Podcast Aviva Nuestros Corazones

Tienes un futuro

Carmen Espaillat: Nancy DeMoss de Wolgemuth dice que obtenemos esperanza no solo al recordar la muerte de Jesús sino también al recordar Su resurrección.

Nancy Leigh DeMoss: Hay algo más que la cruz. Hay algo más allá de la cruz. La conquista de la cruz. La conquista de la muerte. Y eso es lo que vemos en la vida de Cristo.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy está en medio de una serie que todas nosotras podemos aplicar. Se titula, “Persevera en las dificultades de la vida”. Continuaremos hoy con esta enseñanza práctica.

Nancy: Hemos estado hablando acerca de perseverar, soportar. Y una de las cosas que necesitas cuando estás tratando de perseverar es la esperanza. Si pierdes la esperanza, va a ser difícil tomar el próximo paso. Va a ser difícil avanzar, seguir adelante.

Si piensas que no hay nada más adelante por lo que vale la pena avanzar, entonces te sientas y abandonas la carrera, lo cual desafortunadamente es lo que mucha gente hace. Esa es una de las razones porque mucha gente abandona su matrimonio antes de que Dios tenga una oportunidad de mostrar su intervención– porque pierden la esperanza.

Ellas piensan, “No hay esperanza para mí en esta situación”. Esa es la razón porque algunas mujeres dejan su hogar y se van a trabajar antes de que sea el tiempo de Dios para que ellas hagan eso. En algunos casos pagan el precio con sus hijos, porque dicen, “No hay esperanza de que nuestras necesidades materiales sean satisfechas si no hago algo al respecto”.

Ahora, acabo de dar dos ilustraciones que necesitan una tonelada de advertencias legales y mucho más trasfondo bíblico y teológico de lo que voy a dar aquí. Pero el punto es, si nos liberamos de nuestras circunstancias cuando estamos en medio de ellas – porque perdemos la esperanza – puede que terminemos perdiendo el derecho de la gracia que Dios quería darnos para caminar a través de esas circunstancias.

Hemos estado hablando acerca de principios y perspectivas, de 2da de Timoteo que nos dan esperanza en medio de las dificultades y sufrimientos. La persona que escribió este libro sabía de qué estaba hablando.

Hemos estado hablando en las últimas sesiones acerca del apóstol Pablo. Él era un hombre que había sido fiel a Dios, quien había servido al Señor, quien una y otra vez pagó un precio por predicar el Evangelio, y quien ahora se encontraba cerca del fin de su vida haciendo lo que muchos llamarían languideciendo en las entrañas de la tierra en esta prisión Mamertina. Pero él no estaba languideciendo. Él no solo estaba sobreviviendo. Él estaba prosperando y floreciendo por la gracia de Dios.

Él escribe una carta que él manda desde su prisión. No sé si debería yo de llamarle celda – porque es un hoyo en la tierra – y la manda a este joven pastor intimidado, temeroso, que está enfrentando las fuerzas de Nerón en el mundo en ese tiempo.

Él le dice, “Estas son cosas que te ayudarán a saber cómo soportar. Va a haber dificultad. Debes soportarla. Y aquí está cómo puedes soportar”.

Llegamos hoy a la novena de diez perspectivas de las que estamos hablando en esta serie. Algunas de ustedes que toman notas quizás no han podido enumerarlas. Y eso es porque yo no he sido muy clara al respecto. Pero tenemos la lista disponible en AvivaNuestrosCorazones.com de estas 10 perspectivas, y algunas citas de las Escrituras que van con ellas. Así que puedes conseguirlas en nuestra página.

Pero hoy llegamos a este principio que pienso que es parte de lo que necesitamos para soportar, perseverar – el recordar que no importa qué tan difícil las cosas se vean hoy, puedo enfrentar el futuro con esperanza. En esta cuestión del futuro: levanto mis ojos por encima de mis circunstancias inmediatas y miro hacia el futuro.

Tú dirás, “no sé que hay por adelante”. Bueno, hay algunas cosas que sí sabes. Pablo nos dice cuatro cosas en su 2da carta a Timoteo de las que podemos estar seguras mientras miramos hacia el futuro. Esas son cosas que, aunque no las podemos ver, las creemos por fe. Mientras ejercitamos la fe en estos aspectos de la esperanza futura, encontramos que se nos da la gracia para soportar.

Ahora, hoy quiero hablarles acerca de dos de esas cosas de las que podemos estar seguras acerca del futuro. Luego, en la próxima sesión, veremos las otras dos. Ten en mente que no importa que tan difícil las cosas puedan ser en mis circunstancias presentes, puedo enfrentar el futuro con esperanza.

La primera cosa de la que podemos estar seguras, la número uno, es que todos los males serán corregidos. Pueden haber días cuando necesites aconsejar tu corazón con esa verdad, cuando parece como que aquellos que están en error están ganando por mucho.

Si pudiera verlas podría ver algunas cabezas asintiendo. Algunas de ustedes han estado ahí con familiares, personas en el trabajo, personas en sus iglesias. Parece como si muy a menudo aquellos que están en el error, aquellos que se oponen a la verdad, son tan poderosos. Parece que están ganando. Pero puedes estar segura que todo mal será rectificado, corregido.

Pablo habla acerca de eso en 2da a Timoteo. Por ejemplo, mira el capítulo 3, versículo 8. Él hace referencia a una ilustración del Antiguo Testamento: “Así como Janes y Jambres se opusieron a Moisés, de la misma manera éstos” – estos hombres de los que él está hablando ahora, estos falso maestros – “también se oponen a la verdad”.

Ahora, si eres un pastor o evangelista, o misionero como lo era Pablo, cuando tienes este tipo de personas que vienen hacia ti, no ayudan a la causa. Pero Pablo no permitió que eso lo derrotara o desanimara a él. Él sigue en el versículo 9 y dice, “Pero no progresarán más, pues su insensatez será manifiesta a todos, como también sucedió con la de aquellos dos”.

Pablo sabía que al final de cuentas los males serían rectificados. Aquellos que persiguen a los siervos de Dios, aquellos que se oponen a las verdades de Dios, serán juzgados. La verdad saldrá a la luz. Dios tratará con ellos. La victoria de ellos será corta. Ellos piensan que están ganando, pero a la larga no ganarán.

Pablo dice en el capítulo 4, versículo 14 de 2a de Timoteo, donde él habla acerca de otro adversario. Estas eran circunstancias de la vida real. Una vez más, en 2a de Timoteo no solo estamos leyendo un texto teórico acerca del sufrimiento. Estamos leyendo esto como si fuera en vivo. Es decir, Pablo ha estado ahí. Él ha experimentado eso. Él está en medio de eso en ese momento.

Y él dice, “Alejandro, el calderero, me hizo mucho daño”. ¿Cuál es la seguridad de Pablo? “El Señor le retribuirá conforme a sus hechos”. Puedes estar segura que todos los males serán rectificados.

Mientras estaba revisando estas notas antes de esta sesión, un pasaje vino a mi mente que quizás es familiar para ti. Pero en caso de que estés en una situación ahora mismo dónde estás viviendo con o estas cautiva en un mundo con un malhechor que parece estar ganando, solo déjame leerte este pasaje. Quiero lavarte con la Palabra porque esta es la verdad que tú necesitas para aconsejar tu corazón.

Salmo 37 – y estoy leyendo varios versículos, comenzando con el versículo 1. “No te irrites a causa de los malhechores; no tengas envidia de los que practican la iniquidad. Porque como la hierba pronto se secarán, y se marchitarán como la hierba verde” (vv. 1-2).

Tú dices, “parecen estar tan firmes”. Dios dice, “¿Ves como la hierba está aquí hoy? Lo cortas mañana, y ya no está”. El sol sale hoy y el césped se quema, desaparece. Eso es lo que va a pasar con aquellos malhechores. Quizás para ti no parezca pronto, pero en el gran esquema de las cosas, será pronto.

Vamos al versículo 7: “confía callado en el Señor” – esto es mientras estás en medio de esta situación – “y espérale con paciencia”. No manipules. No trates de arreglarlo tú misma. No trates de lidiar con esta persona tú sola. Espera pacientemente en el Señor. “No te irrites a causa del que prospera en su camino, por el hombre que lleva a cabo sus intrigas. Deja la ira y abandona el furor; no te irrites”.

Mientras leo esto, pienso, “¿Cuántas veces – emocionalmente, mentalmente – pierdo la calma por la gente que está haciendo mal? Me irrito. Quiero arreglarlo. Quiero cambiarlo. Quiero que otra gente sepa lo que está pasando. Dios dice, “no te irrites”. ¿Sabes qué? Cuando te irritas por el mal que hacen, tú te conviertes en un malhechor también.

Él continúa diciendo, “Deja la ira y abandona el furor; no te irrites” (v.8). Por tercera vez – supongo que Dios está hablando en serio. No te irrites, solo harías lo malo. Porque los malhechores serán exterminados, más los que esperan en el Señor…” (vv. 8-9). Esa es tu opción. Espera en el Señor. “[Ellos] poseerán la tierra. Un poco más y no existirá el impío; buscarás con cuidado su lugar, pero él no estará allí” (v. 10). Él está hablando de alguien que era muy poderoso.

Y yo te digo, tenemos hermanos y hermanas en partes del mundo que están viviendo bajo gobernantes y regímenes impíos, malos, y totalitarios. ¿Crees tú que esta palabra se aplica a ellos? Estoy pensando en un país en el mundo por el que he sentido una carga, por muchos años, que ha tenido por décadas a un tirano gobernando sobre esa nación.

He pensado a menudo en los creyentes en esa nación – y por los incrédulos en esa nación – y he pensado en el dolor, la angustia, el dolor de cabeza. He pensado, Dios, ¿Por qué ha estado ese hombre ahí por tanto tiempo? Y Dios dice, “En solo un poco tiempo él ya no existirá mas. Tú piensas que él es tan grande.   piensas que él es tan poderoso. Él piensa que es grande y poderoso. No existirá más. Pero los humildes heredaran la tierra”.

Mira, nuestro mundo nos dice que si eres humilde, eres un perdedor. La Palabra de Dios dice, “No”. El salmo continúa, “Mas los humildes poseerán la tierra, y se deleitarán en abundante prosperidad. El impío trama contra el justo, y contra él rechina sus dientes. El Señor se ríe de él, porque ve que su día se acerca. Los impíos han sacado la espada y entesado el arco, para abatir al afligido y al necesitado, para matar a los de recto proceder” (vv. 11-14).

Pero Dios dice, “Su espada penetrará en su propio corazón” – están tratando de atacarte, pero se destruirán a sí mismos – “y sus arcos serán quebrados” (v. 15).

Puedes estar segura de una cosa mientras ves hacia el futuro: todos los males serán corregidos así que espera al Señor.

Ahora, si estás en una situación donde la ley está siendo violada – donde hay daño físico, o donde tus hijos están siendo dañados – eso no es para decir solo quédate ahí sentada y espera, y permite que seas atacada, golpeada y mutilada. Dios ha provisto; por eso es que necesitamos todo el consejo de la Escritura.

A veces me preocupa que si la gente escucha solo un programa de Aviva Nuestros Corazones, no obtienen todo el balance de la enseñanza de la Escritura. Ahí es donde, si no sabes lo que la Escritura enseña acerca de cómo lidiar con esas situaciones, debes ir con tu pastor. O ve con una mujer piadosa que sea una mujer de la Palabra y dile, “ayúdame a saber que hacer bíblicamente en esta situación”. Dios ha provisto los medios por los cuales los malhechores pueden ser tratados.

Pero en tu corazón, asegúrate que no caigas en pecado al responder a los malhechores que están en tu vida. Y espera, sabiendo que a la larga Dios tratará con esos malhechores.

Y ahora aquí está la segunda cosa de la que puedes estar segura al enfrentar el futuro. Esto te dará esperanza. No solo los males serán rectificados, sino que número dos, el Señor te librará de todo mal. El Señor te librará de todo mal en Su tiempo y en Su manera. Eso es algo difícil de creer cuando estás en medio del problema, cuando las circunstancias son fuertes, y piensas, “me van a despedir del trabajo. No voy a sobrevivir esta situación”.

Tú puedes saber. Puedes estar segura que en el camino de Dios y en el tiempo de Dios, Dios te librará de todo mal. El apóstol Pablo dice en el capítulo 4 de 2a de Timoteo, versículo 18, “El Señor me librará de toda obra mala”.

Y, ¿dónde se encuentra Pablo cuando está diciendo esto? Es un huésped del gobierno romano en la prision Mamertina. Él dice, “El Señor me rescatará de toda obra mala”.

En un momento voy a hablar de lo que quiso decir y de lo que no quiso decir con eso. Pero había algo que le dio confianza acerca del futuro. Hay esperanza aquí. Hay una seguridad que, en el tiempo de Dios y a la manera de Dios, el Señor lo rescatará. “El Señor me…traerá a salvo a su reino celestial” (v. 18). Dios me traerá a salvo a su reino celestial.

¿Tú crees que Pablo se sentía muy seguro en la prisión Mamertina? Es decir, por un lado estaba seguro. No podía salir; nadie podia entrar. Pero no podía estar seguro en las manos del gobierno romano, en ningún sentido físico o literal. Pero él dice, “El Señor me…traerá a salvo a Su Reino celestial”.

Ese es literalmente Su Reino, que es celestial. Dios me traerá a salvo a Su Reino, el cual es celestial.

Tú puedes ver a Pablo comparando el reino de Dios al reino del hombre en la tierra, el imperio romano, que era un reino malvado. Y él dice, “Pero hay otro reino, y yo soy un subtido de ese reino. Dios me llevara a salvo a Su reino celestial y eterno”.

Y luego esa última frase: “A Él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén” (v. 18). Eso no se escucha como un hombre que está languideciendo, ¿no es cierto? Se escucha como un hombre lleno de esperanza: “El Señor me rescatará”.

Ahora, ¿qué significa eso? Ciertamente no quiere decir que Pablo esperaba ser liberado de la prisión. Nosotros sabemos eso, al contrario, él sabía que pronto iba a morir. Él dijo, “He terminado. He peleado la buena batalla, he terminado la carrera. He llegado al final, y el momento ha llegado para morir”. Él dice eso en el capítulo 4. Así que él sabía que no iba a ser liberado de la prisión.

Pero él si creía que Dios lo rescataría de los ataques espirituales, de males espirituales, que Dios proveería protección divina para su mente, para su corazón, para su espíritu, para su alma que viviría para siempre. Dios le daría la protección para prepararlo para vencer todas las fuerzas espirituales de oposición.

Él dijo en el versículo 17, el versículo antes del que acabamos de leer en el capítulo 4, “Pero el Señor estuvo conmigo y me fortaleció…y fui librado de la boca del león”.

En otras palabras, lo que él está diciendo es, “He sido rescatado en el pasado de grandes males, poderes grandes, de Satanás mismo y de su dominio en este mundo. Y el que ha estado a mi lado en el pasado, el que me libro de la boca del león, continuará librandome de cada mala intención de mis enemigos. Él me librará del asalto del maligno. Él me librará del poder del mal”.

Mira, Pablo sabía que el Señor lo rescataría al final. Y él esperaba un reino donde él estaría a salvo para siempre. Él sabía que en ese mismo instante su espíritu estaba seguro, su corazón estaría a salvo, su mente estaría segura. Aun si su cuerpo fuera asesinado, él sabía que al final tendría un cuerpo nuevo. Y al final cada parte de él estaría a salvo y sería preservado.

No había nada que el imperio romano pudiera hacer que al final fuera destructivo para Pablo. Estoy pensando, mientras estamos hablando aquí…esto no está en mis notas, acaba de venir a mi mente. Mi amigo de muchos años, el hermano Josef Tson, fue pastor en Rumania por muchos años y fue puesto en prisión y detenido varias veces por los rumanos bajo el régimen de Ceauşescu en los 70s y 80s. En ese momento, le habían dicho a él, “te vamos a matar”.

Y él les dijo, “Háganlo. Es todo lo que me pueden hacer. Pero yo viviré después de eso. Yo viviré para siempre.   estaré en el reino eterno de Dios. Aparte de eso, mi sangre será como gotas de sangre a través de esta nación que extenderá la fe, y habrá un movimiento de cristiandad que brotará a través de esta nación, y ustedes perderán”.

Y ellos le dijeron, “Vete a tu casa”. Es decir, ¿Qué le haces a un hombre que no tiene miedo de morir? Él sabía que al final ellos no tenian el poder sobre él, que Dios lo rescataría. Y ese es el espíritu que Pablo tiene en este pasaje.

Leí un comentarista que escribió acerca de este pasaje que lo dijo lo siguiente: “Un martirio triunfante es igual que ser liberado, o escapar de la muerte”. Pasar por un martirio por la gracia de Dios, soportando hasta el final, es igual que ser liberado o escapar de la muerte.

El hecho es que todos vamos a morir a menos que venga primero el Rapto. Entonces la muerte se convierte en el traslado, la transferencia hacia el nuevo dominio, el reino de Dios y Su justicia.

Pablo dice, en efecto, “Estoy a punto de ser ejecutado. Pero esa será mi entrada a un mejor lugar”. De acuerdo a los historiadores, Pablo fue decapitado poco después de escribir estas palabras: “El Señor me librará”.

Fue decapitado. No parece como que el Señor lo rescató. Parece como que Nerón ganó. Pero al contario, la muerte de Pablo se tornó en una gran victoria, no solo para él, al estar en la presencia del Señor, sino para los miles de creyentes que por venir – para nosotras hoy, leyendo este pasaje y que somos fortalecidas en nuestra fe. Nuestra fe y nuestra fidelidad están siendo impulsadas por su ejemplo de resistencia.

¿Tú crees que Nerón ganó? ¿Quién está leyendo sus escritos hoy? ¿Quién está siendo ayudada y animada y fortalecida por él? Su reino terminó hace mucho. El Reino de Dios prevalece. Y podemos ver eso en un hombre que estuvo dispuesto a entregar su vida y decir, “El Señor me librará. Sí hay esperanza. Seré llevado a salvo a Su reino celestial”.

¡Qué derrotas aparentes! Mira la cruz. Observa que Dios no libró a Su Hijo de la cruz. Eso es lo que todos le decían a Jesús. “Salvate a ti mismo.   Librate a ti mismo”. Pero Jesús dijo, “No. Yo voy a pasar por esto”.

Y Dios, aunque amaba tanto a Su Hijo unigénito, no lo rescató de la cruz. Lo llevó a través de eso. Él le dio la habilidad a su Hijo para soportar la cruz y luego lo levantó de los muertos.

Hay algo más que la cruz. Hay algo más allá de la cruz. La conquista de la cruz. La conquista de la muerte. Y eso es lo que vemos en la vida de Cristo.

Mencioné anteriormente en esta serie acerca de una querida amiga quien acaba de ser diagnosticada con la enfermedad de Lou Gehrig. En poco tiempo, a menos que Dios intervenga y escoja algo diferente, ella será prisionera de su propio cuerpo. Hay hermanos que están orando fervientemente para que Dios milagrosamente intervenga y la sane. Y puede que Dios lo haga.

Pero puede que Dios escoja no sanarla. Y nosotros que la amamos y estamos orando por ella, tenemos esta confianza, y ella tiene esta confianza: que de una manera u otra Dios la librará. Dios la librará en esta vida de las obras malas de amargura, de enojo, de temor. Pero ella sabe, y también nosotros sabemos, que al final ella tendrá liberación completa y total.

Pienso que en algunas de esas situaciones Dios ha sido glorificado más que si hubiera habido una sanidad milagrosa. Él caminará contigo a través de eso, así como hizo con los tres jóvenes hebreos en el horno de fuego. No atravesaron eso solos. Ellos atravesaron eso, y salieron de ello.

“Por la noche durará el lloro y a la mañana vendrá la alegría” (Salmo 30:5 RVR 1995). “En nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros” (Romanos 8:18 NVI). Dios está usando este dolor – esta circunstancia, esta dificultad, este sufrimiento – para formarnos, para equiparnos, para prepararnos para la gloria.

Él te llevará a través de eso. Tú puedes saber que serás rescatada. Satanás no ganará. Y cuando estés en medio de eso y parezca que Satanás está ganando, levanta tu cabeza. Mira hacia arriba y recuerda lo que dijo Pablo: “El Señor me librará de toda obra mala”.

Afirma la verdad. Afirma las promesas de Dios. Aconseja tu propio corazón. Diles a los demás como Pablo lo hizo con Timoteo. Fortalecerá tu fe al expresar fe y dirás, “El Señor me librará de toda obra mala y me traerá a salvo a su reino celestial”.

A Él sea la gloria por los siglos de los siglos. Y todo el pueblo de Dios dijo, “Amen”.

Carmen: Nancy DeMoss de Wolgemuth ha estado dando esperanza a mujeres que atraviesan temporadas sombrías de la vida. Hay un futuro increíble más adelante si confías en Dios. El programa de hoy es parte de una serie que todas podemos aplicar en la vida. Se titula, “Persevera en las dificultades de la vida”. Si te has perdido algunos de los programas, solo tienes que visitar AvivaNuestrosCorazones.com y buscarlos allí. Encontrarás tanto los audios como las transcripciones de cada programa. Y si conoces a alguien que está pasando por pruebas y necesita esta perspectiva, ¡anímate a enviarle los enlaces!

Oyente: Hoy, lo que más toco mi corazón es que si no estoy en paz, entonces no estoy confiando en Dios. Yo sé donde está mi confianza; yo sé que mi confianza se encuentra en la paz que Dios me da. Eso es lo que me llevo hoy.

La paz no es solo una emoción, un sentimiento, un “Hoy tengo paz”. La paz viene confiando en Cristo.

Nancy: Ningún atleta llega a la línea final sin mucho rigor y dificultad y esfuerzo y pagando un precio y sangre, sudor y lagrimas. Eso es lo que se necesita para ser un campeón. Eso es lo que se necesita para correr fielmente todo el camino a la línea final.

Carmen: Si tú perseveras a través del sufrimiento, habrá una gran recompensa.

Escucha acerca de eso cuando Nancy regrese el lunes. Continuaremos con esta serie, “Persevera en las dificultades de la vida”. Te esperamos en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.