o como tapetes. Mary Kassian dice que esto no debe ser así.

Mary Kassian: ¡Dios quiere mujeres fuertes! Él quiere que sus hijas sean fuertes, pero también quiere que tengan la clase correcta de fuerza. ¿Necesitamos más mujeres fuertes? ¡Absolutamente! Pero con la clase correcta de fortaleza.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín. 

La lectura de hoy de la Biblia es Jueces capítulos 1 al 3.

Nancy DeMoss Wolgemuth: Bueno, Dannah, hemos estado aquí en los últimos programas hablando con nuestra vieja amiga Mary Kassian. Quiero decirles a ambas: «Bienvenidas». 

Dannah Gresh: ¡Hola nuevamente!

Mary: ¡Es bueno estar aquí!

Nancy: Como he dicho antes, las mejores conversaciones son cuando estás con amigas, y eso es lo que estos días han sido para mí. Han sido refrescantes, desafiantes, alentadores y estimulantes. 

Sé que ambas tienen una responsabilidad—de manera particular—con mujeres más jóvenes. Ambas tienen nietas. Dannah, estás trabajando con el movimiento de Chica Verdadera, niñas entre 8 y 12 años. ¿Qué tipo de cosas ves, en el mundo en el que están creciendo, que te preocupan en cuanto a la visión de lo que significa ser una mujer fuerte?

Mary: Bueno, definitivamente se les está diciendo que necesitan ser fuertes; este es un enorme mensaje cultural para las chicas: «¡Tienes que ser fuerte! ¡Eres fuerte! ¡Eres fuerte porque eres una chica!»

Nancy: ¿De dónde sacan estos mensajes? Ellas no están leyendo esos libros.

Dannah: No los están leyendo necesariamente, pero escuchan canciones, ven programas de televisión, están escuchando el mensaje implícito. Pero hay algo que realmente rompe mi corazón, Nancy, y es ver a una adolescente o a una niña usando una de estas camisetas que dicen: «¡La chicas gobiernan!», o algún otro mensaje denigrando a los chicos.

Y lo que pienso es, «no solo es un mensaje realmente dañino, sino que su mamá fue quien le compró esa camiseta».

Mary: «Las chicas fuertes mandan», he visto esto en muchas camisetas; pero si tomáramos este mismo mensaje y reemplazamos las palabras «las chicas» por «los chicos», eso sería un insulto. Si el mensaje dijera: «Los chicos gobiernan», sería ofensivo.

Dannah: Así es.

Mary: Ese sería un mensaje realmente ofensivo en nuestra cultura, sin embargo, difundimos el mensaje de que las chicas mandan y los chicos o los hombres no son nada en realidad—no importan. 

Dannah: Muchas veces el mensaje en las camisetas o en las canciones dice: «Las chicas gobiernan el mundo, ellas están a cargo, ellas tienen el poder». Y en realidad, esto no es un insulto para los hombres, sino un insulto en contra de Dios.

Nancy: Mary, creciste siendo la única hermana en medio de varios hermanos.

Mary: Cinco hermanos—todos hombres.

Nancy: Te he escuchado contar la historia de una pelea que tuviste con uno de ellos.

Mary: Sí, tuve una pelea con uno de mis hermanos porque me llamó «chica débil». ¡Eso fue todo! Y entonces tiré la toalla de cocina, fui a la sala de estar y lo reté a un duelo. Íbamos a pelear—¡y lo hicimos! Él no me tomaba en serio.

Dannah: ¿Cuántos años tenías cuando esto pasó?

Mary: Quizá once o doce años.

Dannah: ¿Y tu hermano?

Mary: Aproximadamente 14. Nuestros padres habían salido, así que quitamos todos los muebles de la sala y…

Dannah: ¡Esto era serio!

Nancy: Ibas a probar que no eras una chica débil.

Mary: Iba a probar que no era una chica débil porque, ¡no lo era! Como decía una canción popular de esa época, «cualquier cosa que ellos puedan hacer, yo también puedo hacerla», e iba a darle una lección a mi hermano, por haberme llamado débil. Así que comenzamos a pelear a puñetazos, y esa fue probablemente una de las únicas peleas físicas que he tenido.

Comencé a halar su cabello, lo empujaba. Al principio él no hacía nada porque era más grande y más fuerte. Me dejó darle algunos golpes, hasta que golpeé su nariz, y él pensó: «¡Suficiente! ¡Te mostraré…!», y lo hizo. Comenzó a pelear en serio, y yo comencé a perder.

No lo iba a admitir, pero los golpes que estaba recibiendo eran muy fuertes. Me tumbó sobre la alfombra y me sostuvo ahí. Fue entonces cuando mi hermano mayor bajó las escaleras y reprendió a mi otro hermano, lo apartó y le dijo: ¡¿Cómo te atreves a golpear a tu hermana?!

Y yo dije, «él...», intentando justificarme, «él me llamó chica débil».

Mi hermano mayor me miró y me dijo: «Será mejor que tengas en mente que eres una chica, y que si peleas contra él, saldrás lastimada». Una gran analogía espiritual que se relaciona con lo que vamos a hablar sobre este último hábito de una mujer espiritualmente fuerte.

Nancy: Y sin embargo, de alguna manera, este tipo de historias probablemente también ilustran todo el punto—porque las chicas han sido llamadas débiles y piensan que la cultura cree que lo son. Esto quizás ilustra el incremento en el énfasis que hay en «el poder de las chicas—el poder femenino» en la cultura.

Así que mientras piensas sobre cómo la cultura define el poder—y el poder femenino—¿cuál es el principal mensaje que recibimos de la cultura sobre lo que realmente significa ser una mujer fuerte?

Mary: Creo que una mujer fuerte es presentada como alguien que siempre cree en ella misma y en su propia fuerza, que una mujer fuerte cree que ella tiene lo necesario para conquistar—sea lo que sea.

Nancy: Es autosuficiente.

Dannah: Sí, y existe esta corriente subyacente de que una mujer fuerte entiende que «las mujeres son mejores que los hombres». No sé de dónde surgió esa idea, no sé por qué no podemos respetar y bendecir la fuerza del hombre, pero eso es lo que está detrás del mensaje.

Mary: Otra cosa que vemos que representa fuerza para las mujeres es que no escuchan lo que los demás dicen, y que siguen las reglas que ellas mismas hacen.

Dannah: Y una de las cosas que me produce tristeza es que siento que nos agotamos en la búsqueda de fuerza porque existe la nociónde que tenemos que estar al mando de todo—de nuestro cuerpo, de nuestras carreras, de nuestras cuentas bancarias, de nuestras familias…

Mary: ...de nuestros esposos...

Dannah: ...de todo. Y este poder y afán de perfeccionarlo todo es realmente agotador.

Mary: ¡Lo es!

Nancy: Puede que también haya este sentir de «no quiero ser dependiente de otra persona», por el temor a ser lastimadas, a ser abandonadas o rechazadas. Tienes que ser capaz de defenderte a ti misma y por ti misma, de hacerle frente a las cosas y sobrevivir. Tienes que ser agresiva y sobrevivir para ser una mujer fuerte.

Dannah: ¡Se supone que debes ser capaz de hacerlo todo!

Mary: ¡Todo!

Dannah: He visto algunas mujeres jóvenes que se sienten desanimadas cuando no son buenas en todo.

Nancy: O no es el tiempo... No puedes hacerlo todo, no importa qué tan buena puedas ser en muchas otras cosas.

Mary: O hay esta necesidad de tener un «título o un diploma de poder». Necesitas subir en la escala corporativa, necesitas ser el jefe. Esta es otra imagen de una mujer fuerte, que una mujer fuerte debe ser líder política o directora ejecutiva o que les dice a muchos subordinados o empleados lo que tienen que hacer.

Dannah: Déjame intervenir y ponerme del lado del enemigo por un momento... ¿Estamos diciendo que no es correcto que seamos fuertes? ¿Estamos diciendo que las mujeres no pueden o no deberían ser fuertes?

Mary: Para nada. Dios quiere que sus hijas sean fuertes, pero quiere que tengamos la clase correcta de fortaleza. Creo que lo que Satanás hace con frecuencia es darnos una verdad incompleta y después tergiversar esa verdad o enfatiza un poco más el punto equivocado. Satanás detecta una necesidad real, pero nos dice cómo solucionarla en una forma que no es piadosa, ni bíblica.

Entonces, ¿necesitamos más mujeres fuertes? ¡Sí, absolutamente! ¿Queremos que nuestras hijas sean fuertes? ¡Absolutamente! Quiero que mis nietas sean fuertes, quiero que crezcan para ser mujeres fuertes—pero fuertes de la manera correcta. Hemos estado estudiando el pasaje de 2 Timoteo capítulo 3, que habla acerca de mujeres débiles.

Eso no era algo bueno. Pablo no dijo: «Oh, las mujeres son débiles, y así deben ser, y todas las mujeres son débiles». ¡No es un cumplido! Lo que Pablo está diciendo en este pasaje es, «estas mujeres débiles fueron menos de lo que deberían haber sido».

Dannah: Entonces, ¿lo que está diciendo es «levántense y sean fuertes»?

Mary: ¡Absolutamente!

Nancy: Volvamos al pasaje, hay algo que quiero retomar. Mary, concluiste tu libro, «La verdadera fortaleza: Hábitos sorprendentemente sencillos de una mujer espiritualmente fuerte»…con un último hábito, y espero que todas las que han seguido esta serie completa estén diciendo, «sí, quiero levantarme, quiero ser esa clase de mujer fuerte».

Pero del hábito que hablaremos hoy, este séptimo hábito sorprendentemente sencillo, es una especie de paradoja. No es lo que pensarías que significa ser fuerte. Volvamos por un momento y veamos el contexto.

Pablo le dice a Timoteo, quien es el pastor de la iglesia en Éfeso:

«Porque entre ellos están los que se meten en las casas y llevan cautivas a mujercillas (ellas estaban) cargadas de pecados, (ellas eran) llevadas por diversas pasiones, (ellas están) siempre aprendiendo, pero nunca pueden llegar al pleno conocimiento de la verdad» (2 Tim. 3:6–7).

Ahora, hemos hablado muchos de los hábitos que podemos encontrar aquí. Mary, has hablado de ellos en tu libro y los has explicado de una manera tan hermosa y útil. Pero a medida que llegamos al séptimo hábito, ¿cuál es el mal hábito que debemos dejar y el hábito correcto que debemos cultivar?

Mary: Estas mujeres se consideraban a sí mismas mujeres fuertes. Eran mujeres que vivían en una cultura muy pro-mujer en ese tiempo.

Nancy: Probablemente, cuando Pablo las llama débiles, se sintieron un poco como cuando tu hermano te lo dijo a ti, «¡quieres pelear por eso!»

Mary: Exacto. Estoy segura de que no estaban contentas al respecto. Si un pastor o un bloguero me hubiera llamado la atención por ser una «mujer débil», creo que estaría indignada hasta hoy, porque no quiero ser débil.

Nancy: Y ellas no pensaban que eran débiles, ellas pensaban que eran fuertes.

Mary: No pensaban que eran débiles, pero aquí está la paradoja. Creo que para ser una mujer fuerte, en última instancia, necesitamos depender de Dios. No podemos encontrar fuerza en nosotras mismas. Necesitamos encontrar nuestra fuerza en un Salvador. Y en realidad, esto se remonta a la historia de mi pelea con mi hermano.

Mi hermano mayor llegó, apartó a mi otro hermano y me dijo: «¿Sabes qué? Tienes que entender que si peleas con él vas a perder siempre». Después dijo, «la próxima vez que tengas un problema, llámame y vendré a ayudarte».

Eso es solo una imagen de…una mujer débil que piensa que puede encargarse de todo. Una mujer débil piensa que realmente es fuerte, pero una mujer fuerte entiende que es débil y que está en necesidad de un Salvador.

Nancy: Repite eso Mary. Eso es muy poderoso, y haces una buena distinción. Entonces, depende de cómo usas la palabra «débil», ¿cierto?

Mary: Sí, repito: Una mujer débil piensa que es fuerte pero una mujer fuerte entiende que es débil y está en necesidad de un Salvador.

Y sí, depende de cómo usas la palabra «débil». Y la Biblia lo reinterpreta. Cambia la definición de lo que en realidad es «débil» y lo que realmente es «fuerte».

Nancy: Entonces, el tipo incorrecto de mujer débil, de la que Pablo está hablando aquí en 2 Timoteo, es la que «trata de actuar con fuerza».

Mary: Ella piensa que es fuerte, pero una mujer verdaderamente fuerte reconoce que es débil y que está en necesidad de un Salvador. Ella mira a Cristo para encontrar fortaleza.

Nancy: Y cuando decimos que necesitamos reconocer nuestra debilidad, en cierto sentido esto es algo que el mundo no aprecia. Decimos, «debes reconocer tu debilidad y reconocer que no eres autosuficiente». Entonces te dicen que débil significa «insegura», «delicada», «frágil», «vulnerable». Y nosotras decimos, «hay un tipo de debilidad que en realidad es fuerza».

Mary: La hay, y Pablo habla de ello. Él dice, «cuando soy débil, entonces soy fuerte» (2 Cor. 12:10). Cuando soy completamente dependiente de Cristo, cuando entiendo y admito que lo necesito, cuando admito que soy débil, es ahí cuando Su fuerza puede brillar a través de mí.

Creo que... queremos darles a las mujeres, el «permiso» para sentir que son fuertes y que Dios les da esa fortaleza, pueden ser mujeres fuertes.

Nancy: Pero que no somos fuertes en nosotras mismas.

Mary: Exacto. Incluso cuando estoy trabajando en mi fuerza, cuando estoy haciendo algo que es fácil para mí porque es mi don, porque está en mi personalidad, ahí necesito reconocer que todo lo que soy, que todo lo que tengo, que todo lo que hago, es gracias a Jesús.

Nancy: Fuera de Él, no tengo nada, no soy nada, no tengo nada que ofrecer. Fuera de Él no somos nada. Somos débiles.

Mary: Lo maravilloso de este mensaje es que puedes ser una mujer fuerte ya sea que te sientas así o no. Puedes ser una mujer fuerte incluso cuando te sientas débil. De hecho, el poder de Cristo y Su fuerza se muestran de manera más dramática a través de nuestras debilidades.

Nancy: Es interesante, cuando Revive Our Hearts comenzó en el año 2001, yo ya había estado enseñando a mujeres. Había dado conferencias dirigidas a mujeres, había escrito libros. Y entonces, llegó esta oportunidad de ser el ministerio sucesor «Gateway to Joy», el ministerio de Elisabeth Elliot. En primer lugar, esos eran unos zapatos muy grandes por llenar. Nadie podría llenarlos, y sabía que ciertamente yo no podría.

Me estaban dando la responsabilidad de preparar la programación, la enseñanza bíblica para 260 días al año. ¡Me sentí abrumada por mi propia debilidad! De hecho, esa fue una respuesta de oración, porque hacía años había orado (y lo hice muchas veces a lo largo de los años).

«Señor, nunca me permitas llegar al punto de poder hacer aquello a lo que me has llamado sin sentir mi desesperada y absoluta necesidad de ti».

¡Dios ha sido muy fiel en responder a esa oración! Así que este ministerio comenzó, ahora tenía esta responsabilidad, y me sentía tan necesitada…tan inadecuada.

Las personas ven a un comunicador público, a una persona pública, y piensan, «oh, ella es fuerte, es talentosa, es muy buena en esto». Y yo lo que pienso es, «¡si tan solo supieran!» Recuerdo haber pensado tantas veces en aquellos primeros años (y es una sensación que en realidad no quisiera volver a atravesar) cuando iba a una sesión de grabación…y aún tengo esta sensación cuando me presento en una gran conferencia o cuando comienzo a escribir un libro…me siento tan abrumada algunas veces.

Mary: Simplemente inadecuada.

Nancy: Me sentía inadecuada por la grandeza de la tarea y de las limitaciones que tenía en mi vida personal, que no estaban cerca de donde sabía que quería estar o donde quería que estuvieran. Aún estoy en el proceso (trabajando en ello). Bueno, el Señor me dio un regalo realmente dulce en los primeros días, quizás en los primeros dieciocho meses de Revive Our Hearts.

Cada día—prácticamente sin excepción—al despertar, el primer pensamiento consciente que tenía –¡y fue un año duro!– (grabé alrededor de 300 programas nuevos y estaba escribiendo varios libros ese año, y sentía continuamente que eso estaba muy por encima de mis habilidades). Mi pensamiento era una corta estrofa de la canción para niños que dice, «Cristo me ama». Solamente una línea, «ellos son débiles pero Él es fuerte».

La melodía venía a mi cabeza tan pronto me despertaba: «Ellos son débiles pero Él es fuerte». Lo que quiero expresar es el gran regalo que fue para mí, y aún lo es, saber que cuando voy a hacer lo que sea que Dios me ha llamado a hacer—ya sea ser esposa, en cualquier temporada—yo soy débil pero Él es fuerte.

Dannah: Déjame llevarlo al ámbito familiar. El verano pasado fue un año en el que me me di cuenta de ello de una manera bien fresca.Tengo tres hijos adultos. Una va a casarse con un joven de Taiwán que tiene problemas con su visado. No estoy en control. Mi hijo y mi nuera estaban esperando su primer hijo, pero resultó que son gemelos, un embarazo de alto riesgo. Mi tercera hija estaba intentando comprar una casa en un mercado donde las casas se venden en 24 horas, y solamente obtiene «no, no, no» como respuesta.

Me di cuenta de una manera nueva cuán fuera de mi control ha sido mi vida como madre, pero Dios me está permitiendo verlo desde una nueva perspectiva.
Tuve que darme cuenta de lo verdaderamente débil que siempre he sido, sin siquiera saberlo, y entrar en la fuerza de quién es Él para este momento.

Nancy: Cuando nos damos cuenta de que somos débiles, entonces somos llevadas hacia Su fortaleza. Decimos, «no puedo hacerlo, no puedo amar a este esposo, no puedo amar a este hijo, no puedo criar a este niño, no puedo trabajar en eso, no puedo enseñar este estudio bíblico». Ya sabes, alguien viene y te dice, «¿dirigirías un grupo pequeño?», y estás balbuceando y tartamudeando, piensas, ¿quién? ¿yo? 

Bueno, esa debilidad, esa sensación de debilidad, es lo que nos hace candidatas para la gracia de Dios. Porque es la gracia de Dios la que nos capacita para hacer y para ser.

Leemos en Proverbios 31 sobre esta mujer valiente, y decimos, «¡no soy una mujer valiente, soy una mujer con mucho temor!, me siento tan débil, tan pequeña, ¡tan inadecuada! Y esto es lo que me empuja hacia Su gracia cada día de mi vida.

Mary: Nuestra amiga, Joni, ha estado cuadripléjica por mucho tiempo, y ella habla mucho sobre la fuerza y sobre cómo su debilidad ha hecho que el poder de Cristo sea incluso más real para ella. Y sé que hay muchas mujeres en nuestra audiencia que están lidiando con esto, no solamente con aspectos del ministerio o de la familia, sino en situaciones que son muy difíciles cuando se trata del dolor, dolor crónico, sufrimiento, problemas físicos o ver a sus seres amados atravesar situaciones difíciles.

Y solamente pienso en el gran testimonio que es cuando veo mujeres que han recorrido este camino, y que es en su debilidad y en ese momento de no tener nada—no tener fuerzas, no tener recursos, sabiendo que pronto llegarán a su límite—y no hay nada, excepto Jesús.

Dannah: Mencionaste a Joni Eareckson Tada. Ahora, ¡he aquí un modelo a seguir! Comenzamos esta serie hablando sobre los modelos que nuestra cultura ofrece como mujeres, y ellos no nos dirigen a la paradoja de debilidad y fuerza. Pero Joni lo hace. Creo que hay un anhelo en nosotros por modelos a seguir como ese. ¿Qué piensas?

Mary: Creo que hay un anhelo. Comencé con un modelo a seguir –la mujer de quien les hablé antes que me invitó a su casa. Ella era un modelo de fuerza para mí. Era una mujer poderosa y fuerte, pero no en la forma en que el mundo define la fuerza. Ella era una mujer espiritualmente fuerte, y fue poderoso en mi vida. Fue hermoso.

Nancy: Creo que no solo existe un anhelo de modelos a seguir, sino que hay un llamado para que seamos los modelos a seguir. Las tres estamos entre los cincuenta y los sesenta, bueno, ahora yo tengo sesenta años. Siento cada vez más el desafío, la vocación, no solo de buscar modelos piadosos, sino también de convertirme en ese tipo de mujer.

Pienso en sus hijas, en sus nietas, y en las mujeres jóvenes que sirven en nuestro ministerio y que se están uniendo a este ministerio, y en aquellas que están leyendo libros como los de Mary (los cuales son de mucha ayuda, y qué maravilloso que puedan leer este tipo de libros y tener este tipo de enseñanza).

Pero, ¿cuánto necesitan para ver esto vivido, estos hábitos sorprendentemente sencillos de una mujer espiritualmente fuerte? Me digo a mí misma mientras hemos estado hablando sobre estos hábitos: «Quiero ser ese tipo de mujer. Quiero convertirme en ese tipo de mujer». No despiertas a los sesenta o setenta u ochenta años y dices: «¡Oh, soy espiritualmente fuerte ahora!» Es un viaje de día tras día.

Pero me doy cuenta de que esto no se trata solo de mí y mi relación con el Señor. Se trata de un legado, se trata de una influencia, se trata de, «¿por qué Dios nos ha dejado a ti ya mí aquí en esta tierra?» Sé que hay personas que están haciendo este estudio, personas que escuchan esta conversación, y que piensan: Bueno, Nancy, Dannah y Mary, ¡por supuesto que ustedes son modelos a seguir! Eso es lo que se supone que seamos. 

Este es un llamado para todas nosotras como mujeres mayores, un llamado a adoptar esos hábitos sorprendentemente sencillos de una mujer espiritualmente fuerte, para que podamos sembrar las semillas de la gracia, y podamos influir en las las Mary Kassians y las Dannah Greshes de la próxima generación.

Y luego les diría a las mujeres más jóvenes, no creas que puedes simplemente esperar hasta que seas una anciana como nosotras. (¡Sabes, parecemos muy viejas para algunas que están escuchando esta conversación!) No esperes hasta que seas esa mujer mayor para convertirte en ese modelo a seguir. Las decisiones que tomas hoy. . .

Dannah: …bueno, en realidad ellas son mujeres mayores para alguien.

Nancy: Eres una mujer mayor para alguien, y eres aquello en lo que te has estado convirtiendo, (como mi padre solía recordarnos) a través de tus hábitos y las elecciones que estás haciendo hoy, que pueden no parecer tan significativas. Estás construyendo hábitos que determinan lo que serás en el futuro.

Creo que hay un desafío, un llamado, un deseo de nosotras de seguir a Jesús juntas ¡y ser esas mujeres fuertes!

Quisiera, que si Pablo escribiera una carta a las mujeres cristianas de nuestros días, dijera algo como: «¡Me alegra ver en ti las cualidades de la fuerza espiritual!»—lo que significa que reconoces tu debilidad. Sabes que solo eres fuerte en y a través de Él. Pero Dios te está utilizando para ser una mujer valiente, para ser una mujer poderosa de Dios, y para marcar la diferencia en la vida de las mujeres que te rodean.

Mary: Mujeres que se visten de fuerza y fortalecen sus brazos como dice Proverbios 31.

Dannah: ¡Que conversación tan edificante! 

Nancy: ¡Realmente ha sido una dulce conversación en estos días! 

Dannah: Les recuerdo a nuestras oyentes que esta conversación se basa en el libro de Mary, «La verdadera fortaleza» y estará muy pronto disponible en español.

Nancy: Han pasado solo ocho días de conversación sobre este libro, pero está arraigado en la vida que hemos vivido juntas como amigas durante muchos años. Estoy muy agradecida por ti, Dannah, y por ti, Mary, y por lo que ambas han significado y significan en mi vida y cómo su ejemplo ha influenciado mi vida.

De hecho, Mary, me enseñaste la palabra «dispuesta». Esa fue como una palabra nueva para mí. Me hiciste darme cuenta de que una mujer espiritualmente fuerte, es una mujer que está dispuesta, que es flexible, es receptiva. Esto me ha ayudado mucho en mi caminar con el Señor. Y sé que has ayudado también las que nos están escuchando, así como a aquellas que leen este libro y a las que están atentas a este estudio.

Así que me encantaría pedirte, para concluir nuestro tiempo, Mary, si pudieras orar por nosotras para que Dios levante una generación de mujeres que sean espiritualmente fuertes y sean los modelos a seguir que la próxima generación necesita.

Mary: ¡Absolutamente! Oremos,

Padre celestial, gracias por este tiempo. Gracias por Tu Palabra, gracias por guiarnos a la verdad. Gracias porque te preocupas por tus hijas y quieres que sean fuertes. Gracias porque Tu Palabra nos enseña el camino y corrige los conceptos erróneos que obtenemos de la cultura.

Oro, Señor, por aquellas mujeres que están escuchando nuestras voces y lo que hay en nuestros corazones conmovidos. Ya sea que digan, «soy una mujer fuerte, o soy una mujer tan débil», en ambos casos, Tú estás ahí. Para las mujeres que sienten que son mujeres fuertes, Tú quieres que tengan la clase correcta de fortaleza. Y para las mujeres que se sienten débiles, sostenlas con Tu fuerza.

Tú das fuerza a la que está cansada, das fuerza a aquellas que no la tienen, eres la fuerza para aquellas que claman a ti. Y Padre, por eso te pido que nos volvamos a ti para que podamos aprender de ti, conocerte y descansar en ti y que podamos llegar tener verdadera fortaleza. Oro en el nombre de Jesús, amén.

Annamarie: Creciendo en verdadera fortaleza juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Mi esperanza está en Jesús, Jonathan & Sarah Jerez, Periscopio ℗ 2017 Jonathan & Sarah Jerez.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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