Aviva Nuestros Corazones Podcast

Cantar de los cantares, día 11

Annamarie Sauter: Hoy, Nancy DeMoss de Wolgemuth quiere recordarte algo increíble.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: El día en que el Señor Jesús te tomó para ser Su novia, Su corazón se regocijó. ¿Puedes imaginarte que nosotras le causamos gozo?

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Durante las últimas dos semanas, Nancy te ha estado invitando a profundizar en tu relación con Jesús, a acercarte más a Él. Hemos estado viendo una imagen de la relación entre Cristo y su iglesia, al estudiar una gran historia de amor que encontramos en la Biblia. Aquí está Nancy, con la continuación de la serie, «Cómo enamorarnos y permanecer enamoradas de Jesús».

Nancy: Bueno, en nuestro viaje a través del Cantar de los cantares, estamos viendo diferentes etapas y fases de una relación de amor. Hemos visto la etapa inicial, esa temporada cuando el amor de esta novia y de este novio era fresco, era joven, estaba en éxtasis, era cálido, la etapa inicial del amor.

Y luego vimos una etapa a la que llamamos el amor desatendido, una temporada cuando su relación fue probada porque ella estaba renuente a responder a su llamado. Pero ahora la comunión, la comunión con su amado ha sido restaurada y ella está dispuesta a seguir a su amado para ir con él, para abandonar la recámara, para ir con él a las montañas y a las colinas de la vida, a las circunstancias de la vida. Y si eso es lo que a él le agrada, ella está lista para hacerlo.

Ahora llegamos a una sección en Cantar de los cantares que inicia en el capítulo 3, versículo 6, y que va a ir a través de la primera parte del capítulo 5. He titulado esta sección, «El amor que crece». No hay una manera realmente perfecta de bosquejar el Cantar de los cantares. No hay una manera correcta de describir el Cantar de los cantares. Hay diferentes maneras de verlo.

Una mujer me dijo en el receso antes de esta sesión, «estoy maravillada por lo que sacas de Cantar de los cantares. Yo no veo todas esas cosas cuando leo el texto». Y le recordé que yo he estado estudiando este libro, El Cantar de los cantares, varias veces durante estos últimos treinta años. De hecho, miré atrás en mis notas y la primera vez que enseñé este estudio fue hace casi treinta años. No he estado en el libro todo ese tiempo, pero una gran parte de estos treinta años he vuelto al él una y otra vez. Y para enseñar esta serie en Aviva Nuestros Corazones, volví y empecé de nuevo y le pedí al Señor que me enseñara nuevas cosas. Y cada día siento como si nunca fuera a estar lista para enseñar esto porque hay mucho más ahí. Así que solo estoy compartiendo con ustedes dónde me encuentro y lo que estoy viendo hasta ahora en este viaje.

Pero vemos este amor creciente ahora, el desarrollo de una relación íntima de amor y más profunda entre la novia y su amado. Puede que recuerdes el nombre de Hudson Taylor quien fue un misionero en la China. Él solo escribió un libro, que yo conozca, y es un pequeño libro sobre Cantar de los cantares. Él dice en ese libro que «el amor verdadero no puede ser estacionario, debe disminuir o crecer». Y vemos a esta novia y su amado en una relación creciente, no estática, no estacionaria, sino creciendo. Y, ¿no quieres que eso sea cierto de tu relación con el Señor? Yo sé que yo quiero que eso sea verdad de mi relación con Cristo.

Ahora, mientras el amor de esta novia crece, su enfoque cambia de tener los ojos sobre ella misma, a poner los ojos sobre su amado. Notarás mientras estamos en esta sección que la novia escucha más y habla menos. Uno piensa en los niños. Los niños son realmente egoístas, egocéntricos, ¿verdad? Ellos hablan todo el tiempo y hablan mucho acerca de ellos mismos; y lo mismo puede decirse de los creyentes infantiles o inmaduros.

En esta porción que vamos a ver sobre el amor creciente, la novia casi no habla porque su mundo ya no gira alrededor de ella misma. Está comenzando a girar alrededor de su amado.

Y esa es una señal de una profunda, creciente y saludable relación de amor. Cuando estoy menos preocupada sobre cómo la vida me afecta, cómo mis circunstancias me afectan y me preocupo más por cómo todo esto afecta a Cristo y lo que Él piensa sobre esto y lo que a Él le agrada y lo que Él es, esa es una señal de que estoy en una relación de amor creciente con Cristo.

En el día de hoy continuamos la serie en el capítulo 3 de Cantar de los cantares, en el versículo 6. Estaremos viendo los versículos del 6 al 11. Este párrafo nos lleva de vuelta a la boda del rey con su novia. Ahora, permítanme decir unas palabras acerca de las costumbres judías en las bodas de esa época. Quizás tú ya hayas escuchado algo. Tal vez algún día haremos toda una serie sobre esto.

Pero a modo de resumen, recuerda que había un compromiso. El matrimonio probablemente era arreglado por los padres, pero en algún punto en algún momento hubo un compromiso, similar a nuestro período de compromiso pero sin embargo, más vinculante que lo que nuestro compromiso es considerado al día de hoy. En el momento del compromiso había un pacto que era firmado y sellado. Pero el matrimonio aún no se había consumado.

El novio en ese momento regresaba a su casa, y él iba a preparar su casa para así tener un lugar a donde él traería a su novia a vivir. Luego él regresaría, por lo general, en un período de aproximadamente un año, a reclamar su novia.

Ahora, la novia tenía que vivir todo ese tiempo en un estado de alerta y vigilancia. Ellos no tenían correo electrónico ni mensajes de texto ni todas estas formas de mantenerse en comunicación. Ella tenía que estar lista para su aparición para cuando él volviera, él iba a llevarla a su casa, la casa que él había preparado para ella.

Él lo haría por medio de una procesión de boda. Iban desde donde ella vivía hasta su casa en una procesión de bodas que podía tomar días o quizás semanas. Podía ser un largo período de tiempo. Una vez ellos llegaban a la casa de él, tendrían un banquete de bodas por siete días y el matrimonio sería entonces físicamente consumado. Ellos empezarían a vivir juntos como marido y mujer.

Y por supuesto, puedes ver que todo esto es una imagen de la gran historia de la redención de Dios, el amor de Cristo por Su novia. Él ha firmado y sellado un pacto para llevarnos como suyas, y Él se fue al cielo a preparar lugar para nosotras, y Él va a regresar para llevarnos con Él. Esa es la grandiosa historia a la que todos los matrimonios en las Escrituras apuntan.

Bueno, esta sección de Cantar de los cantares inicia con un desfile de bodas. Y otra vez, esto es diferente a nuestros días donde la novia y el novio por lo general llegan separados a la iglesia y se reúnen allí para la ceremonia.

En la cultura oriental, la novia y el novio viajarían juntos a la boda, un viaje como hemos dicho que podría tomar un período de tiempo. Así que tenemos en el versículo 6 algunos observadores, algunos de estos espectadores que dicen: «¿Qué es eso que sube del desierto como columnas de humo con perfume de mirra e incienso, y con todos los polvos aromáticos del mercader?»

Ahora, al entrar en este pasaje sabemos que estos espectadores están conscientes de que la novia está en una procesión. «¿Qué es lo que sube del desierto como columnas de humo, perfumado con mirra, incienso y todos los aromas del mercader?» Ahora, al entrar en este pasaje sabemos que estos espectadores están conscientes de que la novia está en la procesión, porque cuando ellos dicen, «¿quién es ésta?», en el lenguaje original, esa es una palabra femenina singular. Están pensando en la novia. «¿Quién es esta novia que sube del desierto como columnas de humo, con perfume de mirra e incienso, con todos los polvos aromáticos del mercader?»

Y luego la novia habla y dice,

«He aquí, es la litera de Salomón; sesenta valientes la rodean, de los valientes de Israel. Todos ellos manejan la espada, son diestros en la guerra, cada uno tiene la espada a su lado, contra los peligros de la noche. El rey Salomón se ha hecho un palanquín de madera (o en algunas de sus traducciones dice un carruaje): de madera del Líbano. Hizo sus columnas de plata, su respaldo de oro y su asiento de púrpura, su interior tapizado con amor por las hijas de Jerusalén» (vv. 6-10).

Y luego llegamos al versículo 11, que un autor ha llamado, «el mismo corazón y la bisagra de toda esta canción». Y ella dice, en el versículo 11,

«Salid, hijas de Sion, y contemplad al rey Salomón con la corona con la cual su madre lo coronó el día de sus bodas, el día de la alegría de su corazón».

Ahora hagamos una pausa aquí, respiremos profundamente echemos hacia atrás y desempaquemos este pasaje.

Versículo 6: «¿Qué es eso que sube del desierto como columnas de humo, con perfume de mirra e incienso, con todos los polvos aromáticos del mercader?» Los observadores ven la procesión de la boda desde la distancia. Y por supuesto, como te podrás imaginar, están ansiosos por conocer más de cerca, están ansiosos por identificar quien viene.

Mientras la procesión se acerca, ellos ven estos pilares, estas columnas de humo las cuales podrían ser incienso siendo quemado al frente de esta procesión. Y a medida que la procesión se acerca, ellos podían oler la fragancia, la mirra, el incienso.

Ahora, ellos dicen que ella es la que está perfumada. Pero recuerda que a lo largo de este libro siempre que ella está fragante o está hermosa, ella obtiene todo eso de él. Él es el que es fragante. Vimos eso en el primer capítulo. Él es el que es hermoso. Ella obtiene su hermosura de él. Ella es hermosa porque él es hermoso, y ella está unida con él.

Y esta procesión sale del desierto, dice la Escritura. El novio está llevando a su novia desde el desierto. Ese es su lugar de origen. Ellos se dirigen hacia Jerusalén donde vivirán juntos en su hogar, el palacio.

Ahora, el desierto que los judíos habrían entendido leyendo este pasaje se refiere a una región al sur de Palestina hacia Egipto. Y en las Escrituras, Egipto es usualmente una imagen del mundo. Así que aquí vemos una imagen de Dios guiando a Su pueblo fuera de Egipto a través del desierto con una columna de nube y con una columna de fuego, la presencia de Dios guiándolos a salvo a la tierra prometida.

Hoy en día, Cristo está trayendo a Su novia, la iglesia, fuera del mundo, fuera de aquello donde ella nació, fuera de su estado natural de Adán, fuera del desierto. Él está llevando Su novia a salvo a un lugar de abundancia y fertilidad, al lugar a donde Él vive, al cielo.

Ahora, en nuestras bodas, nuestra atención se centra invariablemente en la novia. ¿No es cierto? Ni siquiera puedes recordar lo que el novio estaba vistiendo. Pero sí recuerdas todo acerca de la novia. Ella es el centro de atención. Pero en esta boda, la atracción principal no es la novia sino el novio. Y la novia apunta rápidamente la atención fuera de ella hacia su amado. De hecho, ella no es mencionada otra vez en este pasaje. A partir de este punto el novio es el centro de atención.

Y la novia lo quiere de esta manera porque ella lo ama. Ella quiere que todos los ojos estén sobre el novio. Es todo acerca de él. Pero vamos a ver que ella comparte en todo, el gozo, la bendición, la gloria de esta ocasión especial. A medida que crecemos en el amor con el Señor Jesús, queremos que toda la atención, que toda la gloria vaya a Él. Es una señal de que el amor crece.

Ahora ella dice en el versículo 7: «He aquí, es la litera de Salomón». Algunas de sus traducciones dicen, «el lecho» o «el carruaje». Creo que esto quizás se refiere a una cama matrimonial. El lugar donde ellos iban a dormir en su noche de bodas es cargado por aquellos que son parte de esta procesión. Recuerdas, si vas atrás al primer capítulo, que a principios de esta relación ella estaba buscando descanso, y Salomón le va a proveer un lugar para descansar.

Y este lecho y esta procesión, está rodeada por sesenta hombres valientes. «Todos ellos manejan la espada, son diestros en la guerra, cada uno tiene la espada a su lado, contra los peligros de la noche». Podrías imaginar aquí un detalle del servicio secreto que acompaña esta procesión. Esto es porque el desierto puede ser un lugar peligroso. Hay bandidos. Hay animales salvajes, especialmente durante la noche puede ser muy peligroso.

Estos sesenta hombres valientes están equipados y armados para la batalla, ellos son diestros, ellos son hombres experimentados, todos están alertas, están listos para enfrentar cualquier asalto que pueda venir. Ningún enemigo será capaz de atacar o sorprender al rey y a su novia.

Puedes ver que esta pareja —la pareja real— está bien guardada. Eso es porque ella tiene un novio que está comprometido a proteger a su novia. Él ha asegurado que su protección estará ahí. Él se va a asegurar que ella llegue a la boda, que ella recorra todo el camino hacia la boda. Así que, en cuanto a la novia, no hay razón en el mundo para que ella esté asustada, para que ella esté preocupada de que no podría hacerlo. Lo que lo protege a él también la protege a ella. Porque ella está a salvo con él, ella está a salvo.

Piensa en los diferentes medios de la gracia que Él ha puesto a nuestra disposición; Sus santos ángeles que Él ha prometido enviar a protegernos aun cuando no los podemos ver, Su pueblo, aquellos que están ceñidos como estos sesenta hombres valientes que están ceñidos con sus espadas, el pueblo de Dios que está ceñido con la Palabra de Dios y sabe cómo usar las Escrituras para ayudarnos a pensar a la manera de Dios y proteger nuestras mentes de los asaltos y de los ataques de Satanás.

¿No es ahí donde es la batalla gran parte del tiempo en nuestras mentes? Esas personas son el mensaje de gracia, la predicación de la Palabra de Dios, eso es una protección para nosotras. Así que podemos viajar en este camino sin miedo.

Y ahora en el versículo 9, nos dice que «el rey Salomón se ha hecho un palanquín de madera del Líbano» o un carruaje. Ese palanquín es una palabra que solo se usa una vez en las Escrituras. Es un medio de transporte. Piensa en una silla de mano portátil, una litera cubierta, tal vez cargada por palos que descansan en los hombros de los hombres que llevaban a la novia y a su novio en esta procesión de bodas. Salomón hizo esta litera de madera del Líbano, cedro, ciprés de los bosques que sabemos que Salomón consiguió desde el Líbano para construir su templo. Esas maderas preciosas.

Vemos la referencia al Líbano varias veces en el Cantar de los cantares. El Líbano se encuentra en la parte norte de Palestina y parece ser un tipo de eso que es celestial, de eso que está arriba, de eso que no es natural sino sobrenatural. Piensa en eso cuando llegues a esa palabra en varias ocasiones en este libro.

Salomón, el rey, hizo este carruaje él mismo. Un autor dijo: «Salomón haciendo él mismo el palanquín, nos recuerda que todo lo que Cristo hace, lo hace en Su propia sabiduría, por Su propio poder y para Su propia gloria, para que Su iglesia le manifieste Su alabanza». Él ha hecho todo esto por Su novia para que nosotros podamos manifestar Su gloria.

Versículo 10: «Hizo sus columnas de plata». Esos serían los postes de apoyo. Sabes que en las Escritura la plata usualmente se usa como una imagen de la redención. También dice que «su respaldo era de oro». El fondo, el piso de este carruaje fue hecho de oro y es un recordatorio de los atributos de Dios, del carácter de Dios que es la base de nuestra relación con Cristo. Todo lo que tenemos en Cristo viene de Dios quien es la fuente de toda vida y de todo gozo. «El soporte de oro, su interior tapizado con amor por las hijas de Jerusalén».

«El asiento de púrpura». La púrpura representa la realeza, la autoridad real. Este es un carruaje que se ajusta a un rey, y un recordatorio de que porque ya estamos casadas con el Rey de reyes, nosotras viajamos con Él en Su carruaje. «Su interior tapizado con amor por las hijas de Jerusalén». No vamos a perder tiempo para entrar en esto, excepto para decir que todo el mundo en esta escena está involucrado en esta historia de amor.

Un autor ha dicho que este párrafo del que hemos estado hablando:

«Establece la provisión amorosa y abundante de Cristo para Su iglesia, su estado real, su seguridad eterna protegida por sesenta hombres valientes, su belleza espiritual, su pasaporte a través de este mundo hacia el cielo, y para culminar el momento, en el versículo 11, su matrimonio con Cristo».

Todo esto es figurado en el pasaje que hemos estado viendo. Así que llegamos al versículo 11 donde es realmente el día de la boda. La procesión se ha completado. Ellos vienen al día de la boda, y vemos que esta novia está total y absolutamente preocupada por su novio. Ella quiere que todo el mundo lo mire, no a ella, sino a él. Y así dice en el versículo 11: «Salid, hijas de Sion, y contemplad al rey Salomón con la corona con la cual su madre lo coronó el día de sus bodas, el día de la alegría de su corazón».

Ella no está diciendo, «miren mi vestido. Mírenme a mí. Miren mi peinado recogido». Ella está diciendo, «miren a mi novio. Miren su corona. Miren su belleza». Esta es una ocasión gozosa. Su día de bodas es el día del gozo de su corazón. La NVI dice que es «el día en que se alegró su corazón».

Este rey queda impresionado por completo con la mirada de su novia. Él está maravillado con la idea de que va a estar casado con ella. Él encuentra gran gozo y gran deleite en ella. Y ten en cuenta que a través de su libro, el rey, Salomón, el novio, es una imagen de nuestro Novio celestial, de Cristo, en cuya cabeza hay muchas coronas. ¡Alábalo! ¡Alábalo! A Cristo coronad, corónalo con muchas coronas. Y estamos viendo aquí la imagen de Su boda con la novia que Él ha escogido para Sí mismo, lo que es un motivo de gran alegría.

Apocalipsis 19 también nos habla sobre esta boda. Dice: «¡Alegrémonos y regocijémonos y démosle gloria! Ya ha llegado el día de las bodas del Cordero. Su novia se ha preparado». Quiero recordarnos que el día en que el Señor Jesús te tomó para ser Su novia, Su corazón se regocijó. ¿Puedes imaginar que nosotras le damos a Él alegría?

En Efesios se nos dice que los santos somos Su herencia. Y esto nos lleva a preguntarnos, ¿cómo es que podemos hacer a Alguien que es el dueño de todo, más rico? ¿Cómo es que podemos nosotras significar algo para Él? No puedo entender esto. Casi cincuenta años de caminar con el Señor, teniendo cincuenta años buscando saber por qué Él me elegiría, por qué Él me amaría, por qué se deleitaría en mí, y aún no sé la respuesta. Porque no hay nada en mí, y no hay nada en ti que merezca o garantice Su amor.

Sin embargo, la Escritura dice que el día en que Él nos tomó para ser suyas, lo cual se consumará en la cena de bodas del Cordero, Su corazón se regocijó. Creo que es parte de ese gozo que fue puesto delante de Él cuando sufrió la cruz. Sabiendo que como resultado algún día Él tendría una novia, cuando Él dio Su vida. ¿Por qué Él hizo esto? Porque Él previó ese día en que Él tendría una novia que podría amar, una hermosa novia radiante, una novia que lo amaría, una novia con la cual Él podría pasar toda la eternidad. Eso le hizo ir a la cruz para que pudiera tener ese gozo delante de Él.

El corazón de todo este libro es la boda del rey. Y de hecho, es el corazón de toda la Escritura, la boda del Rey. A través de toda de la Escritura, el matrimonio, el matrimonio entre los seres humanos, cuenta una historia sobre el Rey de los cielos quien vino al desierto de esta tierra para reclamar Su novia, para casarse con ella, para llevarla a vivir con Él por siempre. Esto me recuerda en el pasaje que hemos estado viendo hoy, que la única forma en que tú o yo llegaremos alguna vez de manera segura a nuestro hogar en los cielos es en la compañía de Cristo.

Como esta novia estaba segura en el amor y en el cuidado de su amado, así también tú y yo estamos seguras y protegidas en el amor y en la protección de nuestro Señor Jesús. Lo lograrás. Hay días en que piensas, «no puedo soportar por más tiempo». ¿Hay días en que tienes dudas acerca de si pudieras estar en Cristo? Escucha, si estás en Cristo, la evidencia de eso es que Él te llevará con seguridad todo el camino hasta la meta final, todo el camino hasta la cena de bodas. No lo lograremos, como yo no voy a lograrlo porque me mantuve bien o porque fui fiel. Lo lograremos porque Él nos cuida, y porque Él es fiel.

A diferencia de la mayoría de las bodas que conocemos, en esta boda, el novio es el centro de atención. Todo se centra alrededor de Él. ¿Es así tu relación con tu Novio celestial? Ahora, hay un sentido en el cual ya estamos casadas con Cristo. Pero hay otro sentido en el cual la boda real aún no se ha realizado. Y en ese día habrá una exhibición gloriosa y pública de Su eterno amor, Su muerte, Su amor sacrificial por Su novia. Y hasta ese día, tenemos algo por qué vivir, ¿no es así? Vivir con la anticipación de esa seguridad, de esa esperanza segura de que estaremos por siempre con el Señor. Amén.

Annamarie: Amén. Si verdaderamente conoces a Jesús de una manera personal, no tienes nada que temer. Nancy DeMoss de Wolgemuth te ha estado invitando a este tipo de relación personal, en esta serie de programas titulada, «Cómo enamorarnos y permanecer enamoradas de Jesús». Esta serie es un estudio versículo a versículo del Cantar de los cantares.

Para ayudarte a hacer esta enseñaza personal y aplicarla a tu vida, Nancy ha preparado la sección «Hazlo personal». Esta la puedes encontrar al final de la transcripción de cada programa de esta serie, en AvivaNuestrosCorazones.com. Este recurso te guiará, no solo a escuchar estas enseñanzas, sino a pensar sobre lo que escuchas y cómo se aplica a tu día a día.

Mucho del lenguaje que encontramos en el Cantar de los cantares suena diferente al resto de la Biblia. ¿Cómo debemos entender la conversación íntima entre un esposo y su esposa? Mañana Nancy nos hablará acerca de esto.

Nancy: Solo quiero recordar que no hay nada malo o inapropiado o inmodesto aquí. La forma en que la Escritura trata incluso la belleza física y el amor sexual es totalmente apropiada y santa. Es tierna. Es hermosa. Y está en fuerte contraste con la forma en que el mundo habla y trata la belleza física y la sexualidad. Es por esto que creo que este mundo necesita una buena dosis de la visión de la sexualidad, incluso a un nivel humano, desde la perspectiva de Dios, desde Su punto de vista.

Annamarie: No te pierdas este próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Contemplando la belleza del evangelio juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Los pasajes de Cantar de los cantares corresponden al versión Reina Valera 1960.

Hazlo personal

Día 11- Amor que crece 1: Cristo se regocija en Su novia
(Cantar de los cantares 3:6-11)

Escuchar programa #11:

  1. Hudson Taylor dijo: «El verdadero amor no puede ser estacionario, debe disminuir o aumentar». ¿Está tu relación de amor con Jesús creciendo o en declive?
  2. «Contemplad al rey Salomón con la corona. . . el día de sus bodas, el día de la alegría de su corazón» (3:11).

El novio es el centro de atención en esta boda, todo gira a su alrededor. ¿Cómo puede tu vida señalar a las personas hacia el Rey Jesús, a tu Esposo celestial? ¿Cómo puedes quitar la atención de ti misma y centrarla más en Él?

Medita sobre el hecho de que tu esposo encuentra gran gozo y deleite en ti, y que Su relación contigo trae alegría a Su corazón.

  1. ¿Cómo cambia tu perspectiva de vida el saber que el Esposo te conducirá con seguridad a Su palacio?
  2. ¿Te sientes segura en el amor de Cristo? ¿Cómo puedes recordarte a ti misma que Él te protege?
  3. Lee Apocalipsis 19:7. ¿Qué estás anticipando sobre ese día, cuando veamos a Jesús, y nuestro matrimonio con Él sea plena y finalmente consumado?

*Offers available only during the broadcast of the podcast season.

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