Podcast Aviva Nuestros Corazones

Corre tras el Dios que busca (Primera parte)

Annamarie Sauter: Ella perdió su pulsera y esta significaba mucho para ella. Tiene un gran valor sentimental, así que cuando Besty la encontró, se emocionó un poco... bueno, más que un poco.

Betsy de Gómez: Cuando yo vi esa pulsera, Josué estaba haciendo su tarea en la mesa, y yo  literalmente bailé y yo salté y yo baile, y dije ¡ay!  por fin encontré mi pulsera y mi hijo me vio y me dijo: ¿Really? ¿En serio mami?, una pulsera. Ustedes ¿saben por qué?,  porque aquel que no sabe el valor de lo perdido no puede celebrar el valor de lo encontrado.

Annamarie Sauter: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Patricia de Saladín.

Patricia de Saladín: Todas nos podemos identificar con la desilusión que sentimos cuando perdemos algo valioso, y con el gozo, cuando lo encontramos. ¿Alguna vez has pensado acerca de las emociones que experimenta nuestro Padre Celestial? ¿Piensas de ti misma como teniendo gran valor ante sus ojos? Esta semana estamos tomando un receso de nuestra larga serie del libro de Josué y estamos recordando las alegrías que experimentamos en Querétaro,  en México, en el pasado mes de marzo, en la segunda conferencia para Latinoamérica Mujer Verdadera. Mujer Verdadera ´17 “En Busca de Dios.” Más de cuatro mil mujeres asistieron de todas partes del mundo. Aún tan lejos como de Alemania y España. La noche antes de que comenzara la conferencia, hubo una preconferencia para jovencitas. Dannah Gresh compartió con las jovencitas acerca de la belleza de la creación de Dios y cómo el pecado entró al escenario y lo distorsionó todo.

Dannah Gresh: Se escondieron, la muerte llegó, sangre fue derramada, la tierra fue quebrantada y también nosotros fuimos quebrantados. Adán y Eva se escondieron cuando sintieron esta profunda distancia de Dios su creador. Se escondieron, eso es lo que hace la vergüenza en nosotros, nos lleva a escondernos.

Patricia de Saladín: Las jovencitas presentes, prestaron mucha atención y escucharon cuidadosamente. Después Betsy de Gómez compartió con ellas acerca del hecho de que este Dios, a quien debemos estar buscando antes que todo, Él es que nos busca a nosotras.

Betsy es esposa, ama de casa y mamá de dos niños. Además trabaja desde su casa como parte del personal de Aviva Nuestros Corazones. Puedes reconocer su voz de los videoblogs para jovencitas que ella ha producido. Escuchemos juntas a Betsy en la conferencia Mujer Verdadera ´17 en Querétaro – México.

Betsy de Gómez: En esta ocasión vamos a estar hablando acerca del Dios que nos anda buscando. Como recuerdan Dannah estuvo hablando acerca de ese Dios que no dejó las cosas como estaban. No dejó el desastre que el hombre y la mujer habían cometido, sino que fue detrás de ellos en busca,  en busca de ellos para restaurarlos y para rescatarlos,  y qué bendición que en esa misma escena donde ellos pecan y donde ellos destruyen el orden perfecto que Dios había establecido, Dios prometió que algún día iba a venir un descendiente de esa mujer a restaurar todas las cosas. Y por eso yo hoy  quiero honrar a Aquél nos ha redimido y que nos ha abierto la puerta para que podamos ir en busca de Aquel que nos busca a nosotras también. Así que yo quiero que las que trajeron sus Biblias  vayan a Lucas 15, y si es posible que se pongan de pie. Quiero que estén muy despiertas para lo que vamos a estar compartiendo en este momento. Vamos a leer todo el capítulo de Lucas 15, así que espero que estén listas. Dice:

«Todos los recaudadores de impuestos y los pecadores se acercaban a Jesús para oírle; y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este recibe a los pecadores y come con ellos.

Entonces Él les refirió esta parábola, diciendo: ¿Qué hombre de vosotros, si tiene cien ovejas y una de ellas se pierde, no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la que está perdida hasta que la halla?  Al encontrarla, la pone sobre sus hombros, gozoso;  y cuando llega a su casa, reúne a los amigos y a los vecinos, diciéndoles: "Alegraos conmigo, porque he hallado mi oveja que se había perdido." Os digo que de la misma manera, habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentimiento.

 ¿O qué mujer, si tiene diez monedas de plata y pierde una moneda, no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado hasta hallarla?  Cuando la encuentra, reúne a las amigas y vecinas, diciendo: “Alegraos conmigo porque he hallado la moneda que había perdido.” De la misma manera, os digo, hay gozo en la presencia de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.

 Y Jesús dijo: Cierto hombre tenía dos hijos;  y el menor de ellos le dijo al padre: “Padre, dame la parte de la hacienda que me corresponde.” Y él les repartió sus bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntándolo todo, partió a un país lejano, y allí malgastó su hacienda viviendo perdidamente.  Cuando lo había gastado todo, vino una gran hambre en aquel país, y comenzó a pasar necesidad.  Entonces fue y se acercó a uno de los ciudadanos de aquel país, y él lo mandó a sus campos a apacentar cerdos.  Y deseaba llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada.  Entonces, volviendo en sí, dijo: “¡Cuántos de los trabajadores de mi padre tienen pan de sobra, pero yo aquí perezco de hambre!  “Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: ‘Padre, he pecado contra el cielo y ante ti;  ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo; hazme como uno de tus trabajadores.’”  Y levantándose, fue a su padre. Y cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y sintió compasión por él, y corrió, se echó sobre su cuello y lo besó.  Y el hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y ante ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo.”  Pero el padre dijo a sus siervos: “Pronto; traed la mejor ropa y vestidlo, y poned un anillo en su mano y sandalias en los pies;  y traed el becerro engordado, matadlo, y comamos y regocijémonos;  porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado.” Y comenzaron a regocijarse.  Y su hijo mayor estaba en el campo, y cuando vino y se acercó a la casa, oyó música y danzas.  Y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era todo aquello.  Y él le dijo: “Tu hermano ha venido, y tu padre ha matado el becerro engordado porque lo ha recibido sano y salvo. "Entonces él se enojó y no quería entrar. Salió su padre y le rogaba que entrara.  Pero respondiendo él, le dijo al padre: “Mira, por tantos años te he servido y nunca he desobedecido ninguna orden tuya, y sin embargo, nunca me has dado un cabrito para regocijarme con mis amigos;  pero cuando vino este hijo tuyo, que ha consumido tus bienes con rameras, mataste para él el becerro engordado.”  Y él le dijo: “Hijo mío, tú siempre has estado conmigo, y todo lo mío es tuyo.  “Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque éste, tu hermano, estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado.”»

Señor, te damos gracias por Tu Palabra Padre, gracias Señor porque ella es viva, es eficaz y es más cortante que toda espada de dos filos, y yo estoy segura en esta noche Señor que Tu Palabra hará el efecto con el cual Tú la has enviado Señor y que tú vas a traspasar nuestros corazones Señor, de manera que seremos transformadas y cambiadas a la luz de esta revelación que Tú nos has dado en tu Santa y en tu bendita Palabra. Yo te pido Señor que tú nos ayudes a mirarte a Ti en todo este tiempo, y que nosotras al final de este momento solamente podamos tener un deseo ardiente en nuestros corazones, de buscarte, de buscarte y de buscarte Señor. Gracias. En el nombre de Jesús Señor. Amén. Amén.

¡Gloria a Dios! Estas parábolas que nosotras hemos leído, no sé si les había pasado, leer de un solo momento las tres parábolas. Pero se encuentran en el libro de Lucas. Y probablemente es una de las parábolas más conocidas y más famosas en toda la Biblia, y para serles sincera, cuando yo comencé a leer estas parábolas, yo dije; ah ya yo sé lo que esto quiere decir. He oído esta parábola quinientas veces en la escuela dominical; pero cuando comencé a estudiarlas, yo comencé a darme cuenta cuántos tesoros había ahí adentro en estas parábolas y de tantas maneras que Dios estaba hablándome y confrontando mi vida. ¿Cuál era el punto de Jesús?  hacer estas tres parábolas,  que si las miramos de cerca nos damos cuenta que son similares. Y el punto que Cristo quería hacer  al decir estas palabras lo vemos en el versículo dos; dice que ahí estaban los recaudadores de impuesto, los pecadores y ellos…los recaudadores de impuestos y los pecadores estaban acercándose para oír a Jesús y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo: Este recibe pecadores y come con ellos. Me da mucha risa que se registra que ellos estaban murmurando, o sea imagínense; ellos estaban murmurando tanto, que otras personas podían escucharlos. Pero ¿quiénes eran esta gente? Ellos eran los maestros de la Ley, ellos eran los que pensaban que sabían todo acerca de Dios, de los rituales, todo lo que tenía que ver con las cosas espirituales; y los escribas, yo les cuento que eran los que llevaban los records del pueblo. Entonces, yo estoy segura que esta gente sabía muy bien cuáles eran los pecados de aquellas personas que estaban tratando de llegar a Jesús, y Jesús recibiéndoles. Estos pecados no eran como esas amiguitas de tu colegio que se fijan en los exámenes, que hacen trampa o aquellas que te llaman de formas que no te gustan, no.  O sea aquí estamos hablando de personas que eran despreciadas, estos pecadores de los cuales los fariseos y los que se creían muy santos murmuraban, eran aquellas personas a las que la gente le huía, les daba asco estar con ellos. Como quizás esa joven, esa amiga, compañera de clases que tiene una vida completamente inmoral y nadie quiere estar a su alrededor, o esa persona que su vida ha sido consumida por las drogas y ya no quieres reunirte con ella. De esa manera, así se puede sentir una persona cuando ha caído en la bajeza del pecado: Rechazada, odiada por los demás, ese era el tipo de gente.

Estos religiosos se creían perfectos, ellos no eran como los dañados de la sociedad, ellos estaban tan molestos, porque cómo era que si Jesús supuestamente era el Hijo de Dios Santo, Él recibía a estos pecadores. Entonces, imagínense, Jesús –me lo puedo imaginar– mira a la audiencia, pecadores, los que se creen santos, los despreciados y ¿qué ustedes creen que Él hace? Les cuenta estas tres historias, estas tres parábolas. Él comienza a  hablarles y a explicarles lo que realmente significa para Él recibir los pecadores. Él comienza a decirles (imaginándonos), okay, ustedes quieren, ustedes están molestos y murmurándome porque yo recibo pecadores, yo les quiero decir a ustedes cómo es que luce realmente que yo reciba pecadores. Y es como si Él comenzó a contarles una película, es como si Él comenzó a contarles una trama de una saga que se pudiera llamar no sé..."Así es que yo recibo pecadores" Imagínense. Él estaba ahí con pecadores que sabían que eran pecadores, con santos que eran pecadores, pero se creían santos. Y Él comenzó a hablarle a esa audiencia, y esa es la misma audiencia que tenemos en esta noche. Y a esta audiencia es que yo quiero hablarle.

Y así como Jesús al decir estas tres parábolas tenía la intención de que la gente se ubicara donde le tocaba, así mismo es el deseo de mi corazón que esta noche tú no salgas de aquí sin ubicarte en cuál de estos escenarios te toca. Es muy probable que mientras yo voy contándote esta historia, tú te sientas que te identificas con un personaje, pero después te das cuenta que no,  te identificas con otro. Quizás eres como mi hijo Samuel que un día quiere ser capitán América porque es fuerte, musculoso y dice la verdad, pero otro día ve a  Iron Man,  y ve que tiene este traje robótico y mira capitán América y dice yo no quiero ser ese, yo quiero ser Iron Man, y puede ser que en esta noche tú digas, yo soy un personaje pero después te convenzas de que eres el otro. Y si Lucas 15 fuera como una secuela de los Advengers –ustedes se pueden dar cuenta que yo vivo rodeada de varones, esto es como un oasis para mi, tantas mujeres una vez al año o cada dos años– pero si esta película fuese una saga de los Advengers –imagínense, honrando a mis hijos que me saturan de esas cosas. La primera película contendría las dos primeras parábolas, y Jesús…y se llamaría como les dije: "Miren cómo recibo los pecadores." Aquí vamos a ver una fotografía de dos cualidades de Dios, dos cualidades del corazón de Dios. Y a mí me encantaría como poder ayudarles a ustedes a acercarse al corazón del Señor y ver claramente dónde es que se encuentra el gozo del Dios a quien servimos. Número uno, Dios es diligente en buscar. Eso es lo que vamos a ver en estas dos parábolas. Él se compara con un pastor cuyo trabajo es cuidar ovejas y se da cuenta, que esa ovejita se le ha perdido, quizás esa era la ovejita rebelde, la ovejita más rápida, pero este pastor se preocupa tanto por su oveja perdida que deja las noventa y nueve en el campo y va molesto, pisoteando el piso, con un palo en la mano para pegarle cada vez que la vea, para sermonearle, y decirle ¿cómo fue… qué fue lo que pasó? ¿Eso fue lo que vimos en la historia? No, Él va por todas partes y la busca, pero Él no la busca como el que está desinteresado, Él la busca hasta encontrarla.

En la segunda parábola vemos el mismo patrón, algo valioso se pierde, algo se busca y algo que se encuentra. Vemos una mujer que ha perdido su moneda de plata. Y tú pudieras decir ay pero por favor, cuál es el afán, una monedita de plata. La intención con la que ella buscó esa moneda te da una idea de lo importante que esa moneda era para ella. Era preciosa, era valiosa. Y ella comenzó a buscarla con afán, estaba barriendo el piso, encendiendo una lámpara, esa no era cualquier moneda. Ella tenía que encontrarla. Fíjate que ahora, Jesús nos está enseñando que no solamente Dios nos está buscando, sino también que nos está enseñando cuál es la intención con la cual Dios te busca. Él es intencional, Él hace todo lo que sea necesario para encontrar a aquel que se ha perdido.

Y si te falta… si te queda duda, si te cabe duda, tú puedes mirar a la cruz para ver si realmente era  precioso y valioso para ti. Esa búsqueda de Dios, no es como la búsqueda de mis hijos que les digo que me busquen algo encima de la mesa, en quince segundos vuelven con carita de perritos hambrientos…no lo encontré. ¡No! Esa búsqueda de Dios hacia aquello que se pierde no tiene que ver nada con esa actitud. Todo lo contrario es intencional, es decidida.  Y lo segundo que vamos a ver en estas parábolas es que no solamente Dios está buscando intencionalmente, sino que Dios se goza en encontrar. Estas dos parábolas tienen la misma secuencia y quiero que puedan seguirlo para que puedan entender cuando algo valioso se pierde, algo valioso se busca, algo valioso se encuentra, pero luego algo valioso se celebra. Cuando el pastor encuentra la ovejita, el la mira con cara de decepción y enojo y dice: oye pero la verdad que tú te perdiste, y mira lo que… ¡No! Él la carga con alegría, no la trae a regañadientes, él la carga sobre sus hombros, feliz, contento de haber encontrado su ovejita, y cuando llega a la casa ¿qué hace? Se queja de todo lo que tuvo que caminar, ¡No! Él llama a sus amigos y le dicen celebre conmigo, les invita a alegrarse con él. Él le da gran valor a lo que  está perdido. Esa es la actitud de Dios para aquellos que se pierden y deciden volver  a casa. Es como si Él les dijera: Fariseos, ustedes están molestos murmurándome porque yo estoy recibiendo los pecadores, ustedes moléstense porque yo encuentro gozo en buscar y encontrar aquello que se me había perdido.

Es increíble, justamente cuando yo estaba preparando esta enseñanza, se me perdió una pulsera muy preciada que me regaló mi esposo en un aniversario. Aquí la tengo, esa pulsera se me perdió y yo estaba tan triste y yo dije…no Señor, yo no puedo creer que…que la lección va a ser tan grande que se me va a perder la pulsera que tanto amo. Yo no sabía que iba a decirle a mi esposo, él estaba de viaje, y aquí yo tengo pendientes que me han regalado mis amigas, por ejemplo Sarah me ha regalado pendientes, mi esposo me ha regalado pendientes y yo atesoro mucho esta pulsera. Y la busqué, la busqué, la busqué y…en un momento estaba separando la ropa para lavarla, y de un bolsillo de una camisa salió mi pulsera. Cuando yo vi esa pulsera, Josué estaba haciendo su tarea en la mesa, y yo  literalmente bailé y yo salté y yo bailé, y dije ¡ay! por fin encontré mi pulsera y mi hijo me vio y me dijo: ¿Really? ¿En serio mami?, una pulsera. Ustedes ¿saben por qué? Porque aquel que no sabe el valor de lo perdido no puede celebrar el valor de lo encontrado. Y eso era lo que estaba pasando con los fariseos, ellos decían: ¿Jesús en serio? o sea tú te estás… feliz porque estás con los pecadores, y por eso es entonces que Jesús les da estas parábolas. Hay tanto que descubrir, yo quisiera pasarme tres horas hablando con ustedes acerca de este pasaje, y la verdad es que, increíble, los fariseos no encontraban valor en lo perdido porque ellos nunca se habían encontrado perdidos a ellos mismos. Y déjenme decirles, lo peor que puede suceder es estar perdido hermanas y no saberlo. Creerte que eres merecedor y ni siquiera ser parte de la familia.

Patricia de Saladín:: Las palabras que acabamos de escuchar son bien serias, para reflexionar sobre ellas. He escuchado decir que uno de los pasajes más espantosos en la Biblia está en Mateo capítulo siete. Cuando Jesús advierte que no todo el que me dice: "Señor, Señor entrará en el reino de los cielos." Y luego le dice a muchos que han hecho estas cosas buenas en su nombre, "jamás os conocí, apartaos de mí los que practicáis la iniquidad." Así que buscar a Dios tiene que comenzar con una relación con Él, una relación personal. Necesitas ser parte de su familia primero.

Karina: Siempre me creí…yo soy fuerte, yo aguanto. No,…soy redébil.

Patricia de Saladín: Esta es Karina de Argentina, y ella compartió con nuestro equipo en Mujer Verdadera ´17 un poco de lo que Dios ha estado haciendo en su vida. Escuchemos su historia.

Karina: Yo nací en una familia donde no conocían al Señor. Bueno eh…lo único que existía en mi hogar cuando vivía con mis padres,... peleas, discusiones muy violentas. Yo tuve una infancia difícil... Me tuve que hacer dura, el corazón endurecido pero a la vez débil. Yo como que siempre me creí, yo soy fuerte,  yo aguanto. No…soy re débil. Y bueno, yo me fui, al conseguir trabajo me empecé a relacionar con gente muy del mundo que por supuesto que ni cerca de conocer nada del Señor,  y bueno yo empecé a hacer cosas parecidas a las que hacían ellos.

Pero, como Dios es grande, es bueno, su mano misericordiosa y poderosa siempre, siempre estuvo conmigo. Yo ni siquiera sabía de…no conocía el tema de la salvación. Yo sabía…conocía que había un Dios muy grande, siempre le rezaba y bueno y a veces también le decía: Dios porque esto, ayúdame en aquello, pero no quería que me hablaran de... No quería que me hablaran de la venida de Jesucristo, porque yo dije; me voy al infierno. Y yo temía mucho eso, entonces conocí al que ahora es mi esposo, también un chico en ese momento que no conocía al Señor. Y bueno convivimos cinco años juntos, yo quedé embarazada de mi hija mayor, nos casamos sin conocer a Cristo, eso… no fue bueno, pero el Señor tenía un propósito con nosotros. Yo no lo podía ver, pero Dios estaba. Estaba el Señor ahí, y Él nunca se fue. Te tenés que ir le decía yo, y no nunca se iba. Si bien nos amamos, nos amábamos, es como que no lográbamos, no estaba Cristo, necesitábamos al Señor.

Yo creía en Dios y trataba de buscarle, pero no sabía…todavía no, no encontraba, no hallaba la paz, no, no podía estar en paz. El Señor en su misericordia y en Su obrar que es tan maravilloso, puso en nuestro camino, en todo ese tiempo caótico, puso en nuestro camino a un sacerdote católico. Fue él quien nos presentó el evangelio, quien nos enseñó como a empezar a orar con las escrituras, con los salmos, y yo ahí me fui como internando más digamos en la Palabra de Dios. Ya no está en nuestras vidas, pero bueno a través de este cura católico conocimos el ministerio, yo conocí el ministerio de Aviva Nuestros Corazones porque él escuchaba los programas de Nancy todas las mañanas a las seis de la mañana, prendía la radio y escuchaba a Nancy, y un día me dice: No sabés, hay un programa que hace una mujer, que es una mujer realmente de Dios, es pura Palabra de Dios. Lo tenés que escuchar dice, porque está hecho para las mujeres.

Y yo digo, sí, bueno sí, cuando tenga tiempo porque en el trajín, en el trabajo, las cosas del hogar, las chicas. Bueno, un día no sé, yo no soy muy amiga de las computadoras y de sentarme y de... no tengo mucha paciencia, entonces me siento y digo voy a ver de qué se trata esto, porque la verdad, mi esposo me había dicho: mirá, un día me dijo, mirá es esta la página, tenés que entrar y escucharlo, porque él ya lo había escuchado. Me dijo, gordi tenés que escucharlo. Ahora me río. Bueno si mañana lo escucho en estos días. Bueno, el primer programa que escuché de Nancy, después no pude dejar de escucharlos nunca más. El Señor me habló muchísimo en ese programa, parecía que solo le faltaba decir mi nombre… Karina a vos te estoy hablando. Aprendí, me enseñó mucho a buscar en la Biblia, me vi confrontadísima, me vi muy confrontada, así como también edificada, pero yo dije, estoy haciendo muchísimas cosas mal: la sumisión, la sujeción hacia el esposo, la falta de respeto. Pero bueno, ahora sé lo que el Señor…cuál es diseño que Dios quiere para la mujer.

Yo conozco cómo el Señor quiere que yo sea, entonces eh…bueno…yo quiero obedecer porque entiendo que no se trata de mí, sino se trata de Cristo, del Señor. Por medio del ministerio de Aviva, llegamos con mi familia a una Iglesia Bíblica Cristiana, y yo oraba al Señor, oraba y le pedía: Señor dónde vamos a ir, dónde vamos. Le pedí por gente, por personas, conocer personas que…yo le dije: Señor necesitamos conocer personas que te amen y que nos enseñen, eso le pedí. Y su respuesta fue muy rápida. Por medio de esta iglesia nosotros… es como que yo empecé a entender mejor la obra redentora de Cristo en mi vida, como dice Efesios dos, del seis al ocho; "por gracia sois salvos, esto no es de vosotros sino que es un don de Dios."  Y así lo creo y así lo veo ahora. Yo le doy muchas gracias al Señor cada día por el ministerio de Aviva Nuestros Corazones, le doy gracias por la vida de Nancy y por todas las personas que trabajan alrededor de ella que no conozco, y sin embargo yo siempre doy gracias porque es tan grande esta obra, es un movimiento tan…que se… está creciendo tanto, y yo realmente animo a otras mujeres, animo a otras mujeres para que también que le busquen, que le busquen. Que si buscan, el Señor las va a encontrar. El Señor las va a encontrar.

Patricia de Saladín: Wow! Nuestro Dios es un Dios que nos busca y gracias Karina por darle la gloria a Él. Ella conversó con miembros de nuestro equipo de Aviva Nuestros Corazones en nuestra conferencia Mujer Verdadera ´17. En la conferencia hablamos mucho acerca de buscar a Dios. Pero es importante darnos cuenta que la única razón por la que podemos buscar a Dios, es porque Él nos buscó primero. Así que déjame preguntarte, ¿conoces al Señor de esa manera? La mayoría de las personas en nuestra cultura tienen cierto conocimiento de Dios y de la iglesia. Pero, ¿tienes el tipo de relación con Él que es íntima y personal? El tipo de relación que realmente cambia lo que haces y cómo actúas. En Romanos capítulo ocho dice: "El que no eximió ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros. ¿Cómo no nos concederá también con Él también todas las cosas?" Dios el Padre nos ha dado el regalo más valioso; su Hijo para que tengamos una relación con Él. Vuélvete a Él. Dile que reconoces que  tu pecado te separa de Él, agradécele por tomar la iniciativa y por organizar los eventos de tu vida para traerte hasta este punto, este momento. Y dile que quieres vivir para Él. Confía en la obra consumada de Cristo como tu única esperanza de salvación.

Annamarie Sauter: Gracias Patricia. Si Dios te está llamando hacia Él a una relación personal con Él, busca una iglesia local o una mujer mayor que conozcas que pueda guiarte. Puedes también escribirnos un comentario a  través de nuestra página avivanuestroscorazones.com.

Mañana escucharemos la conclusión de este mensaje de Betsy. Es un mensaje que ella le enseñó a las jóvenes que asistieron a la conferencia Mujer Verdadera ´17. Espero que puedas unirte a nosotras aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Demoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

 

 

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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