Aviva Nuestros Corazones Podcast

Antes de construir el camino

Annamarie Sauter: Creo que muchas de nosotras estamos agradecidas por nuestros teléfonos Inteligentes. . . pero debemos reconocer el peligro que viene con este objeto.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Con este constante estímulo en nuestra mente, ¡no tenemos tiempo para pensar. . . tiempo para procesar. . . tiempo para escuchar a Dios!

Annamarie Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Ayer Nancy dio inicio a un mensaje titulado, «Un camino para nuestro Dios». Ese título viene de Isaías 40, que es la porción de la Escritura en que se basa esta enseñanza. Aquí al pueblo de Dios se le dice que construya una carretera en sus corazones, es una invitación a prepararse para la venida del Señor.

Escucha Isaías 40:1-5

Consolación de Israel

«Consolad, consolad a mi pueblo —dice vuestro Dios.

Hablad al corazón de Jerusalén

y decidle a voces que su lucha ha terminado,

que su iniquidad ha sido quitada,

que ha recibido de la mano del Señor

el doble por todos sus pecados.

Una voz clama:

Preparad en el desierto camino al Señor;

allanad en la soledad calzada para nuestro Dios.

Todo valle sea elevado,

y bajado todo monte y collado;

vuélvase llano el terreno escabroso,

y lo abrupto, ancho valle.

Entonces será revelada la gloria del Señor,

y toda carne a una la verá,

pues la boca del Señor ha hablado». (Isaías 40:1-5).

En la primera parte de este mensaje Nancy nos habló acerca de que preparar el camino incluye rellenar los valles. Hoy ella abordará tres cosas más que se deben hacer.

Nancy: Isaías dice: «Todo monte y collado» necesita ser derribado. Montes y collados... esas son las cosas que hay que derribar. Estas son barreras, bloqueos, obstáculos para el avivamiento, y estas cosas pueden parecer grandes e inamovibles. Tendrías que rodearlas o hacer un túnel por debajo de ellas; simplemente no se mueven.

Pero la Palabra de Dios dice que si vamos a hacer este camino de santidad, algunas montañas tendrán que ser removidas. Algunas de esas montañas de nuestras vidas y de nuestra cultura, han estado allí por más tiempo del que podemos recordar, y tienen que ser derribadas.

¿Cuáles son los obstáculos para un avivamiento en tu vida? ¿Las cosas que se interponen entre tú y la presencia de Dios. . . las cosas que se interponen entre tú y los demás creyentes? El miedo puede ser una gran montaña. Una visión equivocada de Dios puede ser una montaña. Supongo que la montaña más grande de todas es el orgullo. . . una visión exaltada de uno mismo. Es una montaña que puede crecer en un día, ¡incluso en una hora!

Sales de tu tiempo devocional, luego de haber tenido un dulce momento con Jesús, y cinco minutos después, ¡eres un monstruo! ¡Yo también! Por el orgullo. Los lugares bajos deben ser rellenados, los valles y las montañas deben ser allanadas, y luego el terreno irregular debe ser nivelado.

La palabra para un terreno irregular es la palabra para un montículo, una colina. No es una montaña, pero representa un lugar accidentado, simbólico algo que es engañoso, fraudulento, torcido.

Esta puede ser una manera de pensar que no esté alineada con la Palabra de Dios . Hoy hay mucha confusión y mucho pensamiento antibíblico a nuestro alrededor. . . en lo que se refiere a la vida de santidad, la sexualidad y al matrimonio. El mundo está cada vez más alejado de la forma de pensar de Dios.

Si miramos alrededor veremos una gran cantidad de lugares accidentados, lugares engañosos, y torcidos, que no se alinean con este Libro. Pero ¿sabes qué? No es solo ahí fuera en la cultura. Es más personal que esto. Tenemos cosas que dan vueltas en nuestras mentes, formas de pensar que no son consistentes con la Palabra de Dios. Algunas de ustedes han tenido una canción sonando dentro de sus cabezas desde que eran niñas pequeñas. Una canción que dice algo como:

«Nadie me quiere. Yo no valgo nada. Dios no me quiere, y si así fuera, algo sería diferente».

Hemos comprado formas de pensar, hemos creído mentiras que nos han esclavizado. Este es un terreno accidentado, torcido que necesita ser enderezado, que necesita ser allanado. La hipocresía puede estar en esta categoría, el dar una mejor impresión de nosotras mismas de lo que es verdad.

Cada una de nosotras puede encontrarse en un escenario como este: estamos en nuestro mejor momento. Nos sonreímos, nos damos la mano, nos abrazamos. «¿Cómo te va?» «Oh, genial. Es un placer verte». Somos todas tan espirituales. ¿Por cuánto tiempo seguiremos mintiendo? Tal vez no lo estamos haciendo, no es nuestra intención. Quizás la primera vez que conoces a alguien no es el momento de decirle todo lo que está pasando en tu vida, eso lo entiendo. Pero vamos a la iglesia con los demás, muchas de ustedes vienen a la iglesia aquí y se conocen entre sí, pero nunca llegan a ver la realidad en la vida de los demás.

He visto desmoronarse matrimonios que todo el mundo en la iglesia pensaba que eran excelentes matrimonios; pero estaban aparentando en la iglesia, no estaban viviendo la iglesia. Había hipocresía. Estamos tan preocupadas hoy por nuestra imagen, nuestras relaciones públicas, y voy a hacer énfasis en esto. Cuando estás en un ministerio público como este, piensas, ¿Cómo me veo? ¿Cómo me oigo? ¿Qué piensa la gente? ¿Qué está diciendo? Esto puede llegar a ser mortal para nuestras almas. Esta imagen puede ser una falta de honradez con relación a nuestra verdadera condición espiritual.

¿Cuándo fue la última vez que fuiste realmente honesta con alguien que conoce al Señor y que podía orar por ti? Y le dijiste: «Necesito que ores por mí. Mi matrimonio se está desmoronando». O que eres adicta a la pornografía o que tienes una relación por internet. «Estoy jugando con fuego. Me estoy relacionando con alguien que no es mi marido». ¿Has sido honesta?

Hay lugares torcidos, de hipocresía en nuestros corazones. Todo el mundo piensa que somos grandes cristianas. Escucha, el mundo sabe que no lo somos, y es por eso que no están realmente siendo impactados con la marca del cristianismo que estamos exhibiendo por ahí. Cuando escucho que el setenta y el ochenta por ciento de los jóvenes que crecen en nuestras iglesias evangélicas, a la edad de veintinueve años estarán fuera de allí, ¿eso no nos dice que tenemos algunos lugares torcidos que necesitan ser alineados; que ha habido hipocresía?

Pueden ser prioridades confusas. Proclamamos pertenecer al reino de Dios, pero realmente nos gusta nuestro reino, este mundo, nuestras cosas, nuestro placer, más que lo que amamos a Dios. Miro los mensajes de Facebook o los tweets. Veo a los creyentes seguir un montón de cosas que suenan buenas a través de las redes sociales (nosotros las usamos y tratamos de utilizarlas bien). Pero a veces leo cada mensaje de la gente que conozco, amo y respeto. . .

A veces me parece que muchos creyentes—si nos fijamos en lo que postean —sienten más pasión por su equipo deportivo favorito, por sus series de TV favoritas o por American o Latin American Idol, o. . . llena el espacio en blanco si no mencioné la tuya. Esto no es una crítica sobre esas cosas, lo que quiero decir es, «¿por qué a veces parecemos más apasionadas por esas cosas que por las cosas del Señor, Su Palabra, Su pueblo, Su reino?»

¿Y por qué nos extraña entonces que el mundo no esté motivado por conocer, amar y seguir a Jesús, cuando solo ve tan pocos de nosotros deleitándonos realmente en Él?

Hay una cuarta cosa que tenemos que hacer, si esta carretera va a ser construida, y es que todo lo áspero y rugoso necesita convertirse en una llanura . Esas asperezas podrían ser rocas, piedras o arbustos, cosas que te pueden hacer tropezar. No son montañas, no son colinas, pero son pequeñas cosas que permitimos en nuestras vidas que mantienen este camino de santidad alejado de nosotras.

Puede ser que sean relaciones difíciles que deben ser suavizadas, la falta de amor, sin tener en cuenta las necesidades de los demás, tratar a los demás (tal vez porque son diferentes a nosotras de alguna manera) con desprecio.

Creo que estos lugares ásperos y escabrosos, para muchas de nosotras, podrían ser solo distracciones. Estamos enviciadas con los juegos, con el entretenimiento y nos divertimos hasta morir. Solo te diré, que esta es un área donde el Señor realmente me habla, toda esta zona de distracción. Estas son las cosas que no son pecaminosas o malas en sí mismas, pero que pueden robar horas de tiempo que podríamos haber gastado en amar más a Cristo, o en amar a más a los demás o en la edificación del espíritu.

Estamos tan distraídas por los iPhones (o cualquiera que sea tu teléfono inteligente). Pensé haber dejado el mío en la habitación del hotel anoche, y me sentí como si no pudiera venir a la iglesia sin él. Algunas de ustedes no pueden separarse de los suyos. Algunas de ustedes han hecho una gran cantidad de negocios con ellos desde que llegamos aquí anoche.

Aquí vemos uno de los problemas con estos estímulos constantes que tienen lugar en nuestras mentes. No tenemos tiempo para pensar, tiempo para procesar, tiempo para escuchar a Dios . Suficiente con este punto.

Por otro lado, las raíces de amargura pueden ser zonas escabrosas. Las áreas cuestionables o dudosas en ocasiones son difíciles pero no son intrínsecamente pecaminosas, pero tampoco edifican o unen. Tal vez Dios te muestre lo que puede haber en tu propia vida.

Cuando vamos en una gira de avivamiento, vamos de ciudad en ciudad, tratando de ayudar a construir un camino para nuestro Dios. ¿Cuál es el resultado? ¿Cuál es el objetivo? ¿Por qué deberíamos estar haciendo esto? Isaías 40, versículo 5 nos dice que cuando todo obstáculo haya sido removido, cuando la carretera se haya construido, cuando el camino haya sido preparado para el rey Jesús, entonces — y solo entonces — «la gloria del Señor será revelada, y toda carne la verá. Porque la boca de Jehová ha hablado».

¿Por qué construir esta carretera? Porque así tu ciudad podrá ver la gloria del Señor. Tu país y toda la tierra se llenará de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar. ¡Eso es lo que necesita desesperadamente nuestro mundo! Dios lo ha hecho antes. Creo que a veces pensamos que las cosas nunca han sido tan malas, pero sí lo han sido.

Puedes leer acerca de esto en la historia de los grandes avivamientos. En el Segundo Gran Avivamiento, la tasa de criminalidad era tan alta que las mujeres tenían miedo de salir de sus casas en la noche por temor a ser asaltadas en las calles. ¿Algún parecido con el siglo XXI?

Fueron la reforma social y la reforma moral, las que disminuyeron la tasa de criminalidad en el Segundo Gran Avivamiento. Durante el apogeo del Tercer Gran Avivamiento, en 1858, el que a menudo es llamado el avivamiento de oración, un reportero viajó desde Los Ángeles a Boston. Él dijo que era como una reunión continua de oración, «dondequiera que me detuve, las masas estaban reunidas en los edificios públicos, clamando a Dios».

Leemos cómo un millón de personas se convirtió a raíz del avivamiento, durante varios meses. Cincuenta mil a la semana, en el momento culminante, llegaron a conocer a Jesús. Y no se trataba de gente que solo levantaba sus manos o firmaba en alguna línea. Se podía verificar que eran personas conectadas a la iglesia y que daban increíbles pruebas de conversión.

¿Crees que Dios podría hacerlo de nuevo? Creo que se puede. Sé que se puede, y creo que Él quiere hacerlo de nuevo. El avivamiento que creemos que Él enviará en nuestros días es un atisbo de ese último día cuando el Rey Jesús volverá a la tierra, el hombre en el caballo blanco, en toda Su gloria y esplendor.

Nos estamos preparando para ese día. La carretera tiene que estar preparada. En ese día, esa calzada de santidad será revestida de una gran multitud de pecadores redimidos de toda tribu, lengua, raza y nación, y toda carne verá la gloria de Jehová. Estamos preparando el camino para la venida de Jesús, para Su venida final.

Creo que la mayoría de nosotras queremos ver las bendiciones del versículo 5. ¿Y tú? ¿Es eso lo que quieres ver? Yo sé que quiero. Pero este es el tema: en primer lugar, tenemos que hacer los preparativos del versículo 4. Tenemos que eliminar todos los obstáculos, preparar el camino para el Señor, y construir una carretera en el desierto para Él.

Al cerrar este programa, quiero compartir una historia con ustedes. Podríamos haber elegido entre muchas, pero esta es una historia de lo que puede suceder en una iglesia, cuando el pueblo se dedica a preparar en su corazón un camino para el Señor.

Hace algunos años, yo era parte del equipo de Life Action Ministries (que es el ministerio que cubre Aviva Nuestros Corazones). Yo pertenecía a un equipo que llevaba a cabo una cumbre de avivamiento en una iglesia de buen tamaño en Fort Worth, Texas. Esta reunión fue programada para durar dos semanas, lo que hoy en día es inaudito.

El pastor y los líderes se reunieron y decidieron que querían que su iglesia se tomara estas dos semanas para realmente buscar al Señor. Durante esas semanas, cientos de creyentes se dedicaron seriamente a buscar al Señor. Ellos se propusieron construir una carretera para Dios. Comenzaron a rellenar los valles, tiraron abajo, derribaron, las montañas del orgullo y el pecado en sus vidas, y afirmaron el terreno irregular y áspero.

Fueron honestos con Dios, honestos con los demás y con ellos mismos. Ellos se quitaron las máscaras de la pretensión y de la superficialidad. Las personas dejaron de jugar a la iglesia, y consiguieron ser realistas acerca de su verdadera condición espiritual. Decían cosas como dijo un hombre: «Todo el mundo piensa que soy un súper cristiano, pero realmente he estado espiritualmente muerto».

Otro dijo: «Era orgulloso y egocéntrico, y necesitaba urgentemente Su gracia».

Otra persona dijo: «Han pasado años desde que expresé mi necesidad de Jesús. He estado jugando un juego, he sido un farsante».

Entonces un hombre de negocios que también era maestro de escuela dominical en esa iglesia. Dijo lo siguiente: «Mi vida era como el falso reloj Rolex que llevaba en mi muñeca. Se veía muy bien por fuera, pero por dentro no tenía nada de valor».

Este hombre fue donde todos los miembros de su familia, incluyendo donde su tío favorito al que le había robado. Fue donde sus antiguos empleados, donde el excomandante en jefe de las fuerzas armadas, a confesar a todas estas personas y a hacer restitución por los pecados y errores que había cometido en su contra.

Otros empezaron a confesar pecados que habían estado ocultos durante años, despejando sus conciencias. Miles de dólares en restitución se entregaron a los antiguos empleadores, a la oficina de impuestos, a los miembros de la familia, las empresas y los bancos. Hubo un contador público autorizado que delante de la congregación, confesó que había robado bienes a su propia madre.

Hubo un ingeniero en esa iglesia que confesó (desde entonces lo conozco a él y a su familia), que años atrás, cuando era un estudiante en el estado de Oklahoma, se había robado una calculadora de la librería de la universidad. Dios le dio convicción de pecado. Parecía una cosa pequeña, pero Dios lo convenció de que tenía que hacer lo correcto.

Él escribió una carta donde confesó lo que había hecho, pidió perdón, hizo restitución, y la envió a la librería de la escuela. Bueno, de alguna manera, el periódico escolar de esta universidad, terminó consiguiendo una copia de esa carta y la imprimió y la publicó. . . después de lo cual, el periódico del Estado de Oklahoma la vio en el periódico de la universidad, la tomó y la imprimió en el periódico del estado.

Rick cuenta la historia de que un día estando sentado y —esto no es broma — (él es de Texas, esto ocurrió en Oklahoma), en el aeropuerto de Filadelfia él cogió una copia del periódico US. Today, la abrió, ¡y allí estaba su carta! Leyó la historia y dijo, « me vi pensando, ¿estarán todos creyendo, que hay un ladrón sentado aquí

Este mismo hombre había trabajado para un gran contratista de la defensa nacional. Tenía un pase de seguridad nivel cinco. Resultó que había mentido en su solicitud para ese trabajo. Pasara lo que pasara, regresaría donde su supervisor. Pensó convencido, tengo que hacer lo correcto. Tuvo que esperar mínimo un año, tal vez dos si mal no recuerdo, a que ellos lo sometieran a todo el proceso burocrático de averiguar si podía mantener su trabajo.

Sabía que podía perder su puesto de trabajo, que incluso podría ir a la cárcel; que era algo serio. Pero sabía que, « tenía que estar bien con Dios». Bueno, ellos no le quitaron su trabajo. En última instancia, él fue capaz de mantener su trabajo, pero durante el proceso él no lo sabía.

Mientras esperaban averiguar todo esto, le quitaron su pase de seguridad. Así que él tenía el mismo trabajo, pero no tenía el pase de seguridad para entrar en la oficina donde realizaba su trabajo. Y pusieron su escritorio (esta es una historia real) en el pasillo, para que pudiera hacer su trabajo sin entrar en la zona donde se necesitaba el pase de seguridad.

La gente pasaba y le preguntaba: «¿Qué estás haciendo en el pasillo?» Él les daba su testimonio. Les decía que era cristiano, y que Dios le había dado convicción de pecado ya que había mentido. Él testificó mucho durante el año en el cual estuvo trabajando en el pasillo.

Durante esas semanas, en esta iglesia se reconciliaron relaciones, matrimonios se unieron de nuevo, familias se reencontraron. Se confesaron todas las formas imaginables de inmoralidad, y Dios ayudó a erradicar varios tipos de problemas de las vidas de las personas. Esas reuniones que estaban programadas para durar dos semanas terminaron durando seis semanas.

A medida que la gente construía una carretera para el Señor en sus corazones, en esa iglesia fue revelada la gloria del Señor. Yo estuve allí. Lo vi noche tras noche, día tras día, un mover del Espíritu de Dios. Hubo una abrumadora sensación de que la presencia de Dios estaba en ese lugar. Había un espíritu increíble de adoración, libertad y gracia.

Las personas se estaban salvando. Había un servicio de jóvenes, donde más de cuarenta adolescentes hicieron profesión de fe, y creo que tuvo algo que ver el que los niños vieran a los adultos ser reales, honestos y hacer lo correcto delante de Dios.

Annamarie: ¿Deseas ver algo como esto en tu vida, en las vidas de los que te rodean? Volveremos con Nancy en breve.

Si no eliminamos las montañas de orgullo y enderezamos lo torcido, nunca experimentaremos verdadera cercanía con Dios. Esta es la segunda parte del mensaje que dio inicio ayer titulado, «Un camino para nuestro Dios». Para escuchar, leer o descargar el audio de esa primera parte visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com.

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Como agradecimiento por tu ofrenda hoy, te enviaremos una copia del libro escrito por Nancy titulado, «Adornadas». Este te ayudará a profundizar en tus relaciones y a encontrar verdadero propósito al adornar el evangelio de Cristo. Podemos hacerte llegar este recurso si vives en EEUU o Canadá. Visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com o llámanos desde EEUU o Canadá al 1-800-569-5959. ¡Sé parte de lo que Dios está haciendo a través de Su Verdad en las vidas de miles de mujeres de habla hispana!

Bien, Nancy nos ha estado contando sobre lo que vio suceder en una iglesia en que se encontraba; relaciones restauradas, salvación, confesión; hubo un sentir de la presencia de Dios en ese lugar. Quizá escuchas esto y piensas, «eso fue algo de un momento, fue una emoción». Nancy continúa con la historia,

Nancy: Ahora, algunas de ustedes podrían estarse preguntando, ¿han permanecido? Te diré que dieciocho meses más tarde una pareja de nuestro equipo volvió a esta iglesia. Nos sentamos durante un par de días e invitamos a personas a venir y compartirnos lo que Dios había hecho en sus vidas dieciocho meses antes, y dónde estaban «ahora».

Escuchamos y grabamos sus historias. Te diré, que todo lo ocurrido todavía estaba fresco en sus corazones. Recuerdo una de esas mujeres diciendo: «El avivamiento no es un toque emocional. Es una transformación completa». Y eso es lo que fue.

Escuchen, amigas, Jesús quiere visitar sus familias. Quiere visitar sus iglesias, y Él quiere visitarte —tu vida, mi vida. Así que aquí va la pregunta: ¿Qué es lo que necesitas hacer para preparar el camino para Su visita. . . para construir un camino de santidad, por Su gracia, por el poder de Su Espíritu Santo? ¿Para construir un camino para Él?

Fue una alegría esas semanas ver a la gente diciendo: «Sí, Señor, yo quiero que construyas ese camino de santidad en mi corazón». Después de haber estado en una ciudad, una mujer hizo un cheque de cinco mil dólares para el ministerio. Ella nos escribió una nota diciendo:

«Fue un acto de restitución de una deuda que no pude pagar, hace varios años. Hice un débil esfuerzo en el momento, pero nunca la completé. Mi corazón fue traspasado como dijiste, y yo sabía que tenía que confesar y actuar en obediencia».

En ese momento ya no era posible pagarla a los deudores originales, por lo que lo envió al ministerio diciendo: «Quiero tener la conciencia tranquila».

En ese mismo servicio había dos hombres de negocios que habían tenido relaciones de negocios entre sí. En realidad eran amigos, pero. . . es una larga historia. De todos modos, durante el servicio, uno de esos hombres de negocios fue donde su esposa y le dijo: «Dios ha puesto algo en mi corazón. ¿Tienes un cheque?» Ella lo tenía.

Ella se lo entregó, y él fue donde el otro empresario y le dijo: «Dios realmente me habló. Hay un valle que tiene que ser rellenado, algo que tengo que hacer. Hay algunos asuntos pendientes. Dios quiere que te entregue este cheque». Había hecho un cheque por veintinueve mil dólares. Le entregó el cheque a su amigo y le dijo: «Esto es lo que tengo que hacer, obedecer al Señor, para hacer lo que Él quiere que haga».

Puede que Dios no esté pidiendo algo así de ti, tal vez sea algo muy diferente. Pero ¿qué es? ¿Qué necesita tomar Dios de tu vida para construir ese camino de santidad para que el Rey Jesús pueda venir a hacerte una visita, y que Su gloria pueda ser mostrada a través de Tu vida al mundo que te rodea?

Inclinemos nuestros corazones en oración.

Señor, yo creo que has hablado a muchos corazones en este día porque lo he percibido, dale a estas personas oídos para oír y el deseo de responderte. Pedimos Tu presencia en este tiempo y que hagas Tu obra en nosotros.

Desde Canadá hasta la Patagonia, desde donde sale el sol hasta donde se pone; que en cada lugar de este mundo no seamos solo espectadores; que seamos hacedores y digamos, «Sí Señor, haz tu obra en mi vida».

Annamarie: Esta es Nancy DeMoss de Wolgemuth. Ella te ha estado hablando sobre Isaías 40, la construcción de un camino en preparación para que el Señor visite a Su pueblo con avivamiento.

Para concluir nuestro tiempo juntas, escucha esta canción que nos anima a caminar hacia Dios.

Vivimos en un mundo obsesionado con la grandeza. Parecería que todo el mundo está preocupado por su estatus, popularidad, y su influencia. Jesús desafió la idea de grandeza que el mundo tiene. Aprende cómo seguir Su ejemplo mañana, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Invitándote a vivir una vida contracultura, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Caminar Hacia Ti, Oasis, El Misterio de Tu Amor ℗ 2015 Iglesia Cristiana Oasis. Canción usada con permiso. 

*Offers available only during the broadcast of the podcast season.

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