Aviva Nuestros Corazones Podcast

El Padre Nuestro, día 14

Carmen Espaillat: Jesús habla de orar al Padre que ve en lo secreto. Holly Elliff nos recuerda que podemos entrar a ese aposento en cualquier momento.

Holly Elliff: Pienso que a veces y en especial para las madres, el interior de una habitación, puede ser el cuarto de lavado de ropa, o quizás sea tu vehículo, mientras esperas que los niños entren en él. Pero tú sabes bien que puede ser cualquier lugar que te permita estar unos minutos a solas con el Señor.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Los discípulos de Jesús le dijeron: «Señor, enséñanos a orar». La enseñanza de Cristo fue profunda, y es el tema que estamos cubriendo a lo largo de la serie titulada, «El Padre Nuestro». En programas anteriores Nancy nos habló sobre la frase, «venga tu reino». También nos habló sobre las palabras anteriores a esas, que nos hablan de las razones para orar y la necesidad de apartarnos y orar a solas.

Algunas amigas han escuchado esta serie y hoy continúan una conversación con Nancy que inició el programa pasado. Ellas reflexionan sobre los retos y las alegrías de apartarse para orar al Padre. Escuchemos de Nancy, de Kim Wagner, Jane Green y para comenzar, de Holly Elliff.

Holly: Esta semana tuvimos una experiencia con una señora mayor llamada Loren, a quien conocemos desde hace mucho tiempo. Ella es una preciosa mujer de Dios, amante de la oración. Su funeral fue esta semana, mi esposo dirigió el servicio.

Su hijo que ahora debe estar en sus cuarenta, elogió a su madre y fue muy tierno. Una de las cosas que mencionó fue, «para ella todo era motivo de oración. Cada detalle de su vida». Él dijo, «ella no hacía el café en las mañanas si no oraba mientras lo preparaba y estaba listo en la cafetera».

Dos días antes del funeral, él fue a la casa y la encontró sin vida. Ella estaba arrodillada al lado de su cama, con sus manos sobre la cama, su cabeza encima de sus manos, sus lentes en una de sus manos y su Biblia justo al lado de ella. Así fue como murió. Ella se arrodilló allí para orar y lo siguiente que supo cuando ella abrió los ojos de nuevo fue... 

NancyDeMoss de Wolgemuth: ¡Que ella está viendo al Señor!

Holly Elliff: ...el rostro de Cristo. Ese es un pensamiento asombroso.

Él dijo, «fue un final tan apropiado para su vida, porque así fue como vivió. Cada momento de su día era con el fin de llegar a Dios. Y esto fue un retrato de eso».

Nancy: Un retrato de la oración como estilo de vida. Cuando vives de esa manera y oras de esa manera, entonces realmente la muerte se convierte para el creyente, para el creyente que ora, en el próximo paso en la presencia del Señor con el que has vivido y has hablado por mucho tiempo, a la presencia física del Señor. 

Kim Wagner: Estamos en Su presencia en este lugar, en este momento. Pero es tan emocionante pensar que cuando seamos removidos de esta carne y de esta limitación de nuestro cuerpo, y ese es justo el próximo paso para el creyente. No puedo esperar.

Nancy: Nuestra tendencia es pensar que el cielo y la eternidad están muy alejados de la vida aquí y ahora. Así que vivimos con esta sensación de separación, creo que es un sentido de no estar conectados a la eternidad, a la presencia de Cristo. Francamente, el Padre Nuestro, nos llama a vivir una vida que es vivida la luz de la presencia de Dios la luz de la eternidad la luz de las realidades espirituales; a vivir, no esta vida secular desconectada, sino una vida que sea todo acerca del reino de Dios, la voluntad de Dios, el poder de Dios, la gloria de Dios.

He sentido convicción durante el estudio de esta serie acerca de todo lo referente a las motivaciones. He visto como esto representa un gran problema en mi vida. ¿Cuántas cosas en el transcurso de mi vida han perdido toda esperanza de recompensa por haberlas hecho para ser vistas por los demás, habiéndolas hecho para impresionar a los demás? Solo podría taparme y nunca mostrar mi cara de nuevo.

Pero es justo ahí, cuando debo ir hacia Dios por gracia y decir, «Dios, mira el desastre que soy. Mira cuán distinta a Cristo soy. Gracias por hacer resplandecer Tu luz, Tu Espíritu y Tu Palabra en mi corazón. Me arrepiento, pero hasta eso es un regalo tuyo. Cambiar mi corazón, es algo que solo Tú puedes hacer.

Esto no es un asunto de mi esfuerzo, de mi lucha por ser una mejor cristiana. Decir: «No tendré motivaciones impuras». Bueno, yo sí tengo motivaciones impuras. Así que, inclino mi corazón ante Dios y le digo, «Señor, tú conoces todas las cosas. Lávame. Límpiame. Cámbiame. Santifícame». Solo Dios puede cambiar mi corazón.

Así que no quiero poner a las personas bajo la esclavitud de tratar de vivir de acuerdo con una ley más. Quiero decir, somos infractores de la ley todos. Yo soy una infractora de la ley. El Padre Nuestro, me ha mostrado de todas las formas posibles, más allá de lo que puedo imaginar, que soy una infractora de la ley y que no he estado orando o viviendo de una manera agradable al Señor. Sin embargo, he de esperar que eso me lleve a Cristo, al evangelio, a la cruz, ahí donde puedo ser liberada y donde mi vida va a ser cambiada.

Holly: Pienso que la vida de Jesús es un tremendo ejemplo de Su constante confrontación hacia las malas motivaciones. Esto se encuentra en todo el Nuevo Testamento. Lo hablamos anteriormente, mientras estabas enseñando Nancy. Hablabas sobre cuán controversial fue para el mundo judío que Cristo llamara a Dios Su Padre. Qué declaración tan controversial fue aquella. 

Y me quedé sentada allí pensando. Toda su vida fue una controversia. Todo lo que Cristo hizo desde que llegó a la tierra fue controversial. Pero esto forzó a los hombres a examinar sus corazones y a meditar en el porqué hicieron lo que hicieron. Cuando Él confrontó al joven rico sobre sus riquezas, Jesús estaba mirando su corazón. Y cuando Él confrontó a los fariseos, es porque Él podía ver las motivaciones de sus corazones, y ellos no podían o no habían pensado en ellas. 

Eso es lo que más amo una y otra vez del Nuevo Testamento. Si estamos leyendo, estudiando la Palabra de Dios, vamos a estar siendo confrontadas con la verdad que no nos dejará avanzar más allá del camino si en serio nos estamos cuestionando sobre esta pregunta, «¿cuál es la motivación de mi corazón?»

Kim: Si tenemos el nombre del Dios santo y sin embargo, estamos viviendo en la impiedad, negamos la veracidad de esa afirmación de que estamos llevando el nombre de un Dios santo. La siguiente frase de Nietzsche me dio muy duro, dice –y por supuesto, él era un ferviente antagonista del cristianismo— él dijo: «Muéstrame que has sido redimido, y luego creeré en tu redentor».

Temo porque hoy día, la iglesia no refleje que servimos a un Dios santo. Mi mayor carga y preocupación hoy, es que quiero que la gente sepa lo que mi Padre es. Pienso que nosotras como iglesia, no les estamos mostrando cómo es el Padre, cómo es Jesús.

Nancy: De hecho, entonces, en muchas ocasiones ellos eligen rechazar a Jesús porque los que llevan Su nombre muestran un testimonio nada atractivo y lleno de impiedad. Entonces ellos dicen, «si eso es ser cristiano, si eso es lo que Cristo es, entonces no lo quiero».

Holly: Pienso que eso es trágico. Como creyentes, muchas veces nos parecemos tanto al mundo; no hay distinción alguna en nuestras vidas. No existe nada en nosotros que atraiga a otros, una atracción que los haga decir, «¿qué es eso que tiene esa persona? ¡Yo quiero saber que es!».

Jane, es como dijiste, cuando vienes a Cristo por primera vez, asumes que todo cristiano ha hecho todo lo que señala la Escritura. Cuán trágico es que muchas veces no nos parecemos en nada a Cristo y para nada a las Escrituras, y no nos identifican como creyentes.

Nancy: Es muy fácil dar por sentado esto y pensar: «Todo el mundo que nos rodea está viviendo de esta manera. Nadie está realmente viviendo en este nivel sobrenatural de la vida cristiana, o muy pocos lo están, y luego comenzamos a racionalizar, a justificar y a excusar nuestro propio cristianismo mediocre. Pensamos, «bueno, estoy haciendo exactamente lo mismo que las personas a mi alrededor, por lo menos la mayoría»; cuando el llamado de Dios en el Sermón del Monte y en el Padre Nuestro, es a llevar un estilo de vida que sea radicalmente distinto a la forma del mundo, de su reino y su justicia.

Para nosotras, encontrar contentamiento en el reino de este mundo o en la manera en que el mundo lo hace, es traicionar el nombre de Cristo nuestro Rey.

Holly: Es una idea maravillosa pensar todo lo que Cristo desea hacer en nuestra nación si estuviéramos escuchando, si estuviéramos orando de acuerdo a su voluntad. Si aquellas que somos genuinamente creyentes, estuviéramos levantándonos y orando durante el transcurso de nuestro día, «Dios, venga a nosotros tu reino». Creo que nos hemos perdido tanto lo que Dios desea, debido a que hemos abandonado la mentalidad de orar de acuerdo a su voluntad.

Me encanta que Jesús ejemplificó tan bien, el equilibrio de la necesidad de llegar hasta Dios en todo en Su vida mientras Él estuvo en la tierra, hasta el punto que sus discípulos lo vieron y dijeron, «sabemos que oras. Enséñanos a hacer lo mismo». Ellos sabían que era importante para Él.

Me fascina leer a través del Nuevo Testamento. Y para alguien que no entiende este concepto, le animo a que tome su Biblia y comience a leer a través del Nuevo Testamento, marcando lo que pueden ver de la vida de Jesús en relación a la oración. Porque creo que esto nos enseña a cómo tomar esos momentos en los que vivimos en la tierra y verlos a la luz de la eternidad, que es de lo que se trata Jesús.

Kim: Jesús no estaba viviendo en un monasterio. Él estaba lidiando con lo más sucio de la sociedad. Él se cansaba. Tenía hambre. Era muy difícil. A pesar de todo, Él fue capaz de mantener una comunión continua con el Padre.

Jane Green: Holly, si tomamos nuestras Biblias y comenzamos a marcar todo acerca de la vida de Jesús, notaríamos que se levantaba muy temprano en la mañana y se iba lejos, Él solo, a orar. Nancy, yo no creo que esto sea lo que mucha gente hace. Sus mañanas están llenas con alistar y preparar a los niños, salir por la puerta y marcharse al trabajo. Dormir hasta lo más tarde posible, porque la noche anterior estuvieron frente al televisor hasta tarde en la noche.

Recuerdo cuando vi por primera vez que Jesús se marchó lejos a orar...en lo personal, me gusta levantarme temprano en la mañana. Me sentí muy complacida porque pensé, «lo estoy haciendo bien».

Holly: Él también oró toda la noche.

Jane: Sí, es cierto.

Kim: Me preguntaba ¿cómo pueden las personas cultivar esto? Creo que acabas de mencionar un par de cosas prácticas. Las personas están tan ocupadas, pero ¿qué es lo que ellos realmente quieren hacer? Si realmente quieres tener un encuentro con Dios, si en realidad deseas cultivar un estilo de vida de oración, tendrás que elegir apagar la televisión o no estar despierta hasta altas horas de la noche realizando toda clase de actividades. Tendrás que elegir irte a la cama a una hora que te permita levantarte temprano y encontrarte con Dios o...

Holly: Hacer ajustes en tu vida.

Nancy: Y Jane, tú hiciste eso siendo una nueva creyente.

Jane: Así es.

Nancy: Tomaste algunas decisiones que hoy día la gente, en muchos casos, consideraría muy radicales. 

Jane: Sí. Aún recibo comentarios respecto a decisiones que he tomado; el no tener televisión es una de ellas. Recientemente adquirimos una computadora y efectivamente puedo ver los correos, pensando que es necesario revisarlos antes de irme a la cama y luego responderlos. Es una elección.

Recuerdo a una joven decirme que ella no podría hacer eso, pues no tenía tiempo. Ella deseaba desarrollar una relación con el Señor como la que ella veía que yo tenía, pero ella no tenía el tiempo. Le pregunté, «¿qué haces entre las cuatro y las cinco de la mañana? (Porque a esa hora es que hago esto) Entonces, ¿qué haces?»

Nancy: Otra cosa que Dios le pedía a tu corazón que yo recuerdo es que eras una corredora; una corredora de maratones. 

Jane: Sí.

Nancy: Sé que hiciste algunas elecciones –no que el correr estuviera mal– pero recuerdo que me dijiste...

Jane: Eso me estaba tomando mucho tiempo, tiempo valioso que podía ser mejor invertido.

Nancy: Así que no estamos diciendo que correr o enviar correos esté mal. Es elegir tus prioridades, vivir tu vida en base a ellas y reconocer que si no tienes tiempo de cultivar tu relación con Dios...

Jane: Algo anda mal en algún lugar si no tienes esa relación. También tiene que ver con el dominio propio.

Kim: Es una disciplina del corazón.

Holly: Y darte cuenta de que eso es crítico. Pienso que hacemos lo que queremos en muchas ocasiones. Así que lo que realmente te importa, encuentras tiempo para hacer lo.

Jane: Así es. Tal como dijo Dorothy. Ella ha tenido un corazón para el avivamiento por todos estos años, y ha estado orando.

Nancy: Dorothy es una señora de ochenta años que ha estado asistiendo a estas sesiones de AvivaNuestrosCorazones.

Jane: Sí. Cuando escuché que ella tenía ese corazón y que ella había estado orando por eso todos estos años, y observo los Estados Unidos, no veo que van por esa vía. Pero eso no ha detenido su oración. Dijiste algo ahorita, que aveces las oraciones son la siembra de semillas que no son recompensadas en los años venideros.

Vivimos en una sociedad tan instantánea que queremos ver resultados ahora. Pienso que si no tenemos una respuesta a una oración, tenemos la tendencia —yo la he tenido— a dejar de orar por eso. Escuchar de cómo Dorothy ha estado orando por avivamiento, realmente me ha animado.

Kim: Jane, cuando Nancy comenzó las sesiones del el Padre Nuestro, ella trajo la idea de ir al interior de una habitación, al interior de un armario. Yo pensé en ti inmediatamente. ¿Tú también Holly? La primera noche que compartimos con Jane, ella nos compartió cómo había tomado esto de manera literal.

Jane: Cuando me convertí en una creyente, comencé a leer a través del Nuevo Testamento, y llegué hasta Mateo 6, que dice, «pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta»...estaba sentada en la mesa de la cocina cuando leí eso. Miré hacia arriba y pensé, «bueno, el cuarto de esta casa será el baño o el sótano». Así que intenté en el baño por algunos días y encontré que era incómodo.

Entonces bajé hasta el sótano y en el sótano había una mecedora. Así que esta esa se convirtió en mi silla para orar. Lo que encontré mientras estuve ahí, era que no estaba distraída por ninguna otra cosa. Cuando iba hasta allá y cerraba la puerta, lo hacía para orar. En ese escenario, no me distraía.

Holly: Pienso que a veces y en especial para las madres, el interior de una habitación puede ser, el cuarto de lavado de ropa, o quizás tu vehículo, mientras esperas a los niños en él. Pero tú sabes bien que puede ser cualquier lugar que te permita estar unos minutos con el Señor.

Nancy: Y sabes que es más que un lugar físico. Esta mañana estaba leyendo una cita de Oswald Chambers en «En pos de lo supremo», en donde yo solo lo relacioné con la necesidad de esto. Él decía, «debemos tener un lugar seleccionado para orar y cuando llegamos allí, la plaga de moscas comienza». Él, por supuesto, está hablando de la distracción. Tú puedes entrar en el interior de esa habitación y de repente, tienes estos pensamientos zumbando a tu alrededor en todas las direcciones.

Él dice, «la plaga de moscas comienza. Esto se ha de terminar y ya». He dicho muchas veces, que mi lista de «quehaceres» de repente se multiplica en cuanto me siento en esa silla tranquila, y comienzo a pensar en todas las cosas que debo hacer.

Así que Chambers está hablando acerca de Mateo 6:6

Cuando dice, «entra en tu cuarto, cierra la puerta». Chambers viene y dice, «cierra la puerta». No es solo la puerta física, literalmente. Es concentrarse, poner tu mente y tu corazón en el Señor. Él dijo: «Un silencio secreto significa cerrar la puerta deliberadamente de las emociones, y recordar a Dios.

Así que tengo un lugar, una silla. Yo vivo sola, puedo estar tranquila. Pero mi corazón puede que no lo esté. Ahí es cuando es un llamado, no solo a cerrar la puerta, literal, sino a cerrar la puerta de tu corazón. Cerrarla al mundo y decir: «Señor quiero concentrarme y enfocarme en ti».

Eso no es fácil para mí. Pero es una batalla que tengo que librar. Es por eso que estamos llamando a las mujeres en AvivaNuestrosCorazones a una revolución contra cultura. Incluso dentro del mundo cristiano, es una revolución para toda mujer, soltera, esposa, mamá, con el nido vacío. Aquí estamos estas cuatro mujeres en esta conversación, sentadas, y estamos en distintas estaciones de la vida.

¿Qué aspecto tiene? ¿Qué significa ser una mujer con la mente en el reino? Aun en el mundo cristiano, hoy día, es ir en contra de la corriente. Parecerás un salmón nadando río arriba. La gente pensará, incluso en el mundo cristiano, que estás loca.

Hablé con una mujer la semana pasada. Ella y su familia habían cambiado de iglesia en el último año. Ella dijo: en la iglesia que estábamos, nuestros problemas matrimoniales no estaban siendo resueltos, nuestros problemas cotidianos no se estaban tratando. Miraba a mi alrededor y escuchaba todos esos sermones maravillosos y decía, «¿está alguien haciendo algo al respecto? ¿Está esto cambiando la vida de alguien?»

No estaba cambiando a mis amigos. Estábamos en nuestro pequeño grupo, pero nadie quería hablar sobre asuntos espirituales. Todo era lo material, las cosas temporales, las cosas de esta tierra. Aquí estábamos con problemas matrimoniales. Mi esposo y yo no habíamos tenido un buen matrimonio en todos esos años. Usualmente les decíamos a las personas, «necesitamos algo de ayuda». Entonces ellos respondían, «eso está bien», era la manera de pensar. Juntos decidimos tomar en serio nuestra fe.

Así que ellos fueron a una pequeña iglesia, no porque fuera pequeña, pero resultó que así era. Al llegar allí hubo nuevas personas que comenzaron a introducirse en sus vidas. Estaban adentrándose en su mundo. Estaban haciendo elecciones.

Ella dijo, «cada aspecto de nuestra vida está cambiando —cómo miramos las cosas, lo que hacemos». Sus problemas matrimoniales, la manera en que criaban a sus hijos, todos su sistema de valores, todo fue diferente. Bueno, ahora ellos tienen los ojos puestos en el reino de Dios. Están tomando a Dios seriamente.

Estoy segura de que muchos de sus amigos en su antigua iglesia —y no estoy diciendo que no existieran personas piadosas en esa iglesia. Sin embargo, pienso que dentro de ese círculo al que pertenecían, probablemente estarían mirándolos ahora y pensarían, «se han ido hasta el fondo, se han convertido en unos fanáticos. Están tomando esto muy en serio».

Holly, la manera en que estás criando a tus hijos, estoy segura de que mucha gente los observa y dice, «eso es llegar al extremo». Sin embargo, lo estás haciendo con gozo. Lo estás haciendo bajo la dirección del Espíritu Santo. Estás diciendo, «no dejaremos que nuestros hijos crezcan así nada más».

Holly: El hecho de que tengamos hijos...

Nancy: El hecho de que tengan ocho hijos es contra cultura porque para muchos, eso sería, «¡están desquiciados! Están locos».

Holly: Alguno que otro día, creemos eso.

Nancy: Y quizás algunos días se sientan así. Pero bajo el señorío y el liderazgo de Cristo, ustedes afirman, «no solo vamos a tener los hijos con los cuales Dios nos ha bendecido». Eso es ser lo suficientemente radical.

«Pero no dejaremos que estos niños crezcan y encajen en el sistema de este mundo». Seremos intencionales en la manera en que pastoreamos sus corazones, en la manera en que somos sus padres, en la manera en que modelamos a Cristo a nuestros hijos. Esto no será una categoría de nuestras vidas que reservamos para el domingo porque mi esposo es el pastor y mis hijos son hijos de pastor. Esta es la manera en la que hemos elegido vivir nuestras vidas por la causa de Cristo y Su reino». Y eso es vivir el Padre Nuestro.

Holly: Pienso que la palabra intencional es una palabra clave que encierra todo lo que estamos hablando, porque efectivamente es una manera intencional de vivir. Vivir a la luz de la eternidad, vivir gobernada por la Palabra de Dios y por su Espíritu y estar conectadas con Él en oración, es intencional. Debe ser intencional o jamás pasará.

Nancy: Quizás no tengas mucha compañía en ese caminar, pero tendrás la compañía de Cristo.

Carmen: He estado escuchando y pensando: Ese es el tipo de vida que quiero vivir. Estoy tan agradecida por mujeres que me animan a orar y me enseñan de la Palabra de Dios. Esta enseñanza es parte de una serie que hemos venido transmitiendo a lo largo de las últimas tres semanas, titulada, «El Padre Nuestro».

Y para concluir nuestro programa de hoy, escucha una oración, del libro: «El valle de la visión». Es un recurso que te recomendamos y que puedes buscar en tu librería cristiana favorita. La oración que escucharás se titula, «Vivir por medio de la oración».

Oh Dios de oídos atentos,

Enséñame a vivir por medio de la oración así como por la providencia, para mí mismo, mi alma, mi cuerpo, mis hijos, mi familia y mi iglesia.

Dame un corazón maleable para tu voluntad; de forma que pueda vivir en la oración y honrarte, protegido de todo mal, conocido y desconocido.

Ayúdame a ver el pecado que acompaña todo lo que hago, y el bien que puedo hacer surgir de todo.

Hazme saber que la obra de la oración es someter mi voluntad a la tuya, y que sin eso, orar es una necedad.

Cuando intento someter tu voluntad a la mía es como mandar a Cristo, estar por encima de Él y ser más sabio que Él: ese es mi pecado y mi orgullo.

Solo puedo triunfar cuando oro según tus preceptos y tus promesas, y obrando como te complace, según tu voluntad soberana.

Cuando me ordenas orar por el perdón, la paz y el quebranto, es porque deseas concederme lo que me has prometido, por tu gloria así como por mi bien.

Ayúdame a no desear únicamente cosas pequeñas, sino que, con santo denuedo, desee grandes cosas para tu pueblo, para mí mismo, para que ellos y yo vivamos para mostrar tu gloria.

Enséñame la sabiduría de orar por todo lo que tengo, por amor, voluntariamente, no forzado por la necesidad; enséñame que puedo acudir a ti en cualquier momento, a fin de presentarte mis necesidades de forma aceptable para ti; que mi gran pecado reside en no mantener la peculiaridad de tus caminos; que recordar esta verdad es un camino a la conciencia de tu presencia; que no hay ira como la de ser gobernado por mis propios anhelos por lograr mis propios fines.

Carmen: «Hágase tu voluntad». Es una oración difícil, pero también significativa. Te esperamos mañana para averiguar por qué, al Nancy retomar la enseñanza sobre la oración, «El Padre Nuestro».

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

1 Bennet, Arthur, ed. El valle de la visión, El estandarte de la verdad, 2014, p. 163. Print.

Dulce Oración, Dámaris Carbaugh, Alabanzas: Tus Himnos Favoritos, ℗ 2002 Damaris Music.  Canción usada con permiso.

*Offers available only during the broadcast of the podcast season.

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