Podcast Aviva Nuestros Corazones

Al bajar de la montaña

Carmen Espaillat: La Biblia nos cuenta cómo Josué observó a Moisés y aprendió a  orar.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Estar en compañía de un hombre que buscaba a Dios y que vivía en la presencia de Dios, fue la clave para Josué en la preparación para su futuro ministerio.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

Cuando estás en medio de un conflicto con alguien en el trabajo o con un niño en tu casa, tus palabras tienen un gran impacto— no sólo en las personas con las que estás tratando, sino también en las que te están observando. Quizás aprenden de ti cómo afrontar sus propios conflictos.

Veamos la importancia de tomar como modelo la piedad, al tiempo que Nancy continua con la serie, «Lecciones de la vida de Josué: Aprendiendo a ser enseñable».

Nancy: Hemos estado hablando del encuentro de Josué y Moisés con Dios en una montaña. Y pienso que es importante tener en cuenta que hay un tiempo para estar en la montaña, y hay un tiempo para bajar de la montaña. Y bajar de la montaña para tratar con  personas y con  asuntos, puede ser muy difícil y a veces hasta desastroso.

Si tienen sus Biblias, quisiera que busquen Éxodo capítulo 32. Mientras seguimos  observando pequeños incidentes en la vida de Josué, el siervo de Dios. Como estamos viendo, en esta etapa de su vida, siendo un hombre más joven, él estaba aprendiendo lecciones que lo estaban preparando para ser un líder del pueblo de Dios, y al final, para dejar un legado piadoso.

Cuando el tiempo de Moisés con Dios en el monte estaba llegando a su fin, Dios le revela que el pueblo había caído en idolatría flagrante. Y Dios, en su enojo, amenaza con consumirlos y destruirlos.

Moisés intercede y le suplica a Dios que tenga misericordia y que desista de mandar ese desastre. Podemos leer sobre eso en Éxodo 32: 7-14. Luego Moisés empieza a descender de la montaña llevando consigo las 2 tablas de piedra que Dios le había dado con los mandamientos escritos con sus propios  dedos, era escritura de Dios. Había estado ahí durante cuarenta días. Había sido un tiempo estimulante, asombroso e imposible de describir, en la presencia de Dios.

Ahora,  Josué, según parece –lo mejor que podemos decir por este pasaje, ha estado esperando muy cerca durante todo ese tiempo. Recuerden, él pasó los primeros seis días con Moisés. Subieron hasta una parte de la montaña. Luego Moisés subió más arriba. Moisés baja luego y se encuentra de nuevo con Josué, y ambos bajan juntos el resto del trayecto. Josué había estado esperando a que Moisés volviera, y se une con Moisés para el último tramo del viaje de vuelta al campamento.

Ahora, tú podrás decir, Josué estaba ahí porque era el asistente de Moisés. Así que ese era su trabajo, y él estaba siendo fiel a su trabajo. Yo pienso que eso era  probablemente cierto. Pero mientras he estado estudiando y meditando sobre la vida de Josué, también me pregunto, si no estaba tan atraído hacia la presencia de Dios que no quería volver al campamento hasta que no tuviera que hacerlo realmente.

Yo creo que se puede ver  en él –y lo veremos en el pasaje de hoy– que tenía un corazón que quería estar donde estaba la gloria de Dios. Creo que él quería vivir en la misma atmósfera que Moisés. Este es un punto muy importante para entender el éxito de la vida de este hombre –cómo permaneció fiel a largo plazo. Esto se debió a que, desde que era un joven, amaba estar donde Dios estaba.

Mientras Josué y Moisés se aproximan al campamento, ellos  escuchan ruidos de gente gritando. Ahora, recuerden que habían estado fuera del campamento por casi seis semanas, así que no habían escuchado mucho ruido o gente de ningún tipo durante este tiempo. Y en el versículo 17, Josué le dice a Moisés, «Hay gritos de guerra en el campamento.»

Pero lo que Josué pensó que era ruido de gente peleando era en realidad el ruido de gente cantando –cantando alrededor de un becerro de oro que el pueblo había hecho durante la ausencia de Moisés. Por lo visto, la música era tan salvaje, tan estridente, que sonaba como si hubiera una batalla. Sonaba como si hubiera una guerra.

Según el versículo 19 de Éxodo 32, la gente estaba bailando. El versículo 25 nos cuenta que estaban desenfrenados; estaban fuera de control. Ellos lo llamaban alabanza, una fiesta para Dios, pero era todo alrededor de este becerro de oro. Estaban como enloquecidos en un frenezi. Ellos estaban cantando, bailando, en una fiesta que estaba fuera de control. En el versículo 25 la frase que está traducida «desenfrenado» (lBLA) y «descontrolado» (NTV) «El pueblo estaba desnudo.» (RVG) Estaban correteando semi desnudos.

En realidad, la palabra realmente significa a medio vestir o fuera de control. Así que algunos traductores dicen que el pueblo literalmente se había quitado la ropa cuando empezó el baile. Otros dicen que es una manera figurada para decir que estaban fuera de control. En cualquiera de los casos, se pueden imaginar la escena, era una histeria lo que había ahí.

El pueblo había perdido el pudor, estaba actuando indecentemente. Esta era una forma de entretenimiento sensual y lascivo. Y como habíamos dicho, ellos lo habían llamado una fiesta para Dios.

Después de haber construido el becerro de oro, Aarón le había dicho al pueblo, «Mañana será fiesta para el Señor. Y al día siguiente se levantaron temprano y ofrecieron holocaustos y trajeron ofrendas de paz; ellos querían  adorar esos dioses que los sacaron de Egipto » Qué rápido cambiaron al único y verdadero Dios, a Jehová, que no les había hablado por algún tiempo.

Moisés tardó algún tiempo. Moisés se había retrasado. Y ellos dijeron: «Necesitamos un dios a quien podamos ver. Necesitamos un dios con quién podamos celebrar.» Y esto fue lo que se les ocurrió.

A medida que iba meditando sobre el pasaje, y soy consciente de que corro un riesgo muy grande de ser malentendida cuando digo esto, pero lo voy a decir de todas maneras  –este pasaje entero hace que se levanten preguntas en mi corazón sobre algunas de las formas de entretenimiento, y supuestas alabanzas que a veces ocurren en los círculos evangélicos hoy en día.

Me da la impresión de que este pueblo se había aburrido de esperar en Dios. Ellos dijeron: «Moisés se retrasó. Queremos hacer algo.» Y yo pienso que esto es muy cierto en nuestra generación, que la gente se ha aburrido de esperar a Dios. Así que estamos intentando entretenernos porque no hemos experimentado la realidad de la presencia de Dios. Escuchen, cuando realmente sientan la realidad de la presencia de Dios, nunca van a estar aburridas. No puedes estar aburrida cuando experimentas verdaderamente a Dios.

Pero en ausencia de eso, tan sólo el tener  una religión, solamente hacer  iglesia simplemente teniendo la forma en vez de la sustancia de nuestra fe, claro que nos aburrimos. Así que nos queremos entretener, y a veces lo llamamos alabanza, pero realmente, estamos involucrados en prácticas paganas o del mundo.

No voy a ponerle etiquetas a las cosas y a decir «esto es mundano y esto es pagano, o esto es de Dios y esto es alabanza.» porque Dios conoce el corazón y Él conoce el corazón de lo que llamamos alabanza o entretenimiento.

Déjenme darles un ejemplo de algo parecido a lo que estamos compartiendo que me pasó hace algunos años y que  realmente me dio una gran pena. Me habían invitado a hablar en una conferencia para varios cientos de estudiantes universitarios, estudiantes universitarios cristianos. Me habían pedido hablar específicamente sobre el tema de la santidad de Dios y el llamado que tenemos a ser santos.

Dios puso un mensaje en mi corazón de Su Palabra  y yo derramé ahí mi corazón. Estaba entusiasmada de que había un grupo de estudiantes universitarios que querían escuchar un mensaje sobre la santidad.

Me acuerdo que después de la sesión, mientras volvía a mi habitación caminando por el pasillo del hotel en donde la conferencia se había llevado a cabo, escuché ruido –cantos y música. Metí la cabeza en una habitación; era una habitación que estaba muy oscura, con mucha música alta. Y esta organización que había organizado la conferencia y que me había pedido que fuera para hablar sobre la santidad, estaba patrocinando un baile para los estudiantes universitarios después de la sesión.

Yo solo había metido la cabeza en la habitación y escuché la música y vi el tipo de baile que había, y yo estaba desconsolada. No podía creer  lo que veía con mis ojos o escuchaba con  mis oídos. Y pensé, Algo está muy, muy mal con  todo esto.

Ahora, no quiero suponer saber en dónde estaba el corazón de todos los involucrados. Poco después le escribí al líder del grupo, lo que creo que era una carta cortés, pensada cuidadosamente, y le hice algunas preguntas. No me tocaba a mí decidir lo que Dios quería que ellos hicieran en su conferencia, y no soy ni el juez ni el jurado en esta situación.

Pero les hice algunas preguntas sobre qué estaban tratando de conseguir en esos estudiantes, y si este evento para los estudiantes, patrocinado por esta organización, les estaba ayudando y animando a acercarlos hacia el mensaje de la santidad. ¿Es eso lo que quieres para tus estudiantes?

Ahora, no tengo que responder por nadie más, ni ustedes tampoco. No es nuestra posición  tener que arreglar todo lo que está mal en el mundo cristiano; ni siquiera saber que siempre sabemos lo que está  mal. Yo pienso que debemos tener el corazón humilde mientras miramos este tipo de cosas.

Pero si creo que necesitamos unos profetas en la tierra para hacer preguntas, para cuestionar estos asuntos. Los hijos de Israel pensaron que estaban teniendo un servicio de adoración, pero lo que habían hecho era sustituir con prácticas paganas la verdadera alabanza a Jehová.

Cuando te encuentras con Dios, no necesitas tener toda clase de ruidos y entretenimiento ni programas. No estoy diciendo que todas esas cosas estén del todo intrínsecamente mal. Estoy diciendo, «Nos hemos conformado con sustituciones de lo real y lo hemos llamado alabanza, entretenimiento, y en el proceso quizás hemos contristado al Espíritu Santo de Dios.

Ahora, Moisés y Josué habían pasado casi seis semanas en la presencia de la gloria shekinah de Dios. Ahora imagínense, mientras se acercaban a esta escena, lo duro  que debió haber sido el contraste cuando volvieron al campamento. Por casi seis semanas habían sido sensibilizados a la presencia de Dios. Era lo único que conocían. ¿No les parece que fue un golpe tremendo para ellos, el volver a esta escena lasciva y sensual en la base de la montaña?

Es como estar en la cumbre de una experiencia espiritual. Sabes, cuando vas a un retiro o una  conferencia maravillosa, y Dios realmente te habla y te ministra, ¿Te acuerdas de cuando eras una niña e ibas a un campamento cristiano o a una excursión misionera, y era una experiencia muy emotiva? Y luego vuelves al mundo real; estás de nuevo en casa. La televisión suena a todo volumen; hay entretenimiento que vomita obscenidad y profanidad, y los cristianos se ríen de esto.

Tu sistema está en shock, estas conmocionada, porque has sido sensibilizada. Las cosas que te daban risa antes, que quizás encontrabas entretenidas…..ahora estás diciendo, «esas cosas ya no me divierten porque has estado en otro entorno.» Es un gran impacto para ti.

Sin embargo, las personas que no han estado con Dios –que no han estado experimentando lo mismo que Moisés y Josué experimentaron durante esa época, piensan que es normal. Porque están acostumbradas. Entonces no ven nada malo con esta situación. Desde su perspectiva simplemente ellos se están divirtiendo.

Ahora, aunque el nombre de Josué no sale en la escena que sigue, en el incidente del becerro de oro, él presencia la respuesta de Moisés. Moisés estaba horrorizado. Estaba desolado, furioso, Él sintió todas esas emociones profundas que lo enardecieron, al ver la Gloria de Jehová Dios siendo pisoteada.

Y en una reacción instintiva, el toma las tablas que recién había recibido de Dios, en las que Dios había escrito los Diez Mandamientos –la expresión de la santidad de Dios y los mandamientos de Dios para su pueblo redimido…Moisés toma estas tablas, y las arroja, las tira al suelo, y se hicieron añicos.

Y Aarón tiene el descaro de decir, Hermano, no exageres! deja de reaccionar de manera tan exagerada. ¿Por qué estás tan enfadado? Lo podemos ver en el versículo 22 de Éxodo 32.

La ley de Dios había sido quebrantada. Josué vio la manera tajante y firme que Moisés usó para  ocuparse de la situación; él vio su intercesión ferviente a favor del pueblo; y la plaga que Dios mandó sobre su pueblo como juicio.

Yo pienso que toda esta escena debió haber hecho una fuerte impresión sobre este hombre, sobre Josué, que era un hombre más joven, en formación hacia el liderazgo. Debió haber sido impactante para  él ver por un lado la magnitud de la santidad de Dios y la  grandeza de la pecaminosidad del pecado. A la mayoría de nosotras se nos hacen borrosas esas líneas porque estamos tan cómodas viviendo en el mundo y trayendo el mundo a la iglesia, que no vemos la diferencia. 

Josué observó cuando Moisés confrontó a Aarón por su responsabilidad en este asunto. Me pregunto si esta escena le vino a la mente unos años más tarde, cuando tuvo que confrontar a Acán con su pecado. Como ves, Josué había aprendido que el pecado en el pueblo de Dios no era poca cosa, que tenía que ser tratado directa y tajantemente.

Ahora la siguiente vez que el nombre de Josué se ve en el libro de  Éxodo, en una escena que ocurre justo después de este  gran fracaso. Vamos al versículo 7 de Éxodo 33. «Y acostumbraba Moisés tomar la tienda, y la levantaba fuera del campamento a buena distancia de él, y la llamó la tienda de reunión.» La razón por la que  la tienda estaba fuera del campamento era para simbolizar el compañerismo entre el pueblo y el Señor Dios se había roto.

Continuando en el versículo 7: «Y sucedía que todo el que buscaba al Señor salía a la tienda de reunión, que estaba fuera del campamento.»

Que todavía hubiera una tienda  de reunión, era una muestra enorme de la gracia de Dios. Era una imagen de la santidad de Dios que estaba fuera del campamento, porque el pecado nos separa de Dios. Pero el hecho de que Dios aun quisiera  encontrarse con Su pueblo, es impresionante. Eso es gracia. Eso es misericordia.

Y era gracia que estaba a disposición de todo el pueblo, de todos los que buscaban a Dios. Las personas salían fuera a la tienda de reunión con un propósito, con una razón. ¿Cuál era? Buscar a Dios. Y aquellos que iban eran recompensados en su búsqueda.

El versículo 9 nos dice  que el Señor le hablaba a Moisés. Cuando Moisés iba fuera a la tienda de reunión, él se encontraba con Dios.

Ahora, para ir a la tienda de reunión se necesitaba iniciativa y esfuerzo personal. El versículo 7 nos dice  que la tienda de reunión estaba lejos del campamento. En este campamento vivían entre dos y tres millones de personas. Llegar a esta tienda de reunión que estaba fuera del campamento, debió haber sido algo así como una excursión.

Para poder llegar, la gente tenía que dejar su propia tienda, cualquiera que fuese su negocio, sus amistades  y sus actividades, y tenían que ser intencionales al ir a su encuentro con Dios. Sabemos que Moisés iba a menudo para buscar a Dios. Y cuando entraba a la tienda de reunión, el campamento entero lo sabía y era impactado.

Los  versículo 8 en adelante nos dice, «Y sucedía que cuando Moisés salía a la tienda, todo el pueblo se levantaba y permanecía de pie, cada uno a la entrada de su tienda, y seguía con la vista a Moisés hasta que él entraba en la tienda.»

Luego en el versículo 10 nos cuenta, «Cuando todo el pueblo veía la columna de nube situada a la entrada de la tienda de reunión todos se levantaban y adoraban, cada cual a la entrada de su tienda.» ellos observaban y adoraban. Cuando veían que Moisés entraba a la tienda de reunión, ellos observaban. Y cuando ellos veían la gloria de Dios descender  y llenar ese lugar, ellos alababan a Dios.

Luego el versículo 11:«Y acostumbraba hablar el Señor con Moisés cara a cara, como habla un hombre con su amigo.» y este es simplemente un versículo asombroso.

Y también cuando venimos al Nuevo Testamento, se nos recuerda que Dios quiere tener una relación íntima y de amistad  con Su pueblo, y que Dios se comunica con Su pueblo. Dios le habló a Moisés cara a cara, como un hombre habla con su amigo. Eso era fuera de lo normal en esos días.

Pero a través de Cristo hemos visto la Gloria de Dios. «En estos últimos días,» En Hebreos dice, « En estos últimos días, Dios nos ha hablado a través de Su Hijo» (1:2). Dios nos habla a través de Cristo. Nos habla por Su Espíritu a través de su Palabra. Jesús dijo en Juan 10, «Mis ovejas escuchan mi voz y yo las conozco, y ellas me siguen» (v. 27)

Entonces llegamos a la segunda mitad del versículo 11 de Éxodo 33: «Cuando Moisés regresaba al campamento, su joven ayudante Josué, hijo de Nun, no se apartaba de la tienda.»

Aquí está Josué con Moisés; dondequiera que Moisés está, ahí está Josué. Está siguiendo al hombre mayor, al mentor. Y va con Moisés a la tienda de reunión. Moisés se queda ahí; Moisés habla con Dios; Moisés ve la gloria de Dios. Después de un período de tiempo, no sabemos cuánto, horas, minutos, lo que fuera, entonces Moisés regresa al campamento. Pero hay una pequeña frase muy interesante: Josué, no se apartaba de la tienda.

Esta fue la clave en la preparación de Josué para su futuro ministerio: estar junto a un hombre que buscaba a Dios y que vivía en la presencia de Dios. El era un hombre joven, tenía este corazón y este deseo, sabemos que tenía unos cuarenta años, así que era joven comparado con Moisés. Pero era joven ya que no había empezado con su trabajo en la vida. Tardaría otros cuarenta años hasta que se le diera su máxima responsabilidad como líder de los hijos de Israel.

Este es un recordatorio de que las experiencias que tenemos y las elecciones que hacemos cuando somos jóvenes nos afectan cuando somos mayores. El carácter de Josué a lo largo de su vida, estaba siendo formado  en la presencia de Dios. Josué no tenía un rol de líder en este punto. Él era sólo un asistente, por así decirlo. Pero este era un capítulo vital en la formación de un hombre de Dios.

Y solo pienso en el impacto, cuando era niña y aun una joven, de estar alrededor de hombres y mujeres que caminaban con Dios, y cómo el escucharlos orar y hablar sobre las cosas de Dios, me moldeó y toco mi vida.

Entonces me pregunto, « ¿Ahora que me estoy volviendo una mujer mayor, están las personas a mi alrededor siendo expuestas a la presencia de Dios? La gente que me sigue, los que escuchan nuestro ministerio, las personas que trabajan en nuestras oficinas, las asistentes que son más jóvenes, la gente de nuestro equipo, ¿están siendo expuestos a la presencia de Dios cuando están mi alrededor, los estoy llevando a la presencia de Dios, no por mis enseñanzas, sino por mi corazón y por mi estilo de vida?

Esto dice tanto del corazón de Josué. A diferencia de la mayoría de los jóvenes, Josué quería quedarse después de que terminaba el servicio en la iglesia. Eso es poco frecuente, no sólo para los jóvenes, sino para gente de cualquier edad. Pero lo que sí es típico en adultos jóvenes es que quieran ser activos, productivos y hacer cosas constructivas, con progresos visibles. Pero como hemos visto antes, Josué estaba decidido a buscar a Dios,  y aparentemente, más que otros.

Nada era más importante para él. Parecía que no soportaba estar lejos de la presencia de Dios. Él no se aburría. ¿Sabes por qué? Porque Dios estaba ahí. Él reconocía, atesoraba, apreciaba y valoraba estar con Dios. 

Y veo a Josué usando esos primeros años de adulto, antes de que las demandas y fechas límite de su carrera le exigieran más, allí estando con Dios. Qué base sentó para su trabajo en la vida. Lo vemos una y otra vez, en diferentes momentos en  su juventud.

No puedo pensar en un mejor consejo para los hombres y las mujeres jóvenes que se están preparando para servir al Señor, ya sea  en sus vocaciones o de otra manera, o mujeres jóvenes que se están preparando para casarse, para ser madres, para la vida. No puedo pensar en un mejor consejo que decirles: «Pasen mucho tiempo a solas con Dios.»

El Salmo 92 nos dice, «Plantados en la casa del Señor, florecerán en los atrios de nuestro Dios. Aun en la vejez darán fruto; estarán vigorosos y muy verdes,» (vv.13-14)

¿No es así como quieres ser en la vejez? Conozco  a mujeres mayores  en sus ochenta. Ellas están llevando fruto, frescas,  floreciendo. Están aprendiendo cosas nuevas de la Palabra de Dios. Tienen hambre y entusiasmo por las cosas del Señor.

Y les digo, «así es como quiero estar en mis ochenta.» Pero no es que cumples ochenta años y ya estás ahí. Tienes que elegir pasar tiempo con el Señor y buscarlo cuando eres joven, cuando tienes la edad que tienes ahora. Y esos que están plantados en la casa del Señor florecerán en su vejez.

Estoy tan agradecida, muy agradecida por los años de relativo anonimato  que Dios planeó en mi vida antes de entrar al ministerio público. Miro atrás y veo que cada oportunidad que aproveché en aquellos años para buscar a Dios y para poder estar con Él durante mi niñez, en mis años de joven-adulta, cada una de esas oportunidades me ayudó a prepararme para esta estación de ministerio intenso con sus presiones, exigencias y demandas.

Miro a las estudiantes universitarias hoy, y sé que tenemos algunas estudiantes universitarias que escuchan Aviva Nuestros Corazones. Algunas de ellas están descargando el programa como podcast. Y sé que algunas, con las ocupaciones de las clases y exámenes y demandas, estarán pensando, cuando sea mayor, voy a tener tiempo para buscar a Dios.

¿Cuántas de ustedes madres con niños, desearían haber empezado antes a buscar a Dios y se dan cuenta de que nunca van a tener más tiempo? La vida nunca va a ser más fácil. La vida se vuelve más complicada. La vida se vuelve más agitada.

Por eso estoy tan agradecida por los tiempos en que el Señor me apartó para poder buscarlo. Si tengo un remordimiento, es el de no haber buscado más intencionalmente, el tener tanta prisa para hacer otras cosas y no estar más tiempo en su presencia. Pero, ¿sabes qué? Todavía no soy una  anciana. No es demasiado  tarde.

Esto me recuerda que cada oportunidad que tenemos hoy para buscar al Señor y para pasar tiempo con Él nos prepara para las batallas que vendrán y nos preparará el terreno para terminar bien, y para ser fervientes y fieles y llevar fruto aún en la edad avanzada.

Carmen: Nancy DeMoss de Wolgemuth volverá en un momento para orar. Si tienes problemas con pasar tiempo de calidad con Dios, espero que ores con ella.

El programa de hoy me ayudó a tomar nota de una pregunta muy importante: ¿Cuánto tiempo paso a solas con Dios? Necesito ese tiempo. Necesito la fuerza de Dios para actuar de la manera correcta con las personas que Él ha puesto a mí alrededor y para ser ejemplo para aquellos que me observan.

 

Bueno, tienes una influencia enorme sobre tus hijos pero, ¿estás abierta a que mentores les animen y enseñen también? Averigua por qué esto es importante, mañana.

Aquí está Nancy con un último pensamiento.

Nancy: Me pregunto si quizás Dios ha estado hablando a tu corazón sobre la necesidad de que pases tiempo a solas con Él, de que seas intencional en tu búsqueda de Él, tal vez, necesitando pasar más tiempo en su presencia así como lo hizo Josué.

Te gustaría en este momento responderle a Dios y decirle, «esto es  lo que quiero hacer.» Decide en tu corazón que vas a apartar tiempo en tu horario del día para estar a solas con Dios, para estar en su Palabra, para estar en oración, para buscar su rostro. No hay ninguna otra manera para hacer lo que Dios te ha llamado a hacer, para cumplir con los cometidos que Él te ha puesto y para ser la mujer que Él quiere que seas, en cualquier etapa de la vida, si no tienes ese tiempo.

Señor, oro para que seamos mujeres que queramos pasar tiempo en Tu presencia, aun cuando todos los demás se hayan vuelto a sus asuntos. Que seamos mujeres que de corazón amemos estar en tus atrios, estar en tu presencia. Y como resultado que seamos fieles y fructíferas hasta llegar a la meta final. Oro en el nombre de Jesús, amén.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

 

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.