Aviva Nuestros Corazones Podcast

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Arraigadas en Su diseño (parte 1)

Annamarie Sauter: Una multitud de 80 mil mujeres marchó en la ciudad de México por motivo del Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo de este año. Esto fue justo el domingo anterior a la Conferencia Mujer Verdadera. 

Las mujeres ondeaban banderas, cargaban pancartas y coreaban eslóganes feministas.

Esta escena se repitió en distintos lugares de América Latina en esos días. 

Mary Kassian: Estas manifestaciones que se han dado alrededor de América Latina, están cogiendo impulso porque el feminismo afirma saber la razón de estos problemas, y también afirma que tiene las respuestas a estos problemas. Pero, ¿en realidad las tiene?

Annamarie Sauter: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín. Hoy arraigamos nuestras vidas en lo que Dios nos dice en Isaías capítulos 29 al 32.

Patricia de Saladín: «El feminismo hizo estragos en mi vida desde pequeña, y terminé divorciada dos veces y atacada sexualmente. Hoy salí de una prisión. Entiendo el evangelio pero permanecía dentro de una prisión de culpa». Eso fue lo que una mujer nos escribió al escuchar la verdad del evangelio durante la Conferencia Mujer Verdadera ‘20, este año. 

Allí escuchamos diferentes mensajes que nos han ayudado a arraigar nuestras vidas en Cristo y en la verdad revelada en Su Palabra. Uno de estos mensajes fue enseñado por Mary Kassian, y se titula «Arraigadas en Su diseño». Hoy, como continuación de nuestra serie actual, escucha este mensaje.

Mary: Las pañoletas verdes demandaban acceso a un aborto legal, seguro y gratis. Las pañoletas moradas lucían estas frases: #niunomenos#. Había gente que tenía los ojos vendados con bandas negras declarando: «Las mujeres que no se ven». Había mujeres que tenían la boca tapada simbolizando que habían sido silenciadas. Muchas manifestantes marcharon con el pecho descubierto (topless), y se habían pintado mensajes alusivos a la marcha. 

En algunas áreas las manifestantes se volvieron violentas. Pusieron grafitis en los monumentos y edificios, rompieron ventanas, tiraron bombas Molotov, vandalizaron edificios, empezaron incendios e iniciaron una confrontación con la policía. 

Este tipo de demostraciones han aumentado en su frecuencia, ustedes las han visto en las noticias; muchas de estas cosas fueron detonadas por los feminicidios que han sucedido, como por ejemplo el terrible asesinato de Ingrid Escamilla de 25 años de edad, quien fue asesinada, deshollada y destripada por su esposo el mes pasado. Fotos de su cuerpo mutilado se publicaron en las primeras páginas de los periódicos. 

O por ejemplo, el secuestro, el ataque y el asesinato de Fátima Antón, una pequeñita de 7 años. O el asesinato de Marvella Valdés Villareal, una estudiante de 20 años, cuyo cuerpo fue encontrado abusado sexualmente y arrojado en un basurero. O la violación múltiple de una adolescente por cuatro policías. 

Las Naciones Unidas han identificado a América Latina como la región más violenta del mundo para una mujer. Solo el año pasado en México, el 26% de los homicidios fueron clasificados como feminicidios; eso son 10 mujeres asesinadas cada día. Diez ayer, diez hoy, diez mañana, diez pasado mañana y el siguiente dia. Pero el feminicidio no es el único crimen que se comete contra las mujeres. También hay violencia doméstica, acoso sexual, violación. La mitad de las mujeres en ciudades de Latinoamerica, han enfrentado por lo menos un abuso sexual en su vida. Bolivia tiene el más alto porcentaje de este tipo de violencia. 

Una de tres mujeres ha experimentado este tipo de acoso antes de los 18 años. Y eso sin tomar en cuenta el acoso sexual continuo. Por ejemplo, miradas maliciosas, abucheos, comentarios inapropiados, piropos, que generalmente los hombres machistas hacen a las mujeres en su trabajo o en las calles. 

Para ustedes amigas de Latinoamérica, sé que estas estadísticas son más que un número en un papel. Estas son sus hermanas, sus hijas, sus madres, sus primas, sus amigas o tal vez tú. Muchas en este salón, han sido victimas de agresión sexual, y tú sabes lo que esto es para el alma de una mujer; la transgresión, el trauma, la pena, el dolor, la impotencia, la culpa, la depresión, la ansiedad. Todos los detonantes y los recuerdos que tienes; el enojo, el miedo. 

Posiblemente sea dificil ahora para ti escucharme hablar sobre este tema porque la herida aun está viva y es tan real. El feminicidio, la violación, el acoso sexual, la violencia doméstica, son crímenes terribles contra las mujeres, y estas manifestaciones que se han dado alrededor de América Latina, están teniendo impulso, porque el feminismo afirma saber la razón de estos problemas, y también afirma tener las respuestas a estos problemas. Pero ¿en realidad las tiene?

El feminismo es una filosofía distinta que sacudió las bases de la sociedad en los últimos 60 años. Como ejemplos, el ateísmo, el humanismo, el marxismo, el existencialismo o el postmodernismo, el feminismo es una filosofía distintiva. Es una doctrina, es un punto de vista de cómo ver el mundo, es un sistema de principios e ideas. El feminismo no es simplemente la idea de que las mujeres deben ser tratadas justa y equitativamente

Eso es como decir que el comunismo se trata simplemente de compartir. El feminismo es una cosmovisión distinta, tiene sus propias ideologías, valores y maneras de pensar. Voy a contarles a grandes rasgos, cómo se desarrolló esta filosofía, y algunos de sus principales conceptos. Para poder contestar esta pregunta, ¿en verdad identifica el problema?, y ¿está proveyendo la solución correcta para estos problemas terribles que están enfrentando las mujeres?

A finales de los años 40 y 50, el mundo presenció algunas revoluciones. En India, Corea, China, Hungría, Irak y Chile, y en todas estas revoluciones, la clase gobernante fue derrocada por la clase que era gobernada, y en algunas ocasiones, oprimida. 

Esta lucha por los derechos pasó del ámbito político al social. Los trabajadores empezaron a exigir sus derechos, formaron sindicatos. Los estudiantes también demandaban sus derechos, marcharon haciendo protestas. Los afroamericanos empezaron un movimiento de derechos civiles. Para ese tiempo, una filósofa francesa, Simone de Beauvoir, propuso que una revolución en los roles de género también tenía que llevarse a cabo.

Ella decía que en la relación entre un hombre y una mujer, el hombre era la clase gobernante, y la mujer era el segundo sexo. Los hombres eran los opresores y las mujeres las oprimidas. Las mujeres tenían que hacer valer sus derechos. De una manera colectiva tenían que rebelarse contra los hombres y entonces así derrocar todas las estructuras sociales que el hombre había creado. Todo el sistema de patriarcado tenía que irse. 

Patriarcado, ¿han escuchado esa palabra? ¿Saben su significado? La palabra patriarcado tiene su origen en dos palabras griegas. Pater que significa padre, y arcado que significa reglas. El patriarcado significa: el hombre nos gobierna. Significa la dominancia del hombre (masculino) y la inferioridad y la sumisión de la mujer. Las feministas creían que el patriarcado era un modelo que empieza a entretejerse en todos los aspectos de la cultura y el pensamiento. 

El patriarcado dicta nuestras estructuras familiares, nuestras estructuras sociales, nuestras estructuras políticas, nuestras estructuras religiosas. El patriarcado es donde nacen las sociedades y la cultura, las tradiciones, las leyes. El patriarcado se va entretejiendo en todo el sistema educativo y también en nuestro sistema económico de trabajo. El patriarcado condena y oprime a las mujeres, y es este sistema, que es responsable del abuso que vemos.

Las feministas argumentaban que para mantener la equidad de las mujeres, el patriarcado tenía que ser eliminado. Cada aspecto de esta estructura y cultura tenía que cambiar. A principios de los años 60, la filosofía del feminismo impactó los Estados Unidos. Betty Friedan, quien es la voz del feminismo norteamericano, resumió este concepto oculto del feminismo cuando dijo: «Nosotras las mujeres no podemos confiar en ninguna otra autoridad que en nuestra propia verdad. Rechazamos las reglas del hombre, rechazamos la versión masculina de la verdad».

Friedan también veía el rol de la esposa y madre, como definido por el hombre y para servicio del hombre. Las mujeres tienen que rechazar eso porque las menosprecia. Tienen que salir de su casa, tienen que reclamar esa autoridad para definir su propia existencia. Las mujeres tienen que reclamar el poder. Necesitamos poder sobre nuestros cuerpos, sobre nuestras finanzas, sobre nuestra sexualidad, de hecho, ¡nuestra sexualidad significa poder! Y entre más sexual seas, más poderosa eres. Necesitamos poder sobre nuestro futuro.

Betty Friedan y un grupo de 28 seguidoras, empezaron a difundir este mensaje feminista. Se hicieron guardias, hicieron cabildeo, organizaron manifestaciones y marcharon. Pero aunque esta conciencia del movimiento de mujeres estaba creciendo, una convicción sobre esta perspectiva feminista todavía no estaba generalizada.

La gente las veía como un grupo pequeño de mujeres radicales. La feministas concluyeron que las mujeres en su conjunto necesitaban ser instruidas. Necesitábamos descubrir lo oprimidas que estábamos. Necesitábamos ser despertadas con un momento, ajá. Teníamos que hacer click en nuestras mentes para entender que éramos parte de una hermandad oprimida, y que el patriarcado era la causa de todos nuestros problemas e infelicidad.

En 1970, el feminismo encontró una técnica que probó ser la llave para poder iniciar esta revolución. Ellas descubrieron que si hacían grupos de mujeres, sin importar lo pequeños que fueran, y si estas mujeres empezaban a hablar sobre sus heridas y penas personales, todas las mujeres de estos grupos empezarían a enojarse con los hombres; inclusive aquellas que inicialmente no tenían o no habían identificado ningún problema.

Con una dirección correcta, el grupo lograba enojarse y luego podía llevarse a un activismo personal y político. De una manera colectiva todo el grupo podía ser empoderado para rebelarse contra el sistema de patriarcado y comprometerse activamente a la causa feminista. Esta técnica se llama concientización, y no es nueva.

Esta es una técnica política que era usada por el ejército revolucionario de Mao Tse Tung. Él tenía este eslogan: «Habla amargura para obtener amargura, habla dolor para obtener dolor». Así que para promover discordia e inestabilidad en un pequeño pueblo, él iba al lugar donde se reunían las mujeres, y hacía que las mujeres se sentaran a hablar juntas y les preguntaba: «¿Qué crímenes han cometido los hombres contra ustedes?» Y entonces así las mujeres comenzaban a contar su historia una tras otra, de dolor, de abuso, de violación, y este enojo colectivo comenzó a crecer.

Porque cuando una mujer habla amargura en grupo, y crece el enojo y la rebelión en grupo, entonces se vuelven en contra de los hombres en grupo. Y entonces como grupo, demandan que todo el mundo adopte la nueva visión que tienen. Prometen que esto les traerá llenura. Se les dijo que los cambios políticos son la respuesta a su dolor, y así fue como Mao Tse Tung obtuvo su revolución.

Las mujeres cuando hablan colectivamente de sus amarguras y sus dolores, ahí fue cuando el feminismo se dio cuenta que esa era la más radical y efectiva herramienta, que se podía utilizar para llevar a estas mujeres a este momento, ajá, y así poder tener adeptas a la causa feminista

Patricia: Has estado escuchando la primera parte del mensaje titulado, «Arraigadas en Su diseño»— el diseño de Dios. Este fue enseñado por Mary Kassian en marzo de este año en la Conferencia Mujer Verdadera 2020 para América Latina.

Luego de escuchar esta enseñanza, una mujer escribió en su tarjeta de testimonio lo siguiente: «Dios me dio palabra para una jovencita (de 15 años) que estaba en el baño llorando, porque se sentía triste por estas manifestaciones de la mujer en contra de la violencia, y por sus derechos como mujer (sentimientos encontrados). La abracé y le dije, arráigate en la Palabra y sé parte de una generación de mujeres verdaderas que aman a Dios con todo su corazón».

Y es que en lugar de unirnos para sembrar amargura y dolor, debemos animarnos unas a otras —como lo hizo esta mujer. Ahora, quizás has sufrido alguno de los crímenes que Mary mencionó y aún cargas con ese dolor. Has pensado que las heridas sanarán con abrazar alguna ideología de este mundo que te promete liberación, pero, si allí no está la solución, entonces ¿dónde la encuentras?

¡Asegúrate de acompañarnos mañana para la segunda parte del mensaje de hoy!

Mary Kassian: No necesitamos una revolución ideológica de feminismo. Nosotras necesitamos una revolución espiritual. Nosotras necesitamos avivamiento. Este es un problema espiritual. No hay otra solución al problema del pecado, sino voltearnos a Dios y volver a Su verdad y a Sus caminos.

Annamarie: Arraigadas en la Palabra de Dios juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

Acerca del orador

Mary Kassian

Mary Kassian

Mary Kassian es una autora galardonada, oradora de renombre internacional y profesora distinguida en el Seminario Bautista del Sur en Louisville, Kentucky. Ha publicado varios libros, estudios bíblicos y videos. …

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