Podcast Aviva Nuestros Corazones

La verdad acerca de la sexualidad

Annamarie Sauter: Jackie Hill Perry dice que si Dios pudo salvarte a ti, seguramente puede salvar a aquellos que crees que están fuera del alcance de Su gracia.

Jackie: Creo que debemos comenzar a ver que la conversión es un milagro, sin importar de quién se trate. Es un milagro. Debemos orar con fe, creyendo que Dios puede cambiar las almas. Eso es lo que Él dijo que haría. Él va a salvar a las personas porque Dios salva a pecadores.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: ¡Amén!

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Si tienes ahí contigo niños pequeños, es importante que sepas que el programa de hoy trata algunos temas para adultos.

Toda esta semana hemos estado escuchando de Jackie Hill Perry. Ella ha estado conversando con Nancy DeMoss de Wolgemuth acerca del poder transformador del evangelio en su vida. Si no has escuchado los programas anteriores en esta serie, ¡debes hacerlo! Encuentra el audio y la transcripción en AvivaNuestrosCorazones.com

Hoy Jackie y Nancy, inician hablando sobre algunos temas que hemos estado encontrando en las noticias en estos años.

Nancy: Estamos escuchando mucho en esta época acerca de niños transgénero identificándose a sí mismos como algo más que no es su sexo biológico. Cuando eras una niña pequeña (y sé que hubo factores que tuvieron que ver con esto), te encontraste a ti misma realmente queriendo ser un niño, tal vez pensando que deberías haber sido un niño, actuando como uno en algunas formas.

Ahora eres madre, tienes una niña pequeña, y si Dios quiere, ella crecerá en un ambiente muy diferente al tuyo. Pero estos padres que están escuchando a sus hijos decir, «yo no siento como que esto es lo que realmente soy…» Vivimos en un tiempo en el que la cultura y el clima es tan así, que está apoyando a los niños a ser ellos los que tomen estas decisiones.

Sé que es muy complicado. ¿Qué has pensado acerca de esto y cómo hablarías en esa área?

Jackie: Pienso, básicamente, que los niños y la sociedad tienen que aprender que sus sentimientos no dictan su realidad. Porque te sientes XYZ, eso no necesariamente significa que tú eres XYZ. Pienso que tenemos que ver que Dios nos hace hombre o mujer, incluso nuestros cuerpos testifican está verdad.

Esto no es realmente condescendiente, pero si tu hijo piensa que él es una jirafa, tú lo aconsejarías y le dirías, «cariño, tú no eres una jirafa, por esto, por esto, y por aquello…» Pero ahora, cuando nuestros hijos nos dicen que sus cuerpos son de un sexo diferente, no los aconsejamos, solo les seguimos la corriente.

Pienso que debemos volver a lo básico, que Dios nos creó varón y hembra, ¡y que esto es bueno! Él es sabio en cómo nos creó. Si creemos que deberíamos ser algo más, lo que realmente estamos diciendo es que Dios no sabe lo que está haciendo.

Dios sabe lo que está haciendo. Estos cuerpos nos apuntan a Su bondad, a Su gloria, a Su sabiduría, a Su evangelio. Pienso que como padres debemos enseñar a nuestros hijos que «deben confiar en la Palabra de Dios y deben permitir que la realidad dicte la realidad, y no que sus sentimientos o sus mentes lo hagan». Porque nuestras mentes están separadas del evangelio, apartadas de la verdad. A menudo realmente creemos cosas que inherentemente no son verdad, y necesitamos a Dios para que nos ayude a alinear nuestros pensamientos a Su verdad.

Nancy: Así es realmente cómo has respondido cuando se te preguntó acerca de tu propio caminar. Dijiste que hubo un tiempo en tu caminar con Cristo cuando experimentaste mucha tentación acerca de volver a caer otra vez en el lesbianismo.

Jackie: Sí.

Nancy: Pero tuviste que aprender a aconsejar tu corazón, que lo que sientes no es tan verdadero como lo que la Palabra de Dios dice.

Jackie: Si. Sentí a Dios hablando a mi corazón, porque realmente estaba pasando un mal momento. Me estaba cuestionando a mí misma preguntándome, «¿seré homosexual? ¿Debería volver con las mujeres? Bla bla bla…» Sentí a Dios diciendo «Jackie tienes que creer que mi Palabra es verdad incluso cuando contradice cómo te sientes».

Hay muchas Escrituras a las que no tenemos ganas de someternos. Creo que si escuchamos nuestros sentimientos, iríamos directamente al infierno, porque nuestros sentimientos no son la Palabra de Dios. La Palabra de Dios es la Palabra de Dios, y nuestros sentimientos necesitan someterse a ella.

Creo que se necesita fe para creer eso, porque creo que la fe se comunica en el hecho de que Dios es bueno; Sus mandamientos son buenos; Él es sabio. Entonces mi sumisión —aunque no me sienta bien— es buena para mí.

Creo que eso es contra lo que esta cultura continuará peleando, haciendo que las personas sean esclavizadas a sus pensamientos.

Nancy: Si Eva hubiera entendido lo que tú acabas de decir, ¡toda esta historia habría sido diferente!

Jackie: Oh, absolutamente. Si ella hubiera confiado en la Palabra de Dios: «¡No lo comas! El día que comas seguramente morirás». Y Eva dijo: «Bueno, se ve bien como comida, parece deseable para hacerme sabia». ¡No importa! Lo que Dios dijo es lo que Dios dijo. Así que... sí.

Nancy: Has luchado con toda el área de la liberación del pecado. Creo que hay quienes sugieren que si has sido liberada del pecado, ya no experimentarás la tentación nunca más. ¿Cómo ves esa área de liberación del pecado? ¿Qué significa eso? ¿Cómo es?

Jackie: Algunas iglesias lo han comunicado de esa manera, y ha hecho que los creyentes estén tan desalentados. Cuando sus tentaciones o su carne se encienden, entonces dicen: «Oh, Dios realmente no me salvó».

Pero creo que es una enseñanza tan falsa, porque si las tentaciones definieran nuestro camino con Dios o nuestras identidades... Si miras a Jesús, eso significaría que Jesús no era perfecto y sin pecado, porque la Escritura dice que incluso él fue tentado, tal como nosotros, pero sin pecado.

La tentación, entonces, no puede ser lo que me identifica como un creyente o un no creyente, sino más bien, cómo respondo a la tentación. Creo que la liberación en las Escrituras es la separación de un lugar a otro.

Creo que la liberación es: «He sido apartado del dominio del pecado al dominio de la justicia, así que tengo libertad de la penalidad y del poder del pecado». La penalidad es el juicio y la ira, la justicia de Dios sobre mí.

Pero la libertad es que Dios me ha movido a un lugar ahora donde tengo el poder por Su Espíritu para huir de la tentación. No tenía ese poder antes de Cristo, porque lo intenté. Intenté muy duro, y no funcionó, porque era pecadora. Necesitaba el Espíritu Santo de Dios dentro de mí para hacer lo que Él me llamó a hacer, lo que no puedo hacer aparte de Su poder.

Creo que si comenzamos a enseñar la liberación de esa manera... Tenemos que enseñar el cristianismo como lo que es, que es una tarea muy difícil, pero una tarea que está empoderada por el Espíritu Santo. Si creamos un cristianismo que dice: «Si te alejas del pecado y te arrepientes y Dios te libera, ya no serás tentado», dejas a las personas desanimadas.

O, si le dices a la gente que todo va a ser bueno y que todo va a ser dulce, y va a ser el cielo en la tierra, tampoco es real. La verdad es que va a ser difícil, pero va a ser difícil con gozo, porque tenemos a Jesús. Creo que eso es como lo deberíamos presentar, porque creo que eso es lo que dice la Biblia.

Nancy: Acabas de enseñar cristianismo 101... en un párrafo. Eso es poderoso; eso es grandioso, Jackie. La promesa no es que no habrá tentación, sino que Él proporcionará un medio de escape.

Jackie: Sí. Porque tenemos un gran Sumo Sacerdote que entiende. Él entiende nuestras debilidades. Él lo entiende, Él realmente lo entiende, pero Él es nuestro Cordero y nuestro Sacerdote y el Justificador. Él tiene gracia y es misericordioso y nos ayudará si le creemos.

¡Solo créele, solo confía en Él, solo soporta! Sabes, a veces tienes que soportar la tentación. A veces, Dios no va simplemente a removerla. A veces, Él quiere que lo veas obrar.

Nancy: Entonces, Jackie, desde que supe de ti, he sabido de ti como poeta. ¿Siempre hiciste eso? ¿Cuándo comenzaste a hacer poesía? ¿Cuándo comenzaste a darte cuenta de que era algo en lo que eras buena y que disfrutabas haciéndolo?

Jackie: Solía pensar que la poesía era para los bichos raros... como personas con tambores y sombreros de bongó y esas cosas. No comencé a escribir poesía hasta que me hice creyente. Estaba en un colegio comunitario, y estaba realmente aburrida. Era una escuela realmente terrible, porque no nos enseñaban nada.

Durante las clases, yo estaba como, «¡quiero escribir un poema y ver qué pasa!» Lo escribí, y lo puse en Facebook—esto fue en 2008—y la gente simplemente me estaba afirmando. Así que seguí escribiendo, y luego escribí el poema «My life as a stud» (Mi vida como un macho), que se convirtió en mini viral... no viral, como millones de personas, pero mucha gente. La gente comenzó a invitarme a sus iglesias. ¡Pero lo que sí pasó es que estaba recibiendo mensajes de personas en mi bandeja de entrada, que estaban dando sus vidas al Señor después de escuchar el poema!

Era como, «wow, estos poemas están llegando a personas que no van a la iglesia, que luego van a la iglesia y se unen a la comunidad y viven sus vidas para la gloria de Dios». Así que sentí que tenía que hacer esto como ministerio.

Escribir poesía ni siquiera es algo que disfruto. Creo que es algo que Dios me regaló para Su gloria: escribir, comunicarse, cosas así. Así es como comenzó.

Nancy: ¿Disfrutas más escribirlos o decirlos?

Jackie: ¡Decirlos! No me gusta escribir, es que requiere mucho esfuerzo.

Nancy: Te vi hacer esto. De hecho, me senté durante toda una noche de esta poesía hablada en una conferencia en Chicago, y tú estuviste allí. Estaba tan asombrada. He sido una oradora pública durante años y años. He memorizado muchas cosas. Pero estoy ahí pensando... antes que nada, poder escribir este tipo de cosas es increíble para mí, ¡y luego poder recordarlo y recitarlo! Parece que todo es muy rápido, también. Es una habilidad increíble.

Jackie: Es una buena forma de arte. Cuando miras el libro de los salmos, Dios usa la creatividad para Su gloria. Él es un Dios creativo. Si miras a los animales en el océano, verías eso... las estrellas, el cielo.

Creo que la poesía realmente ha sido utilizada por Dios para hacer mucho. Conozco a tantas personas que han entregado su vida al Señor, no solo por mi poema, sino por la poesía en general. Las mentes han sido formadas de tal manera, que al escuchar un poema, van a las Escrituras que inspiraron el poema. Luego pueden volver a las Escrituras y dejar que esa sea la autoridad final sobre cómo ven la vida.

Nancy: Uno de tus poemas conocidos se llama, «Peligrosamente enamorada». ¿Qué inspiró eso?

Jackie: Sí, tenía amigas, un amiga en particular, que estaba entablando relaciones con muchachos que no creí que fueran buenos para ella. Eran muchachos de la iglesia, pero era como, «no sé si él pueda guiarte. No sé si él sea el hombre que Dios llamó a los esposos a ser».

Eso no quiere decir que todos tengan que ser esa persona perfecta, pero sé que muchas solteras están con un hombre solo por el hecho de estar con alguien, en lugar de amar a Jesús y estar satisfechas en Él. Fuera de eso, tener la sabiduría de estar en relaciones que fueran buenas para ellas. Entonces escribí este poema.

Estoy rodeada de mujeres, a menudo, que están tan consumidas por el deseo de estar casadas, tan consumidas por estar en una relación, tan consumidas por tener bebés, cosas así, y es como, «¡whoa chica! Enamórate de Jesús y Él resolverá todo lo demás».

El matrimonio ni siquiera existe en el cielo, pero Dios está allí. Así que vivamos así. Vivamos como, «Dios realmente es todo lo que Él dice que es». Si Él elige traer un esposo, entonces podrás amarlo correctamente, y no como un ídolo que has estado esperando.

Nancy: Robert y yo nos sentimos tan honrados de que tú y Preston nos acompañaran nuestra boda, y de que estuvieran con nosotros en la cena de ensayo de la noche anterior, fue una cena para doscientos cincuenta de nuestros amigos más cercanos.

Ustedes dos nos acompañaron esa noche, y presentaron el poema llamado «La Caída», que ambos hacen juntos. ¡Es tan poderoso! ¿Qué provocó que ustedes escribieran eso juntos?

Jackie: Tuve la idea de ese poema cuando éramos amigos. Pensé en la idea de ese poema en el año 2010, y simplemente éramos amigos. Inicialmente, cuando comenzamos a escribirlo, se sintió raro porque son amigos que intentan actuar como una pareja.

Nancy: Porque es la historia de Adán y Eva, relatada de una manera diferente.

Jackie: Sí, y yo estaba como, «¿qué tal si tú haces de Adán yo de Eva y hablamos de la caída? Inicialmente, lo intentamos, y nos detuvimos. No lo volvimos a hacer hasta que nos casamos, o sea, no continuamos escribiéndolo hasta que nos casamos.

En primer lugar, creo que estar casados nos permitió una intimidad con las palabras y la sensación del poema que no creo que hubiera sido sabio hacer como amigos. Además, realmente entendimos lo que estábamos diciendo.

Había experimentado mi deseo de ser para mi 8esposo de una manera de querer controlarlo y dominarlo, y él experimentó el deseo de dominarme en lugar de servirme con un liderazgo de servicio. Creo que vimos el fruto de cómo su relación causó estragos a causa de su pecado, la pasividad de él, la agresividad de ella.

Lo vimos y pudimos comunicarlo por la experiencia vivida.

Nancy: ¿Se volvió algo autobiográfico?

Jackie: Oh, Sí. Comprendo a Eva, ¡la entiendo!

Nancy: Has hablado sobre los recuerdos que tienes, de niña, sobre cuál era tu percepción de cómo los cristianos veían a los homosexuales: cómo veía Dios a los homosexuales. ¿Cómo ha cambiado tu comprensión acerca de esto?

Jackie: Creo que cuando escuché acerca de cómo los cristianos o Dios veían a las personas homosexuales, realmente sentí que ese era el único problema que tenía una persona. Como: «Simplemente tienes que dejar de ser homosexual y Dios estará bien contigo».

Tampoco podía ver que Dios realmente solo estaba llamando las personas a sí mismo. No entendí que eso era a lo que el cristianismo se refería. ¡Ahora veo que la atracción hacia el mismo sexo es realmente una hoja en un árbol lleno de pecados!

¡Tienes lujuria, orgullo, ira, amargura y todo tipo de cosas! Dios no quiere solucionar este problema y luego dejar a la otra mitad sin él. Creo que Dios quiere arreglar el corazón, y luego al cambiar el corazón, esas hojas dan fruto, esas hojas parecen llenas de frutos, autocontrol, gentileza, paciencia y amabilidad. Por lo tanto, creo que preferiría que solo pudiera presentarse de tal forma que no lo consideremos un problema aislado del corazón. ¡Este es un problema del corazón! Los corazones de las personas necesitan estar tan enamorados de Jesús, que si tienen afectos desordenados, entonces lo amen a Él más que cómo se sienten.

Nancy: A veces, cuando un padre, un miembro de la iglesia o un amigo, o lo que sea, descubre que su... lo que sea, es homosexual, eso parece ser el centro de atención de lo que se debe tratar y solucionar.

Jackie: Sí. Tuve a alguien cercano a mí que dijo que tenían a alguien cercano a ellos (creo que en su familia) que resultó ser lesbiana. Él estaba como, «no sé cómo hablar con ella».

Entonces le pregunté, «¿alguna vez ella ha sido santa?»

Y él dijo, «no».

Y le dije, «¿entonces por qué estás hablando con ella ahora? ¿Por qué es esta la primera conversación que tienes sobre su necesidad de Jesús?»

Y respondió, «esa es una buena pregunta».

Nancy: Sí, porque, ¿qué distingue este pecado de cualquier otro pecado?

Jackie: Sí, es como que ella tuvo un estilo de vida constante de rebelión contra Dios, y ahora que ha salido del closet como lesbiana, tienes la urgencia de predicar el evangelio. Y eso no quiere decir: «¡Sí, predica el evangelio! ¡Genial!» Eso no es para condenarte, pero es para decir que claramente no tuviste un espíritu afligido cuando la viste mintiendo o no asistiendo a la iglesia o no amando y sometiéndose a una comunidad de personas, amando a Jesús y buscándolo y deseándolo más que a nada.

Creo que la iglesia de alguna manera ha mirado eso como, «¡Dios mío, ahora están en camino al infierno!». En vez de decir: «¡No! Cuando no estaban haciendo esas cosas sexuales perversas, todavía estaban sin Jesús y todavía estaban camino al infierno». ¿Sabes lo que quiero decir?

Nancy: Así es. Y esto también fue importante en tu propio discipulado, porque las personas que te estaban discipulando no solo aislaron el pecado de la homosexualidad.

Jackie: Seguro que no lo hicieron.

Nancy: Ellos hablaron contigo de una manera integral acerca de toda una gama de pecados, una variedad, comenzando con problemas del corazón que no necesariamente eran acciones que debían abordarse.

Jackie: Y la forma en que te hace humilde. Creo que cuando piensas que solo un aspecto de ti necesita cambiar, sigues siendo un poco fariseo, porque es como, «solo una parte de mí está en mal estado».

Nancy: «Y yo puedo arreglar eso».

Jackie: Sí. Pero cuando ves, «¡no, la totalidad de mi ser necesita a Jesús!» Eso te hace humilde cuando dices: «¡Necesito a Dios de verdad para que me restaure!». Creo que cuando comunicamos el evangelio de una manera en la que solo una parte de una persona necesita a Jesús, y no toda la persona, no creo que se pueda magnificar el evangelio tanto como debería ser magnificado.

Nancy: Y has hablado sobre la locura de nuestra cultura, cosas que estamos viendo y experimentando, que hemos oído hoy, que incluso hace diez o quince años estaban fuera de lugar. Algunas de estas cosas serán realmente difíciles de abordar en cuanto a cómo el evangelio las impacta.

Así que tenemos, por ejemplo, personas que se someten a cambios quirúrgicos para convertirse supuestamente en un género diferente. Creemos que el evangelio está disponible para ellos, que la gracia de Dios está disponible. Pero a medida que llegan al arrepentimiento y a la fe en Cristo, va a ser una lata de gusanos realmente desafiante: «¿Qué haces con esto? ¿Vuelves?»

No vamos a tratar de responder a todas esas preguntas en el lapso de unos pocos minutos aquí, sino que solo abordaremos una reflexión que tengas sobre el poder del evangelio para que sea suficiente para tratar con estas preguntas a medida que llegan.

Jackie: Vienen a mi mente historias de las Escrituras donde la gente tenía problemas físicos o de salud, como el hombre con lepra en Mateo 8. Él va a ver a Jesús y se arrodilla y dice: «Si quieres, puedes limpiarme».

Es solo esta idea: «Dios puede restaurar a las personas, incluso si físicamente algo ha cambiado». Así que creo que para aquellos que están en una posición en la que hicieron la transición a transgénero, el evangelio no está fuera de su alcance. Realmente no lo está. En todo caso, está aún más disponible, porque Dios es bueno. Dios es misericordioso. Él los creó para Sí mismo, para Su gloria.

Creo que como creyentes, tenemos que estar dispuestos a revelar eso y mostrarlo a la gente, y no tratarlos como leprosos, no tratarlos como algo extraño, no tratarlos como a «otro», sino tratarlos como personas con Su imagen, con un nombre.

Incluso publiqué una vez una frase en los medios sociales que decía: «No estás tratando de ministrar a los homosexuales. Estás tratando de ministrar a una persona. Estas son personas».

Creo que es difícil. Alguien que sale de ese mundo, va a tener que lidiar con muchas cosas. Habrá muchas consecuencias, especialmente si se hicieron cambios físicos.

Nancy: O tal vez han aprovechado la ley ahora y se han convertido en una pareja casada homosexual. Esto va a crear complicaciones en las implicaciones para las familias. Pero creo que lo que queremos no es desesperarnos o decir que hay toda esta clase de personas seculares, perdidas y paganas que están más allá del alcance del evangelio o que están más allá del alcance de la redención. El Señor tiene formas de hacer que todas las cosas sean nuevas, y eso no significa que podamos descubrir fácilmente qué es todo eso. ¡Ciertamente vamos a necesitar más que nuestra propia sabiduría!

Jackie: Por supuesto. Aunque yo no haya sido transgénero, o aunque alguien que es ama de casa y creció en un hogar cristiano no haya entrado en todo tipo de lo que podríamos llamar «pecados locos», ¡la verdad es que nuestros corazones están endurecidos sin Jesús! Todos somos «Lázaros». Todos hemos sido resucitados de entre los muertos por el poder de Jesucristo.

Nancy: ¡Somos una nueva persona, una nueva creación!

Jackie: Si Dios pudo salvarte a ti que estabas ciego a Su verdad, seguramente Él podrá salvar a quienes ves como demasiado lejos de Su gracia. Creo que debemos comenzar a ver que la conversión es un milagro, sin importar quién sea. ¡Es un milagro! Entonces necesitamos tener fe con estas personas. Debemos orar con una fe loca y creer que Dios puede cambiar las almas. Eso es lo que dijo que haría. Él salvaría a las personas, Él salvaría pecadores.

Nancy: Entonces tenemos que ministrar de la esperanza, de la fe y de la confianza en Dios. No es nuestro poder lo que cambia a las personas de todos modos: nosotros o cualquier otra persona. Me encanta eso, Jackie.

Y estamos escuchando tantas cosas ahora en la cultura, problemas que están trayendo complejidades del pecado a nuestro espacio y a nuestro mundo. No podemos simplemente esconder nuestras cabezas en la arena y dejar que el mundo entero se encargue de sus problemas. Ahora vamos a tener que lidiar con estas cosas.

Ahora, por ejemplo, estamos tratando con todo este caso de los baños públicos y los vestuarios y la confusión de género. Es fácil simplemente pararse e hiperventilar, maldecir la oscuridad, las tinieblas y solo querer deshacerse de un montón de pecadores. ¿Qué hay en tu corazón acerca de cómo tenemos que estar pensando y respondiendo en «un momento como este»?

Jackie: Una cosa que ayuda es recordar la oración de Jesús al Padre. Él oró: «Te pido que no los saques del mundo sino que los guardes, guárdalos por Tu Palabra». Estamos aquí por una razón. Dios pudo habernos salvado y simplemente hacernos ir directamente al cielo con Él y hubiéramos estado bien.

Pero necesitamos estar en la oscuridad para que podamos ser luz. Me siento alentada por el hecho de que Dios me ha mantenido aquí, y está manteniendo a los creyentes aquí en el mundo, para Su gloria y para que las personas lo vean y lleguen a conocerlo.

No podemos correr desde donde somos llamados. No podemos huir de eso. Creo que requiere discernimiento. Creo que se necesita una sabiduría poco común. Creo que como creyentes el corazón debe ser, «¡Dios me tiene aquí por una razón! ¿Cómo puedo exaltar Su nombre y Su gloria?»

Además, honestamente, no quiero que demasiados cristianos —especialmente profesores/as— huyan de los lugares donde trabajan, porque creo que el enemigo nos tiene a veces unos contra otros y si puede eliminar a los cristianos que tienen el poder de Su Espíritu y la Palabra de Dios fuera de estos lugares oscuros, él cumple con su objetivo.

Si no estamos allí, ¿quién va a cambiar los sistemas? Nosotros somos los que cambiamos los sistemas. Cambiamos los problemas sistémicos y demoníacos que están sucediendo.

Nancy: Cuando escucho una historia como la tuya, Jackie, o nuestra amiga común Rosaria Butterfield (que estuvo en este estudio hace algún tiempo), veo y pienso en mi propia vida. Fui salva como una niña, por lo que es un testimonio muy diferente, ¡pero veo el poder transformador y la gracia de Dios!, y digo, «¡no hay nada demasiado difícil para Dios!» Eras esta niña pequeña, huérfana de padre, con una madre soltera, confundida acerca de si eras un niño o una niña, teniendo comportamientos pecaminosos (de corazón y de acción). Sin embargo, Dios se acerca, te hace entrar en razón, te muestra Su gracia, te muestra tu pecado, te muestra Su santidad y abre tu corazón para que le digas, «sí» al evangelio. Terminas casada con un hombre que ama a Dios. Ustedes se aman. Están criando una hija para temer, amar y honrar al Señor. ¿Quién podría haber escrito este guión?

Jackie: (Risas) ¡Dios!

Nancy: ¡Solo Dios, y Dios todavía está haciendo eso! No perdamos la esperanza en Su poder para hacer lo imposible y ser glorificado. Dios fue glorificado por medio de Faraón, cuando Faraón se resistió a los caminos de Dios y resistió al pueblo de Dios. Pero al final, incluso esa historia muestra que Dios es grande y que Dios es poderoso. Él está haciendo eso hoy, nada menos.

Annamarie: Esta es Nancy DeMoss de Wolgemuth hablando con Jackie Hill Perry. Jackie escribe e interpreta poesía, en un género literario conocido como «Spoken Word» (que en español significa literalmente «palabra hablada»).

Si te perdiste cualquiera de los programas anteriores en esta serie, puedes descargarlo, leerlo o escucharlo en AvivaNuestrosCorazones.com. Si has sido bendecida con estos programas, ¡compártelos con otras mujeres y ayúdanos a llevar la verdad de la Palabra de Dios a todo lugar!

¿Cuándo fue la última vez que te detuviste y buscaste al Señor en quietud? En nuestra próxima serie, Nancy te mostrará por qué necesitas esos tiempos —tiempos donde puedas traer quietud a tu corazón. No te pierdas esta serie, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Llamándote a un avivamiento genuino y a abrazar tu diseño como mujer, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Música: Be Still, My Soul; Nancy Leigh DeMoss; Be Still ℗ 2013 Revive Our Hearts. Canción usada con permiso.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.