Podcast Aviva Nuestros Corazones

Amor que provee un escudo

Annamarie Sauter: ¿Qué tienen en común el parabrisas de un vehículo y el amor?

Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, autora del libro, «Escoja perdonar», en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy DeMoss de Wolgemuth:

Según la palabra de Dios, tú puedes aprender a amar, y hay una fuente sobrenatural de amor que está dentro de ti, si eres hija de Dios. Eso significa que hay esperanza. Es una esperanza tan grande y tan maravillosa como lo es el amor de Dios.

Annamarie: Cuando salimos de nuestros hogares, usualmente nos subimos a un vehículo para llegar a donde sea que vayamos. No estamos conscientes del parabrisas del vehículo…simplemente nos desplazamos sin preocuparnos por el viento, la lluvia o el polvo.

Hoy continuamos con el séptimo día de la serie titulada, «¿Cómo está tu vida amorosa?», y escucharemos de qué manera el amor actúa como un escudo.

Aquí está Nancy con nosotras.

Nancy: Durante el siglo 17, Oliver Cromwell, el señor protector de Inglaterra, sentenció a un soldado a ser fusilado por sus crímenes. La ejecución estaba preparada para llevarse a cabo cuando sonara la campana para dar el toque de queda. Pero cuando la hora llegó para sonar la campana, el sacristán tiró de la cuerda de la campana varias veces, pero la campana no hizo ruido alguno. Cuando Cromwell mandó a alguien a investigar, descubrieron que la prometida del soldado había subido hasta el campanario antes de la hora designada para la ejecución, y cubrió el badajo con su propio cuerpo para que no pudiera golpear la campana.

Se las arregló para bajar, llena de contusiones y sangrando, para hablar con aquellos que esperaban la ejecución. Cuando ella explicó lo que había hecho, según cuenta la historia, el corazón de Cromwell fue conmovido y dijo: «Tu amado vivirá a causa de tu sacrificio. El toque de queda no sonará esta noche».

Estamos viendo las cualidades del amor de Dios y llegamos ahora a cuatro de esas cualidades que están muy relacionadas la una a la otra. Estamos en primera a los Corintios capítulo 13; hemos visto esta larga lista de cualidades. Hemos visto que el amor es paciente, y que el amor es benigno, bondadoso. No es celoso, no se vanagloria y no es arrogante. No actúa ruda, o indecorosamente. No busca lo suyo propio, no se irrita. No lleva una cuenta de los daños sufridos.

«No se alegra en la injusticia, pero se regocija con la verdad.» (vv. 4-6, parafraseado)

Ahora vamos a ver que «el amor todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser» (vv.7-8). Entonces, Pablo dice, persigue el amor.  

La palabra que se usa aquí cuando dice que todo lo «soporta», realmente significa apoyar, cubrir, proteger. A veces es usada para describir el escudo que usa un guerrero como instrumento de protección. Él soporta los golpes y los ataques de otros por medio de este escudo.  

La persona que tiene este tipo de amor como el de Dios, soportará todas las cosas. Eso significa que él o ella protegerá a los otros de ser expuestos. Una persona amorosa no va por ahí anunciando los fracasos y los pecados de otros.

Entonces, ¿cómo vamos en esta prueba del amor? Hemos estado tomando la prueba del amor a través de varias de las sesiones anteriores. Cuando de soportar todas las cosas se trata, ¿te ofendes cuando haces un acto de bondad y no es apreciado?

Yo misma estuve luchando con algo parecido en las últimas semanas. Se trataba de una obra de bondad que yo había hecho inicialmente por amor, pero cuando no recibí el agradecimiento debido, cuando no se me extendió gratitud, encontré que ya no me sentía tan amorosa, ya no actué tan amorosamente, no soporté esta ofensa, sino que la traía a mi mente una y otra vez, queriendo que esta persona supiera que yo había sido ofendida, en lugar de estar dispuesta a soportar esta ofensa.

Por cierto, una de las cosas que más convicción me causa, al tratar con esta ofensa, es pensar cuántas han sido las veces que Dios ha hecho algo por mí y que yo nunca le dicho, «gracias». No le agradezco lo suficiente por mi salud, por los alimentos, por el refugio, por la calefacción durante el invierno, por el aire acondicionado durante el verano. Cuántas cosas Dios ha provisto para mí, solo en bendiciones materiales y físicas, por las que nunca le he agradecido.

Dios tiene ese tipo de amor que soporta mis ofensas, y aun así, cuando yo me ofendo, soy muy pronta a no soportar mucho debajo de ellas.

¿Y qué cuando se trata de los fracasos y las faltas e imperfecciones de tu esposo?  Nadie las conoce mejor que tú. Cuando tienes la oportunidad de exponerlas, ¿las soportas y las cubres? ¿Lo proteges? ¿O traes esas ofensas a la luz, siendo pronta para compartir con otros cómo tu esposo o un pastor o una amiga, han hecho mal ante tus ojos?

Oh, amigas, hermanas, es muy importante, muy importante que no usemos nuestras lenguas para poner aquellos a quienes Dios ha puesto como autoridad sobre nosotras, bajo una luz negativa. Si vas a compartir un fracaso o una falta de otra persona, asegúrate de que sea una situación en la que tú eres parte del problema o parte de la solución, y que la otra persona con la que hablas también sea parte del problema o parte de la solución, o mejor no digas nada.

Cómo admiro algunas esposas que han vivido situaciones muy, muy difíciles en sus hogares en relación con sus hijos, o con un padre o con una pareja, pero no han caído en el hábito de exponer esas ofensas o de poner a su esposo o a algún miembro de su familia bajo una luz negativa.

Es muy importante que tú y yo no calumniemos o escuchemos calumnias acerca de otros. Ves, en ese sentido el amor nunca protege el pecado, pero está dispuesto a proteger al pecador. Ahora, eso es contrario a lo que es natural para nosotras, porque nosotras tendemos a encontrar cierto placer perverso en exponer las faltas y los fracasos de los demás. Me pregunto si esto es debido a que nosotras queremos lucir mejor de lo que realmente somos.

Yo sé que personalmente puedo recordar tiempos en los que pequé tanto en contra del Señor y en contra de otra persona. Si su nombre surge en una conversación o si se menciona, si alguien dice algo positivo de esa persona pero yo sé algo sobre esa persona que ellos no saben… ¿Por qué tengo que decirlo? ¿Por qué no puedo cubrir esa ofensa? Tal vez la ofensa no es contra mí, pero hay algo que yo sé. Todo esto es orgullo, lo cual es realmente contrario a ese tipo de amor del que hemos venido hablando.

Las Escrituras dicen que el odio suscita rencillas, pero el amor cubre todas las transgresiones. Podemos medir nuestro amor por una persona, al evaluar qué tan rápidas somos en cubrir sus faltas.

Ahora bien, el soportar todas las cosas no significa que soportaremos mentiras o maldad o falsas doctrinas u otras cosas que son contrarias a la ley de Dios. Aquí no se está hablando de alguien que infringe la ley. No se está hablando aquí de una pareja o un padre que están envueltos en abuso sexual o abuso físico o abuso de drogas.

Dios ha hecho provisión para que esta persona sea ayudada por medio de las autoridades civiles y por las autoridades eclesiásticas, y lo más amoroso que se puede hacer en esta situación, en un espíritu de mansedumbre, es involucrar a las autoridades apropiadas, y no tomar estos asuntos en nuestras propias manos. Nosotras no debemos encubrir las violaciones a la ley que otra persona cometa, pero muchas veces las cosas que traemos a la luz, las cosas negativas de la otra persona, no son ese tipo de cosas, sino que simplemente son cosas que nos molestan personalmente. Y ahí es cuando el amor todo lo soporta.

Cuando una amiga muy cercana, alguien a quien verdaderamente amamos, o uno de nuestros hijos hace algo mal, tendemos a tratar de defenderlos.

«Es que él no entendía lo que estaba haciendo».

«Ella realmente no quiso decir eso».

Pero cuando alguien que no queremos, hace algo que no nos gusta podemos tener una reacción muy diferente.

«Eso es típico de esa persona. ¿Qué más se puede esperar de esa persona?»

Cuando amamos a alguien, cuando realmente los amamos, ponemos todas las cosas bajo la mejor luz posible. Los excusamos cada vez que es posible. El amor no justifica el pecado, no se compromete con las cosas que no son verdad. El amor está dispuesto a advertir y, como madre, hay ciertamente ocasiones cuando tienes que hacer esto con tus hijos. Debes estar dispuesta a corregir. De hecho, debes corregir. El amor está dispuesto a exhortar, a amonestar y a disciplinar. Pero el amor no expone o anuncia las fallas y los errores, sino que los cubre, y los protege.

En Génesis capítulo 9, leemos un recuento sobre los tres hijos de Noé. Dice la Escritura,

«Entonces Noé comenzó a labrar la tierra, y plantó una viña. Y bebió el vino y se embriagó, y se desnudó en medio de su tienda. Y Cam, padre de Canaán, vio la desnudez de su padre, y se lo contó a sus dos hermanos que estaban afuera.» (vv. 20-22)

Él no solo vio lo que su padre había hecho, la embriaguez y la desnudez, sino que enseguida fue y les dijo a sus dos hermanos que estaban afuera. En cierto sentido, él  expuso el fracaso de su padre, y se sugiere aquí que él lo hizo de una forma burlona, pero no así los otros dos hijos.

Sigue diciendo, «entonces Sem y Jafet tomaron un manto, y lo pusieron sobre sus hombros, y caminando hacia atrás cubrieron la desnudez de su padre; y sus rostros estaban vueltos, y no vieron la desnudez de su padre» (v. 23).

De manera que vemos en estos dos hijos la forma como ellos cubrieron «una multitud de pecados».

Al pensar en esa novia que se colgó del badajo de la campana y estuvo dispuesta a pasar por el impacto de esa experiencia en la medida que el badajo daba golpes contra la campana, vemos como ella estuvo dispuesta a sangrar y a ser herida y a soportar para que su prometido, su amado, no fuera ejecutado…

Qué ilustración, aunque simple y pequeña, de lo que Jesús hizo por nosotros en el calvario cuando se colgó de aquella cruz, no mereciendo ir allí pero estando dispuesto a sangrar y ser herido para con su muerte, en última instancia, para que tú y yo no tuviésemos que experimentar la ejecución de la ira de Dios.

En la cruz Dios soportó todas las cosas. Su amor cubrió nuestro pecado como con un manto, cubriéndolo por siempre, por aquellos que confían en Su Hijo.  

Por naturaleza, el amor es redentor. Quiere comprarnos de vuelta, para restaurarnos y no para condenarnos. Quiere salvar y no juzgar. De manera que el amor siente el dolor de aquellos que ama. Ayuda a cargar la pena de su dolor e incluso está dispuesto, si es necesario, a tomar las consecuencias del pecado por aquellos que ama.

¿Tienes ese tipo de amor que cubre una multitud de ofensas? ¿O te ofendes fácilmente?

¿Buscas cubrir y proteger a los que te rodean del peligro y de los ataques? ¿O expones y anuncias sus faltas a otros?

Annamarie: Estas preguntas que nos ha hecho Nancy son preguntas que debemos hacernos: «¿Nos ofendemos fácilmente? ¿Cubrimos la ofensa? ¿Anunciamos las faltas de otros?» Nancy nos ha recordado la protección que Cristo provee para nosotros en la cruz. Él nos ha dado el ejemplo perfecto de amor sacrificial, ¡y este ciertamente nos inspira a aprender a amar con Su amor!

En un momento escucharemos la segunda parte del programa de hoy. Espero que ya hayas descargado el PDF que hemos preparado para ti, para ayudarte a hacer la enseñanza de esta serie, algo personal. El PDF es un artículo que lleva el mismo título de esta serie, «¿Cómo está tu vida amorosa?». Es un inventario espiritual que te ayudará a recordar y a aplicar las enseñanzas que hemos estado escuchando. Descárgalo hoy en AvivaNuestrosCorazones.com.

Bien, un grupo de mujeres que estuvo escuchando las enseñanzas de Nancy, ha estado aprendiendo acerca del amor verdadero. Creo que sus ejemplos tienen algo que enseñarnos. Ellas están aquí con nosotras para compartirnos un poco de lo que han aprendido, y comenzaremos con alguien que creo que ya conocen; Holly Elliff, una amiga de Aviva Nuestros Corazones,

Holly Elliff: Tomé el reto de los 30 días con el que Nancy nos desafió, el de leer 1 Corintios capítulo 13 todos los días y tratar de memorizar esas características. Me he dado cuenta de que ha eliminado cualquier excusa que yo pudiera tener para manifestar una conducta que no luzca como la de Cristo en mi hogar. Lo que me ha pasado en estas dos semanas es que cada vez que respondo a mis hijos en una forma irritada o cortante o poco bondadosa, esas palabras llegan a mi mente instantáneamente, como si estuvieran en un letrero con letras de neón justo frente a mi.

Como me sucedió cuando estaba leyendo el texto de nuevo y las palabras ahí al final de ese pasaje, donde dice que el amor nunca deja de ser, el amor siempre soporta todas las cosas… Lo que quiere decir es, que esto elimina toda posibilidad que yo tenga de escapar a lo que Cristo ha puesto para mi vida, y me hace verlo desde Su perspectiva.

De manera que esto es lo que Nancy ha logrado hacer en mí a través de la Palabra de Dios en estas sesiones.

Nancy: Yo creo que el responsable de eso es el Espíritu Santo. ¿Alguien más en relación con el amor? ¿Qué ha estado haciendo el Espíritu Santo en tu corazón con este tema del amor? ¿O cómo has visto lo opuesto de esto quizás, en la medida que has visto tu vida medida con este estándar del amor?

Mujer 1: Una de las formas en las que soy fácilmente irritada es con las personas que llaman por teléfono para vender. Al contestarles soy tan brusca con ellos... Es horrible. Me comporto totalmente diferente a como soy… ¡pero es que me irritan tanto! Llaman a las peores horas. Pero después de esta serie sobre 1 Corintios 13, uno llamó, y mi primer instinto fue el ser ruda o colgar o algo por el estilo. Pero me dije a mi misma: «No, el amor no se irrita».  

Entonces fui muy amable y muy paciente con esta mujer. Ella quería saber si queríamos un presupuesto para unas ventanas nuevas y cosas como esas…y le dije a ella que hablaría con mi esposo y que llamara otra vez. Fui realmente amable. Y de manera increíble fue una de las pocas ocasiones en las que mi esposo se interesó en el producto que ofrecen en esas ventas telefónicas. Yo estaba muy contenta de haber sido gentil con esta mujer porque ahora ella llamaría de nuevo. Finalmente no fue ella la que llamó una segunda vez, sino otra persona, pero fue una buena aplicación para mi sobre esto de que el «amor no se irrita fácilmente».

Nancy:  El amor es práctico.

¿Cuál ha sido tu más grande batalla al aplicar este pasaje?

Mujer 2:  Este año el Señor ha estado verdaderamente enseñándome a amar a las personas incondicionalmente y a amarlas por quienes son y a no ser crítica. Entonces aún antes de tu exhortación de leer este pasaje, sentí que el Señor me estaba pidiendo que memorizara el capítulo del amor. Si mi meta para este año era la de amar a las personas incondicionalmente, ¿qué mejor capítulo para memorizar que 1 Corintios 13?

Dios hace eso cuando memorizamos las Escrituras. Puedes saber algo al revés y al derecho, de atrás hacia delante, pero lo aplicas a tu vida, o lo ves de una forma que no lo habías visto antes, una vez está escrito en tu corazón; y la parte de «el amor nunca deja de ser» saltaba de la página y yo me preguntaba, «Señor, ¿cómo se aplica esto?»

Sabía que se aplicaba a mi vida. Mi papá profesa ser un creyente, profesa conocer a Cristo, pero no hay fruto en su vida. Es doloroso para mí ver la forma como trata a mi mamá. Están casados, todavía viven en la misma casa, pero ni siquiera son amigos.  Me duele. Muchas veces es muy difícil para mi amar a mi papá porque yo pienso, «me amas a mí, y eres un súper buen papá, pero eres un terrible esposo para mi mamá».

De manera que «el amor nunca deja de ser», era para mí, como si Dios me dijera, «si elijo nunca reconciliar esta relación entre tus padres, ¿continuarás amando a tu papá? ¿Lo amarás a pesar de sus respuestas?»

Dije, «sí, Señor». El amor nunca deja de ser. Voy a amarlo sin importar sus respuestas hacia mi mamá.

Nancy: Ese es el tipo de amor que tú no tienes, yo tampoco lo tengo de manera natural. Pero si nosotras tenemos a Cristo viviendo en nosotras, tenemos la fuente de todo amor verdadero. Tenemos Su amor sobrenatural, y porque el amor de Cristo se ha derramado en mi corazón por medio del Espíritu Santo, no hay nadie a quien yo no pueda amar. Es por eso que las Escrituras dicen que las mujeres mayores deben «enseñar a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos». Significa que sí puedes amar a tu esposo. Es decir, tú no puedes, pero Cristo en ti sí puede amar a tu esposo.

Algunas de ustedes tienen un hijo acerca del cual nunca se escribió un libro de texto. Y es ese niño quien te prueba y te desespera y quien te hace llegar a tus limites y decir,  «no puedo amar a este niño». La verdad es tú no puedes pero Dios sí, y Él quiere amar a ese niño a través de ti. Él quiere amar a ese padre a través de ti. El amor nunca falla; nunca deja de ser.

«Las muchas aguas no pueden extinguir el amor, ni los ríos lo anegarán», dice Cantar de los Cantares (Cnt. 8:7).

Hace una semana aproximadamente, reté a una mujer que está en un matrimonio difícil a hacer un compromiso de 30 días. Le dije, quiero pedirte que hagas dos cosas por 30 días. Una es negativa y la otra es positiva. Primero, por los siguientes 30 días, tienes que comprometerte a no decir una cosa negativa acerca de tu esposo, ni a tu madre, ni a tus hijos, ni a tus amigas; no debes decir nada negativo acerca de él. ¡Debes haber visto sus ojos!  

Ella había caído en un mal hábito, al igual que muchas mujeres en sus hogares, de criticar las cosas acerca de sus esposos que les molestan. No estoy diciendo que él no estuviera haciendo cosas … tal vez son cosas que me hubieran molestado a mí, o que te hubieran molestado a ti. No estoy diciendo que no tengan problemas, pero es muy común que esas cosas les molesten, y lleguen a un lugar donde solo vean a sus esposos a través de esos lentes de fracaso. Este hombre no va a poder hacer nada para complacerla. Yo conozco lo suficiente acerca de la situación para saber que él tiene problemas, pero ella también los tiene. Pero también hay cualidades en ambos que son dignas de admiración. Pero ella había perdido de vista esas cualidades, y creo que él también. Bueno, no puedo hablar por él.

Pero entonces le dije, «treinta días, ya sabes. No puedes decir nada negativo acerca de tu esposo».

Ella tragó con dificultad. Ella ya había llegado a ese punto donde realmente quería que Dios la cambiara a ella. Si ella no hubiese estado en ese punto, no creo que hubiera recibido mi sugerencia, pero creo que ella había entendido que debía estar dispuesta a renunciar a abandonar su programa para cambiar a su esposo. Ella estaba desesperada.  

Entonces le seguí diciendo: «He aquí la otra parte de este reto de 30 días: Cada día por los siguientes 30 días, necesitas decir algo que aprecias acerca de tu esposo.  Díselo a él, y díselo a alguien más acerca de él»

Bien, eso fue aún un reto mayor para ella porque hacía mucho que ya ella no estaba pensando de esa forma.

Le dije, «cada día piensa en algo que aprecias de él. Si no puedes pensar en 30 cosas, piensa en una cosa y repítela cada día por 30 días. Y dísela verbalmente a él. Dile a él lo que lo aprecias, y dile a alguien más lo que aprecias acerca de él.

Le dije a ella esto que les voy a decir ahora a ustedes: «No te puedo prometer que algo va a ocurrir en estos 30 días». Pero le pude prometer algo, y también te lo prometo a ti, y es que serás diferente al término de estos 30 días. ¿Por qué? Porque estarás viendo a ese hombre a través de los ojos del amor, el tipo de amor que nunca deja de ser.

Según la Palabra de Dios, tú puedes aprender a amar, y hay una fuente sobrenatural de amor que está dentro de ti si eres hija de Dios. Eso significa que hay esperanza.  Es una esperanza tan grande y tan maravillosa como lo es el amor de Dios.

Annamarie:  Esta es Nancy DeMoss de Wolgemuth invitándote a no solo sobrevivir en la vida cristiana, sino a tener una vida fructífera en Cristo. Ella regresará en un momento para orar.

El estándar bíblico del amor del cual Nancy nos ha estado hablando, es un amor que permanece. Ese estándar lo encontramos en la primera carta a los Corintios, capítulo 13.

Te animo a unirte al reto de memorizar los versículos del 4 al 7 de 1 Corintios 13. Visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com y déjanos saber cómo te ha ido si ya lo has estado haciendo, o si has sido bendecida a través de esta serie. Puedes dejar tu comentario al final de la transcripción de este programa.

Bueno y ninguna de nosotras se propone derribar su casa. Pero esto pasa de muchas maneras sutiles, con nuestras actitudes, palabras y acciones. Meditar en las verdades que encontramos en Proverbios capítulo 7 nos ayudará a identificar las formas en las que nosotras como mujeres podemos estar inconscientemente «derribando» a personas que nos rodean.

Hemos desarrollado un recurso que te ayudará a caminar versículo a versículo a lo largo de Proverbios 7. Nos encantaría enviarte un acceso para descargar el recurso, «Convirtiéndote en una mujer prudente», por tu donación a través de nuestra página web, AvivaNuestrosCorazones.com. Visítanos hoy, ayúdanos a seguir alcanzando a miles de mujeres alrededor del mundo, y descarga tu recurso.

Bien, Nancy está de regreso para cerrar nuestro tiempo juntas en oración.

Nancy: Gracias, Señor, por Tu amor tan increíble. Tú nos amaste cuando nosotras éramos tus enemigas. Tú nos amaste cuando estábamos huyendo de Ti. Tú nos amaste cuando te guardábamos rencor y aun así nos amaste. Tú nos amas tanto que diste, nos diste lo mejor que Tú tenías. Tú nos amaste sabiendo que no había razón de esperar que te amaramos devuelta, pero Tu amor atrapó nuestros corazones.  

Tu amor nos transformó. Nos salvó. Nos levantó del pozo del pecado y del egoísmo en el que estábamos. Nos dio esperanza y nos dio vida, y ahora Tú dices que Tu amor ha sido derramado ampliamente en nuestros corazones por Tu Espíritu Santo, y nos has puesto en este mundo, en nuestras iglesias, en nuestros hogares, en nuestros trabajos, en lugares donde debemos mostrar tu amor, donde debemos amar a otros; amar a otros con Tu amor.

De manera, Señor, que te pido para cada una de las mujeres que escucha hoy este programa, para las que Tú les hayas traído a su mente una cara o un nombre a quien les resulte difícil amar, oro que Tú las llenes de Tu Espíritu Santo; oro por quebrantamiento, oro por humildad, por un clamor de gracia y por un bautismo de amor. No solo en sentimiento, sino acompañado por la elección de amar. Así que oramos por gracia, por amor y por Tu poder sanador donde sea necesario. En el nombre de Jesús, amén.

Annamarie: Piensa acerca de alguien que conoces, alguien en quien es difícil confiar. ¿Cómo funciona el amor en tu relación con esa persona?  Mañana escucharemos la conexión que existe entre el amor y la confianza, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Procurando alcanzar el amor juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Voz adicional: Holly Elliff, en la voz de Mildred Pérez de Jiménez.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.