Podcast Aviva Nuestros Corazones

El Padre Nuestro, día 13

Annamarie Sauter: Holly Elliff ha aprendido algo importante sobre la frase, «venga tu reino».

Holly Elliff: No es solo un modelo de oración, es un estilo de vida. En tu caminar, Dios está presente. El estar consciente de que Él está presente en todos esos momentos de tu vida es lo que hace la conexión entre la eternidad y la realidad terrenal en la cual vivimos hoy en día. En todo tiempo Dios está interesado en lo que está pasando en mi vida y tiene una voluntad perfecta para cada momento.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

«Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino». Nancy ha estado mostrándonos algunos de los tesoros que encontramos en el significado de esta oración que nos es familiar, como parte de la serie titulada, «El Padre Nuestro».

Algunas amigas que han escuchado estos programas, están hoy con nosotras. Ellas han estado tratando de vivir lo que Nancy ha enseñado a lo largo de esta serie. Escucharemos de Nancy, Kim Wagner, Jane Green y Holly Elliff. Comencemos con Holly.

Holly: El día de ayer hablé con una joven esposa. Ella está en un matrimonio bien difícil. Es una nueva creyente. Ella está tratando desesperadamente de rendirse a aquello que el Señor quiere en su vida pero es muy difícil. Estuve hablando con ella por teléfono y le decía aquello que era bíblicamente correcto que yo entendía que ella debía hacer. Yo estaba llorando con ella.

Ella me decía, «eso es lo que yo quiero. Yo quiero ser obediente al Señor». Ella me dijo, «me levanto cada día diciendo: Dios, que se haga tu voluntad y no la mía. Que se haga la tuya, no la mía».

Esto se ha convertido realmente en una oración consciente en su vida; el poder aprender a rendir su voluntad porque ella anhela que el reino de Dios esté presente, para que Él sea glorificado en su hogar. Ella no sabe cómo va a suceder eso.

Mientras hablábamos, le decía, «te das cuenta que sin importar lo que tu esposo haga, él no puede impedir que te conviertas en la mujer que Dios quiere que seas. Lo único que puede impedir que te conviertas en esa mujer es que tú le digas a Dios, «Dios esto es muy difícil. Yo quiero hacer mi voluntad porque estoy cansada de esperar tu voluntad».

Ella es un ejemplo maravillosamente refrescante de alguien que está viviendo en medio de muchas cosas, pero que entiende que no puede vivir su vida en una manera que honre y glorifique al Señor apartada de estar cada momento en su Presencia y buscando que su reino venga y que su voluntad sea hecha en su vida.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Esto realmente nos da una perspectiva del sufrimiento, el poder decir, «en este sufrimiento, ¿cómo puede ser glorificado el nombre de Dios, cómo puedo hacer que su reino venga?» Y entonces eso se convierta en mi respirar, el grito de mi corazón, más que: «Dios, sácame de esto», lo cual pudiéramos desear desesperadamente. Y poder decir, aun si Dios no me saca de esto, si a través de mi caminar en medio de esto Dios puede ser glorificado y Su reino puede avanzar, entonces, estaré dispuesta a cumplir ese propósito.

Jane Green: Algo en lo que he pensado, Nancy, en la medida en que has estado enseñando hoy, es que he visto el Padre Nuestro como una guía de cómo debo orar. Lo que escuché es cómo debo vivir. Hay una diferencia en esto o quizás hay una y es la misma.

Nancy: Yo creo que eso fue lo que me impactó en toda esta serie mientras estuve estudiando. Yo me acerqué al texto para aprender cómo orar y realmente hay una guía para ello. Pero mientras más me introducía en el pasaje, más me daba cuenta de que esto es una manera de vivir, una vida de oración, una manera de vivir centrada en Dios.

Jane: Sí. Yo he sentido que por más de tres años el Señor me ha estado diciendo: «Ven, ven», y Él quiere que yo tome todo —todo lo pequeño, pequeños detalles de mi vida— y que solo le hable a Él acerca de esto. «Solo ven a mí, Jane, ven, ven». El pensar en El Padre Nuestro como una guía sobre cómo vivir, hace que esos pasos sean más fáciles de ver en cuanto a lo que hay que hacer.

Kim Wagner: Cuando yo era una niña pequeña, solía molestarme el preguntarle a mis maestros de escuela dominical, «¿qué significa orar sin cesar? ¿Qué significa esto realmente?» Siempre me daban la respuesta estándar, lo que el maestro de escuela dominical responde. «Bueno, significa estar en una actitud de oración». Y yo pensaba, «¿y qué es una actitud de oración?» Esto realmente me molestaba porque yo tendía a —y probablemente todavía lo hago— leer la Biblia muy literalmente.

En la medida en que he ido envejeciendo, he estado muy agradecida por un pequeño libro que encontré del hermano Lawrence: «Practicando la presencia de Dios». Realmente fue una bendición para mí cuando él dice que debo traer todo en oración delante del Señor cada día, cada pensamiento. Eso significa que debo tener una continua conversación con Él a través de todo el día. Yo estaba tan contenta cuando encontré esto porque era lo que yo creía que esto significaba, pero yo nunca había llegado a esta conclusión y nadie me lo había dicho antes.

Holly: Dios usó ese mismo libro en mi vida cuando yo era estudiante universitaria para abrir totalmente mis ojos al hecho de que no se trataba de estar en un lugar en particular que fuera espiritual, o de tener que esperar que fuera domingo en la mañana, o esperar que yo me apartara en algún lugar con mi Biblia, lo cual era extraño en mí. Pero tal como el hermano Lawrence decía sobre esto, mientras él pelaba papas en la cocina del monasterio, Dios se encontraba con él.

Me encanta esa conexión aún en El Padre Nuestro porque es sobre nuestro caminar, tal como decía Jane un minuto atrás. No es acerca de un modelo de oración. Es un modelo de estilo de vida mientras caminas por ella, Dios está presente. El darte cuenta que Él está presente en todo momento de tu vida, es lo que hace la conexión entre la eternidad y la realidad terrenal en la cual vivimos ahora mismo. En todo tiempo Dios está interesado en lo que está pasando en mi vida y tiene una voluntad perfecta para cada momento.

Kim: Nancy, me encanta esa observación que hiciste acerca de la accesibilidad y de cómo tu padre siempre estaba accesible para ti. Para mí esa es la belleza de la oración conversacional con el Señor, de orar a Él todo el tiempo. Yo puedo estar orando a Él ahora mismo aun mientras estoy teniendo esta conversación con todas ustedes o mientras estoy lavando la ropa o mientras estoy siendo confrontada con alguien que está en enojo y quizás ellos estén ofendidos.

Yo puedo estar orando, hablando con el Padre, incluyéndolo a Él en toda conversación, buscándole a Él para sabiduría mientras me estoy comunicando. Es algo constante. Ya sea si me despierto en medio de la noche, lo primero en la mañana o a través del día. Cuando me doy cuenta de que han pasado momentos en que no he estado hablando con Él, detiene mi corazón el hecho de que, «yo he sido negligente en no hablarte, Señor, en esos pasados momentos, perdóname». Porque esta es una conexión vital.

Nancy: No creo que la mayoría de las personas que pudieran estar escuchando esta conversación puedan empezar a relacionarse con lo que acabas de describir, Kim. Nosotras, todas deseamos el poder hacerlo o pensamos que podríamos. Pero la mayoría, pienso, que vivimos vidas tan rápidas, frenéticas, envueltas en nuestras propias circunstancias, o en lo que está sucediendo.

Para decir, «okey, yo soy una hija de Dios. Yo deseo ese tipo de vida, pero ¿cómo la consigo? —yo no vivo en un monasterio— tenemos ese estilo de vida donde todo está basado en lo temporal, en el ahora y el aquí; en lo urgente. ¿Cómo consigo una vida de oración?»

Kim: Creo que esto ayudaría: pídele a Él que te ayude a cultivar ese corazón en ti porque Él desea tener esa conversación contigo. Una oración que yo he orado una y otra vez y otra vez por años es, «Señor, dame más amor por ti para dártelo de vuelta».

Holly: Para mí, pienso, se ha convertido muchas veces en algo que sale de la desesperación, porque yo despierto muchos días; pero la mayoría de los días me despierto consciente de que yo no puedo caminar a través del día de una manera que honre a Dios apartada de Su presencia en mi vida. Así que escojo vivir en mis propias fuerzas y sentirme miserable y hago miserable a todo el que me rodea, o estoy consciente de que cada detalle de mi día puedo traerlo al Señor, en la medida en que va apareciendo en el camino.

Nancy: Jane, tú dijiste hace un minuto que has estado escuchando al Señor decirte, «ven», en cada momento. Yo pienso que eso es exactamente lo que es. No es que Dios pone requerimientos que nosotras debemos cumplir antes de encontrarnos con Él o para poder oírlo o venir a su presencia.

Jane: Nancy, pienso que el dinero es una de las razones de por qué nosotras no experimentamos la oración tal como Kim decía.

Nancy:  Dinos que quieres decir con esto.

Jane:  Bueno, yo recuerdo cuando tú entrevistaste a Randy Alcorn y su libro, El Principio del Tesoro. Esa entrevista que tuviste con él tuvo un impacto en mi vida porque me di cuenta de que yo no estaba viendo el dinero desde una perspectiva bíblica. Así que ahora tengo que detenerme y tratar de hacerlo, y eso significa que debo orar mucho más de lo que lo hacía antes. Y cuando no hay dinero me arrodillo.

Nancy:  Porque nosotras podemos depender del dinero antes que del Señor.

Jane:  Sí, de una tarjeta de crédito.

Holly: Yo me pregunto también, si hay alguna otra razón del porqué mucha gente no piensa de esa manera y es porque no tienen la libertad en su corazón de venir a Dios como Padre, como hablabas antes, y su manera de pensar de Dios como un amoroso proveedor está tan atada... Jane, tú mencionaste esto, que esto ha sido difícil para ti en el pasado.

Jane:  Lo fue en un punto, sí. Fue dos años después de que fui salva que yo pude llamar Padre al Señor. De hecho, cada vez que yo estaba en un grupo y escuchaba a alguien orar y referirse a Él como Padre, era como si alguien estuviera rozando sus uñas sobre una pizarra. Tenía ese efecto sobre mí.

Nancy:  ¿Por qué era esto?

Jane:  Por mi propio padre, Dios pueda tocar su corazón, porque él no conoce al Señor. Él no era alguien a quien yo podía acudir para buscar consejo. Él no era alguien que estuvo ahí para mí. Él no hacía lo que decía que iba a hacer pero esa era mi excusa. Pero lo que realmente pasaba —luego lo entendí— era que yo no creía lo que Dios decía de sí mismo en la Biblia. Le daba más peso a mi propia experiencia en vez de a lo que Dios decía en su Palabra.

Kim: Nancy, me gustó como empezaste la serie poniendo todo en su contexto. Hablaste de lo que motivaba el orar y el acercarnos a Dios. En Juan capítulo 4, Jesús le dijo a la mujer en el pozo que el Padre está buscando adoradores que le adoren en espíritu y en verdad (v.24).

Yo pienso eso, hablando del asunto de la integridad en la oración, que es bueno preguntarnos a nosotras mismas si realmente queremos cultivar un corazón de oración:

  • ¿Cuánto estoy orando a solas sin que nadie más sabe de ello?
  • ¿Cuánto tiempo estoy conversando con Dios?
  • ¿Deseo cultivar esa conversación con Dios?
  • ¿Realmente busco esa conversación con Dios en la intimidad con Él, en comunión con Él?

Nancy:  ¿Qué puede ayudar a cultivar ese profundo deseo? Porque algunas personas estarán oyendo lo que tú acabas de decir y dirán, «esto para mí es como de otro planeta. No es la manera como yo pienso. Yo no tengo ese tipo de deseos. Yo pienso que soy cristiana, pero esa intimidad, hablando con Dios como un amigo, esa cercanía, esas cosas no están, no es ahí donde yo estoy».

Kim: Pienso que hacerle preguntas a Dios ayuda. Como dije hace un momento, pedirle a Él que nos de hambre para orar, pero también hacerle preguntas sobre Él mismo, dejándole saber que yo quiero llegar a conocerlo como Él es. Yo quiero entender lo que tú quieres que yo entienda acerca de ti y de quién eres.

Esto me lleva a profundizar en Su Palabra, pero profundizar en Su Palabra de una manera que en la medida en la que la leemos, le estamos hablando a Él y preguntándole a Él:

  • ¿Qué quieres decir con esto?
  • ¿Por qué usaste esta frase de esta manera?
  • ¿Por qué la pusiste aquí?
  • ¿Cómo quieres que yo aplique esto a mi vida?
  • Venir a Él como un niño viene a su padre preguntándole todo esto.

Me encanta cómo en El Padre Nuestro encontramos una mezcla perfecta. Holly y yo hablábamos acerca de un balance todo el tiempo. Hay una mezcla perfecta. Vemos a Dios en la intimidad como nuestro Padre y nos es presentado como nuestro Padre. Pero yo creo que hiciste tan bien en hacer el llamado a ser cuidadosas. En nuestra cultura hoy día, yo creo que hay una tendencia a ver a Dios solo como mi amigo, en el mismo nivel en que yo estoy.

Yo enseño en una escuela cristiana superior y tengo un estudiante que tiene una camiseta cristiana que dice, «Jesús es mi pana». No estoy compartiendo esto para ofender a los individuos que usan esta camiseta. Yo sé que ellos la usan con la mejor de las intenciones. Pero me preocupa que hoy en día en nuestra cultura, parecería que estamos tratando de quitarle a Dios su «singularidad» el hecho de que Él es único, su trascendencia.

Estoy tan agradecida de que no vivimos en la edad media. Estoy tan agradecida por la Reforma Protestante. En la Edad Media, la gente sí veía a Dios como muy misterioso para entenderlo o llegar a conocerle. Él estaba muy lejano. Ellos no tenían la Palabra de Dios en su idioma. Así que estoy muy agradecida de que no estemos todavía allí.

Pero temo que hemos llegado al lugar en el que estamos tratando de degradar a Dios y le hemos quitado Su trascendencia. Temo que nosotras degradando a Dios y poniéndolo como nuestro «pana», estemos tratando de ponerlo a nuestro nivel. Yo estoy muy agradecida por la intimidad con el Dios santo, pero no puedo permitir que este privilegio de intimidad me lleve a degradarle de una manera que yo olvide que Él es santo y que Él no es como yo.

Nancy: Yo creo que esto se remonta a este pasaje en Eclesiastés 5. Dios está en el cielo. Nosotros estamos en la tierra. Vigila tus palabras. Las palabras importan. Deja que tus palabras sean pocas y déjalas ser aquellas que te sientas cómoda de decir en la presencia del Señor porque estamos en la presencia del Señor.

Kim: Así es. Pero creo que muchas veces las personas usan estas palabras sin darse cuenta de lo que están haciendo, aún en la iglesia. Esto es lo que más me entristece, ver personas usar el nombre de Dios tan fácilmente dentro de la iglesia. Sentados en un juego de un colegio cristiano puedes escuchar repetidamente decir a los adultos la palabra, «oh, D-I-O-S», si ellos no están de acuerdo con el réferi o por cualquier cosa.

Así que creo que nosotras necesitamos cuidar el honor de Dios y Su nombre. Necesitamos ser cuidadosas de cómo abordamos a las personas acerca de este asunto porque yo no sé si ellos se están dando cuenta de lo que están haciendo. Pero sí necesitamos dejárselo saber a nuestros hermanos creyentes. «Es el nombre de un Dios Santo. Piensa que en ese momento lo has usado tomándolo en vano».

Recuerdo una vez estando en una tienda por departamentos cuando mis niños eran pequeños. A ellos les encanta contar esta historia porque ellos creen que fue tan graciosa. Se encontraba esta señora al lado mío, y ambas estábamos buscando algo en el pasillo. Ella no podía encontrar lo que buscaba y dejó salir de su boca estas palabras: «Bueno, Dios Todopoderoso». La miré y le sonreí y le dije, «realmente Él lo es. Él es Todopoderoso».

Mis hijos se reían de esto, porque yo no conocía a esa señora. Ella era una extraña pero eso era obvio…Ella me miró extrañada cuando yo le dije eso. Yo lo dije de una manera amable, Holly. Yo no le quité la cabeza de una mordida. Creo que la gente toma el nombre de Dios en vano sin darse cuenta en realidad de lo que dicen algunas veces. Pienso que nosotras necesitamos recordarles que Él es Dios. Él es Santo. Cuando tomamos el nombre de Dios en vano, lo ponemos al nivel de cualquier otra palabra.

Nancy:  Así es, ¿quizás nosotras somos culpables de esto mismo? Cuando nos ponemos de pie en la iglesia, alabamos y cantamos coros acerca de Dios, del nombre de Cristo, «Cuán grande es Él» «Mi Jesús, te amo», pero estamos solamente articulando las palabras, haciendo lo que la multitud está haciendo, cumpliendo con el programa sin pensar, sin un corazón postrado delante de Dios en reverencia a Él. ¿No somos tan culpables de alguna manera, de tomar el nombre de Dios en vano también?

Holly:  Sí. Yo pienso que lo que nosotras constantemente vemos en la vida de Cristo es que Él tomaba quien era Dios y lo daba a conocer a los hombres, pero reaccionó violentamente ante los hombres que pensaban que conocían a Dios pero no tenían vida en Él. Así que yo pienso que sea que estemos diciendo palabras que no deberíamos decir o quizás tengamos un perfecto hablar pero nuestro corazón es impuro para el Señor, el asunto del corazón es crítico y es crítico porque solo Dios lo conoce.

Yo nunca me pararé en una tienda por departamentos y usaré el nombre de Dios, pero yo podría ser mucho más culpable de tener un corazón impuro o estarle adorando con una errónea motivación.

Nancy: O solo estar allí con poco entusiasmo.

Holly: O lucir como si yo estuviera adorando cuando mi corazón no está allí. Así que aun estemos espiritualmente entrenadas y quizás las palabras incorrectas no estén saliendo de mis labios, pero nuestro corazón es impuro hacia el Señor porque no le estamos dando gloria aun con aquellas cosas que sabemos hacer. El peligro está en que sabiendo cómo hacerlas tan bien, se convierten en vanas repeticiones como cualquier otra palabra que puede salir de nuestros labios.

Kim: Así es.

Nancy: Aquí es donde Romanos 8: 14, dice: «Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios». De esto es que estamos hablando. Nosotras no estamos tratando de que las personas se sientan culpables y digan, «ah, pero es que necesitamos vivir una vida tensa», pensando que puedes decir algo que puede hacer que alguien que lo escuche se moleste.

No es eso lo que estamos diciendo. Lo que estamos diciendo es:

  • ¿Estamos llenas del Espíritu?
  • ¿Estamos permitiendo al Espíritu controlar y dirigir lo que digo y cómo lo digo?
  • ¿Estamos permitiéndole a Dios escudriñar nuestros corazones?
  • ¿Estamos permitiéndole purificarnos para poder decir lo que de veras

sentimos y sentir lo que decimos?

  • ¿Estamos orando, viviendo y hablando honesta y puramente delante de Dios?

Yo no quiero que la gente escuche una conversación como esta y diga, «oh, debo poner un candado en mi lengua. No voy a abrir mi boca. Yo solo voy a tener que vivir bajo esta sombra de que pudiera decir algo errado». Nosotras queremos ser llenas del Espíritu de tal manera que Dios controle nuestros corazones y lo que salga de él, le plazca.

Annamarie: Cuando oras, «venga tu reino», esto afecta toda tu vida. Nancy DeMoss de Wolgemuth, junto a Holly Elliff, Kim Wagner y Jane Green nos han estado hablando acerca de esto. Ellas han estado compartiendo sobre las cosas que han aprendido acerca del reino de Dios en sus vidas, como parte de la serie que se titula, «El Padre nuestro».

A lo largo de esta serie te hemos mencionado un libro que es un excelente recurso para crecer en tu vida de oración. Escucha una porción de una oración de, «El valle de la visión», titulada «La causa de Dios».

«Dios soberano, es Tu causa, no la mía, la que guía mi corazón, y apelo a ti con la mayor libertad para establecer Tu reino allá donde reina Satanás. Glorifícate y me regocijaré, porque honrar Tu nombre es mi único deseo. Te adoro a ti que eres Dios y anhelo que otros lo sepan, lo sientan y se regocijen en ello. Ojalá todos los hombres pudieran amarte y adorarte para que recibas toda la gloria del mundo racional. Que los pecadores sean llevados a ti por Tu amado nombre. Para el ojo de la razón todo lo relativo a la conversión de los otros es oscuro como la media noche, pero tú puedes lograr grandes cosas; la causa es tuya y es para Tu gloria para lo que los hombres han de ser salvados.

Señor, utilízame como quieras, haz conmigo lo que quieras; pero, oh, promueve tu causa, haz que venga tu reino ¡haz que tu bendito interés prospere en este mundo!

¡Oh, acerca un gran número de personas a Jesús!

Hazme ver ese glorioso día y permíteme que llegue a multitudes de almas. Dame la disposición de morir con ese propósito, y mientras viva, permite que trabaje por ti con todas mis fuerzas, dedicando el tiempo provechosamente a esta obra, tanto en la salud como en la debilidad.

Es Tu causa y Tu reino lo que anhelo, no la mía.

¡Oh, responde a mi petición.

Si vives para el reino de Dios, tu funeral será muy diferente que si vives para el reino de este mundo. Escucha más sobre cómo el reino de Dios afecta toda tu vida, en la continuación de la conversación de hoy. Esto será el lunes, en tu próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

1 Bennet, Arthur, ed. El valle de la visión, El estandarte de la verdad, 2014, p. 193. Print.

Me Postro, Sovereign Grace Music, El Dios Que Adoramos, ℗ 2013 Sovereign Grace Music.  Canción usada con permiso.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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