Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

Annamarie Sauter: ¿Dónde comienza un avivamiento? 

Jonathan Brownson: Tenemos que comenzar en el lugar donde reconozcamos nuestra total dependencia de Dios y construir a partir de allí. Esa es mi esperanza y oro que Dios traiga esto a nosotros como nación.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín. 

La lectura de hoy de la Biblia es 2 Samuel capítulos 7 al 10.

Nancy DeMoss Wolgemuth: En horas del mediodía, la calle Fulton, en el distrito financiero de Nueva York, es un lugar ocupado por hombres y mujeres de negocios que se dirigen apurados a restaurantes y a reuniones. Algunos vendedores callejeros se colocan en la esquina de las calles Fulton y Williams, ofreciendo un almuerzo rápido. 

Pocas personas que caminan por la calle Fulton cerca de la esquina con la calle Williams, reconocen el significado de ese lugar. Muchos de ellos no saben lo que pasó allí hace 150 años, entre un grupo de hombres de negocios en su hora de almuerzo.

El miércoles 23 de septiembre de 1857, un pequeño grupo de hombres de negocios se reunió a orar en la Iglesia Holandesa del Norte (North Dutch Reformed Church) de la calle Fulton. Esa reunión marcó el inicio de un avivamiento que se extendería por toda la nación. Este avivamiento aumentó la asistencia a las iglesias, cambió la conducta de las personas e inspiró nuevos esfuerzos misioneros.

Pero más que nada, el avivamiento inspiró al pueblo de Dios a orar.

Annamarie: Nos encontramos en la tercera semana de la serie titulada, «En Busca de Dios». Hoy escucharás acerca de un avivamiento que tuvo un gran impacto en toda una nación, hace ya más de 150 años.

Nancy: En el avivamiento de oración de 1857 –a veces llamado el Avivamiento Laico, contrario a otros avivamientos históricos– no hubo ningún predicador reconocido.

Para que entendamos el contexto, es preciso señalar que Estados Unidos se encontraba en aquellos momentos en la cima de la Revolución Industrial. La gente estaba haciendo dinero a raudales. La mayoría no sentía gran necesidad de Dios ni de la oración.

En medio de aquel escenario, en Su providencia, Dios levantó un laico que sentía una gran carga por la condición espiritual de la gente en la ciudad de Nueva York. Me imagino que este laico no tenía la menor idea de cuán grandemente Dios usaría su vida y sus esfuerzos en el Gran Avivamiento de Oración.

Jonathan Brownson es el ministro de oración de la Iglesia Reformada en Estados Unidos. Nos cuenta el trasfondo de este hombre.

Jonathan Brownson: Bueno, Jeremiah Lanphier era un hombre de negocios. Se mudó a la ciudad de Nueva York para empezar un negocio de confección de ropas. Se mudó a unas instalaciones localizadas en el centro de Manhattan y se convirtió, alrededor de las horas del mediodía, en una iglesia de Manhattan. La hora de su conversión tiene un gran significado y la veremos hacia el final de la historia.

Después de su conversión, el liderazgo de la Iglesia North Dutch le pidió si podía servir como misionero laico allí.

Nancy: La iglesia decidió contratar este misionero laico porque estaban perdiendo miembros.

Jonathan: Lo que estaba sucediendo en la Iglesia North Dutch, es similar a lo que ocurre en las zonas metropolitanas en la actualidad—los negocios se estaban moviendo hacia Manhattan y los miembros de la iglesia se mudaban lejos del área.

Lyle Dorsett: Vemos que la asistencia a las iglesias empezó a disminuir en los inicios de 1850.

Nancy: Este es Lyle Dorsett, profesor de Formación Cristiana y Ministerio de Wheaton College, en Chicago.

Lyle: El crecimiento de las iglesias —en número de personas asistiendo—había disminuido significativamente. Nuestras estadísticas de esa época no son completamente confiables, pero sí tenemos conocimiento de esto.

Nancy: En la medida en que se aceleraba el ritmo de vida, las personas parecían menos sintonizadas con los asuntos espirituales y los desacuerdos sobre la migración y la esclavitud causaban tensiones.

Lyle: En 1850, Estados Unidos crecía rápidamente. Hubo un rápido crecimiento de las zonas industriales y urbanas. Las ciudades estaban en apogeo. Las industrias estaban creciendo. Las líneas ferroviarias se estaban instalando por todo el país. Se habían traído muchas personas al país para trabajar.

Siempre había mucha tensión con estos asuntos. Siempre que tienes mucha gente llegando a un país o que tienes un crecimiento vertiginoso, las personas se dislocan social, psicológica y emocionalmente.

Nancy: En este ambiente, el nuevo misionero laico comenzó su labor. La iglesia describiría el trabajo de Lanphier de la siguiente manera:

Hombre: Esta asamblea, que se encontraba ansiosa debido a la pobreza espiritual de esta parte de la ciudad, y viendo la necesidad de empezar las labores necesarias para que se predicase el evangelio a los pobres, obtuvo los servicios de este laico piadoso, el señor J.C. Lanphier. Él dedicaría su tiempo y esfuerzos para explorar esta parte baja de la ciudad.

Jonathan: El principal objetivo de Jeremiah —cuando fue contratado en julio de 1857— era tocar las puertas de las residencias del vecindario e invitar a las personas a la Escuela Dominical y a venir a la iglesia para llenar los nuevos bancos.

Empezó en julio de 1857 y trabajó por un par de meses. No conocemos todo lo que vino a su mente, pero me imagino que estaba exhausto luego de tocar un buen número de puertas. Decidió que empezaría a tocar las puertas del cielo antes de tocar las puertas terrenales que se resistían.

Nancy: Hemos compartido ya sobre las reuniones de oración matutinas en Boston y en la ciudad de Nueva York. Los creyentes se reunían para pedirle a Dios que avivara su pueblo. Esta reunión tenía más o menos el mismo fin, pero con la diferencia de que sería al mediodía.

Kevin Adams: Esa era la diferencia de estas reuniones de oración —se celebraban al mediodía.

Nancy: Este es el pastor y escritor, Kevin Adams.

Kevin: Claro, había reuniones de oración que se celebraban en diferentes horas en el pasado. Pero una reunión de oración al mediodía era algo bastante raro.

Nancy: Las reuniones de oración iniciadas por Lanphier, se celebraban a la misma hora que él se había convertido.

Kevin: Él tenía una gran convicción sobre esto —quería que la gente (principalmente los hombres que trabajaban en la zona de negocios de Nueva York) se reunieran a orar, a interceder, durante su tiempo de almuerzo. Sentía una gran carga por esto.

Jonathan: La idea era que la gente tomara cinco o diez minutos —o el tiempo que pudiera tomar— durante el mediodía. Se reunirían y compartirían motivos de oración o serían parte del tiempo de oración por un corto tiempo y luego volverían a trabajar.

Kevin: Empezó hablando con algunos de sus amigos. Entregaba algunos tratados y luego invitaba a la gente a asistir a las reuniones de oración.

Jonathan: La primera reunión de oración tuvo lugar el 23 de septiembre de 1857, y fue liderada por Jeremiah Calvin Lanphier.

Kevin: Él esperó durante media hora ¡y nadie apareció! Imagínate como se habrá sentido.

Jonathan: Me imagino que estaba bastante desmotivado luego de media hora de estar solo.

Kevin: Pero al final de la hora, cinco personas llegaron y empezaron a orar.

Jonathan: No pasó mucho tiempo antes de que los asistentes a la reunión se multiplicaran.

Kevin: Dijo: «La próxima semana reunámonos de nuevo para orar». En esta ocasión ¡veinte personas se presentaron! La semana siguiente ¡se presentaron más personas!

Nancy: En la providencia de Dios, la explosión de esta reunión de oración coincidió con los problemas financieros del país. Aquí está Lyle Dorsett.

Lyle Dorsett: Hubo un pánico financiero que empezó con el Banco de Filadelfia el 25 y 26 de septiembre de 1857. Para mediados de octubre, el pánico se había dispersado por todos los Estados Unidos y Canadá. En aquél entonces alcanzó muchos otros bancos y ciertamente desde octubre hasta finales de 1857, se le conoció como el Pánico Financiero de 1857.

Hombre: Esto apareció en el periódico El Observador de Nueva York, el 15 de octubre: «Diariamente se despiden a miles de personas de sus trabajos sin previo aviso. Fortunas que fueron creadas con habilidad e industria y que fueron nutridas con los cambios ocurridos hasta ese momento, sucumbieron o se desvanecieron como un sueño».

Lyle: Una semana después, las reuniones de oración de la calle Fulton en Nueva York se estaban llevando a cabo diariamente, en lugar de una o dos veces por semana.

Jonathan: Estoy convencido de que la gente tenía tiempo para orar porque había perdido sus trabajos. Ahora estaban muy atentos a su necesidad de orar debido a lo que había estado pasando financieramente.

Kevin: Siempre hay dos resultados ante los desastres: Uno es alejarse de Dios y el otro es acercarse a Dios.

Parece que un buen número de personas se volvieron a Dios.

Jonathan: Pienso que lo que aprendimos del Señor Jesucristo, de lo que estaba pasando allí… Jesús dijo: «Es casi imposible que un hombre rico entre al reino de los cielos». Jesús tiene pocas cosas positivas que decir acerca de las riquezas. «Es más difícil que un rico entre al cielo a que un camello pase por el ojo de una aguja» (Mat. 19:23-24, parafraseado).

Jesús no ama menos a los hombres o mujeres ricos, pero lo que está diciendo es que tendemos a depender de cualquier cosa antes que depender de Él.

Bob Bakke: Si quieres iniciar un avivamiento en algún lugar, querrías iniciarlo justo en el corazón de tal calamidad.

Nancy: Este es Bob Bakke, Director de Avanzada Nacional de Oración.

Bob: Es fácil imaginar por qué la reunión de oración estalló como lo hizo, porque todos, especialmente en el bajo Manhattan, estaban amenazados con la ruina financiera. Por eso no se necesitó mucho tiempo para que las personas de Nueva York llenaran las iglesias con oración.

Hombre: Durante el avivamiento en Nueva York cerca de 25 reuniones grandes de oración se llevaban a cabo diariamente.

Nancy: Rápidamente cada auditorio en la ciudad de Nueva York era usado cada día al mediodía para orar.

Hombre: Sin mencionar las reuniones rutinarias o adicionales que se celebraban.

Kevin: En la medida en que el tiempo transcurría, la asistencia aumentaba y más y más personas se reunían.

Hombre: De hecho, mil personas se reunieron durante horas de trabajo para pasar una hora en oración.

Nancy: En realidad, estas reuniones de oración se desbordaron más allá de la hora del almuerzo, y las iglesias de la ciudad de Nueva York estaban llenas con personas orando desde temprano en la mañana hasta tarde en la noche —¡durante todas las horas del día!

Kevin: ¡Había unas dos mil personas orando en diferentes partes de Nueva York cada día!

Nancy: Según una de las fuentes, el famoso editor de periódicos, Horace Greeley, se encargó de ver por él mismo cuántas personas estaban orando al mediodía realmente. Se trasladaba de un lugar a otro –de una reunión a otra. Perdió la cuenta luego de que contara diez mil personas.

Kevin: Era algo que iba creciendo...

Jonathan: Este es el himno número uno del Himnario de la calle Fulton, el que era usado por aquellos que se reunían en la esquina de Fulton y William para orar. Dice así:

En Tu gran nombre, oh Señor venimos, para adorar a Tus pies; ¡oh! derrama Tu Espíritu Santo en todos los que ahora nos reunimos.

Enséñanos a orar, a alabar y escuchar y entender Tu Palabra; sentir Tu feliz presencia cerca de nosotros, y confiar en nuestro Señor que está vivo…

(C.M. Mear, 1850, Versos 1 and 3).

Nancy: Las letras de esta canción expresan el sentir de los corazones de aquellos que se reunían a orar. No solamente se reunían para buscar que se resolvieran sus problemas financieros, sino que se reunían porque el Espíritu Santo los impulsaba a orar.

Jonathan: Las personas se estaban reuniendo. Los hombres de negocios empezaron a decir que querían establecer estas reuniones, que querían el avivamiento del Espíritu Santo en sus vidas y en sus comunidades.

Hombre: Solían decir: «Por favor observen las siguientes reglas. Venga temprano; comenzamos a las 12:00 en punto».

Jonathan: Inicialmente Jeremiah las dirigía. En la medida en que crecieron, el liderazgo se rotaba y diferentes personas de negocios dirigían las reuniones.

Hombre: El líder no debía excederse de 10 minutos al abrir la reunión.

Jonathan: Al líder se le facilitaba un programa, que era como un boletín, y contenía una descripción de cómo debían proceder o asuntos con los cuales trabajar.

Hombre: Primero, abran la reunión leyendo y cantando de tres a cinco versos de un himno. Segundo, oración, tercero… y así sucesivamente.

Kevin: No se producía una gran escena emocional como a veces vemos en los avivamientos.

Hombre: Lea solo una petición a la vez, y siga con una oración. Esa oración debe tener una referencia especial a lo que se ha dicho.

Kevin: Había un letrero en la casa de reunión en la calle Fulton que leía: «Nadie debe orar más de cinco minutos». No debía hacer eso. Solamente debía orar por cierto tiempo y detenerse pues querían dar a todos una oportunidad de orar.

Nancy: Otra regla en la pared leía: «No se discuten puntos controversiales».

Kevin: Todas las denominaciones estaban involucradas en la oración.

Jonathan: Era un movimiento interdenominacional.

Kevin: La primera semana incluyó por lo menos tres o cuatro denominaciones y había por lo menos seis personas en aquella primera reunión de septiembre. Continuó así.

Hombre: Si había alguna sugerencia o propuesta de cualquier persona, debían decirle, «esto es simplemente una reunión de oración» y que estaban saliéndose del orden y llamar a algún hermano para que orara.

Jonathan: De manera que quedaba claro desde el principio que estas eran reuniones para estar unidos en oración.

Kevin:Querían dejar a un lado muchos de los argumentos. Habían tenido serios argumentos en la iglesia en los últimos 20 a 30 años.

Ellos sabían que Dios estaba respondiendo las oraciones. En vista de las respuestas de Dios, veían sus diferencias como pequeñas y las dejaban a un lado.

Jonathan: Era una combinación interesante. Se daba valor a hacer las cosas decentemente y en orden.

Hombre: Empiecen el himno de cierre cinco minutos antes de la 1:00 p.m.

Jonathan: Pero había tremenda pasión en las peticiones de oración. Era una experiencia conmovedora leer algunas de las oraciones y ver el corazón detrás de cada una de las peticiones.

Mujer: Amados hermanos, por años he estado orando por la conversión de mi esposo y mis dos hermanos.

Jonathan: Estas peticiones de oración llegaban de todos los lugares del mundo.

Mujer: Oro en el nombre de Cristo que ellos vengan al conocimiento de la verdad que es en Jesús.

Nancy: Al leer muchas de las peticiones –cientos o miles de ellas, quizás –¿cuál era el tema subyacente de ellas?

Jonathan: Hay un tema recurrente que era conforme a la propia pasión de Jeremiah en cuanto a estas reuniones de oración. Así como él había encontrado a Cristo –así como él había aceptado a Cristo al mediodía— muchas de las peticiones de oración eran oraciones por aquellos que no conocían a Cristo.

Hombre: Un hombre joven que residía en esa ciudad y había venido unos años antes de Inglaterra, donde aún residían sus padres, siendo él el único miembro de su familia que no era convertido, era entonces presentado por un amigo cristiano quien anhelaba su inmediata conversión.

Jonathan: Muchas veces sería, ora por un hijo. Ora por una hija».

Mujer: Esta es una madre. ¡Oh! que ella sea vuelta al conocimiento de Cristo y pueda educar a sus hijos en la instrucción y amonestación del Señor.

Kevin: No solamente oraban por otras personas, sino que también los no cristianos estaban asistiendo a las reuniones de oración y se estaban convirtiendo durante ese tiempo. ¡Empezaban a buscar a Dios!

Mientras más crecían las reuniones, muchos que habían orado, volvían con reportes de oraciones contestadas. ¡Las cosas estaban moviéndose! Había personas pidiendo oración, personas orando, y personas volviendo para testificar lo que Dios había hecho!

Jonathan: Había oraciones por conversiones individuales y oraciones por avivamiento de iglesias y comunidades. Pienso que es fascinante reflexionar sobre el impacto de esas oraciones en las comunidades y ciudades a través de los tiempos.

Kevin: No era solo una oración. Las personas a quienes les gustaba orar por avivamiento podrían haber sido tentadas a pensar: «Bien, la respuesta ahora es tener reuniones de oración. Dejemos la predicación a un lado. Desechemos la enseñanza. Hagamos a un lado el evangelismo, y oremos a Dios y dejemos que Él haga todo».

Pero la realidad es que el mismo Lanphier, mientras conducía estas reuniones de oración, era activamente evangelístico.

Activamente repartía tratados, por ejemplo –algo que daba mucho resultado a mediados del siglo 19. Activamente motivaba a las personas de su iglesia y de otras iglesias para las que trabajaba, a que testificaran a sus amigos y para que trajeran a sus amigos. Él estimulaba continuamente para diversas cosas. Motivaba a las personas a hacer cosas en sus propias iglesias.

Lo que estaba pasando, en la medida en que el avivamiento se extendía, era que en las demás iglesias también se infundía ese mismo ánimo.

Nancy: La intensidad del avivamiento de oración comenzó en la calle Fulton, en el otoño de 1857, y menguó luego de varios meses. Sin embargo, un tiempo de oración al mediodía se mantuvo en la ciudad de Nueva York por 103 años.

En la medida en que observamos esta reunión de oración y el avivamiento que la rodeó, ¿qué debemos aprender? ¿Porqué debe importarnos hoy?

Jonathan: Es realmente un asunto de si nos vemos motivados a orar movidos por la desesperación o por la devastación. ¿Será que se requiere algún desastre, o colapso financiero, para traernos a nuestras rodillas? ¿O reconoceremos que separados del Espíritu de Dios no somos más que polvo de la tierra? Somos polvo.

Este colapso financiero de 1857 condujo a un entendimiento más profundo de la necesidad que las personas tienen de depender de Dios. Parte del reto en los Estados Unidos hoy es volver a ese entendimiento sin necesidad de que ocurra una devastación.

Solo el Espíritu de Dios puede hacer eso en nosotros –recordarnos que cada respiro es un regalo Suyo. Ya sea que estemos experimentando una devastación financiera o no, la estamos experimentando físicamente a cada minuto, en cada respiro que tomamos.

Nancy: En la medida en que oramos por avivamiento, necesitamos reconocer que puede ser –como lo fue en 1857— que Dios en Su misericordia y providencia traiga algún tipo de devastación a gran escala que haga que nuestra nación se sienta desesperada por buscarle a Él.

Jonathan: Así es. Puede ser un juicio que conduzca al arrepentimiento. Rogamos que Dios tenga misericordia. Pero esa misericordia puede mostrarse llevándonos a un lugar de dependencia. De nuevo, es por eso que el lugar de la reunión inicial de oración de la calle Fulton —que queda a solo tres cuadras de la zona cero— es tan significativo para mí, pues en cierto modo, nuestras oraciones deben empezar en la zona cero.

Tenemos que comenzar en el lugar donde reconozcamos nuestra total dependencia de Dios y construir a partir de allí. Esa es mi esperanza y oro que Dios traiga esto a nosotros como nación. Pienso que ministerios como Aviva Nuestros Corazones tendrán un papel importante que jugar.

Nancy: Isaías 54 dice que Dios se encuentra con aquellos que lo conocen a Él y andan en Sus caminos (parafraseado). Por eso pienso que habiendo revisado ese Gran Avivamiento de Oración de hace 150 años, es importante que reflexionemos sobre los caminos de Dios; no solo recordar lo que Dios ha hecho en el pasado, sino orar y pedir a Dios que derrame Su Espíritu de una manera fresca en nuestros días.

Nuestra carga es ver al pueblo de Dios unido, en sus rodillas, buscándolo a Él hoy, tal como sucedió hace 150 años, en un espíritu de unidad, humildad y de manera ferviente.

Annamarie: ¿Has reconocido que tu vida completa depende de Dios? ¿Oras que su presencia se manifieste en medio de su pueblo en la medida en que lo buscamos con honestidad?

Muy a menudo pensamos que los eventos del pasado son solo eso—cosas del pasado. Pero en la actualidad podemos ver que Dios está salvando, sanando y obrando. ¿Te imaginas lo que Dios podría hacer si le buscamos de todo corazón en oración? No menospreciemos los pequeños comienzos. Esto me recuerda el pequeño comienzo de una oyente que nos escribió. Ella dijo:

«A través de su ministerio pude descubrir cómo encontrar una vida con propósito para la gloria del Señor. A los 35 años me separé de mi esposo, el cual hace 3 años murió. Actualmente tengo 47 años. En ese proceso llegué a los pies de Cristo.

Después de regresar de Mujer Verdadera 2017, tuve la oportunidad de hacer el estudio «En busca de Dios», el cual —a través de los programas y el libro— el Señor movió mi corazón para formar un grupo de oración en la iglesia. Fui donde el pastor, el cual accedió y desde entonces todos los viernes de 7 a 8:30 pm es nuestro tiempo de oración.

Yo sabía que sería un poco difícil y así fue, pues se hizo el anuncio y la invitación, y al principio solo era yo. Sin embargo yo también anhelaba un mover de Dios en nuestra iglesia y ciudad.

Estamos por cumplir dos años con las reuniones y se ha formado un grupo y se han vuelto fieles compañeras de oración —incluyendo unas jóvenes que permanecen a pesar de que la mayoría somos mujeres de varias edades.

¡Estoy más que agradecida con el Señor pues hemos visto en ese grupo la gloria de Dios y Su respuesta a diversas peticiones (ella menciona varias peticiones aquí, y continúa diciendo), hermanas, de verdad, puedo ver a mi Señor moverse en el corazón de varias hermanas ¡y avivando su corazón para Su gloria!

Saben, decidí un día rendir mi vida a Cristo y no dejar que la amargura llenara mi vida. Confieso que no ha sido fácil, ¡pero el Señor con su amor siempre está ahí para fortalecerme, animarme y consolarme!

Gracias hermanas por todo. Dios les bendiga. ¡Les mando un fuerte abrazo!»

Nos encanta leer el testimonio de cada mujer que nos escribe; espero que este te haya animado a buscar a Dios. Búscalo en Su Palabra y ¡oremos por avivamiento en nuestras vidas en nuestras iglesias y en nuestras naciones! 

Y aprovecho para exhortar a aquella que nos escucha recientemente, a que se una a nosotras en la lectura de la Biblia este año. Descarga el PDF con las lecturas dirarias en AvivaNuestrosCorazones.com, en la sección «Mujer Verdadera 365». Y si te habías unido y por alguna razón no has continuado con la lectura, ¡ánimo, hazlo hoy! Y oremos para que Dios se mueva en medio nuestro, por el poder de Su Palabra.

Bueno, y mañana, haremos una pausa en esta serie, «En busca de Dios» para hablar acerca de cómo una joven puede permanecer firme en un mundo que intenta seducirla. Asegúrate de acompañarnos para este próximo programa aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Viviendo juntas la belleza del evangelio, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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Sobre el maestro

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio (Aviva Nuestros Corazones, Revive Our Hearts y Seeking Him).

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

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