Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

De las cadenas a la verdadera libertad, día 1

Annamarie Sauter: Con nosotras Piroschka Ventura.

Piroschka Ventura: Yo no tenía dónde ir, no tenía con quién hablar. Primero por la vergüenza, después por la culpa, después por revelar realmente quién era yo, después mis planes, pero más que nada, porque puse en una balanza y le di más peso a mi relación con mi novio –no quería perder esa relación, yo quería continuar– entonces yo decidí entre mi novio y mi bebé y le di más valor a mi relación.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Aquí está Patricia con nosotras para introducir la conversación de hoy y a nuestra invitada.

Patricia de Saladín: Si alguna vez has estado presente en una de nuestras conferencias Mujer Verdadera, sabrás que tenemos un Manifiesto de la Mujer Verdadera. Y el manifiesto dice con relación a la vida humana: «La vida humana es preciosa para Dios, y debe ser apreciada y protegida desde el momento de la concepción hasta que llega su culminación de vida. Los hijos son una bendición de Dios, y las mujeres fueron diseñadas especialmente por Él, para ser dadoras y sustentadoras de vida; ya sean sus propios hijos biológicos o adoptados, hermanos y hermanas, sobrinos, sobrinas u otros hijos en su esfera de influencia.

Bueno, en Aviva Nuestros Corazones, definitivamente valoramos la vida, la santidad de la vida humana. Los hijos son preciosos para Dios y preciosos para nosotras. Parte del diseño de Dios en nosotras las mujeres es que somos dadoras de vida. Es algo que Dios puso en nosotras como mujeres, y es un privilegio. Cuando Adán le puso nombre a la mujer –después de la caída– le puso Eva, que significa dadora de vida. Y nuestro cuerpo, todo nuestro ser, está preparado para recibir y nutrir otra vida que viene al mundo.

La mayoría de las mujeres anhelan ser madres y quieren tener la experiencia de tener y criar un hijo. Sin embargo, dicen las estadísticas que en Latinoamérica tres de cada cinco mujeres se ha practicado un aborto. Hace ya unos años, todo este tema de la legalización del aborto en diferentes países es noticia, y en muchos de nuestros países se han levantado voces en contra de la despenalización del aborto. El programa del día de hoy tiene unos temas particulares acerca del aborto, acerca de las relaciones sexuales antes del matrimonio, y si tienes niños pequeños este es un buen momento para entretenerlos con otra cosa y que no estén escuchando el contenido del programa. 

Estaremos conversando sobre este tema con nuestra hermana Piroschka Ventura. Hola Piroschka, es un gozo y un privilegio que finalmente el Señor nos conceda grabar estos programas juntas aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Piroschka: Hola Patricia, cómo están. Gracias por tenerme aquí con ustedes, y es un privilegio para mí y un honor el compartir mi testimonio con ustedes. 

Patricia: Gracias y el privilegio es nuestro. Piroschka es un testimonio viviente de la obra poderosa de Dios salvando pecadores. Bueno, todos somos un testimonio viviente, pero definitivamente hay testimonios donde el obrar de Dios es más impactante –podríamos decir– como dice el Salmo 105, una vez vemos testimonios como este queremos contarle a todo el mundo acerca de las obras maravillosas de Dios, proclamar Su grandeza y que todo el mundo sepa lo que Él ha hecho. ¿Verdad? Que todo el mundo conozca Sus grandes obras en tu vida.

Piroschka: Así es.

Patricia: También queremos que muchas mujeres que nos escuchan y que están actualmente sufriendo por este tema, o quizás encerradas en una cárcel de culpabilidad, de vergüenza, encuentren a través de estos programas, por la obra de Dios, esperanza viva y libertad en Cristo. Que conozcan la verdad y que puedan ser bendecidas y animadas. Y me encanta que pueden ser mujeres en todas las etapas de la vida, solteras, casadas, adultas…mientras escuchan a Piroschka y lo que Dios ha hecho en su vida.

Yo quisiera, Piroschka, darte la palabra y que te presentes; que nuestras oyentes te conozcan un poco y entonces comenzar esta historia ahí cuando eras una jovencita. Preséntate para que ellas sepan un poco de tu trasfondo.

Piroschka: Bueno, mi nombre es Piroschka Ventura, así como dice Patricia. Vivo en la ciudad de Miami, Florida. Soy de origen dominicano, tengo 33 años de casada y cuatro hijos hermosos con los que el Señor me bendijo. Para mí, mi testimonio es más que nada lo que Dios ha hecho en mi vida, pues nunca en mi vida me hubiera imaginado que Dios usara para bien mis propias heridas y mis propias faltas.

Cuando tenía 19 años de edad, me vi involucrada en relaciones íntimas, lo cual trajo como consecuencia que saliera embarazada. Y aunque yo vivía con mis padres en un ambiente familiar completamente sano y funcional –vamos a decir moral– pero con la ausencia del temor de Dios, sentía que podía, sin problemas y sin consecuencias, seguir en las actividades en las cuales me encontraba y nada me iba a pasar. Me sentía invencible. Sabía que estaba haciendo algo que no debía estar haciendo, pero también pensaba que yo tenía el control y que nada me iba a pasar.

Eso no ocurrió solamente una vez, sino tres veces. En cada una de estas ocasiones opté por no darle vida a mis bebés sino abortar. En esos años me encontraba en una relación en la que yo estaba totalmente enamorada, en la cual me creé mi propio plan de vida, a mi tiempo, como y cuando yo quisiera, y no iba a permitir que nada ni nadie interrumpiera ese orden de como yo tenía el plan de mi vida.

Al momento de conocer que estaba embarazada, lo primero que sentí fue pánico total. No sabía a quién acudir –ya que eso no estaba en mis planes. Tenía una doble vida en la que no podía dar a conocer lo que hacía, ya que eso devastaría a mis padres y a mis amistades más cercanas. Yo daba a proyectar que tenía una vida perfecta, que era una joven activa en los estudios, en deportes…una vida totalmente de pantalla. En realidad, hacía cosas que no daba a conocer y si eso salía a la luz, pues describirías realmente quien era.

Patricia: Quisiera hacer un alto aquí, porque cuando tú planteas eso, 19 años, uno se cree ya bien adulto cuando tiene 19 años y entra a la universidad, y me llama la atención que tú dijiste que tienes 33 años de casada. El mundo ha ido avanzando y no necesariamente en la dirección correcta. Yo quisiera que pensáramos en el mundo de hoy en día, donde en esa época, como tú planteas, no querías traer esa verdad porque devastaría a tus padres.

Pero hace años, esto de tener relaciones antes del matrimonio, a la vista de las personas de la cultura y de la sociedad, era mal visto porque se consideraba que tener relaciones fuera del matrimonio era pecado. Pero hoy en día, las cosas han cambiado mucho. Si somos honestas, se ha vuelto una práctica aceptada por la mayoría de los jóvenes, y lo más triste es que eso está pasando fuera, ¿verdad? Todo el mundo te dice, «pero todo el mundo lo hace, todo el mundo vive así, así», y te dan muchísimos argumentos, hasta financieros, de por qué es bueno, inclusive, mudarse juntos.

Pero lo más triste es que este pensamiento ha permeado, aún dentro de las iglesias ha ido ganando terreno, y yo quisiera con tu experiencia de vida, luego de estos años, ¿qué les dirías a las jóvenes que nos escuchan? 

Piroschka: Patricia, estoy totalmente de acuerdo contigo. Yo creo que es muy común hoy en día ver jóvenes y adultos que no están dentro de un matrimonio pero están teniendo relaciones íntimas sin medir las consecuencias, sin darse cuenta de que hay que saber primero para qué fuimos creados, y a lo cual –como tú indicaste– el mandato principal de Dios en la creación para Adán y Eva, fue que se multiplicaran y fueran fructíferos.

Somos creadas para multiplicarnos y para traer vida a este mundo, y Dios, el Creador del cielo y de la tierra, es el mismo creador que dio aliento y vida a Adán y Eva, y ese mismo aliento de vida es el que da a cada madre dentro de su vientre al salir embarazada. Hay vida desde la concepción, no treinta días después, ni tres meses después, ni seis meses después. Hoy en día no se habla con respecto a eso, aunque la ciencia ya coincide en que hay vida desde la concepción.

Entonces, ¿qué les diría? Que tenemos que ser responsables de las acciones que tomamos. Tenemos que darnos cuenta de que cada decisión que tomemos trae una consecuencia. El tener relaciones íntimas, obviamente Dios nos creó para eso. Él fue el creador de las relaciones íntimas, y las creó para un propósito. Entonces, es darnos cuenta cuándo tomamos decisiones, cómo las tomamos y qué consecuencias hay. 

A veces creemos que nada nos va a pasar, como me pasó a mí, y nos vemos en situaciones en las cuales no sabemos cómo reaccionar. Eso trae destrucción, no solamente para ti como persona, también para muchas personas alrededor de ti. Entiendo que debemos hablar más del tema en nuestros hogares, debemos ser abiertos y claros con nuestros hijos, en las iglesias. Antes esto era un tema tabú. Esto no se hablaba antes. Yo no recibí, que recuerde, ninguna información de relaciones íntimas, del embarazo. En las escuelas en ese tiempo no se hablaba de estos temas. Hoy en día sobreabunda este tema, y el problema que vemos es que las jóvenes y los jóvenes –porque recordemos que aquí es el acto de dos personas, el hombre y la mujer, no es solamente la mujer; nos enfocamos mucho en la mujer pero el joven varón tiene mucho que ver, tiene mucha responsabilidad también. 

Entonces no es solamente hablarle a la joven mujer, sino también hablarles a los jóvenes varones y enseñarles el valor de la vida; enseñarles cuál es la función para la cual Dios nos creó, y en qué momento fue que Dios creó esa comunión y ese pacto entre un hombre y una mujer. 

Patricia: Así que es mucho más que simplemente intercambiar una relación física. Dios lo hizo con toda la sabiduría para el momento del matrimonio, porque es compartir dos vidas que ya no son dos no sino una. Y entonces, lo triste de esto y que lo estamos viendo, es que el mundo en que vivimos nos quiere amoldar y hacer creer, «tú eres libre, tú eres libre para ser sexualmente activa cuando tú lo decidas porque eres dueña de tu propio cuerpo», y eso es una gran mentira porque en realidad lo que te están haciendo es esclavizarte al pecado sexual.

Y el pecado siempre busca destruir, siempre busca –como tú decías– crear barreras entre tú y tus padres –si vives en el hogar de tus padres. Entre tú y Dios que te creó, y que es claro que dice en Su Palabra que no debe haber ninguna inmoralidad sexual, que esos pecados no tienen lugar. Claro, no tienen lugar sobre todo dentro del pueblo de Dios, pero el pecado siempre siempre ofende a Dios. Y en este caso vemos a un mundo que cada vez más dice, «no queremos que este reine sobre nosotros, queremos vivir a nuestra manera», y entonces no asumir las consecuencias lógicas a través de muchas formas en que hoy en día las mujeres se practican un aborto.

Conozco mujeres que se han practicado abortos, y las razones varían; aunque la esencia –como tú dices– es quitarse un problema de encima. Sé que el miedo es una de esas razones, tú acabas de decir, «a mí me dio pánico». Estoy embarazada, ¿qué hago con mis padres? ¿Qué hago con mis amigas? ¿Qué hago con mi vida?

Piroschka: Antes de nada, quería decirte que esto es como una bola de nieve que se va creando desde que tomamos este tipo de decisiones, y la principal causa es que queremos ocultar algo; y eso que queremos ocultar empieza a crear una mentira, y esa mentira otra mentira, y esa mentira otra mentira… Entonces estamos creando una persona, estamos creando nuestro propio ser diferente. No estamos siendo honestos. ¿Por qué? Porque sabemos que estamos haciendo algo malo. Mentimos porque no somos honestos en que estamos en actos que no debemos estar. Mentimos porque salimos embarazadas y entonces lo queremos ocultar. Miento porque evito el salir embarazada; y así, esas son consecuencias que vamos acarreando en nuestras vidas. Creo que las razones principales por las que muchas mujeres toman decisiones para abortar, en mi caso fue que yo tenía mi plan, tenía el control de mi vida, tenía todo organizado. Un noviazgo como cualquier otro noviazgo normal, donde esperaba que me propusieran matrimonio al tiempo debido, donde planificara una boda. Yo estaba estudiando, me quería graduar, quería continuar con ese plan.

La sociedad también nos impone, en el sentido que sabemos que debe de ser de esa forma pero yo no lo quería aceptar de esa forma. Entonces yo no quería que nada interrumpiera ese plan que yo tenía para mi vida. Yo era mi propio dios, quien estaba dominando mi vida, y obviamente yo sabía que estaba haciendo mal. Entonces, para mí, eso significaba no terminar mi carrera, lo que no iba a dejar que pasara, era el tener una boda como yo la tenía planificada y ya después de casada entonces salir embarazada.

Entonces, la razón por la que abortan o toman la decisión de abortar muchas mujeres, que fue mi caso también, Patricia, es que yo no sentí el apoyo de mi pareja. Entonces, si tú me preguntas ¿cuando supiste que estabas embarazada, aparte de pánico, qué sentiste? Yo sentí deseos de tener mi bebé; yo estaba ilusionada, yo me llegué a ilusionar. Eso es algo natural en la mujer. Dios nos creó para crear, para nutrir, para cuidar. Yo sentí eso, pero cuando lo comuniqué, no sentí el apoyo de mi pareja y ese es probablemente el motivo principal por el que una mujer aborta, que no siente el apoyo de la pareja.

Entonces, ahí vemos la responsabilidad del hombre también, en que cuando la mujer se acerca y dice que está embarazada y la pareja no da el apoyo, pues ella se siente totalmente… ¿Qué hago ahora? ¿A quién voy? ¿Adónde voy? Yo no tenía a dónde ir, no tenía con quién hablar, primero por la vergüenza, después por la culpa, después por revelar realmente quién era yo, después mis planes… pero más que nada porque puse en una balanza, y le di más peso a mi relación con mi novio. No quería perder esa relación, yo quería continuar. Entonces decidí entre mi novio y mi bebé y le di más valor a mi relación.

Patricia: Así es. Yo sé que muchas jóvenes ceden ante la presión –no solamente de llegar al aborto sino de tener relaciones íntimas– pensando que no quieren perder ese novio, que se va a ir detrás de otra si no cedes ante esa presión. Y definitivamente todas esas son concepciones contrarias a la verdad de Dios, mentiras que creemos. Porque parte también –y es algo que tú has comentado– es que muchas veces, sobre todo hoy en día, todo lo que dicen de que si será vida, si habrá vida desde la concepción, que es un conjunto de tejidos nada más, que se está formando… O sea Satanás usa ese momento en la vida de una mujer, y trae todo un paquete de sus más suculentas mentiras para que realmente nosotras terminemos quitándole la vida un ser humano y cayendo en una esclavitud que ya se le suma –como tú dices– a la culpa y la vergüenza de saber que estoy haciendo algo que no es correcto aunque que todo el mundo lo haga, entonces sumarle para una mujer el haber abortado un bebé, que es algo tan intrínsicamente tuyo; es como que Dios hace algo muy especial cuando cuando crea la vida humana dentro de nosotras. 

Piroschka: Sí. Sabes, esas son mentiras que todas creemos. El pensar que si hablo, las cosas van a ser peor. El pensar que si yo hubiera hablado con mis padres tal vez no habría tenido su apoyo… Al contrario, yo te puedo garantizar que si yo me hubiera acercado a mis padres, a mi hermana, a algún familiar, yo habría recibido el apoyo que necesitaba. Esa mentira de que mi vida va a ser tronchada si yo traigo un bebé al mundo joven; de que ya no voy a poder continuar mi carrera, esas son mentiras que el enemigo pone en en la mujer.

Tenemos que cuidar no solamente nuestra mente y saber cuáles son las acciones que tomamos y las consecuencias que traen, sino que tenemos que cuidar con quién nos juntamos. Dónde buscamos información, a quién nos dirigimos. Porque si tú me preguntas, una joven que esté en esta situación hoy en día a dónde va a ir, si va a ir donde una amiga –la cual tal vez tiene la misma edad que ella que lo que van a hacer es «bueno vamos a buscar en el internet o vamos a buscar allí», que no tengan esa figura a donde puedan ir y buscar y preguntar, y tengan esa confianza de hablar, eso se necesita hoy en día mucho, Patricia.

Y aquí la función no solamente es de la familia, también la iglesia tiene mucho que ver. La iglesia –en mi opinión– debe tener esta facilidad para que esta joven, esta mujer, esta adulta –porque pasa en cualquier período una mujer– de saber a dónde ir, a quién dirigirse.

Patricia: Sí, de eso vamos a hablar más adelante. Pero ahora también yo quisiera –porque hoy ya tienes 33 años de casada, cuatro hijos, y ya eres una madre de hijas y de hijos. Entonces también a estos padres que hoy en día están expuestos a que, sin su aprobación, quizás… porque en este punto Piroschka, tú no eras cristiana, tú estabas viviendo tu vida como entendías con una buena familia, no quisiste darle ese dolor, todo aquello. Pero hoy en día, no solamente a padres que no son creyentes sino a padres creyentes o padres morales, como tú decías, que no saben o que sospechan que quizás sus hijas, sus hijos están teniendo relaciones fuera del matrimonio, o que quizás se han embarazado y quizás han abortado, y ellos ni siquiera saben, o se quieren hacer de la vista gorda. En ese sentido, antes de pasar a la responsabilidad de la iglesia, que mencionabas y que vamos a ver después, ¿qué les dirías a estos padres, habiendo vivido lo que viviste? 

Piroschka: Antes que nada, que sean claros y abiertos con sus hijos, que hablen con la verdad. Que, antes de que hablemos, sepamos la verdad para poderla comunicar a nuestros hijos. Estamos viviendo en tiempos donde no hablamos del tema, y ellos van a buscar las respuestas en otros lugares donde nosotros no queremos que las busquen. 

Que hablemos de temas de pureza sexual con ellos, del matrimonio, de lo que significa el matrimonio, ese pacto entre el hombre y la mujer, de las relaciones de noviazgo, de las tentaciones, de que no nos pongamos en situaciones donde no sepamos cómo responder y cómo salir de esta tentación. De qué ocurre en el cuerpo y en la mente de una joven cuando está sexualmente activa fuera de su edad cronológica, esto distorsiona todo completamente. Que conozcan con quién se están relacionando sus hijos y que recordemos que todos somos capaces de caer y de pecar.

No hay un solo justo, Patricia. Así que todos somos capaces de caer. Y que hay vida desde la concepción. Esto fue algo primordial en mí, y lo es hoy en día en muchas mujeres que realmente no se dan cuenta de que hay vida desde la concepción. Este es un tema muy debatido hoy en día, inclusive la ciencia ya lo ha comprobado y se puede mostrar.

Que Dios creó esa intimidad para el matrimonio y que ese pacto de Dios se debe honrar, que nuestros cuerpos son el templo de Dios y que nosotras debemos cuidar eso para el matrimonio. Entonces son muchos los temas que pueden hablar con sus hijos. Igual, como te digo, no solamente con nuestras hijas, también con nuestros varones porque ambos son parte y cómplices de este acto. 

Patricia: Así es y poder hablarles de esas consecuencias y que realmente tú no estás solucionando un problema sino que estás creando –lo que tú decías al principio– una gran bola de nieve. No solamente que la bola de nieve crece, sino también todas esas secuelas en las mujeres, que duran para toda la vida. Pero la parte preciosa en la que vemos la maravilla de un Dios bueno, de un Dios misericordioso, de un Dios que extiende gracia, es que Dios siempre está buscando salvar.

Dios es un Dios que se deleita en salvar, en tener misericordia, en salvar pecadores. Y lo precioso es que aunque no lo estemos buscando a Él, Él nos busca. Para mí, esta es la parte en que me deleito. El ver a ese Dios misericordioso que entregó a Su Hijo en una cruz, que derramó Su sangre, que llevó todos nuestros dolores y todos nuestros sufrimientos, rescatando a Piroschka y trayéndola al conocimiento salvador de Cristo.

Y cómo Dios hizo eso, ya vamos a ir a esta parte de la historia. Finalmente te casaste –luego de estos tres abortos– con tu amado novio, ahora esposo y te fuiste a vivir a los Estados Unidos. Y por la gracia de Dios tienen cuatro hermosos hijos y entonces –quizás antes de terminar este programa– ¿cómo regresas a República Dominicana? Para dejar un saborcito en las que nos escuchan para que se conecten mañana para seguir con esta historia, y ¿cómo cómo Dios te encuentra? ¿Dónde te encuentra Dios?

Piroschka: Pues mira Patricia, para mí la gracia de Dios y el que Él se haya fijado en mí fue para mí como quedarme en asombro, porque realmente yo lo que merecía es la muerte. Como dice la Palabra, «la paga del pecado es la muerte». Pero Dios tuvo gracia sobre mí y me llamó. Fue a través de mi primer hijo, Christopher, que es un joven especial, un joven que para mí es quién el Señor ha utilizado para llevarnos y traernos hacia Él. Nosotros tuvimos varios años de pruebas médicas con mi hijo, y ya cuando él tenía cierta edad en la que pensamos que ya podíamos estar un poquito más aliviados en su condición, pues nosotros el plan igual, yo seguía con el control de mi vida, y decía que que Cristopher no se podía continuar criando aquí en Estados Unidos y que necesitábamos irnos a República Dominicana pues ahí íbamos a encontrar esa unión familiar que él necesitaba.

Entonces Dios nos mueve República Dominicana, sin saber que en realidad Dios nos estaba moviendo para encontrarnos con Él y para poderlo aceptar a Él como nuestro Rey y Salvador. Realmente fueron cuatro años que estuvimos en República Dominicana, en los cuales Dios se manifestó de una manera increíble en nuestras vidas, y donde empezamos un caminar nuevo, un nuevo renacer en nuestras vidas.

Patricia: Amén, gloria a Dios. O sea, conocieron al Señor y abrazaron el evangelio y sus vidas comenzaron todo un proceso. Y para continuar con esta historia y saber cómo Dios continuó obrando en la vida de Piroschka y de su familia, acompáñanos en el programa de mañana. 

Annamarie: En la continuación de esta serie Patricia de Saladín seguirá conversando con Piroschka Ventura acerca de la maravillosa obra de Dios en su vida. ¡Asegúrate de acompañarnos!

Llamándote a libertad, plenitud y abundancia en Cristo, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

La lectura bíblica para hoy en el Reto Mujer Verdadera 365 es el 2 Samuel capítulos 21 y 22.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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Sobre el maestro

Patricia Acebal de Saladín

Patricia Acebal de Saladín

Patricia vive en Santo Domingo, República Dominicana. Está casada con Eduardo Saladín, pastor de Iglesia Bíblica del Sola Gracia en Santo Domingo. Le apasiona llevar el mensaje de la feminidad bíblica a las mujeres de habla hispana. Su anhelo es verlas conocer y abrazar la Verdad que las hace libres en Cristo. Sirve en el ministerio de Aviva Nuestros Corazones como la voz de Nancy Leigh DeMoss. Tiene tres hijos adultos, Rosalía (casada con Daniel), Sarah (casada con Nazario) y Eduardo Alfredo (casado con Leticia). Además, Dios le ha regalado seis nietos: Patricia, Daniel, Samuel, Nazario, Said y Noor.

Sobre el invitado

Piroska Ventura

Piroska Ventura

Piroska es nuestra embajadora en Miami, EU.

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