Podcast Aviva Nuestros Corazones

Caminando en la verdad

Annamarie Sauter: ¿Cómo sabes si realmente eres hija de Dios?

Nancy DeMoss de Wolgemuth: ¡Puedes haber crecido en el mundo cristiano, en una familia cristiana, en una iglesia cristiana, en una escuela cristiana o en educación cristiana en el hogar, sin ser en realidad una hija de Dios! Tu vida revela quién es tu verdadero Padre, porque, espiritualmente hablando, te parecerás a tu Padre.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, autora del libro, Mentiras que las mujeres creen y la verdad que las hace libres, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy: Toda esta semana hemos estado anticipando la celebración de la recién revisada, actualizada y ampliada versión de Mentiras que las mujeres creen y la verdad que las hace libres, en español.

Hemos escuchado testimonio tras testimonio de mujeres que nos dicen: «Acabo de hacer un estudio de este libro con mujeres, y esto fue lo que Dios hizo. . .» o «Acabo de compartir esto con mi hija recién casada, y esto es lo que Dios está haciendo. . .» Así que he estado escuchando historias y testimonios de cómo Dios ha estado usando el libro original, Mentiras que las mujeres creen, publicado hace diecisiete años, para llevar a las mujeres a libertad.

No es porque sea un gran libro, sino porque apunta al Libro, la verdad de la Palabra de Dios, la verdad de Cristo, ¡que es lo que libera a las mujeres!

Y ahora tenemos una versión ampliada. Alrededor de un tercio del contenido de este libro es nuevo, tiene un capítulo completamente nuevo sobre la sexualidad, y el resto del libro ha sido editado, tratando de actualizarlo.

Ha sido editado para compartir los cambios en la cultura desde mi perspectiva ahora como mujer casada y como mujer mayor, y alguna parte del mismo simplemente nace de aplicaciones de mi propio caminar con el Señor en esta etapa de la vida. Estoy agradecida de haber tenido la oportunidad de hacer esto con este nuevo libro.

«La verdad te hará libre». Me encontré con una frase en latín que significa eso mismo en mi investigación de esta semana. La frase es: veritas vos liberabit. Intenté pronunciarla varias veces y todavía no estoy segura de haberlo hecho correctamente, porque no hablo latín.

Este es el lema de muchas de nuestras instituciones de educación superior en la actualidad, incluyendo la Universidad Johns Hopkins. Ese es su lema: «La verdad los hará libres». En el edificio original de la sede de la CIA, tallada en piedra en la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, está la frase completa: «Y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres».

Ahora, es seguro suponer que la mayoría de las personas que ven esas inscripciones en las paredes de un edificio de la escuela o en la pared del edificio de la CIA, no conocen la fuente original de la misma, dicha por Él, que dijo ser la Verdad: «Conoceréis la Verdad y la Verdad os hará libres».

Así que quiero que en el día de hoy nos centremos en el Evangelio de Juan, capítulo 8, y observemos solo una parte del contexto. Qué estaba sucediendo y qué estaba diciendo Jesús con esa frase. Esto es algo que muchas de nuestras instituciones académicas solían entender cuando se fundaron, que la verdad era lo que liberaría a las personas.

Ahora nos hemos desviado de la verdad y estamos en todo tipo de cosas, de creencias que ¡no son verdad en absoluto! Pero aquí fue donde muchas de nuestras instituciones, incluyendo la CIA, tuvieron su origen, su fundamento; estaban arraigadas en la verdad.

Vayamos a Juan capítulo 8, comenzando en el versículo 31. Estoy metiéndome en una larga conversación que Jesús estaba teniendo con varias personas, con multitudes, pero por cuestión de tiempo, permítanme comenzar en el versículo 31:

«Entonces Jesús decía a los judíos que habían creído en Él: Si vosotros permanecéis en mi palabra, verdaderamente sois mis discípulos».

Ahora, dice que estos judíos habían creído en Él. ¿Eran Sus discípulos o no lo eran? ¿Eran realmente Sus discípulos? Él dijo que había un «si»... Bueno, estos eran judíos, a mi entender, que habían reconocido que Jesús era el Mesías, el Hijo de Dios.

Pero Jesús les dice: «Ese es solo el primer paso en el proceso de convertirse en un verdadero discípulo, un verdadero seguidor». La evidencia de que tu fe es genuina es si habitualmente permaneces en mi enseñanza. No solo es escuchar a alguien decir: «Oh, creo eso», y luego sigues y vives como si no lo creyeras.

Para aquellos que decían que habían creído en Él, lo que Él estaba diciendo era en esencia, «¡Pruébalo! ¿Dónde está la evidencia? Si permaneces en Mi Palabra, entonces eres verdaderamente Mi discípulo. La evidencia no es solo que escuchas la verdad o que sabes la verdad, sino que la amas, la obedeces, la practicas. Vives en la verdad y la dejas vivir en ti».

Y a medida que lo haces, que permaneces en esa Palabra...«Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres» (v. 32).

Entonces, «si permaneces en Mi Palabra, en verdad eres Mi discípulo. Si realmente eres mi discípulo, conocerás la verdad y la verdad te hará libre».

«Mientras permaneces en Mi Palabra», al vivir en ella, al sumergirte en ella, al meditar en ella, al dejarla vivir en ti, «llegarás a conocer la verdad», la firme e inalterable realidad objetiva de la doctrina de Cristo.

Y Él dice: «Conocerás la verdad». Esa es la palabra griega ginosko. Es una palabra que no solo habla sobre el conocimiento casual e intelectual. Es una palabra que significa «percibir, entender algo o a alguien como resultado de una experiencia personal».

No solo sabrás acerca de la verdad, sabrás. . . ¡la verdad! La sabrás por experiencia personal. Esta palabra «saber» usada aquí, a menudo implica una relación íntima entre la persona que conoce y el objeto o la persona que se conoce.

Está hablando de una relación. «Conocerás la verdad», no solo en tu cabeza, sino por una relación con la verdad. Este es un conocimiento de la verdad que nunca podrás tener si no tienes un compromiso de corazón con Cristo, y si el Espíritu Santo no te revela la verdad.

Nunca podremos conocer esto con nuestras mentes finitas. No sabremos la verdad. Podemos buscarla y perseguirla; eso es lo que hacen muchos filósofos, eso es lo que hacen muchas de las religiones del mundo. Están tratando de llegar a la verdad. Pero hasta que Dios no abra los ojos de nuestros corazones, nos dé el don de Su Espíritu Santo, y nos lleve a decir, «sí, Señor, cualquier cosa que Tú digas creeré, recibiré y basaré mi vida en ella», entonces conocerás la verdad, CONOCERÁS la verdad y la verdad te hará libre.

«Si eres Mi verdadera discípula, Mi verdadera seguidora, me conocerás de primera mano porque Yo Soy la verdad y ese conocimiento será la clave para que seas libre».

Ahora, cuando Jesús estaba hablando con aquellos que dijeron que le habían creído, al menos algunos en esa multitud, la implicación era, «no eres libre en este momento. Conocerás la verdad y la verdad te hará libre». La implicación es, «no eres libre, estás en algún tipo de cautiverio o esclavitud. ¡Tienes que ser liberada!»

Bueno, y esto resultó en que algunos de los seguidores de Jesús se retrajeran porque eran personas muy religiosas, judíos religiosos. Ellos le respondieron, en el versículo 33:

«Somos descendientes de Abraham y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: “Seréis libres”?»

Estos eran judíos practicantes que observaban las costumbres; ellos eran descendientes de su padre Abraham. Tenían la verdad, las Escrituras sobre el verdadero Dios. Entonces, ¿qué quiso decir Jesús cuando les dijo: «La verdad os hará libres»?

Jesús les aclaró de qué clase de esclavitud estaba hablando, de la que necesitaban ser liberados. Él les dijo en el versículo 34:

«En verdad, en verdad os digo que todo el que comete pecado (que habitualmente peca, todos los que hacen esto) es esclavo del pecado».

Esa es la esclavitud de la que Él habla, de la que la verdad los hará libres.

Esa esclavitud al pecado es una condición en la que todo ser humano nace, independientemente de su herencia religiosa o sus raíces. ¡Esa es la máxima esclavitud! Y Jesús dijo que todos los que practican habitualmente el pecado son esclavos del pecado. ¡El pecado es su amo!

¿Alguien en la audiencia puede identificarse con eso? ¿Has sabido lo que es sentir que «las cosas que quiero hacer, no las puedo hacer, no las hago? ¡¿Qué pasa conmigo?!» Lo que sucede contigo es que nacemos esclavas del pecado.

Entonces, la pregunta es: «¿Cómo podemos ser liberadas?» El versículo 35 del capítulo 8 de Juan dice:

«El esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo  permanece para siempre. Entonces, si el Hijo te libera, serás verdaderamente libre» (vv. 35-36).

Ahora, Jesús les dijo que conocerían la verdad y que la verdad los haría libres. Él te está diciendo que el Hijo te hará libre. ¿Cómo es entonces? ¿Es la verdad la que me libera o es el Hijo el que me hace libre? ¡Sí! ¡El Hijo es la verdad! El Hijo te hará libre; La verdad os hará libres. ¡Jesús es el Hijo de Dios que vino a liberarnos del dominio del pecado!

Ahora, en los versículos del 37- 43 (no leeré todo eso), Jesús les explica a estos judíos que ser descendientes físicos de Abraham no tenía sentido si no tenían a Dios como su Padre. De hecho, les dice: «No sois hijos verdaderos de Abraham ni hijos de Dios» (véase el versículo 37).

Eso tuvo que ser como una bofetada para estas personas que se enorgullecían de ser hijos de Dios porque eran hijos de Abraham. Él les dijo: «No son hijos de ninguno de los dos».

De hecho, Él les dice: «Si ustedes fueran sus verdaderos hijos (los verdaderos hijos de Abraham o los verdaderos hijos de Dios), serían como su Padre; demostrarían la clase de fe que Abraham tenía. Si Dios fuera su Padre, me amarían, porque he venido de Dios. En cambio, ¡están tratando de matarme por decirles la verdad sobre Dios! Así que les diré quién es su verdadero padre».

Todos estaban escuchando: «¿Quién es nuestro verdadero padre? No es Abraham, y no es Dios. ¿Quién es?»

Jesús dice, en el versículo 44… y quiero que sepan que esta era una multitud religiosa. Esta no era una multitud pagana, recuerden esto. Jesús les dice:

«Sois de vuestro padre el diablo y queréis hacer los deseos de vuestro padre».

¡Waoo! ¿Te imaginas a esos judíos religiosos retrocediendo? ¿Puedes creer lo que Él acaba de decirles?

Quiero decir, solo imagínate el murmullo, la retirada, el disgusto, «Él dijo que no somos hijos de Dios, que no somos hijos de Abraham. ¡Dijo que somos hijos del diablo!»

Jesús continúa,

«Él (su padre, el diablo) es un homicida desde el principio. . . (Ustedes están tratando de matarme, él es un asesino). (Él) es un homicida desde el principio, y no se ha mantenido en la verdad porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, habla de su propia naturaleza, porque es mentiroso y el padre de la mentira. Pero porque (les) digo la verdad, no me creen» (v. 44).

Él está diciendo: «Creen en las mentiras del diablo en vez de creer en la verdad de Dios que les estoy diciendo».

Ahora, permítanme recordarles: Existe un verdadero diablo, y desde el principio de los tiempos, él ha tenido la intención de destruir a la gente que Dios hizo para Sí mismo. Él quiere mantenerte esclavizada al pecado, y lo hace por medio de engaños, de mentiras.

Él nos miente acerca de Dios. Él nos miente acerca de nosotras mismas. Nos miente sobre nuestro pecado, sobre nuestras relaciones, sobre el matrimonio, sobre la familia, sobre el gozo . . . ¡sobre todo! Y la inclinación de tu corazón y del mío a creer mentiras o la verdad, revela si perteneces al diablo o a si perteneces a Cristo.

Si perteneces a Cristo, entonces la evidencia es que tu inclinación es a creer lo que Dios ha dicho que es verdad. Si no perteneces a Cristo, si aún eres un hijo o una hija del diablo, la evidencia es que creerás las palabras del diablo en lugar de las de Dios.

«El que es de Dios escucha las palabras de Dios; por eso vosotros no escucháis, porque no sois de Dios» (v. 47).

¿Podría Jesús haber sido más claro? ¿Puedes imaginar a Jesús de pie en una de nuestras iglesias hoy y diciendo: «Quien es de Dios oye, escucha, cree, recibe, actúa según las palabras de Dios. ¡Pero la razón por la que no las escuchas, no te importan, no las vives, no las practicas, es porque no eres de Dios!» ¿No eres hija de Dios?

Creo que esto podría decirse de muchas, si no de la mayoría, de nuestras iglesias hoy. No sobre todos, sino sobre muchos que son religiosos, que han estado allí todos sus días desde que nacieron pero no tienen vida, no tienen a Cristo, no tienen la verdad, no son de Dios.

Ya ves, puedes profesar creer en Jesús. Incluso puedes dar los primeros pasos para creer en Él, como leímos al comienzo de este pasaje, sin ser en realidad Su seguidor, Su discípulo, sin estar unido a Él. Jesús dijo en el versículo 31: «Si permanecéis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos».

La evidencia de ser Su seguidora es que permaneces en Su Palabra, o como dice el versículo 47, «escuchas las palabras de Dios», y ese escuchar lleva consigo en las Escrituras el concepto de obedecer. ¡No solo las escuchas, las obedeces, las haces! Tú conoces la verdad, Tú conoces a Cristo, y la verdad te libera. Pero si no permaneces en Su Palabra, si no conoces la verdad, eres esclava del pecado.

¡Puedes haber crecido en el mundo cristiano, en una familia cristiana, en una iglesia cristiana, en una escuela cristiana, recibir educación cristiana en casa, sin ser en realidad una hija de Dios! Tu vida revela quién es tu verdadero Padre, porque espiritualmente hablando, te parecerás a tu Padre.

¿Tienes un corazón por la verdad? ¿La amas? ¿Su Palabra permanece en ti? ¿O eres, desde el centro de tu ser, todavía esclava del pecado? Ahora, una vez que eres hija de Dios, una seguidora de Cristo, eso no significa que nunca pecarás o que nunca sentirás la atracción del pecado, porque ese pecado remanente todavía está en nosotros. Nos lleva tiempo transferir nuestra lealtad, nuestros afectos y nuestra práctica a la verdad.

Pero si eres una hija de Dios, tu tendencia, tu inclinación, el deseo de tu corazón no será seguir caminando en la mentira, sino andar en la verdad. Jesús dijo: «Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres».

En Aviva Nuestros Corazones tenemos una sección que llamamos Líder Verdadera, que es un blog para líderes del ministerio de mujeres. Si estás sirviendo en tu iglesia como líder del ministerio de mujeres, visita nuestro sitio web. Es una gran manera de aprovisionarte de recursos con ideas prácticas para el ministerio.

Nuestro equipo publicó recientemente un blog en inglés, que se titula: «How the truth sets us free» (Cómo la verdad nos hace libres). Este dice, «La verdad nos libera de todo lo aquello que está enraizado en el pecado». El artículo habla de las diferentes cosas de las que la verdad nos libera: desde aparentar ser lo que no soy, la desesperación, las expectativas culturales, la necesidad de controlar, el miedo, el aislamiento, la confusión, las mentiras y la autosuficiencia. ¡La verdad nos libera de todo eso y más!

Algunas de ustedes han escuchado en este programa a mi buena amiga Jennifer Smith, quien conoció la verdad que la liberó mientras estuvo presa en la Prisión para Mujeres McPherson en Newport, Arkansas.

Ahora ella está fuera de la cárcel; por un tiempo fue capellán en esa prisión. Ahora dirige un hogar de transición llamado Cornerstone (Piedra angular). Es un hogar para mujeres que salen de prisión, que las ayuda a prepararse para caminar en la libertad de Cristo una vez que salen de la cárcel.

Ella me escribió recientemente, hace apenas una semana, sobre el libro Mentiras que las mujeres creen, que ha sido una parte muy importante de su discipulado y ahora lo está usando para discipular a otras. Ella dijo,

«Este libro ha tenido un gran impacto en mi vida, dentro de la prisión y ahora fuera. ¡Ha sido clave para ayudarme a identificar las mentiras que me mantuvieron cautiva durante tantos años! Me preparó para manejar conflictos, relaciones difíciles, circunstancias, fracasos, lo desconocido, el sufrimiento ¡y mucho más!

¡Me ha ayudado a identificar la voz de Dios en un mundo lleno de ruido! (¡Me encanta! La verdad se abre paso a través de la mentira). Por la libertad que he experimentado a través de este mensaje quiero compartirlo con otras. La enseñanza de este libro en la prisión y en Cornerstone (Piedra angular) ha sido vital.

¡El gozo que experimento al ver cómo caen las cadenas de las vidas de estas mujeres es como ningún otro! ¡Ver el entendimiento de ellas cuando se dan cuenta por primera vez de que están libres de las mentiras que una vez las mantuvieron cautivas y verlas comenzar a tomar decisiones basadas en la verdad!

Las personas son esclavas de muchos tipos de pecado porque en alguna parte de sus vidas han creído una mentira y han vivido esa mentira. Mentiras que las mujeres creen les da la llave de la celda de su prisión. ¡Jesús es la verdad que les permite salir de la prisión y entrar a la libertad!

Ahora permíteme recordarte que caminar en la verdad, aprender a caminar en la verdad, es una travesía. Es un proceso. No sucede de la noche a la mañana. Si somos hijas de Dios, si somos seguidoras de Cristo, todas estamos en el camino, juntas, en ese proceso.

Puedes estar en un lugar diferente de tu viaje al que yo estoy, y puedes estar en un lugar un poco diferente de la persona que está a tu lado, pero no sucede de la noche a la mañana. Hay algunas cosas que quiero alentarte a hacer mientras buscas caminar en la verdad, para que puedas experimentar la libertad que Jesús prometió a aquellos que conocen la verdad.

Antes que nada, ¡mantente alerta! No seas insensata. Evalúa lo que lees, lo que ves, lo que escuchas de los demás. Las revistas, las películas y la música. Escucho a los niños decir: «Simplemente me gusta esa canción» y no piensan en lo que esta dice.

Hay muchos adultos que conocen cada palabra de muchas de las canciones más populares de generaciones pasadas, pero nunca se han detenido a pensar en lo que dicen esas canciones. Algunas de ellas pueden ser una gran verdad, pero ¡algunas de ellas no son verdad en absoluto!

Tú dirás: «¡Ah, bueno! eso no hace ninguna diferencia. Simplemente me gusta la música». Escucha, escucha lo que pones. . .«basura que entra, basura que sale». Así que mantente alerta. No seas insensata. Y mientras lees o ves cosas, como artículos en revistas en el supermercado, películas en la televisión, cosas que escuchas de tus amigos, pregúntate todo el tiempo: «¿Cuál es el mensaje aquí? ¿Es verdad? ¿Es consistente con una perspectiva o una cosmovisión bíblica?»

¡No existe tal cosa como una mentira inofensiva! Porque como piensas en tu corazón, así eres (ver Prov. 23: 7). Así que está alerta. Esa fue una de mis metas al escribir este libro, Mentiras que las mujeres creen, que pudiéramos comenzar a pensar.

Muchas mujeres me han dicho: «Cuando leo el índice, todas las mentiras que enumero, he pensado, «no creo esas mentiras». Y entonces muchas regresan y me dicen: «¡Wow! ¡No me había dado cuenta de cuántas mentiras creía!» Entonces, está alerta; no seas insensata.

Y luego, renueva tu mente diariamente con la Palabra. No puedes saber la verdad si no entras en este Libro. Satúrate con la verdad. Conviértete en una estudiante de la verdad, sumérgete en ella, familiarízate con ella. Ama la sabiduría, ama la verdad, búscala con seriedad. Busca a Cristo fervientemente, renovando tu mente diariamente con la verdad.

Y luego, aconseja consistemente tu corazón de acuerdo a esa verdad. Una señora escribió y dijo: «Un estudio de la Biblia al que asistí recientemente completó Mentiras que las mujeres creen. Me reveló mentiras que había estado creyendo». Entonces, ¿qué hará ella ahora? Ella aprendió a aconsejar su corazón de acuerdo con la verdad. ¿Cómo hace eso? Ella escribió,

«Ahora he memorizado las veintitantas verdades enumeradas en el último capítulo. Cada vez que me atacan las mentiras de Satanás, tengo una verdad y una Escritura para ayudarme. Las verdades en las que más confío son: «Dios es suficiente», «Se puede confiar en Dios» y «El camino hacia el verdadero gozo es renunciar al control».

Si tienes ese libro, Mentiras que las mujeres creen, espero que vayas al último capítulo y periódicamente lo leas en voz alta para ti misma.

Aconseja tu corazón según la verdad:

  • Dios es bueno
  • Dios me ama y quiere lo mejor para mí
  • Estoy completa y soy aceptada en Cristo
  • Dios es suficiente
  • Dios es confiable
  • Dios no comete ningún error
  • La gracia de Dios es suficiente para mí
  • La sangre de Cristo es suficiente para cubrir todos mis pecados
  • La cruz de Cristo es suficiente para conquistar mi carne pecaminosa
  • Mi pasado no tiene que acosarme
  • Y así sucesivamente. . .

Escucha, si estás lidiando con un pasado que te atormenta. . . Hay pasajes en las Escrituras para todo esto. Memoriza esa verdad. Sumérgete en la Palabra de Dios y conoce la Escritura. Entonces podrás recordártela a ti misma cuando Satanás venga a golpearte con esas mentiras: «Mi pasado no tiene por qué acosarme».

¿Qué dice Pablo en 1 Corintios 6?

«Y esos fueron algunos de ustedes. (¡Solías ser así, pero ya no eres así!) Has sido lavada, regenerada, justificada, purificada por la sangre de Cristo» (v.11, parafraseado).

Comienza a aconsejar tu corazón de acuerdo con la Palabra de Dios. Y a medida que lo haces, la verdad te cambiará. Te transformará de adentro hacia afuera. Puede que no cambien tus circunstancias, pero te cambiará a ti, ¡y te liberará! ¿Amén? ¡Amén!

Annamarie: Esta es Nancy DeMoss de Wolgemuth. Ella regresará para orar. Ella te ha estado recordando la importancia de construir tu vida sobre la verdad. A través del libro, Mentiras que las mujeres creen y la verdad que las hace libres, ella te ayuda a enfocar tu mente en la verdad.

Nancy ha revisado este libro en función de lo que las mujeres enfrentamos al día de hoy, en el año 2018. Alrededor del treinta por ciento del contenido del libro es nuevo o revisado, así que te animo a adquirirlo. Conoce más acerca de la disponibilidad de esta nueva edición del libro al visitarnos hoy en, AvivaNuestrosCorazones.com.

¿Cómo construyes un hogar que honre a Dios? El lunes, Robert Wolgemuth te hablará sobre algunas cosas que te ayudarán a establecer conexiones sólidas dentro de tu familia, y a construir un hogar que glorifique a Dios. Aprende el valor de orar juntos, resolver los conflictos con humildad y escucharse el uno al otro. Te esperamos el lunes, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Ahora Nancy regresa para orar con nosotras.

Nancy: Oh, Padre, cuando pienso en estas verdades (y en otras que no mencionamos aquí en este momento), son tan valiosas. Son tan poderosas, tan ricas, tan vivificantes. Es bueno decirle la verdad a nuestros propios corazones, especialmente cuando titubeamos, cuando tenemos miedo, ansiedad, o creemos cosas que no son ciertas. Ayúdanos a apreciar estas hermosas verdades sobre Ti y Tus caminos.

Es mi oración que tomes esta nueva versión actualizada de Mentiras que las mujeres creen y la verdad que las hace libres, y la lleves a los corazones y hogares de las mujeres en cada país y alrededor del mundo.

Y, Señor, no es el libro que he escrito el que hará esto, sino que a medida que vean Tu Palabra resaltada allí, a medida que vean exaltados Tus caminos, las mujeres en todas partes puedan experimentar la verdad que las hace libres.

Que las palabras de Jesús a esa audiencia judía hace miles de años hablen a nuestros corazones hoy: «y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres» (Juan 8:32). Oramos en el nombre de Jesús, amén.

Conociendo la verdad que nos hace libres, juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.