Podcast Aviva Nuestros Corazones

Corre tras el Dios que busca (Segunda Parte)

Annamarie Sauter: ¿Recuerdas la  parábola del hijo pródigo? Es la historia acerca de dos, no uno, dos hijos que estaban perdidos. Betsy de Gómez dice que es muy probable que tú seas uno de esos dos hijos. O eres rebelde y pecas flagrantemente como el hijo menor...

Betsy de Gómez: O eres el hijo mayor. Creciste en la iglesia, te sabes todos los versículos bíblicos, vistes como cristiana, manejas los términos para que la gente te escuche y piense que eres cristiana. Sirves en los ministerios y estás en todas las actividades de la iglesia; pero tu corazón está frío y todo lo que haces es pura religiosidad porque en realidad no tienes una relación con tu Padre aunque nadie se dé cuenta.

Annamarie Sauter: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Patricia de Saladín.

Patricia de Saladín: Nada es más importante en tu vida que tu relación con Dios. Y bueno, es cierto que tienes muchas cosas que te pueden estar presionando en tu vida ahora mismo, pero ¿cómo están las cosas entre tú y Dios? En el día de hoy vamos a escuchar de la conferencia Mujer Verdadera ´17, a Betsy de Gómez. Betsy habló a las jóvenes sobre el grandioso hecho de que Dios busca al perdido. Y ella leyó de Lucas capítulo 15, donde Jesús cuenta de estas tres parábolas sobre buscar algo que se ha perdido. Una oveja perdida, una moneda perdida y los dos hijos perdidos. En el día de ayer ella nos contó la historia de una joya muy especial. Aquí está de nuevo Betsy con nosotros.

Betsy de Gómez: Justamente cuando yo estaba preparando esta enseñanza, se me perdió una pulsera muy preciada que me regaló mi esposo en un aniversario. Aquí la tengo, esa pulsera se me perdió y yo estaba tan triste y yo dije…no Señor, yo no puedo creer que la lección va a ser tan grande que se me va a perder la pulsera que tanto amo. Yo no sabía qué iba a decirle a mi esposo, él estaba de viaje. Y aquí yo tengo pendientes que me han regalado mis amigas, por ejemplo Sarah me ha regalado pendientes, mi esposo me ha regalado pendientes y yo atesoro mucho esta pulsera; y la busqué, la busqué, la busqué y…en un momento estaba separando la ropa para lavarla, y de un bolsillo de una camisa salió mi pulsera. Cuando yo vi esa pulsera, Josué estaba haciendo su tarea en la mesa, y yo  literalmente bailé y yo salté y yo baile, y dije ¡ay! por fin encontré mi pulsera y mi hijo me vio y me dijo: ¿Really? ¿En serio mami?, una pulsera. Ustedes ¿saben por qué?, porque aquel que no sabe el valor de lo perdido no puede celebrar el valor de lo encontrado. Y eso era lo que estaba pasando con los fariseos, ellos decían: ¿Jesús en serio? o sea tú... estás feliz porque estás con los pecadores, y por eso es entonces que Jesús les da estas parábolas. Hay tanto que descubrir, yo quisiera pasarme tres horas hablando con ustedes acerca de este pasaje, y la verdad es que, increíble, los fariseos no encontraban valor en lo perdido porque ellos nunca se habían encontrado perdidos a ellos mismos. Y déjenme decirles, lo peor que puede suceder es estar perdido hermanas y no saberlo. Creerte que eres merecedor y ni siquiera ser parte de la familia.

Y yo quisiera que juntas podamos considerar el corazón del Padre amoroso que anda buscándonos. Y si fuéramos otra vez a la segunda secuela de nuestra saga, la primera, recuerden que se llamaría "Así yo recibo a los perdidos" y la segunda se llamaría, "A quienes Dios está buscando." Y nos vamos a concentrar en la tercera parábola. Recuerdan que fueron cien ovejas, una se pierde.  Diez monedas, una se pierde. Pero ahora dos hijos se pierden. Y es como si Jesús fuera reduciendo la audiencia, reduciéndola, reduciéndola, al punto de que los que estaban presentes solamente pudieranan identificarse el uno o el otro, con uno o con el otro. Y ese es el deseo de mi corazón. Hoy, tú necesitas identificarte con uno de estos dos hijos, es el mismo patrón algo se pierde que es valioso, algo se encuentra, algo que se busca algo que se encuentra y algo que se celebra. En este caso el hijo menor se rebela contra su padre, para hacer la historia corta porque ya la  leímos. Él le dijo: mira papi, yo quisiera que tú te hubieras muerto, eso es lo que yo quiero. Yo quiero salir de tu autoridad, yo quiero estar haciendo lo que a mí…lo que yo quiero, lo que me antoje. Yo quiero estar bajo mi propia autoridad. Yo quiero alejarme de ti, yo quiero hacer lo que yo quiera, y yo quiero que tú me des la parte de mi herencia. Ojalá tú te hubieras muerto para yo poder cobrar mi herencia. El padre les entrega la herencia a los dos hijos. Me llamó mucho la atención porque yo no me había dado cuenta. La Biblia dice que el padre les entrega la herencia a los dos hijos. Sin embargo solo fue uno el que salió. El hijo menor se rebeló, se fue, se alejó de toda autoridad, de toda provisión, de todo amor, de toda manifestación de gracia. Y se entregó a hacer su propia voluntad. Es como si él dijera, yo quiero hacer todo lo que en esta casa no puedo hacer. Yo me largo, ¿no les recuerda a eso  lo que sucedió en el Edén que Dannah nos estaba hablando? En donde el hombre y la mujer quisieron ser su propia autoridad, y negaron a Dios como su autoridad suprema. Es exactamente el mismo cuadro contado desde una parábola.

Una vez un hijo con privilegios, un hijo con amor, pero ahora un hijo que se ha ido lejos de toda autoridad y protección de Dios. Él se fue y él comenzó a vivir como él quiso, él comenzó a desperdiciar su dinero, y ¿qué ustedes creen que pasó? Así como sucede con todas las cosas que nos ofrece este mundo. Su alegría duró muy poco. Muy pronto se encontró sin recursos. Y comenzó a experimentar los efectos del pecado. Una vez él estuvo abastecido con privilegios, ahora privado de todo bien, buscando ayuda en personas que podrían ser siervos de su padre, alimentando animales que para su cultura eran inmundos. No solamente eso, deseando comer lo que ellos comían. Y esa es la ley del pecado, el pecado nos engaña de una manera tan grande que nos hace ver de algarrobas, de una pocilga, manjares. El pecado te va a llevar más allá de donde pensabas llegar, dice el pastor Miguel Núñez  en sus leyes del pecado. El pecado te alejará por más tiempo del que habías pensado y te costará más de lo que estabas dispuesto a pagar. Él quería llenarse de placeres y ahora su pecado no tenía nada que darle. De esa comida apestosa, de ese pecado era que los que estaban buscando a Jesús, estaban comiendo. Pero a los fariseos les molestaba el olor. Ellos olían cerdo y pocilga, inmundo; pero ahí viene el momento que lo cambia todo. En el versículo diecisiete dice: "Entonces volviendo en sí dijo: ¿Cuántos de los trabajadores de mi padre tienen pan de sobra? pero  yo perezco de hambre." Él volvió en sí, entró en razón, el recapacitó, el volvió a sus cabales. Despertó de la muerte que el pecado había producido en él, y él abrió los ojos a la verdad. Yo oro que en este momento haya muchas mujeres y jóvenes que  hoy puedan así como ese hombre,  que volvió en sí y se dio cuenta de la suciedad y de la mugre en él que estaba,  así también nosotras hoy podamos recapacitar y volver a nuestros cabales. En el versículo dieciocho dice: "Me levantaré, iré a mi padre y le diré: padre he pecado contra el cielo y ante ti. Ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo, hazme como uno de tus trabajadores. Y fue, se levantó y cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y sintió compasión por él. Y corrió y se echó sobre su cuello y lo besó. Y el hijo le dijo: Padre he pecado contra el cielo y contra ti, ya no soy digno de ser llamado tu hijo."

Aquí vemos las características de aquellas personas a quienes Dios busca. Y si tú quieres ser aquellas… aquellas que Dios busca, yo quiero decirte que lo primero es que esa persona reconoce su pecado, esa persona reconoce la suciedad de su corazón, confiesa su pecado y se arrepiente. No solamente delante de los hombres, delante de Dios, el hace todo lo que tiene que hacer. Se arrepiente delante de Dios, delante de los hombres. Y me encanta una frase de los puritanos que dice que, el arrepentimiento es como el vómito del alma. Y si tú no tienes deseo de vomitar tu pecado, tú no estás arrepentida. Y yo le pido al Señor en este momento que traiga convicción a tu vida al punto de que tú sientas un malestar tan grande dentro de tu ser que estés dispuesta a vomitar pecado, a arrepentirte de tu pecado. Él se humilló y se levantó, él fue y convirtió eso que estaba sucediendo dentro en acción. Él dio una vuelta en U, él no se quedó ahí en su pecado, nadando entre algarrobas. ¡No!, él se levantó y él fue a su padre con la intención no solamente de pedir perdón, sino también de restituir el daño. Él le dijo: Yo quisiera ser uno de tus siervos, yo quiero pagar por lo que yo he hecho.

¡Qué maravilloso es el Señor! cuánta gracia tenemos que en Cristo lo que tenemos que hacer es arrepentirnos. Pero también vemos la actitud del padre al recibirlo. El padre lo vio de lejos, lo esperaba. Él no puso un siervo en la puerta que dijera, si ustedes ven a ese hijo mío que ya no es mi hijo, díganle que se vaya. ¡No! Él estaba en la puerta esperándolo. Porque los ojos del Padre en esta noche también están a favor de los que le buscan. Él sintió compasión por él, y ese es el corazón de Dios. Si tú te arrepientes de tu pecado, ese es el corazón de Dios para ti. El padre no se quedó ahí sentado, él corrió hacia él, no se quedó indiferente, corrió a sus brazos. ¿Te das cuenta de ese tierno amor? Padre he pecado contra el cielo y contra ti, no soy digno de ser llamado tu hijo. Arrepentimiento y humildad que son las dos marcas del avivamiento. ¿Y qué crees que sucedió después? Una fiesta. El padre lo abrazó, el padre comenzó a celebrar, hubo gozo. El padre que conocía el dolor de perder un hijo, ahora celebra con esa misma intensidad al recibirlo de vuelta. Pero había alguien como Josué cuando me dijo: ¿En serio? ¿really? Alguien que no tenía el corazón de su padre. Que no podía alegrarse, porque él no sabía lo que era sentirse perdido, ni sentirse sucio y ser hallado. Ese fue el hermano mayor, él no tenía un corazón de hijo. Él tenía un corazón de esclavo, él estaba tan perdido como su hermano  aunque nunca se había ido de la casa. Jesús dividió la audiencia en dos. Y yo quiero también en esta noche que podamos dividir la audiencia en dos. Y yo quiero preguntarte: ¿Quién eres tú? Eres el hijo menor, a lo mejor la hija rebelde que quiere vivir su vida a su manera, irse de la casa y revelarse contra toda autoridad; que está sumergida en inmoralidad sexual. Aun dentro de tu habitación donde nadie te ve. Quizás estás sumergida en las drogas, o quizás tu vida está marcada por la desobediencia. O eres el hijo mayor. Creciste en la iglesia, te sabes todos los versículos bíblicos, vistes como cristiana, manejas los términos para que la gente te escuche y piense que eres cristiana. Sirves en los ministerios y estás en todas las actividades de la iglesia, pero tu corazón está frío y todo lo que haces es pura religiosidad  porque en realidad no tienes una relación con tu Padre aunque nadie se dé cuenta. ¿Tienes un corazón crítico? Y tiendes a juzgar a los demás con facilidad. Siempre señalando el pecado del otro, y muy difícilmente viéndolo en tu propio corazón. Si eres sincera en algún momento de tu vida tú has sido el hijo menor, la hija mayor o ambas al mismo tiempo.

En ese jardín del que Dannah habló, se perdieron los hijos de Dios. Ellos corrieron a una tierra lejana llena de pecado.  Pero Dios no dejó las cosas así. Jesús bajó de su trono, salió a buscar lo que se había perdido, y fue en la cruz. Porque ese era el único lugar donde el pecador podía ser encontrado. Él pagó el precio para traernos de vuelta a casa, de forma que la única puerta para entrar a la presencia de Dios es el arrepentimiento. Y yo quiero hacer un llamado en este momento a aquellas jóvenes que están sumergidas en el pecado; que se sienten atrapadas, encadenadas por sus deseos mundanos y que quieren dar una vuelta de esa vida. El arrepentimiento es el único camino que te va a llevar a casa. Y yo te invito a que tú puedas correr  a los brazos de tu Padre y que puedas callar la voz del enemigo que te dice: Eres inmunda, no vale la pena, estás sucia para siempre. Que te recuerdes, porque cuando corras a los brazos de tu Padre, Él no te va a rechazar. Él está en la puerta esperándote para correr hacia ti y llenar tu cara de besos. Él te está buscando hoy, aunque tú pienses: Mi pecado es inmundo, es imposible de perdonar, voy a volver a caer en él, lo sé. Hay un Padre que está esperándote. Y si esa eres tú hoy, yo  te invito a que tú puedas vencer la vergüenza que el hijo pródigo en la historia tuvo que vencer para levantarse y para ir a su padre. Yo no te estoy ofreciendo una oración mágica, con la que ya tú vas a ser cristiana desde que digas amén. Yo te estoy invitando a que te arrepientas de tu pecado. Yo te estoy invitando a que tú reconozcas tu condición. Y si tú sientes en tu alma esa misma sensación como la de un vómito en el estómago que tiene que salir; es muy probable que el Señor esté trayendo convicción de pecado y que sea el momento de salvación para ti. Si es así, yo te ruego, yo te pido que tú no ignores esa convicción y que ya sea sentada en tu silla o te quieres poner de pie, o quieres pasar aquí delante y estar aquí delante de la plataforma que tú vengas. Esta puede ser la noche de salvación para ti. Y mientras nosotras adoramos al Señor, y cantamos esta canción, yo te pido que si el Señor está llamando, no te resistas, ven a Él, en arrepentimiento porque yo estoy segura que Él está esperándote, para abrazarte y para perdonarte.

Patricia de Saladín: Este tipo de relación de amor con nuestro Padre celestial,  es un concepto que es nuevo para muchas personas. Pero a Él le encanta buscar y salvar a los perdidos y hay gran gozo en el cielo cuando un pecador se arrepiente.

Annamarie Sauter: Así es Patricia, escuchamos a  Betsy de Gómez hablando a más de dos mil  jóvenes en Querétaro – México,  en la conferencia En Busca de Dios Mujer Verdadera ´17. Dios estuvo trabajando en la vida de muchas de estas jóvenes. Una de ellas es Jeneyci con quien después de la conferencia tuvimos la oportunidad de compartir en el avión.

Jeneyci Fernández: Mi nombre es Jeneyci Fernández, vengo de Puerto Rico. Hace diez años aproximadamente que conozco a Cristo realmente; que sé Él es mi único Salvador. Conozco Aviva Nuestros Corazones a través de una invitación en mi iglesia que nos hacen para poder ir a la conferencia en el 2015. Ahí impactó mucho mi vida porque había anhelado tener un espacio con mujeres que hayan pasado por lo que yo estoy pasando. Y marcó mucho mi vida. Cuando se dio la conferencia en Santo Domingo pude perdonar a mi mamá. Entendí lo que es el perdón… de cómo ofrecer el perdón. Y no me imaginé estar aquí. Estar en Querétaro en la conferencia de Aviva Nuestros Corazones que Dios nos trajo hasta aquí, el grupo de mujeres de nuestra iglesia y Dios nos bendijo con esa oportunidad y bendijo mi vida al escuchar los testimonios. Entendí que a través de mi vida puedo también tocar a otras personas, a otras mujeres. Dios me ha libertado ahora en este nuevo comenzar, Dios me está llevando a un quebrantamiento. Me lleva al quebrantamiento a sus pies, a conocerlo a Él, en busca de Él, para dejarme dirigir por mi esposo, no ser una mujer rebelde, ser una mujer sujeta a él. No ser una mujer necia como así lo ha mencionado uno de los testimonios que era de Vanessa, que ella se veía como Vanecia.

Así mismo yo me veía, yo me veía como una mujer necia. Pues ahora ya pues veo algo diferente en mí, porque Cristo ha libertado mi vida, mi alma. Gracias a Dios que Aviva Nuestros Corazones está para mujeres que necesitan de Su palabra y mi testimonio es que en un momento dado yo le estaba fallando a mi esposo porque no le cumplía realmente sus necesidades como hombre. Mi esposo en estos momentos, anhela una esposa sujeta. Dios ha transformado mi vida a través de conocerlo a Él más, en busca de Él. La oportunidad que tuve para confesar mi pecado fue en una reunión en el hotel con las muchachas de mi iglesia. Yo no pensaba decir mi pecado, no pensaba decir en lo que yo estaba fallando, pero Dios me confrontó con la Palabra y me llevó pues al quebrantamiento de decir y libertarme y abrir pues esa cajita oscura para llevar la verdad a la luz. Yo ya me sentía deprimida, desesperada.  No estaba encontrando sentido a mi vida, ni a mis estudios, ni mi trabajo, ni como mamá. Yo voy con esperanza a mi país, a Puerto Rico a que Dios haga la obra, que sea Él, a entregarme a Dios y que sea su voluntad sobre todo. En esto yo estoy viendo que Cristo pues me ha traído un nuevo aire, un nuevo pensar. A mí me hicieron mucho daño cuando yo era pequeña, vi cosas que no tenía que ver y crecí con el que no quería que ningún hombre me tocara. Ahora que tengo esposo él perdió la vista, ha sido de verdad un momento duro para mi vida, para él también. Él ha sido un hombre fuerte, con mucha fe, entregado a Dios. Nosotros estábamos ya a punto de…de…pues dejarlo ahí, dejarnos y teniendo un niño de dos años, pero Dios nos llevó a una, a una familia a Centro Cristiano de Alabanza para nosotros conocer de Dios, porque estábamos vacíos. Estábamos en busca de Él, y ahí fue que fortaleció nuestro matrimonio, no teníamos en ese momento una seguridad, una estabilidad de donde vivir como tal, y con un niño pequeño.

Mi inseguridad viene siendo desde muy pequeña, desde que pues han pasado muchas cosas, abandono de mi mamá, no sabía lo que era recibir amor, recibir afecto. Por eso es que me cuesta, me costaba tanto recibir afecto de mi esposo, recibir que él me dijera que me ama, y yo pues darle de lo que tengo, de decirle que también lo amo. Y ahora entendiendo pues el amor que Cristo tiene para con nosotros, puedo ver que, que lo que quiere es que derramemos amor que llevemos Su palabra, que lo conozcamos más a Él, nos rindamos.

Realmente me impactaron las palabras de Alejandra, cuando ella comenzó a hablar. ¿Realmente lo conoces? ¿Realmente sabes quién es Él? Y me contesté la pregunta, realmente antes pensaba que sí,  que lo conocía. No, yo quiero conocer más de Dios, saciarme de Su palabra, ser una mujer verdadera. Sé que no soy perfecta, sé que Dios quiere hacer Su obra. No es que no voy a tener situaciones, pero donde me voy a refugiar es en Cristo Jesús. A veces he buscado la huida de buscar este, en mi soledad encerrarme porque se me hace fácil encerrarme en mi misma. No abrirme hacia amistades, hacia mi esposo, hacia mis amigas de la iglesia, mis hermanas en Cristo.  Pero he aprendido en este, en este seminario, y en los encuentros que hemos tenido en las noches de oración, he aprendido que ellas están ahí y Cristo las tiene para el cuidado. Cristo tiene cuidado hacia sus hijos y mis inseguridades las dejó atrás, porque Cristo Jesús hace la obra en mi.  Un antes y un después, un antes de Aviva Nuestros Corazones que Cristo ha puesto para un vínculo, una oportunidad para que mujeres conozcan de Su palabra realmente, y un después que Cristo ha hecho en mi vida.

Patricia de Saladín: ¡Amén! Gracias Jeneyci. Tu disposición a hablar acerca de lo que el Señor ha hecho y está haciendo en tu vida es de mucho aliento para nosotras.

Annamarie Sauter: Y en la medida en que concluimos el programa de hoy reflexionemos nuevamente juntas en las palabras del poema ¿Lo Conoces?, escrito por Blair Line y traducido e interpretado por Alejandra Cardoza de Slemin.

Alejandra Cardoza de Slemin:

¿Lo has visto? ¿Lo conoces? ¿Renunciarías a todo para servirle? ¿Le amas?
Aquí viene el Cordero de Dios, caminando vestido de esplendor. Ángeles se inclinan a sus pies temblando en completa rendición.
Los cielos cantan, las nubes se mecen ante el Anciano de días. El núcleo de la tierra estalla en alabanza reconociendo al Dios digno.
Cada árbol con sus frutos soplados por el viento saben que todas las cosas subsisten por medio de Él.

Y sin embargo Cristo no se ha humillado ante los árboles o los elementos naturales o los animales, sino por amor.
Descendió como una paloma para hacer de los pecadores sus amigos.
Aun así la humanidad está determinada a examinar las cosas naturales rechazando la oportunidad de conocer al Rey de Reyes.
Preferimos un conocimiento teórico, nuestros títulos de la universidad bíblica, cuando el Reino de Dios está tan cerca.
Seríamos verdaderamente cambiadas, si en quietud conoceríamos al Hijo del Hombre.

Él nos ha demostrado a través de Su palabra que Él es la Palabra. Podemos estar en comunión con Él compartiendo de nuestra comida diaria que Él voluntariamente te sirve. 
Pero preferimos pasar el tiempo en un blog leyendo algo, o prestando atención a otras cosas en vez de luchar con Dios para conocer la verdad de las páginas de las escrituras, luchando no para ganar sino para que nuestra carne sea siempre vencida.
Si es necesario caminar cojas, o con una espina clavada en un costado, para que con humildad entreguemos cualquier tentación de orgullo.
Hermanas, no podemos estar satisfechas twiteando citas de hombres siervos que trabajan en la presencia del Altísimo. Nos conformamos con la revelación secundaria y así nos preguntamos ¿por qué estamos tan secas espiritualmente? 

Superficiales como una planta de bonsai, esperando que alguien nos dé un like en vez de querer el amor eterno de Aquel que dio su vida por nosotras.
 Jesucristo es celoso con Su Gloria, antes de que este mundo fuera estructurado Él estaba elaborando una sobrenatural historia, protagonizada por Su misericordia, coestelarizada por Su gracia, dirigida por la mano de Dios. La verdad es que todas deberíamos estar rendidas delante de Él.
No en youtube, más bien luces, cámara, acción y enfocarnos en Su crucifixión.
El único sacrificio que ha sido suficiente, debe motivar en nosotras una convicción, e incendiar nuestro deleite. No leer la Biblia para sonar espiritualmente profundas.

¿Renunciarías a todo para servirle? ¿Le amas?
Personalmente no fue un rumor que escuché en la Biblia de cómo sus uvas fueron aplastadas y se derramó el vino.
Hemos probado Su sangre, y comido de Su carne, experimentado Su poder, intercambiar Su vida por nuestra muerte.
Ves, es que estábamos muertas, peor que en una tumba, esclavizadas por legiones de demonios, el príncipe del aire nos había depravado, una muerte espiritual que trascendió la carne, creando una eterna ola de calor que con razón nos merecíamos.

Pero mientras aun estábamos en nuestro pecado, Dios en Su gracia escogió salvarnos.
Ahora tenemos paz y serenidad, ya que no somos más enemigas de la Trinidad, libres para arrodillarnos confesando ¡Señor yo creo en Ti!
Mientras nos apartamos del pecado y nos atamos a Su divinidad, contando todo como pérdida por amor a Cristo, cualquier cosa en este mundo adquirida no se puede comparar, con el hecho de que se nos ha correspondido, hecho herederas de Su santidad la cual Él ha reservado para Sí mismo.

Él se dio a Sí mismo por nosotras, nuestro placer y deleite es amarlo desde el momento en que somos nacidas de nuevo hasta el final de la eternidad, la cual nunca terminará.
¿Lo has visto? ¿Lo conoces? ¿Renunciarías a todo para servirle? ¿Le amas? ¿Le amas?

Annamarie Sauter: ¿Lo conoces? Así se titula este precioso poema.  Que Dios abra nuestro entendimiento para conocerle cada día más. Aquí está Patricia para darnos un recordatorio.

Patricia de Saladín: Quiero recordarte rápidamente que puedes ver los videos de todos los mensajes de la conferencia Mujer Verdadera ´17 a través del internet. Solo ve a avivanuestroscorazones.com para más información, y mientras estés allí, aprovecha para informarte acerca de la conferencia Revive´17 que se llevará a cabo en el mes de Septiembre. También puedes visitar revive17.com. Regístrate y únete a nosotras a través de la transmisión en vivo.

Annamarie Sauter: Bien, mañana Patricia y un grupo de amigas estarán compartiendo algunas reflexiones personales de algunas de las cosas que Dios hizo en Mujer Verdadera ´17. Te esperamos aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Demoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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