Podcast Aviva Nuestros Corazones

Cambio de guardia

Carmen Espaillat: Con nosotras Nancy DeMoss de Wolgemuth.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Puede que hayas tenido la experiencia de contar con un pastor en tu iglesia por décadas.  La iglesia lo amaba, y él las alimentaba con la Palabra de Dios.  Pero llega el día en el que se jubila, o fallece. ¿Puede la iglesia continuar? ¿Puede continuar el pueblo de Dios? Se nos recuerda que la obra de Dios no depende de ningún líder humano.

Carmen Espaillat: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia Saladín.

Hemos estado viendo, a lo largo de varias semanas, cómo luce confiar en Dios—en medio de las batallas y grandes cambios en nuestras vidas. Nancy nos ha estado llevando a lo largo de un estudio bíblico sobre la vida de Josué, comenzando desde el libro del Éxodo. Hoy estamos en la sexta parte de esa serie de enseñanzas, titulada “Lecciones de la vida de Josué: Gracia en la pérdida.”

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Bueno, algunas de ustedes que han estado siguiendo junto con nosotras el estudio de la vida de Josué en estas últimas semanas se deben estar  preguntando si algún día llegaré al libro de Josué, bueno, el día llegó, hoy iniciamos el libro de Josué. Ha habido tanto material valioso en Éxodo, Números, y Deuteronomio acerca de la vida de Josué. Si te perdiste alguna parte de esta serie, puedes ir a Avivanuestroscorazones.com y puedes ahí escucharlos.

Hemos seguido a Josué a través de los primeros años de su vida mientras estaba siendo entrenado para el liderazgo, mientras era un seguidor, mientras aprendía lo que era conocer a Dios y estar bajo la sombra de Moisés. Fue el asistente de Moisés todos esos años, y hemos estado siguiéndolo a medida que ha habido una transición.

La batuta se ha ido pasando lentamente a Josué, un paso a la vez y ahora en el capítulo 1 de Josué, estamos casi llegando al cambio de guardia, a medida que Josué  asume el mando, la capa, el rol de liderazgo sobre el pueblo de Dios, los israelitas.

Apartir de hoy y los próximos días, vamos a estar viendo un incidente en los primeros versículos del capítulo 1 de Josué.  Cada vez que  leo este pasaje me recuerda a un servicio al que asistí en septiembre de 1979.

Diez días antes, a la edad de 53 años, mi padre murió de un ataque al corazón.  Mi madre que solo tenía 40 años de edad en ese entonces,  éramos siete hijos en nuestra familia con edades de 8-21 años, nos sentaron en la primera fila durante la celebración del memorial, mientras escuchábamos al Pastor Jerry Falweel, empezar con esta conmovedora oración.

Oración hombre: Padre nuestro, nos recuerdas  esas palabras inspiradas “Moisés, mi siervo, está muerto. Ahora pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo.” Y eso es  lo que deseamos hacer, pero necesitamos Tu ayuda.

Ayúdanos, ahora, aún esta noche, a escuchar lo que necesitamos escuchar, a sentir lo que necesitamos sentir para poder salir esta noche y cruzar este Jordán y los Jordanes que han de venir. Que la obra, nuestro Señor, manifestada a través de este Tu siervo, Art DeMoss, sea extendida a través de nosotros.

Que muchos Josués sean levantados esta noche, hombres y mujeres que no hubiesen sido levantados si Art no hubiese caído, y haz que el gran día de fruto y evangelismo y la expansión del reino de Dios sea afectada porque, contrario a nuestra lógica, Tus caminos, más altos que los nuestros, han prevalecido. En el nombre de Jesús, pedimos gracia más allá de lo que podemos imaginar para esta querida familia. Amén.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Pienso en cómo Dios ha contestado esta oración y cómo Dios le dio gracia a mi madre, a nuestra familia, no solamente en el periodo inmediato después de la pérdida de mi papá, sino ha dado tanta gracia a mi vida y a mi familia a través de todos estos años, así como Dios le dio gracia a Josué al enfrentar la muerte de Moisés, el siervo de Dios, quien había sido un increíble líder y varón de Dios.

Y ahora, se le está pidiendo a Josué que siga los pasos de Moisés, y quiero que sigas junto conmigo en Josué capítulo uno,  el pasaje al que hicimos referencia en esa oración, empezamos en el versículo uno de Josué, capítulo uno: “Sucedió después de la muerte de Moisés, siervo del Señor, que el Señor habló a Josué” voy a hacer una pausa aquí por un segundo, y recordar que Moisés murió.

“Después de la muerte de Moisés” y nos recuerda que nada ni nadie bajo el sol es eterno. Las personas mueren. Moisés murió. Todas las personas de las que lees en la Escritura, murieron. Mi papá, Art DeMoss, murió.

Va a llegar el tiempo, tarde o temprano, cuando cada líder, cada persona a la que admiramos o buscamos por sabiduría, cuyo liderazgo seguimos—fallecen. No son eternos, “después de la muerte de Moisés, siervo del Señor, el Señor habló a Josué”

Me encanta esta parte del versículo porque vemos que Moisés ha muerto, pero Dios no. Dios estaba vivo todavía, y al meditar en este versículo, pensé en el pasaje en Isaías capítulo 6, versículo 1, “En el año de la muerte del rey Uzías.”

El rey Uzías fue por mucho tiempo un rey baluarte de Israel. Reinó por más de 50 años, si bien recuerdo, e Isaías dice, en el año que este gran hombre murió, “vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime”

Al pensar en estos dos pasajes, recuerdo que ha sido a veces en mis periodos de gran pérdida que he visto al Señor de una manera que nunca lo había visto antes, alto, sublime y exaltado. Y tu tiempo de mayor pérdida, ya sea pasado o futuro, puede ser el momento cuando escuches la voz de Dios y veas Su rostro de una manera que nunca jamás hayas experimentado.

Comencemos de nuevo en el versículo 1.

"Sucedió después de la muerte de Moisés, siervo del Señor, que el Señor habló a Josué, hijo de Nun, y ayudante de Moisés, diciendo: v. 2  Mi siervo Moisés ha muerto; ahora pues, levántate, cruza este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel.  Todo lugar que pise la planta de vuestro pie os he dado, tal como dije a Moisés” (vv. 1-3)

Versículo 5: "Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida. Así como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré ni te abandonaré. Sé fuerte y valiente, porque tú darás a este pueblo posesión de la tierra que juré a sus padres que les daría” (vv 5-6)

Ahora, la muerte de Moisés debió ser un evento muy traumático para Josué y para todo Israel.  Por 40 años, Moisés había sido el hombre de Dios. Él había sido el líder espiritual de los hijos de Israel. Él había sido el líder civil de los hijos de Israel.

Él era el que escuchaba a Dios y había representado a Dios ante el pueblo. Era el intermediario entre Dios y Su pueblo. Fue el que subió al Monte Sinaí que estaba cubierto con nubes negras, truenos y relámpagos, y Moisés fue el que fue a la presencia de Dios y bajó con la Palabra de Dios, la ley de Dios para Su pueblo.

En tiempo de crisis, todos iban a Moisés. Cuando Dios quería decirle algo al pueblo, ¿A quién se lo decía? Se lo decía a Moisés, quien después se lo comunicaba al pueblo.

Ahora, Moisés había muerto, el rebaño perdió a su pastor humano. ¿Quién los guiaría ahora? ¿Serían abandonados a la deriva en el desierto? ¿Quién estaba calificado para llenar los zapatos de Moisés?

No había ni siquiera uno cerca de Moisés en términos de madurez espiritual, en términos de habilidades de liderazgo. Se nos dice eso al final del libro de Deuteronomio. No hubo alguien como él antes ni después. Él era único, dotado únicamente por Dios para su generación, para su tiempo, para su propósito, así que, ¿Quién lo reemplazaría?

Sin embargo, fiel a su carácter, Dios había de forma providencial mirado hacia adelante y hecho preparativos. ¿No es eso lo que es la providencia?  Dios mira hacia adelante, y hace provisión para lo que todavía no ha sucedido.

Eso es exactamente lo que Dios había hecho. Él había hecho provisión para Su pueblo y para que Sus propósitos se cumplieran aún en la ausencia de Moisés.  El plan redentor de Dios y Sus propósitos para los hijos de Israel no dependían de Moisés, y no dependían de  ningún otro ser humano. No son dependientes de ningún otro ser humano hoy en día.

Puede que hayas experimentado el tener un pastor en tu iglesia por años. La gente lo amaba, y él los alimentaba, los cuidaba. Luego llega el día en el que se jubila, o es llevado a la presencia de Dios. ¿Puede la iglesia seguir adelante? ¿Puede el pueblo de Dios seguir adelante? Bueno, esto nos recuerda que la obra de Dios no depende de ningún líder humano.

La muerte de Moisés fue una oportunidad para que el pueblo recordara que Dios era su líder y que dependían de Él, no de Moisés, para suplir sus necesidades. ¿Cuántas veces en los 40 años previos había hablado el Señor a Moisés? Lo podemos leer una y otra vez en los libros de Moisés.

Ahora, después de la muerte de Moisés, leemos en Josué 1, versículo 1, que el Señor habló a Josué, y pienso que eso era un recordatorio lleno de gracia de que Dios no había terminado con Su plan y que Dios no había terminado con Su pueblo y que no habían quedado sin una vía para escucharle. Dios le dijo a Josué, “Mi siervo Moisés ha muerto”

Ahora, Josué sabía que Moisés estaba muerto. La gente había estado de luto por su muerte. Pero, ¿no crees que debió haber sido alentador para Josué escuchar a Dios reconocer que Él sabía que Moisés había muerto y recordar que Dios conoce nuestras circunstancias?  Él no está ajeno a nuestras pérdidas.  No ignora los eventos que impactan nuestras vidas, y Él tiene todo el mundo en Sus manos.

Aun cuando Moisés había muerto. La muerte de Moisés no tomó por sorpresa a Dios, y tampoco frustró los planes de Dios para Su pueblo. Escucha, el reino de Dios y Su obra en el mundo no dependen de ningún ser humano para cumplirse.

Líderes van y vienen. La gente va y viene. Pero, el avance  de Su reino no tendrá fin. El reino de Dios sigue por siempre y para siempre.

Lo que puede parecer un final sin esperanza para nosotras, no es ni siquiera un punto en la pantalla de Dios. Así que Dios le deja saber a Josué el hecho de que Moisés está muerto. No hay escapatoria. No se puede huir. Es una realidad que tiene que ser enfrentada, pero Dios le está recordando a Josué que la muerte de Moisés no es el fin del mundo; que el mundo no ha dejado de girar; que los planetas no han dejado de ser; que el universo todavía está en su lugar, y todo aún está en las manos de Dios.

Pienso al estar reflexionando sobre este pasaje, en la muerte de otros líderes cristianos. Pienso en el Dr. Bill Bright, el fundador del ministerio Campus Crusade for Christ [Cruzada Estudiantil para Cristo], y cómo después de años él murió  y la batuta de Campus Crusade fue pasada a otros líderes. El fundador del ministerio en el que he servido, Del Fehsenfeld Jr., murió a la edad de cuarenta y tres años de un tumor cerebral. No teníamos planeado eso. Nunca hubiésemos escrito el guión de esa manera.

Cada una de las muertes de estos líderes, representaron una gran pérdida para su ministerio, pero sus muertes no significaron el final del ministerio que Dios había levantado. En cada caso, podemos ver hacia atrás y ver  que Dios con su gracia levantó y proveyó otros hombres, que aun siendo diferentes, con diferentes dones, Dios dio otros hombres para llevar al ministerio hacia su siguiente etapa.  

Sea que se trate de un pastor o un líder de un ministerio o tu esposo o alguien que amas, confías y respetas, que es llamado a la presencia de Dios, recuerda que Dios aún vive, y la obra de Dios sigue adelante. Dios todavía tiene un pueblo aquí a quien puede encomendar la próxima temporada de tu vida y todo lo que eso involucra.

Ahora, el hecho que Dios le haya hablado a Josué y le haya dicho, “Mi siervo Moisés ha muerto; ahora pues, levántate,” no significa que no hacemos luto por nuestro líder, de hecho, si volvemos a Deuteronomio capítulo 34, leemos en el versículo 8,  “Y los hijos de Israel lloraron a Moisés por treinta días en la llanura de Moab; así se cumplieron los días de llanto y duelo por Moisés.”

Pienso que es una declaración importante e inspirada en la Escritura. Nos recuerda que Dios no es insensible a nuestra pérdida, y Él no prohíbe que estemos de luto. Lo que Él no quiere que hagamos es que nos quedemos atrapadas en el dolor o dejar que nos paralice para a hacer su voluntad.

Tenemos que enfrentar los hechos. Tenemos que lidiar con lo que ha pasado y confiar en que Dios es sabio y soberano y en Su providencia ha traído esta serie de circunstancias, y entonces tenemos que estar dispuestas a obtener la gracia para seguir adelante, para avanzar.

Dios ahora se vuelve a Josué y le dice que hacer, ¿y qué es lo que tiene que hacer Josué? ¿Qué es lo que Dios dirá?  ¿Va Dios a retractarse del plan que originalmente había dado de que el pueblo fuera a Canaán y a la tierra prometida? ¿Va a hacer Dios una revisión de Su plan? ¿El pueblo ya no podrá entrar a la tierra prometida porque Moisés ya no está?

Bueno, por el  contrario, y sabes la historia, Dios le dijo a Josué en el versículo 2, "Ahora pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a ellos." Ahora, me llama la atención que la primera instrucción de Dios a Josué como el nuevo líder de Su pueblo, no es para nada, una tarea fácil.

Es decir, la leemos con facilidad porque sabemos la historia, porque la hemos leído tantas veces, pero mírala. La primera instrucción que Dios le da a Josué era una tarea imposible “Cruza este Jordán, tú y todo este pueblo." Para empezar, no hay manera humana de que de uno a dos millones de personas crucen el río Jordán, mucho menos que se muden a una tierra que está ocupada y cuyas ciudades están bien fortificadas.

Es imposible, así que desde el principio, Josué se da cuenta que su llamado es superior, excede a su capacidad y que lo que se requiere de él es humanamente imposible y nunca se logrará a través de su propia capacidad o esfuerzos. Para su primera tarea, y por el resto de su vida, Josué tendrá que ser dependiente de la presencia y el poder y la habilidad sobrenatural de Dios.

Y al estar reflexionando en este pasaje, he memorizado estos primeros nueve versículos de Josué uno, y he estado meditando en ellos los últimos meses. Y pienso, Esta ha sido la historia de mi vida. El llamado de Dios en mi vida sobrepasa mi capacidad, y sé que las que me escuchan estarán asintiendo con sus cabezas, porque creo que muchas veces pueden identificarse con el hecho de que lo que Dios te ha pedido que hagas una y otra vez has sido más allá de lo que tu puedas hacer humanamente.

Recuerdo aquellos primeros días, han sido más de diez años, cuando por primera vez sentí que Dios me estaba llamando a creerle para una contrarrevolución entre las mujeres cristianas, para recuperar el terreno que había sido entregado al pensamiento feminista. Recuerdo estar aterrorizada en un sentido, porque sabía que esto era algo que sólo Dios podía hacer. Sin embargo, sabía que yo necesitaba ponerme a Su disposición para ser una sierva de Dios y para ser usada en cualquier forma en que Él elegiera en esa misión.

Después recordé cuando un líder cristiano me instó a considerar iniciar un programa de radio para mujeres cristianas, y mi primera reacción fue, “de ninguna manera, es una gran idea, pero alguien más debería ser llamada para eso. Ciertamente Dios no me está llamando a hacer eso.” Pero pase esos meses orando, ayunando, buscando a Dios y preguntándole al Señor.

Después recuerdo, al Señor dirigirme, “Sí, tu eres la que quiero que hagas esto.” Recuerdo tan bien ese día, cuando llamé a ese líder para decirle sí, que creía que Dios me estaba llamando a tomar ese paso, una vez más, al hacer esa llamada sentí tanto mi debilidad, mi propia incapacidad para este llamado, pero yo sabía que Dios era más grande que todos los gigantes en la tierra y que Dios podía hacerlo.

Y en ese año vino la transición. Algunas de ustedes que han estado con nosotras por más tiempo  en Aviva Nuestros Corazones, saben que Aviva Nuestros Corazones fue el programa que siguió a (Gateway to Joy) (El camino al gozo) el programa que Elisabeth Elliot hizo por más de 13 años con mucho éxito. Elisabeth Elliot tuvo  un ministerio extraordinario para las  mujeres a través de los años.

Miles de mujeres la consideraban su madre espiritual, una mentora espiritual, y la buscaban para que les orientará y diera instrucción. En la providencia de Dios, Dios sabía cuando ella tendría que renunciar a un ministerio público activo. Durante décadas, Dios la había estado usado a ella entre otros, sin ella saberlo, como instrumento para influir, impactar, moldear y formar mi vida, a través de su enseñanza, a través de sus libros, a través de su ministerio, y me dió los recursos en la Palabra de Dios para recibir la batuta para seguir adelante e influenciar, modelar y dar forma a una nueva generación de mujeres.

A medida que empezamos a esa transición... Elisabeth Elliot dejó una gran sombra. Ella fue una mujer tan extraordinaria. Pienso en Josué y como debió haberse sentido eclipsado por la sombra de Moisés. No había nadie como Moisés.

Recuerdo haber pensado y creído, “nadie jamás podrá llenar los zapatos de Elisabeth Elliot.” Y nadie puede llenar sus zapatos, pero Dios no me llamó a llenar sus zapatos. Dios me llamó a llenar los zapatos que Él me dio. Y A medida que Dios escogió, llamó y puso al servicio activo a Josué a seguir después de Moisés, para ser un hombre de Dios para esa generación que iba a tomar posesión de la tierra prometida, así también Aviva Nuestros Corazones comenzaba. Tenía que confiar en que Dios me daría exactamente lo que necesitaba para dar a conocer su Palabra a la próxima generación de mujeres.

Pienso en cuántas veces Josué tuvo que batallar con este sentido de   debilidad, de su propia inhabilidad, cuantas veces fue tentado a tener temor o a desalentarse. Podrás preguntarte, ¿Cómo sabes que fue tentado a tener temor o  a estar desalentado? Bueno, ¿cuántas veces le dijo Dios, “No temas, no desmayes”? no crees que Dios le estaba hablando a su tentación natural?

¿Cuántas veces tuve que tener la lucha de pelear con mi propia debilidad, temor e insuficiencia. ¿Quién es suficiente para estas cosas? Pero después recuerdo la promesa de Dios para Josué.

"Así como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré ni te abandonaré.  Sé fuerte y valiente, porque tú darás a este pueblo posesión de la tierra que juré a sus padres que les daría." (vv 5-6)

Me hace recordar que ese mismo Dios que estuvo con Josué es el Dios que ha prometido estar conmigo y darme la capacidad para hacer todo lo que me ha llamado a hacer.

Ese mismo Dios ha prometido estar conmigo en cualquiera que sea la tarea, cualquiera que sea el llamado, cualquiera que sea  la etapa de mi vida. Tú dices, “No puedo criar a esos niños, no puedo criar a ese nieto que me dejaron. No puedo hacer ese trabajo. No puedo dar esa clase. No puedo amar a mi esposo, no puedo hacer o llenar esa responsabilidad que creo que Dios me está llamando a hacer.”

Tienes razón, no puedes, así que, ¿Qué puedes hacer? A través de tus lágrimas, puedes cantar "salvo en los brazos se mi Salvador" Di: "Dios, te doy gracias porque así como estuviste con Moisés, así como estuviste con Josué, así también has prometido estar conmigo." Entonces dí: "Señor, gracias por ponerme en un lugar de bendita dependencia." Es el mejor lugar para estar. Da miedo, pero es el mejor lugar para estar.

Carmen Espaillat: Cada una de nosotras experimentará pérdidas. Nancy DeMoss de Wolgemuth te ha estado preparando para enfrentar esos momentos de temor, angustia o pánico que se te presentan en la vida. Esta enseñanza está basada en lo que la Biblia nos dice sobre la vida de Josué, y se titula, “Lecciones de la vida de Josué: Gracia en la pérdida”.

Bien, no hemos concluido con la serie acerca de la vida de Josué, aún nos faltan algunas partes que serán de gran edificación para nuestras vidas, pero mañana iniciaremos una breve serie que estoy segura que será de gran aliento para ti.

Hay gran bendición en recordar lo que Dios ha hecho en nuestras vidas y cómo ha hablado a nuestro corazón. No te pierdas de la bendición de escuchar algunos mensajes que fueron expuestos durante la conferencia Mujer Verdadera ‘17 (en español), que se llevó a cabo en la ciudad de Querétaro, en México. ¡Te esperamos!

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

 

 

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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