Podcast Aviva Nuestros Corazones

Confía en la fidelidad de Dios hasta llegar a la meta

Carmen Espaillat: ¡La vida no necesariamente se vuelve más fácil en la medida en que envejeces!

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Un largo y fiel caminar con Dios no nos libra de dificultades en la vejez.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Hoy Nancy da inicio a la serie, «La fidelidad de Dios en la etapa final de tu vida». Hoy ella te dirá por qué puedes confiar en Dios todos los días de tu vida.

Nancy: Bueno, tengo que darles una noticia: ¡Cumplí sesenta años! Para las que no saben, en el 2018. Y me pregunto: «¡¿Cómo pasó tan rápido el tiempo?!» Parece que no hace mucho que cumplí mis veinte años, pero tengo muchos indicios que me llevan a pensar que ya no tengo veinte años (risas).

Estoy estrenando lentes nuevos, progresivos. Ni siquiera sabía que existía este tipo de lentes hasta hace muy poco. Me ayudan para ver de lejos; pero todavía estoy tratando de aprender a leer con ellos. Y cuando te me acercas, en realidad no puedo verte muy bien, te veo borrosa.

Ya sé, por qué las mujeres a esta edad no tienen bebés, porque si los tuviéramos, tendríamos que sostenerlos de lejos para poderlos ver bien (risas).

Así que hay muchos cambios sucediendo. Mi meta en la vida, muchas de ustedes me han oído decir esto en el transcurso de los años, siempre ha sido (desde que era una niña pequeña) llegar a la vejez siendo una anciana piadosa.

¿Y ahora? No sé cuándo es que se supone que te sientes «anciana», ¡pero yo ya estoy muy cerca de lo que sea que eso signifique! Siempre he tenido esta gran y maravillosa opinión de lo que significa ser una anciana piadosa. Y luego me di cuenta de que el tiempo pasa muy rápido, día tras día y de repente estás ahí... y no sabes cómo fue que pasó todo tan rápido.

Pero estoy reflexionando en todo este tema y pidiéndole al Señor que me ayude a ajustar la perspectiva y me dé sabiduría. Hay muchas cosas que decir sobre la vejez, hay muchas cosas cómicas que se dicen de la vejez. Leí recientemente algo sobre los privilegios que hay al tener más de sesenta años:

  • En una situación de rehenes lo más probable es que te liberen a ti primero.
  • La gente te llama a las nueve de la noche y te pregunta: «Excúsame, ¿te desperté?»
  • La gente ya no te ve como hipocondríaca
  • Ya no hay nada que aprender por las malas
  • Puedes cenar a las seis de la tarde
  • Haces una fiesta y los vecinos ni se dan cuenta
  • Los límites de velocidad ya no son un reto para ti
  • Tus ojos ya no empeorarán tanto
  • Tu seguro de salud finalmente comienza a valer la pena
  • Tus articulaciones son más precisas que el Servicio Meteorológico Nacional
  • Tus secretos están seguros entre tus amigas porque ellas tampoco los pueden recordar
  • Y...  no puedes recordar quién te envió esta lista.

Así que se usan muchos términos para hablar de la gente de edad. Leí recientemente un blog llamado, «Daily Writing Tips» («Consejos diarios de para escribir»). Era una lista de cuarenta y cinco sinónimos para «viejo» y «anticuado». Les voy a leer algunos de ellos: «envejecido, antiguo, anticuado, arcaico, pasado de moda, decrépito, tembloroso, fosilizado, destrozado, obsoleto, desactualizado, viejo, prehistórico, oxidado, senil, de la Edad de Piedra, de época, clásico y añejo».

Algunas de nosotras preferimos que nos digan «clásicas» y no algunos de esos otros términos. Si te concierne en particular y quieres decir las cosas políticamente correctas, podrías decir algo como, «dotada cronológicamente» (risas).

Así que la opinión general sobre la vejez es algo de lo que todas oímos mucho. Varía desde su negación hasta lo cómico, hasta...

Leí un artículo esta semana sobre (no podía creerlo) cómo es posible vivir para siempre, no morir, donde tú envejeces y envejeces y envejeces. No estoy segura de querer que suceda así aquí en esta vieja tierra. Quiero cielos nuevos y tierra nueva.

Pero leí algunas sugerencias para las organizaciones sin fines de lucro, mencionando algunas cosas que no deberías decir cuando escribes para la gente mayor. Número uno,

No los llames «viejos», «ancianos» o «jubilados». Todo este concepto de quién es viejo se ha convertido en algo muy delicado. Sí, para un niño, casi todos los adultos son viejos; pero para el resto de nosotros, solo las personas que son mucho mayores que nosotras son viejas. Usa la palabra «de edad avanzada», nunca «viejo», como en «personas de edad avanzada».

Luego dice: «anciano» solo se debe usar como un sustantivo modificador, como en «pacientes ancianos» y solo cuando nos referimos a aquellos que son realmente viejos y frágiles. No lo uses como un término general para aquellos que son viejos. Esto es considerado como estigmatizante, puesto que no todas las personas de edad son frágiles. Y luego dice: evita decir «jubilado» en tus comunicados. Para la gente de edad, que los llamen «jubilados» es como un eufemismo de «viejo» y «anciano». «Ciudadanos mayores» todavía es aceptable para muchas personas de edad; pero no lo utilices para describir a alguien que tenga menos de sesenta y cinco...

Un importante periodista dijo que este nombre evoca: «dentaduras postizas y descuentos, deterioro y disfunción». (Y recuerda, estas son algunas de las cosas que no deberías hacer cuando escribes acerca de o para la gente de edad, si perteneces a una organización sin fines de lucro). No te refieras de ellos como viejos, cascarrabias, viejitos, o ninguna versión de los años «dorados». Y luego dice: No actúes sorprendido porque una persona de edad todavía puede caminar y hablar al mismo tiempo (y continúa).

Ahora, nosotras entendemos que la «vejez» es algo relativo, ¿has notado que no es tan fácil lograr que las personas admitan que son mayores?

De hecho, el «Centro de Investigación Pew» hizo un estudio a casi tres mil norteamericanos que tenían de dieciocho años en adelante. Aquellos que respondieron a la encuesta y que tenían menos de treinta años, dijeron que la vejez empieza a los sesenta. (¿Recuerdas cuándo pensaste eso?)

Aquellos que tenían sesenta y cinco o más, dijeron que la vejez empieza a los setenta y cuatro. ¡Y una señora de noventa años dijo que para ella tú no eres anciana sino hasta que tienes noventa y cinco! (risas) ¡Así que creo que todo depende de tu perspectiva!

Y luego, estaba haciendo una pequeña investigación esta semana, y vi un artículo en el New York Times—acababa de salir hacía pocos días—titulado, «Las abuelas glamorosas de Instagram». Este artículo se refiere a un grupo subversivo de mujeres que tienen más de sesenta años y que quieren demostrar que ser «mayores» ya no es como era antes. Este artículo tiene el perfil de algunas de estas abuelas glamorosas.

Por ejemplo, hay una (no voy a decir el nombre aquí). Ella tiene sesenta y cuatro años y es un ídolo de Instagram con medio millón de seguidores. Y dijo: «¡Me siento orgullosa! Ya no tengo veinte años; no quiero tener veinte años; pero soy genial. Eso es lo que pienso cuando subo una foto!». Y según mi opinión (vi algunas de sus fotos en Instagram), ¡ella es una abuela glamorosa cool de Instagram!

Y hay otra señora que tiene setenta y un años, artista y diseñadora de Australia. Ella dijo: «Nosotras no nos vamos a quedar como esas pequeñas viejitas que se sientan en los hogares para ancianos con el pelo teñido de azul. O si tenemos que ir a un hogar para ancianos, estaremos allí con nuestra marihuana, nuestras comidas orgánicas y nuestro gran estilo a la moda». Así que estas son algunas de las abuelas glamorosas de Instagram.

Ahora, si tú tienes sesenta años—como yo—puedes mirar algunas de esas fotos, y pensar: Ah, no sé qué pensar de ese estilo de vida; pero ¿no sería genial sentir como si pudieras ser cool? Y llegas a esta etapa, por lo menos si eres como yo, y piensas: «¡Sabes, no sé si tengo la energía para ser una de esas abuelas glamorosas de Instagram!»

El Dr. Bernard Nash es un trabajador social que es considerado un pionero en el estudio de la vejez. Él señala que existe una paradoja; todos queremos una larga vida... ¡pero ninguno de nosotros quiere envejecer! Y esta es una realidad hoy en día. Vemos tanto énfasis... Para mí fue cuando cumplí los cuarenta y luego cuando cumplí los cincuenta. Empezaron a llegar anuncios en mi correo y en mi buzón de correo electrónico, y por todas partes... todo tipo de anuncios.

Por supuesto, todos estos aparatos «saben» lo que estamos pensando. Así que nos envían anuncios informándonos sobre todo lo que podemos hacer para tener una larga vida, para ser más saludables, para ser más atractivas, para tratar con las arrugas y el dolor y el cansancio y todo esto. ¡Todo el mundo quiere tener una larga vida pero nadie quiere envejecer!

Como ya tengo sesenta años... y soy alguien que realmente cree en celebrar los momentos especiales, las marcas en las que he visto la fidelidad de Dios en mi vida, busco ocasiones para detenerme y reflexionar sobre el pasado y agradecerle a Dios por lo que Él ha hecho y por Su fidelidad; y también miro hacia el futuro.

Por supuesto, no sé lo que me depara el futuro, pero al pensar en eso, levanto mis ojos y le agradezco al Señor por el regalo de la vida. No sabemos si vamos a llegar a los sesenta o a los cincuenta o a los cuarenta, eso depende. Pero lo que quiero hacer en este mundo, que tiene una perspectiva distinta de envejecer, es fijar mis ojos en la Palabra de Dios y en Cristo, para saber cuál es Su perspectiva sobre la vejez.

Así que durante los últimos meses, antes de cumplir mis sesenta años, he estado meditando en un salmo que ha llegado a ser muy especial para mí. Es el Salmo 71. Quiero animarte a que lo busques en tu Biblia o en tu teléfono móvil. Durante los próximos días solo vamos a meditar en este pasaje.

Y quiero decirte que aunque para ti sesenta te parezcan muchos años, de todos modos necesitas esta serie. ¡Tal vez solo tienes dieciocho o veintiocho o cuarenta y ocho o sesenta y ocho u ochenta y ocho años, o los que sean! Este es un pasaje que nos habla (como toda la Palabra de Dios lo hace) a todas nosotras, sin excepción, en nuestras diferentes etapas de la vida.

Pero particularmente aquí hay un significado especial, creo, en todo lo que significa envejecer, en algunas de las cosas con las que tenemos que lidiar, algunos de los desafíos que tenemos que enfrentar, y cómo ver todo esto desde el punto de vista de Dios.

Así que quiero que analicemos algunos de los temas en este pasaje, y espero que nos dé algunas estrategias y una buena dosis de esperanza, para los desafíos que tal vez estás enfrentando en este momento, o los que pudieras enfrentar más adelante, cualquiera que sea la etapa de tu vida.

Ahora, al leer esto, notarás que esta es una oración. Y qué buena manera de enfrentar un cumpleaños, con oración, levantando nuestros ojos, levantando nuestros corazones al Señor, contándole a Él cuáles son nuestras necesidades, nuestros desafíos, y pidiéndole Su gracia y sabiduría para saber cómo enfrentarlos.

No sabemos con seguridad quién escribió este salmo. Tradicionalmente se cree que fue el rey David, y hay muchos comentaristas bíblicos que están de acuerdo con eso. Así que para los propósitos de nuestro estudio, vamos a decir (aunque no sabemos con seguridad), que tal vez fue David el que escribió esta oración. Y ciertamente suena como muchos de los otros salmos que él escribió.

Permíteme leer empezando en el versículo 1. No vamos a leer el capítulo completo hoy. Vamos a analizarlo durante los próximos días. Esta es la Palabra del Señor.

«En ti, oh Señor, me refugio; jamás sea yo avergonzado. Líbrame en tu justicia, y rescátame; inclina a mí tu oído, y sálvame. Sé para mí una roca de refugio, a la cual pueda ir continuamente; tú has dado mandamiento para salvarme, porque tú eres mi roca y mi fortaleza. Dios mío, rescátame de la mano del impío, de la mano del malhechor y del implacable, porque tú eres mi esperanza; oh Señor Dios, tú eres mi confianza desde mi juventud. De ti he recibido apoyo desde mi nacimiento; tú eres el que me sacó del seno de mi madre; para ti es continuamente mi alabanza. He llegado a ser el asombro de muchos, porque tú eres mi refugio fuerte. Llena está mi boca de tu alabanza y de tu gloria todo el día. No me rechaces en el tiempo de la vejez; no me desampares cuando me falten las fuerzas» (vv. 1-9).

A propósito, esta frase se ha convertido en mi oración. No he memorizado todo el salmo, pero esa frase... He tenido algunas cosas que me han agotado estos últimos días, y he tenido que orar: «Señor, no me rechaces (¡sé que Él no lo va a hacer!) en el tiempo de la vejez»; no me desampares cuando me falten las fuerzas al final del día».

A propósito, puedes ser una mamá con hijos pequeños y necesitar esta oración. No tienes que ser una señora mayor para hacer esta oración: «No me desampares cuando me falten las fuerzas».

«Porque mis enemigos han hablado de mí; y los que acechan mi vida han consultado entre sí, diciendo: Dios lo ha desamparado; perseguidlo y apresadlo, pues no hay quien lo libre. Oh Dios, no estés lejos de mí; Dios mío, apresúrate a socorrerme. Sean avergonzados y consumidos los enemigos de mi alma; sean cubiertos de afrenta y de ignominia los que procuran mi mal» (vv. 10-13).

Ahora, vamos a hacer una pausa aquí y continuaremos con el resto del salmo mañana, pero solo quiero hacer unas cuantas observaciones.

Son cosas muy obvias. No hay un nuevo conocimiento o entendimiento necesariamente, pero son cosas que es bueno recordar. No sabemos en qué ocasión se escribió este salmo; pero aquí hay algunas cosas que sabemos, que son obvias en este pasaje.

Primero, el salmista está envejeciendo, tal vez ya es mayor. Él dice en el versículo 9: «No me rechaces en el tiempo de la vejez; no me desampares cuando me falten las fuerzas». Él tal vez ya es viejo o tal vez está envejeciendo. Él ve que se aproxima la vejez. Él sabe que ya está envejeciendo y sabe que tiene todos estos desafíos en su vida y está orando por su vejez.

No leímos el versículo 18, pero en este versículo dice: «Y aún en la vejez y las canas, no me desampares, oh Dios». Así que la vejez ya se aproxima, tal vez en un futuro no muy lejano, tal vez ya se asoma en el horizonte, viene en camino. Escucha, si tienes dieciocho años, ya puedes empezar a pensar en la vejez. De hecho, es el mejor momento para empezar a pensar en la vejez, ¡y no cuando tengas sesenta!

Es algo en lo que he estado pensando por muchos años, porque sabía que no me iba a despertar un día con sesenta—o setenta u ochenta años —ya siendo una mujer mayor y piadosa. ¡Esto no sucede así de repente! Hay que proponérselo desde que somos jóvenes.

Vemos aquí a un hombre que desde su juventud descansa en el Señor, confía en Él. Veremos la ventaja que esto fue para su vida cuando entró a una edad avanzada. ¡Así que caminar con Dios es un viaje que comienza en la juventud y sigue hasta la vejez!

Ahora, nada de esto es hoy como se suponía que era antes de la caída del hombre. Hay efectos debilitantes en las vidas de muchas personas; la salud y la fuerza que declinan, la vejez, problemas aquí, problemas allá, sufrimiento (una cantidad de desafíos de los que vamos a hablar en esta serie)... Dios no planeó todas estas cosas en el jardín del Edén.

Pero debido al pecado del hombre y de la mujer, de Adán y Eva, y pasándolo de hijos a hijos, hay cosas en este mundo que son el resultado, son la consecuencia de una creación caída y pecaminosa que Dios está redimiendo y renovando. Pero aún experimentamos algunas de las consecuencias del pecado original y una de estas es ciertamente la vejez.

Entonces vemos que el salmista está envejeciendo y luego vemos que el salmista está sufriendo. Él está sufriendo. Él está pasando por unas pruebas realmente difíciles. Y estas no han disminuido ahora que él está envejeciendo. ¡De hecho, me parece que tal vez están empeorando!

Por supuesto, algunas cosas son más fáciles; otras son más difíciles. Hay muchos desafíos que son normales cuando envejecemos. Y vamos a escuchar personas de distintas edades... No sé quién es la mujer más joven que nos escucha hoy, quizás tendrá unos diecisiete años...y me encanta tener adolescentes escuchando nuestros programas, porque estas son cosas que van a necesitar, ¡no solo hoy sino el resto de sus vidas!

Sé de una mujer que acaba de cumplir ochenta años. En nuestra audiencia hay personas de todas las edades, pero la mayoría de nosotras estamos en una edad media. Así que todo lo que diga como una generalización aquí no necesariamente será lo normal para todas, y hay desafíos normales al envejecer.

Por supuesto, tenemos problemas de salud, debilidad física, nos fallan las fuerzas. El Salmo 71 en el versículo 9 dice: «Cuando me falten las fuerzas». Me doy cuenta de que incluso ahora a los sesenta, ya no tengo las fuerzas que tenía a los cincuenta. Y cuando tenía cincuenta no tenía las fuerzas que tenia a los cuarenta.

Eso no quiere decir que a los sesenta ya somos ancianas. No sé a lo que tú llamas «anciana», ¡pero definitivamente es alguien mayor! Puedo ver que para algunas cosas, me faltan las fuerzas. Puedo hacer ciertas cosas, puedo hacer ciertos ejercicios, y hay maneras para mantenerse fuerte, pero definitivamente las fuerzas van a declinar.

Hay problemas de salud. Pienso en Corrie ten Boom quien llegó a una edad avanzada. Ella estuvo encarcelada durante la Segunda Guerra Mundial y luego pasó muchos años de su vida viajando alrededor del mundo, hablando del amor de Jesús.

Pero de los últimos cinco años de su vida, no se sabe mucho. ¿Sabes por qué? Porque sufrió un derrame cerebral y perdió el habla por completo durante los últimos cinco años de su vida. Hay un libro que fue escrito por una de sus asistentes, la persona que la cuidaba en ese momento. Se titula «Cinco años de silencio».

Es un libro muy bello, a propósito. No sé si todavía está disponible. Pero aquí tenemos una mujer que no podía hablar en absoluto, pero cuando la gente entraba a su cuarto, ellos sentían la presencia de Cristo y eran ministrados y bendecidos.

Leí esto hace unos años y recuerdo que pensé: «Oh Dios, no sé cómo va a ser mi vejez, pero sé que habrá dificultades. Tal vez tenga problemas físicos. Pero, ¿podrías Tú de alguna manera glorificarte a través de mi vida, cualquiera que sea la situación?»

No es solo en el área física; puede haber tentaciones. Tú piensas que solo las personas jóvenes experimentan tentaciones, pero conozco personas de edad que ya tarde en la vida se han «descarriado». Han cedido a la tentación, en la que nunca hubieran caído cuando eran jóvenes.

Estaba hablando hoy con una señora, cuyo esposo era pastor, y después de décadas de matrimonio decidió: «¡No quiero seguir más con este matrimonio!» Él se fue. Y ella me dijo: «Estoy empezando una nueva vida ahora».

A veces hay tentaciones que pueden ser más fuertes cuando estamos envejeciendo. Hay diferentes tipos de ataques. Estuve hablando con una señora que en ese momento tenía probablemente setenta y cinco años, y ella había caminado con el Señor. Si digo su nombre, todas sabrían quién es. Dios realmente ha usado a esta hermana de una manera especial sirviendo al cuerpo de Cristo.

Pero ella me dijo: «Si supieran los desafíos que estoy enfrentando...» Estos no se conocen públicamente. Suceden detrás del escenario. Son asuntos familiares. Ella me dijo: «¡Nunca fue tan difícil como lo es ahora!» Y ella pensó, como muchas de nosotras, que cuando fuera mayor podría relajarse, podría descansar. Pero ella dijo: «¡Esta es la etapa más difícil de mi vida!»

He leído de algunos—no todos—pero algunos que ya están mayores. Uno de los desafíos que muchas de las personas de edad experimentan es que se sienten devaluados, innecesarios o irrespetados cuando le rendimos homenaje a la juventud y a la belleza fresca, y no a la belleza madura.

Ellos ya no pueden mantener el ritmo de la gente más joven. No quiero comenzar a sonar como una anciana, solo porque cumplí sesenta años, pero puedo ver esto ahora. Hay personas en nuestro equipo y personas con las que sirvo, que pueden hacer las cosas de la manera que yo las hacía cuando tenía treinta años. Pero ahora es diferente. ¡Eso es todo un desafío!

Muchas personas de edad se sienten solas, se sienten abandonadas. Muchas tienen temores, inseguridades, temores financieros, se preocupan: «¿Cómo voy a suplir mis necesidades? ¿Cómo voy a ser sustentada?»

Pienso que para muchas de nosotras que estamos envejeciendo, ¡podríamos sentirnos abrumadas por el cambio! ¡La tecnología es un área muy grande! A veces quisiera decirles a estos jóvenes que trabajan en los departamentos de informática: «Espera a que venga un cambio tecnológico mayor y tengas sesenta años o cincuenta, y ya quisiera ver cómo es que vas a lidiar con eso!» (Risas)

Bueno, ¡tal vez les vaya muy bien! Gracias a Dios, tengo algunos jóvenes que me ayudan con eso. Pero a veces, ¡estos cambios son muy rápidos hoy en día! ¿Estoy sonando como una anciana? ¡Me siento como una! (risas)

Aquí hay otro desafío: cuando enfrentamos una pérdida. Ahora, puedes experimentar una pérdida a cualquier edad. Perdí a mi padre el fin de semana cuando cumplí veintiún años, así que las pérdidas no solo suceden cuando somos ancianos; pero a medida que envejeces, hay más pérdidas, los padres, tu esposo tal vez, amigos, aún tus hijos. Hay personas que van a vivir más que sus hijos.

Había un hombre en nuestra iglesia que murió creo que a los 106 o 107 años y tuvo dos o tres hijos que murieron primero que él. ¡Una enorme pérdida!

Y entonces aquí en este salmo, David está experimentando más adversidades. Él dice en el versículo 4: «Dios mío, rescátame de la mano del impío, de la mano del malhechor y del implacable». Versículo 10: «Porque mis enemigos han hablado de mí; y los que acechan mi vida han consultado entre sí». El versículo 13 habla de sus acusadores que buscan hacerle daño.

¿De dónde venían todas estas personas? No sé, pero David (o el salmista, o quien haya escrito este salmo) estaba experimentando ahora que estaba envejeciendo, sabotaje en su vida, querían asesinarlo. Y eso no desaparece a medida que envejecemos.

Ahora, hay otra observación sobre este salmo: El salmista ha conocido y ha caminado con Dios durante toda su vida. Ahora, no todas las que nos escuchan pueden testificar lo mismo. Si no lo puedes hacer, está bien. Pero es un gozo muy grande haber conocido y haber caminado con Dios durante toda la vida. Esto es lo que el salmista dice:

Versículo 5: «Oh Señor Dios, tú eres mi confianza desde mi juventud». Él está diciendo: «¡Confié en Ti cuando estaba en el grupo de jóvenes!» Versículo 6: |De Ti he recibido apoyo (no solo en el grupo de jóvenes) sino desde mi nacimiento. ¡Tú eres el que me sacó del seno de mi madre!»

Versículo 17: «Oh Dios, Tú me has enseñado desde mi juventud». Vemos aquí que el salmista está reconociendo que él siempre ha dependido del Señor. Él ha dependido de Dios desde que era joven, y ahora en su vejez no es menos dependiente de ese mismo Dios que le ha demostrado que Él es digno de confianza y le ha sido fiel durante toda su vida.

Así que para terminar hoy, permíteme señalar lo siguiente: Seguir fielmente a Dios a lo largo de los años no nos libra de las dificultades en la vejez. Ahora, tal vez estás pensando: «¡Sintonicé hoy este programa para oír buenas noticias! o ¡estoy escuchando este programa para oír buenas noticias!» Bueno, hay muchas buenas noticias en este salmo, pero primero tenemos que reconocer que aunque hayas caminado con Dios por décadas; eso no significa que durante la vejez, no vamos a tener problemas y dificultades. De hecho, algunos de estos problemas, desilusiones y dificultades se pueden acelerar, pues el Señor nos está formando y preparando para la eternidad.

Aún vamos a tener problemas, desafíos, enemigos, tal vez enemigos de Dios, durante nuestra vejez. Así que no importa qué tanto tiempo hayas conocido y caminado con Dios, ¡nunca tendrás un tiempo en el que no lo necesites! ¡Nunca!

Nunca tendrás un tiempo en el que no seas vulnerable al ataque. Jesús le dijo a Pedro: «Satanás os ha reclamado para zarandearos como a trigo» (Lucas 22:31). Él quiere tenerte. Si él no puede oprimirte cuando eres joven, lo va a hacer al final de tu vida, para que no termines bien, para que no glorifiques al Señor.

En cada momento y etapa de nuestras vidas, Él será fiel si continuamos confiando en Él! Mañana en Aviva Nuestros Corazones, continuaremos con el Salmo 71 y con estas meditaciones sobre la vejez.

Carmen: Has estado escuchando de Nancy DeMoss de Wolgemuth. Ella te ha recordado que debes confiar en Jesucristo en cada etapa de tu vida. Dios desea ver mujeres viviendo vidas plenas desde su juventud hasta el final de sus días. Seas una mujer mayor o una mujer joven, eres parte del plan de Dios para amar y edificar a otras mujeres en tu esfera de influencia.

Nancy profundiza en este concepto de mujeres discipulando a otras mujeres en su libro, «Adornadas: Viviendo juntas la belleza del evangelio». Este libro está basado en las instrucciones que el apóstol Pablo les da a las mujeres en la carta a Tito, capítulo 2. Este te inspirará a marcar una diferencia en la próxima generación. Para más información de este recurso visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com.

En nuestro próximo programa, Nancy compartirá contigo algunos consejos para envejecer bien, así que te esperamos aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Apoyándonos en Jesús en cada etapa de la vida, juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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