Podcast Aviva Nuestros Corazones

Ayudando a otros a perseverar

Carmen Espaillat: Con nosotros Nancy DeMoss de Wolgemuth.

Nancy Leigh DeMoss: Cuando no hay nadie allí para estar contigo y nadie para atender a tus necesidades, recuerda las personas que Dios ha utilizado en el pasado para animarte, para refrescar tu corazón.

Carmen: Has sintonizado Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Cuando perseveras a través de la adversidad, ¿animas a otras personas a hacer lo mismo? Y cuando estás sufriendo, ¡puedes mirar el ejemplo de los demás! Al igual que el ejemplo que Nancy está a punto de compartir. Ella continúa hoy con la serie, Persevera en las dificultades de la vida.

Nancy: Uno de mis libros favoritos de todos los tiempos es un libro llamado “Evidencia no vista” de Darlene Deibler Rose. Esta mujer ya está ahora con el Señor, pero durante la Segunda Guerra Mundial, ella y su marido eran misioneros en Nueva Guinea. Y fueron capturados por los japoneses y terminaron separados el uno del otro en campos de prisioneros japoneses. Su marido en realidad fue asesinado en la cárcel.

Ellos eran una pareja de recién casados bastante jóvenes. Y esta mujer soportó algunas de las atrocidades, sufrimientos y dificultades más increíbles al encontrarse en medio de la Segunda Guerra Mundial. Escribió esa historia, lo que ella experimentó y cómo Cristo vino a su encuentro y le dio gracia para soportar, y todo eso está en ese libro titulado “Evidencia no vista”.

Hay un punto en toda esta experiencia cuando ella estaba en custodia de la policía secreta. Y estaba tan enferma como podría estarlo. Tenía todas estas enfermedades tropicales: beriberi, disentería. Débil y con hambre, separada de su esposo; con miedo. Y así es como ella escribe lo que sucedió.

Y dijo: "Con ternura mi Señor me envolvió con sus brazos fuertes de tranquilidad y calma. Yo sabía que podían encerrarme, pero no pudieron encerrar a mi maravilloso Señor. Jesús estaba ahí en la celda conmigo".

Y estamos hablando de cómo soportar las penas, las dificultades y el sufrimiento. El apóstol Pablo está escribiendo él mismo desde una celda en la prisión Mamertina, de acuerdo a los historiadores, bajo del sistema de alcantarillado de la ciudad de Roma. Los espacios más reducidos, las circunstancias más miserables que te puedas imaginar. Él está escribiendo para animar a su hijo en la fe, a Timoteo, quien era pastor en Éfeso y está huyendo temeroso. Está intimidado. Y no sabe cómo va a hacerle frente a la oposición que está llegando en estos días.

Pablo escribe para decirle: “He aquí algunas cosas que te ayudarán a resistir, a ser fiel en todo el camino hasta la meta”. Y por cierto, de eso es de lo que se trata el soportar, el perseverar. No se trata de ser fiel en el corto plazo. Se trata de ser fiel a largo plazo. Resistir todo el camino hasta la meta. Eso es lo que quiero que sea verdad para mi propia vida cuando llegue al final, saber que todo el camino hasta la meta he resistido fielmente.

Y en esta serie estamos viendo diez perspectivas o principios de la segunda carta de Pablo a Timoteo que nos ayudarán a perseverar, a soportar los sufrimientos. El octavo principio, que comenzamos en la última sesión fue, recuerda que no estás sola. Decimos que no estás sola porque tienes la presencia de Cristo, la presencia de Dios contigo. Dios ha dicho: "Yo estaré contigo, yo estaré con ustedes".

Pablo dice en su carta: "Todo el mundo me abandonó, pero Dios me ayudó y me fortaleció. Cuando no tenía a nadie más a quien mirar, a quién recurrir, Dios estaba allí". Eso fue lo que Darlene Deibler Rose experimentó en su celda. "Podían encerrarme, pero no podían encerrar a mi maravilloso Señor. Jesús estaba allí en la celda conmigo".

Ahora quiero decirte que hay otra razón por la que tú no estás sola. Que no es solo la presencia de Cristo, la cual si fuera todo lo que tuviéramos sería suficiente, pero afortunadamente Dios nos ha dado la presencia de otros. Ahora, puede que no estén físicamente presentes en nuestras circunstancias, pero a través de la gracia de Dios, podemos estar involucrados en las vidas de los demás aunque ni siquiera estemos presentes físicamente.

Y hoy quiero hablar hoy acerca de cómo podemos ministrarnos unos a otros, cómo el cuerpo de Cristo es un medio que nos ayuda a soportar las dificultades, y cómo podemos ser un medio de ayuda para ayudar a otros a soportar las dificultades. Pienso en una serie de principios y declaraciones que hay en esta segunda carta a Timoteo sobre cómo podemos ayudarnos mutuamente, cómo no estamos solas porque nos tenemos los unos a otros.

Y en primer lugar, está todo el asunto de orar los unos por los otros. Orar unos por los otros. Pablo dice en el capítulo 1, versículo 3, "me acuerdo de ti constantemente en mis oraciones noche y día." Siempre pensamos en Pablo diciendo: "Oro por ustedes, Oro por ustedes, Oro por ustedes", pero piensa acerca de dónde estaba Pablo y las circunstancias en que se encontraba. ¿No crees que podría haber tenido la tentación de comenzar su carta diciendo: "por favor, oren por mí"?

Pablo dice: "Yo oro por ustedes". Y uno pensaría que querría el pastor orando por el prisionero, pero aquí está el prisionero orando por el pastor.

Sabes, por cierto, tenemos personas en prisión que oran a través de todo el país por Aviva Nuestros Corazones, que nos animan con sus oraciones. Ahora, Dios nos usa para estimularlas a ellas también, y oramos las unas por otras. Nos necesitamos unos a otros, y podemos orar los unos por otros.

Entonces recuerda que tú no estás sufriendo sola, hay otros que están sufriendo. Nuestro sufrimiento nos hace compañeros de ellos. Pablo desafió a Timoteo a compartir con él en las aflicciones por el Evangelio, capítulo 1, versículo 8. Compartimos el sufrimiento como parte de una gran multitud, como un gran tren de los héroes de la fe. Campeones espirituales, maratonistas espirituales, aquellos que han corrido la carrera y han sufrido, algunos de los cuales fueron martirizados por soportar. Algunos perdieron la vida por su fe. Y estamos en ese tren. Estamos en esa línea de héroes espirituales. Pienso en el hecho de que tenemos un papel, un rol que desempeñar en esa fila. Compartimos con los demás en sus sufrimientos.

Tenemos que estar conectados con creyentes que tengamos una misma mente. Lo vemos en la Segunda de Timoteo. Mantente conectado con creyentes con la misma mente. Todo esto es parte de ese punto, recuerda, tú no estás sola. Eres parte de un cuerpo. Busca a otros creyentes. No te aísles. Deja que Su fidelidad te inspire, y deja que otros te ministren.

Timoteo necesitaba a Pablo para fortalecerlo cuando su fe era débil. Y es por eso que Pablo escribió esta carta. Pero Pablo necesitaba a Timoteo y Pablo necesitaba a los demás, y no tenía miedo de expresarlo. Lo ves a través de todos los escritos de Pablo, incluso aquí en la Segunda Epístola a Timoteo.

Mira el capítulo 1, comenzando en los versículos 2-3: "Timoteo, amado hijo. . . Te recuerdo constantemente en mis oraciones noche y día. "Versículo 4: "Como me acuerdo de tus lágrimas, anhelo verte, para que pueda ser lleno de gozo". Tres veces en esa carta, Pablo dice: "Quiero verte".

Ahora creo que Pablo quería animar a Timoteo, pero creo que Pablo quería que Timoteo lo animara a él. Él dijo: "Somos parte de un cuerpo. Somos parte de una familia. Nos necesitamos unos a otros". Por lo que él dice en el capítulo 4, versículo 9: "Procura venir a verme pronto".

Versículo 10: Pues Demas me ha abandonado, habiendo amado este mundo presente, y se ha ido a Tesalónica; Crescente se fue a Galacia y Tito a Dalmacia. Solo Lucas está conmigo. Toma a Marcos y tráelo contigo, porque me es útil para el ministerio”.

Aquí está Pablo próximo a ser ejecutado, enterrado en las entrañas de la tierra en esta Prisión Mamertina, y está pensando en el ministerio y ¿quién puede ayudarle en la obra del ministerio?

Y por cierto, ¿quién es este compañero, Marcos? ¿Recuerdas quién fue Marcos? ¿Juan Marcos? El que abandonó a Pablo en su primer viaje misionero y causó la división entre Pablo y Bernabé. Y ¿qué pasó? Bueno, creo que habían sucedido dos cosas. Mi suposición es que Marcos había cambiado, y que también que Pablo había cambiado. Ambos se dieron cuenta de lo mucho que se necesitaban mutuamente.

Pablo le dice a Timoteo consigue a Marcos y tráelo contigo. No sé dónde está Marcos, pero consíguelo, encuéntralo, tráelo contigo, porque él es muy útil para el ministerio. Versículos 12-13: Pero a Tíquico lo envié a Efeso. Cuando vengas, trae la capa que dejé en Troas con Carpo, y los libros, especialmente los pergaminos.

Hacía frío en esta prisión. Se acercaba el invierno. Él dijo, "Necesito mi abrigo, y trae mis libros, y sobre todo los pergaminos" (v. 13). El quería sus herramientas de estudio. Quería materiales que él pudiera utilizar para escribir y enviar otras cartas a los hermanos.

Versículos 19-21: “Saluda a Prisca y a Aquila, y a la casa de Onesíforo. Erasto se quedó en Corinto, pero a Trófimo lo dejé enfermo en Mileto. Procura venir antes del invierno. Eubulo te saluda, también Pudente, Lino, Claudia y todos los hermanos”.

Y quizás te estás preguntando, "Pero ¿quién es toda esta gente? ¿Cómo se pronuncian sus nombres? ¿Por qué Pablo los lista a todos?" Porque él sabía que nos necesitamos unos a otros. Él sabía que necesitaba a estas personas. Él estaba conectado. Se quedó conectado con otros creyentes. Él los buscó y no se aisló.

Y ¿cuántas veces nos sentamos en nuestra prisión y simplemente nos complacemos en nuestros sufrimientos y nos deprimimos y gemimos sobre lo difícil que es, como todo el mundo nos ha abandonado, como todo el mundo nos odia. Nadie me quiere. Todos me odian. Me voy a comer un gusanito. Lo que sea. La vida es miserable. Y luego queremos que todos los demás sean miserables al oírnos gemir en nuestras celdas.

Pero no hay gemidos en Pablo. Hay un espíritu increíble que creo que es ayudado por el hecho de que no sólo se da cuenta de que Cristo está con él, sino que comprende su necesidad de otros en el cuerpo de Cristo. Y él dice: "Ven. Quiero estar contigo. Quiero ser fortalecido por tu fe".

Él se quedó conectado con otros creyentes. Él sabía lo que estaban haciendo y dónde estaban. Y mantuvo otros creyentes conectados entre sí. "Saludad a fulano de tal y fulano de tal te saluda". Este hombre es un hombre que está conectado en el cuerpo de Cristo. Él no es un solitario. ¿Crees que el gran apóstol Pablo necesitaba la gente? Sí, creo que sí. Y tú, ¿necesitas la gente? Sí, la necesitas. ¿Necesito gente? Sí, la necesito.

Ahora Pablo también sabía lo que era encontrar consuelo en la presencia de Cristo, aun cuando no tenía a otras personas. Si Timoteo no era capaz de llegar antes del invierno, Pablo no iba a quejarse de todos modos. Él sabía que Dios le daría la gracia para satisfacer esa necesidad, pero no tenía miedo de pedir ayuda. Trae los libros. Trae los pergaminos. Trae el abrigo.

Ven y trae tu presencia. Ven a orar conmigo. Levanta el teléfono. Llama a alguien. Y dile, "Te necesito". Envía un correo electrónico. Y di: "¿Puedes orar por mí, o puedo orar por ti?" Nos necesitamos unos a otros.

Recuerda a las personas que Dios ha traído a tu vida. Las personas que te han animado, que han traído un refrigerio a tu corazón y tu espíritu. Recuerda a esas personas, especialmente cuando sientas que estás sola.

Y sé que tenemos un montón de mamás jóvenes que escuchan Aviva Nuestros Corazones, y sienten que es como un tipo de salvavidas. Una mujer nos envió un correo electrónico la semana pasada, diciendo: “Yo tengo estos pequeños, no estoy en una etapa de la vida donde puedo ir a un estudio bíblico semanal”. Y dijo:" Aviva Nuestros Corazones está empezando – y mis hijos saben que es mi pequeño descanso, y eso es lo que mantiene a mamá en su sano juicio".

A veces te vas a sentir muy sola - hay una época de la vida donde no se puede tener una gran cantidad de conexiones con otras personas, cuando sientes que todo el mundo te ha abandonado. Tal vez te has mudado lejos de la familia, o ellos se han mudado lejos de ti, o hay personas que se oponen a ti, que te dicen que estás loca por criar a tus hijos de esta manera. Y el resultado es que te sientes tan sola.

Cuando no hay nadie allí para estar contigo y nadie para atender a tus necesidades, recuerda a las personas que Dios ha utilizado en el pasado para animarte, para refrescar tu corazón. Pablo hizo eso.

Mira el capítulo 1, comenzando en el versículo 15. Él dice: "Ya sabes esto, todos los que están en Asia me han vuelto la espalda, entre los cuales están Figelo y Hermógenes". Pero él no se detuvo allí. Él podía simplemente haber lamentado todo lo que no tenía, toda la gente que se había ido, que es lo que a veces incluso tendemos a hacer. Pero él sigue diciendo en los versículos 16-17, "Que el Señor conceda misericordia a la casa de Onesíforo, porque muchas veces me dio refrigerio y no se avergonzó de mis cadenas, antes bien, cuando estuvo en Roma, me buscó con afán y me halló".

Roma era la ciudad más grande del mundo en esos tiempos. La ciudad más grande en el mundo hasta los 1800s cuando Londres la superó. Había millones de personas en Roma. ¿Cuántas personas en mazmorras romanas? No lo sabemos, pero Onesíforo vino a Roma, encontró a Pablo, y le ministro.

Y Pablo dice en el versículo 18: "Los servicios que prestó en Éfeso, tú lo sabes mejor." Pablo piensa en esa época en la que no estaba solo, en un momento en que un consiervo, un compañero de milicia estaba allí para ayudarlo, para animarlo, para refrescarlo. Dios te animará hoy mientras tú piensas en las personas que te han ministrado en esas temporadas difíciles.

Y por otra parte, todavía pensando en los demás creyentes y el hecho de que no estamos solas, debemos desarrollar héroes piadosos. Pablo era un tipo de héroe para Timoteo. Timoteo fue retado a convertirse en ese tipo de héroe piadoso para aquellos que lo seguían. Pablo le dice en el capítulo 3, versículo 10: "Tú, sin embargo, has seguido mi enseñanza, mi conducta, mi objetivo en la vida, mi fe, mi paciencia, mi amor, mi firmeza".

Lo que Pablo le está diciendo es: "Te he dado un ejemplo a seguir. Ahora, eso significa que tienes que seguirlo." Busca aquellos que te han dado un ejemplo piadoso y sigue su ejemplo. Él continúa diciendo en el versículo 14 del capítulo 3, "En cuanto a ti, permanece firme en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido".

Pablo le dice humildemente: "Doy el ejemplo de las cosas que te he enseñado a ti. Así que continúa en esas cosas. Sabes lo que te he dicho, y me has visto vivirlo. ¿Sabes? No solo lo que has aprendido, pero sabes de quién lo has aprendido, así que continúa en esas cosas" (03:14 parafraseado).

Y me encanta leer biografías de grandes cristianos del pasado. Desde que era una niña, crecí con ellas. Y sigo leyéndolas hasta el día de hoy. Me ha sido de mucho aliento en los últimos días un mensaje que saqué de Internet que es una semblanza de Adoniram Judson. He leído su biografía en el pasado.

Y en este último año he leído una biografía, escrita por JO Fraser y creo que se titula Más allá de la cordillera. Algunos de estos grandes hombres de fe, hombres de Dios, sirvieron al Señor con mucho menos apoyo del que tenemos en el día de hoy. Hoy en día si las personas son misioneros, tienen acceso a Internet. Tienen correo electrónico. Pueden volar de ida y vuelta en muchos casos. Y no estoy diciendo de ninguna manera que sea fácil, pero quiero decir que hay aquellos que sirvieron al Señor en condiciones en el pasado, y algunos todavía en el día de hoy, que son simplemente muy difíciles para nosotras de comprender.

Así que cuando pienso que mi día es duro, leo algunas de estas biografías. Leo acerca de estos soldados de la fe que soportan penurias, y mi fe se fortalece con estos héroes piadosos.

Tengo aún héroes que hoy están vivos. No los pongo en un pedestal. Pero solo digo que estos son los hombres y mujeres que han sido fieles a largo plazo. Y ellos me animan. Quizás me has escuchado decirlo antes - probablemente lo repita otra vez - una de mis grandes heroínas de la fe es Joni Eareckson Tada.

Ahora ella no querría esa designación acerca de sí misma porque se siente muy débil, pero lo que te digo es que en los días cuando estoy luchando para enfrentarme con lo que sea que traiga en mi día, el Señor a menudo trae a mi mente a Joni. Pienso en lo que a ella le toma el principio de ese día salir de la cama, vestirse, maquillarse, escribir sus libros, pintar sus cuadros, hacer su programa de radio. Y pienso, "Oh Señor, si Tú puedes darle gracia, como lo estás haciendo hoy en el día de hoy (a menudo recuerdo orar por ella también), entonces Tu puedes darme gracia".

Pienso en Vonette Bright, la viuda del Dr. Bill Bright, y lo fiel que esta pareja fue y qué alegría ellos tuvieron en sus años de vejez y cómo ellos han marcado un patrón a seguir a Cristo y amarle. Me gusta estar cerca de ese tipo de personas, que me animan a ser fiel.

Y entonces, también está el aprender de aquellos que han ido antes que tú. Y a medida que aprendes de ellos, entonces recuerda que tú tienes la responsabilidad de pasar el relevo a aquellos que vienen detrás. Aprende de aquellos que han ido antes, y luego pasa el batón a los que vienen después de ti.

Eso es lo que Pablo dice en Segunda a Timoteo 2, versículo 2, "Lo que has oído de mí en la presencia de muchos testigos, eso encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros".

Y permítanme decir, por cierto, que hay algunas de ustedes que escuchan Aviva Nuestros Corazones y que nos han escuchado a través de los años. Y tú has sido alimentada a través de este ministerio. Has crecido a través de él. Permíteme animarte a compartir con otras lo que Dios te ha dado a través de este ministerio. No solo sentarte y llenar tu cuaderno y tu corazón y tu vida con estas verdades, sino saber que tienes la responsabilidad de pasar estas cosas a las demás.

Y es tan agradable ver a las mujeres que están tomando los recursos que tenemos disponibles a través de Aviva Nuestros Corazones y conducen estudios bíblicos con otras. Recibí un correo electrónico recientemente de una mujer que quiere usar el libro “Mentiras que las mujeres creen” para un estudio que está haciendo en una cárcel de mujeres, donde ella ministra. Y yo digo: "¡Sí!" Yo no puedo entrar a esa prisión en otro estado, pero ella si puede. Y va a tomar estos principios y estas verdades y va a ministrarlas a otras.

Así que en tiempos de dificultad recuerda que tú no estás sola. Cristo está en esa celda contigo, y hay otros. Ahí está el cuerpo de Cristo. Compartimos juntas en los sufrimientos de Cristo. Deja que el cuerpo sea el cuerpo para ti, y que tú seas el cuerpo para las demás.

Gracias, Señor, por los recursos que Tú proporcionas para nosotras, por Tu increíble presencia cuando pensamos que estamos solas. Gracias por otras creyentes, muchas que Tú has utilizado en mi propia vida para levantar mis manos.

Pienso en las personas que en las últimas semanas han llamado, han enviado un correo electrónico, han orado por mí, han orado conmigo, y han escuchado pacientemente que les comparta lo que hay en mi corazón y me han hablado la verdad cuando yo no podía pensar en hablarme verdad a mí misma.

Gracias, Señor, por los hermanos las hermanas y la familia y el cuerpo de Cristo. Nos necesitamos unos a otros, y estoy agradecida por Tu provisión. Te doy gracias porque nunca estamos solas, y como resultado, podemos soportar la adversidad. Oramos con acción de gracias en el nombre de Jesús, Amén.

Carmen: Esta es Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín. Como mujeres, todas tenemos que escuchar lo que ha estado diciendo Nancy porque todas vamos a pasar por momentos difíciles en nuestras vidas. Nancy nos ha estado ayudando a prepararnos para esos tiempos en una serie llamada “Persevera en las dificultades de la vida”.

¿Alguna vez deseaste haber podido escuchar un mensaje como este cuando eras más joven? Nancy está aquí para decirnos cómo Dios está conectando este tipo de enseñanza con la generación siguiente.

Nancy: Estoy tan agradecida de que Dios esté usando este ministerio para llegar a las mujeres de todas las edades y en diferentes estaciones de la vida. Nos enteramos de una estudiante universitaria que escribió y dijo:

En los últimos días he sentido que tengo que volver a la Palabra de Dios, pero también necesito orientación sobre dónde ir.

Y luego ella descubrió Aviva Nuestros Corazones. Y ella nos dijo:

He estado leyendo las transcripciones y los recursos en su portal de internet. Gracias por hacerlos gratuitos y accesibles.

Como mujer joven, estoy tan animada por la verdad que hablan. Estoy emocionada de seguir escuchando y leyendo Aviva Nuestros Corazones.

Estoy agradecida de que el Señor haya dado a esta joven un corazón por Su Palabra. También estoy agradecida de que Él nos haya permitido ofrecer recursos para guiarla a la verdad bíblica que ella pueda aplicar a su vida en los próximos años.

Es debido a oyentes como tú que apoyan este ministerio que somos capaces de conectar con mujeres así como esta estudiante y guiarla a la Palabra de Dios. Ella expresó su gratitud por todo el contenido gratuito que ponemos a disposición de nuestras oyentes, porque ella es una estudiante universitaria y no tiene una gran cantidad de ingresos a su disposición. Pero tal vez tú estás en una posición donde puedes apoyar a Aviva Nuestros Corazones financieramente. Si es así, visita nuestra página de AvivaNuestrosCorazones.com.

Oh Señor, quiero darte las gracias por cada oyente que ha contribuido con este ministerio. Quiero darte las gracias por Tu fidelidad hacia este ministerio a través de los años. Señor, quiero agradecerte por cada uno de nuestros colaboradores. Pido tu bendición sobre ellos. Oro para que Tú les multipliques a ellos muchas veces en riquezas espirituales todo lo que han invertido en Tu Reino.

Gracias Señor. Porque Tú eres nuestro proveedor. Gracias por la forma en que Tú utilizas a Tu pueblo. Gracias por cómo han sido satisfechas las necesidades de este ministerio mes tras mes, año tras año, y cómo Tú vas a continuar supliéndolas en los meses venideros. Por todo esto decimos: "Gracias Señor Jesús". Amén.

Carmen: Mañana Nancy continuará en la serie "Persevera en las dificultades de la vida.” Cuando sientas la tentación de darte por vencida, es necesario recordar que hay un glorioso futuro por delante. Nancy va a pintar ese cuadro para ti en nuestra próxima entrega. Por favor, regresa a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

 

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.