Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

De las cadenas a la verdadera libertad, día 2

Annamarie Sauter: Con nosotras Piroschka Ventura.

Piroschka Ventura: Pude reconocer a cada uno de mis hijos y darle nombre. Pasé por el duelo que no es permitido pasar cuando uno aborta, pues es algo que escondemos y que no hablamos, y pude ser libre de verdad. Así fue mi proceso de sanación.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Nos encontramos en una serie de programas titulada, De las cadenas a la verdadera libertad. Estamos compartiendo contigo la historia de Piroschka. Si te perdiste la primera parte, escúchala, descárgala o léela en AvivaNuesrosCorazones.com. Aquí está Patricia con la continuación de la conversación.

Patricia de Saladín: El día de hoy continuamos con la historia de Piroschka Ventura, que es un vivo testimonio de lo que la Palabra de Dios hace, y del lema de Aviva Nuestros Corazones de llamar a las mujeres a libertad, plenitud y abundancia en Cristo. Y Piroschka, qué bueno que hoy podemos retomar esta historia justo en el lugar donde me fascina, que es donde el Señor te encontró. Ustedes vivieron 4 años aquí en Santo Domingo, luego de estar viviendo en Miami, y el Señor te llevó a la iglesia y escuchaste el evangelio, y como dice Su Palabra, antes eras ciega pero ahora veías.

Cuéntanos un poco acerca de eso. 

Piroschka: Pues sí, Patricia, de verdad que yo me quedo sorprendida de cómo Dios obra. Nosotros vivimos 37 años de vida totalmente mundana, de vida donde nosotros éramos nuestros propios dioses. En mi caso particular, yo tenía todo el orden totalmente distorsionado, y yo era Dios. Mi esposo venía después de mi trabajo. Me considero una persona trabajadora, pero en ese momento mi trabajo era lo primordial, mis hijos.

Y al conocer a Dios, al Señor llamarme en esa ocasión, lo que más recuerdo de ese momento es que, como nos habíamos ido a República Dominicana por Christopher, para buscar una mejor vida para él, un mejor ambiente para él, Dios nos llamó a esta iglesia, y recuerdo la prédica de ese día. El pastor hablaba de que rindiéramos todo al Señor, que el Señor es el que debe ser nuestro Dios, que no deberíamos tener más dioses en nuestras vidas; y recuerdo que en ese momento me desplomé y dije, «Dios yo no puedo más, no puedo alcanzar lo que quiero con mis propias fuerzas, yo te necesito a Ti, necesito de Tu ayuda, necesito de Tu poder, necesito de Tu salvación, Señor».

Recuerdo que en ese instante yo di inclusive a mi hijo Christopher, de una forma diferente porque, te puedo decir que yo creo que no lo aceptaba de la forma en que Dios me lo había mandado, y yo quería cambiarlo. Y desde ese momento vi a Christopher totalmente diferente, y ha sido él el que Dios ha usado para llevarme cada vez más cerca de Él.

Recuerdo que mi esposo y mis hijos íbamos a la iglesia, y cada vez que escuchábamos una prédica decíamos, «bueno, no sé quién está hablando con el pastor, pero todo lo que él está diciendo es sobre nosotros. Nos está describiendo nosotros, realmente no conocemos a nadie aquí, pero ¿cómo puede ser que él conozca nuestras vidas de esta forma? Pues era la manera en que Dios cada vez nos atraía más a Él y nos iba llevando poco a poco con tantos detalles a Sus pies. Un tiempo después de eso mi esposo también rindió su vida a Cristo, y ambos fuimos bautizados al mismo tiempo. 

Patricia: Wao, qué bello. Y es que la Palabra de Dios dice que ella es viva y eficaz y más cortante que toda espada de dos filos, que penetra para discernir nuestras intenciones, nuestras motivaciones, lo que nadie ve, y así mostrarnos eso y hacer esa obra preciosa. Ella no vuelve vacía. Ella está viva y hace su obra y es precioso verlo. Y entonces, definitivamente cuando Dios nos salva somos nuevas criaturas, me imagino la transformación de vida que experimentaron.

Piroschka: Imagínate, nuevos en el país, porque ya teníamos mucho tiempo viviendo en Miami, y regresamos a República Dominicana y de repente…un cambio total. En nuestra familia nos miraban y decían, «no entendemos por qué este cambio, por qué tan drástico»; y yo te puedo decir que no es drástico, es una manera de alabanza, es una manera de adoración que el Espíritu que ya mora en ti, te mueve a hacer cosas que antes no hacías, a tomar decisiones que antes tomabas de otras formas, a buscar de Dios, a aprender de Su Palabra. Es ese nuevo amor, ese amor que Dios te brinda desde un principio, y que tú empiezas a enamorarte, empiezas a hablar. Es como cuando hacemos una relación con alguien que queremos conocer más, que queremos aprender más, y a medida que los días fueron pasando pues nuestras actitudes nuestras decisiones obviamente van cambiando.

Por eso nosotros decimos que esos cuatro años fueron un retiro de transformación total, más que lo que nosotros pensábamos que íbamos a hacer, que era cambiar a Christopher. O sea, lo que nosotros pensamos que iba a ser para bien para mi hijo, lo cual fue, fue muchísimo mayor de lo que yo me pude haber imaginado.

Patricia: Me encanta también como dice Filipenses 1:6, que dice: «Estoy seguro (dice el apóstol Pablo) que Dios que comenzó la buena obra en ustedes, la continuará hasta que quede completamente terminada el día que Cristo Jesús vuelva». O sea, Dios está en el proceso de transformarnos, Él no nos va a dejar igual.

Entonces ustedes regresaron a Miami, pero tú vuelves a una conferencia de Aviva Nuestros Corazones, nuestra primera conferencia Mujer Verdadera en el año 2015, y ahí Dios estaba en ese proceso tierno, porque hasta aquí –tú me corriges si no lo estoy diciendo correcto– te viste pecadora, te arrepentiste de tus pecados, te viste controladora, querías rendirle tu vida Dios, pero estos pecados de estos tres abortos no era lo que había venido a tu mente.

Eso estaba como un secreto guardado ahí, y Dios quería que tú trataras con eso. Pero me fascina la manera tierna en que Dios no nos muestra todo lo que somos de repente. Porque yo digo que si Él nos enseñara toda nuestra fealdad, no resistiríamos la vida de la tristeza de ver cuán horribles somos. ¿Cómo Dios hizo contigo? Cuéntanos. 

Piroschka: Sí, mira, quería comentar antes, que cuando estuvimos en República Dominicana, yo me involucré en hacer las traducciones de Aviva Nuestros Corazones al español, y ya cuando nos movimos de regreso Miami, lo seguí haciendo desde Miami. Y ahí fue que empecé a escuchar a Nancy, los programas de Revive Our Hearts, y empecé a escuchar lo que Dios desea, a través de Su Palabra, y de los estudios de Nancy, y eso me fue transformando como mujer, como esposa, como sierva, como hija.

Y eso me ayudó a seguir creciendo. Cuando vino el Mujer Verdadera 2015, que era en República Dominicana, obviamente yo quería ir. Fue la primera conferencia de Aviva Nuestros Corazones que hubo en español, y recuerdo que al tercer día, el último día de la conferencia, en las últimas conferencias, vino Danna Gresh y empezó a hablar sobre el secreto. Ese secreto que el enemigo quiere que mantengamos oculto, ese secreto que nos mantiene atadas y esclavizadas. En ese momento –como tú dijiste– el tema de los abortos nunca había venido a mi mente ni a mi corazón. Es un tema que la mujer que ha pasado por estas experiencias trata de engavetar, de guardar, de ocultar, de no hablar, de no sacar a la luz.

En todo momento estaba completamente consciente de que fui perdonada por mis pecados, pero en esa ocasión, Dios a través de Danna, quien indicó que compartiéramos ese secreto con alguien cerca de nosotras y que sacáramos de adentro eso que nos tenía esclavas, Dios reveló los abortos y yo no lo podía creer.

«¿Cómo quieres que yo saque eso en este momento? No puede ser, Tú lo hiciste por mí, Tú pagaste por mí en la cruz». Pero no, Dios fue tan tan dulce conmigo que inclusive puso una hermana cerca, muy conocida mía, y en ese momento me acerqué a ella. En ese momento tenía un nudo en la garganta, Patricia, que no me permitía hablar; y hasta ese momento el enemigo me estaba tratando de convencer de que no abriera mi boca. Hasta que Dios me dio la fortaleza y la valentía de abrir mi boca. Nunca me imaginé que lo iba a confesar, nunca me imaginé que lo iba a compartir…hasta que abrí mi boca.

Patricia: Yo recuerdo mucho ese tiempo en esa conferencia, porque primero, yo no había visto ese versículo así, que Santiago 5, dice que debemos confesar nuestros pecados unos a otros para que seamos sanados. Sí, es cierto que nosotros confesamos a Dios, nosotros no creemos que ningún ser humano puede perdonar nuestros pecados, pero a lo que ese versículo se refiere, es a que eso que mantenemos en secreto en realidad nos tiene dominadas. Eso que no sale a la luz, que no puedo hablar libremente, todavía tiene control sobre mí. Yo debo poder decir, «mira yo antes era esto pero ahora yo soy esto otro», porque Dios así recibe la gloria.

Entonces ahí finalmente tú llegas y le confesaste hermana tus pecados, esos abortos. Me imagino la libertad que sentiste, fue como quitarte una carga más, una capa más de culpa, de vergüenza. Sentir que podías volar aún más alto porque eso, aunque estaba ahí guardado, es doloroso recordar. Por eso mismo uno no lo trae a la mente, porque es doloroso. 

Piroschka: Sí claro, es como cuando uno tiene puesta esta mochila llena de rocas, llena del pasado, de cosas que te pesan. Esa mochila regresó a Miami muchísimo más ligera. Ahí empezó mi ciclo de sanación. Entiendo que Dios fue tan detallista conmigo, que desde ese momento yo empecé a sanar mis abortos.

Patricia: Amén.Es como tú dijiste, tú te sabías perdonada, pero Dios quiere llevarnos a sanarnos más profundamente, a encontrar esa plena libertad, esa vida abundante que hay en Cristo, como citábamos, porque Él está comprometido en transformarnos, en completar una obra, en santificarnos. Y Él va quitando poco a poco capas de pecado, de vergüenza, de culpa, de cosas que nosotros podemos creer que enterramos pero Dios sabe que están ahí, y para la gloria de Su nombre y para nuestro bien, Él las trae a la luz en su momento. Y entonces Dios va guiándote con aquella ternura, y te lleva entonces a True Woman, la conferencia del 2016 en Estados Unidos, y ahí Dios hace otra conexión divina contigo.

Piroschka: Así es. En ese momento, cuando yo había llegado de Mujer Verdadera, 2015, recuerdo que Dios puso en mi corazón el preguntarme, ¿cómo voy a trabajar? ¿Cómo quiero servir de una manera que glorifique a Dios a través de estas heridas? De verdad que no lo tenía claro, pero al participar en esta conferencia de True Woman, recuerdo que en una de las reuniones de los miembros de Revive Our Hearts, me tocó estar en una mesa con una colaboradora que fue directora de un Pregnancy Health Center. Yo dije, «pero…¿y esta coincidencia? Obviamente para mí no era coincidencia, y entendí que Dios me estaba hablando nuevamente con respecto a mi pasado.

Ella me empezó a explicar lo que hacían en estos centros de atención para la mujer, y eso me atrajo de una manera que no te puedo explicar. Ellas y yo quedamos conectadas. Ella me envió un listado de información de centros de atención de la mujer, y recomendaba que me acercara…

Patricia: Perdón, porque son centros para mujeres embarazadas.

Piroschka: Correcto, son centros de atención para la mujer, cristocéntricos. En estos centros de atención para la mujer se ofrece el servicio de pruebas de embarazo y se pasa también a una consejería bíblica. Aquí llegan mujeres jóvenes pensando si van a tener su bebé o no. Ahí se les hace una especie de entrevista y eso nos puede indicar cuál sería la decisión última de su embarazo.

Al darle la prueba positiva o negativa se pasa a esta consejería bíblica donde se le habla de pureza sexual, de la concepción, se le guía y se lleva esta mujer a poder, a través de la Palabra, mantener su embarazo. Y que si en algún momento ella llegó ahí con una decisión de que no quería continuar su embarazo, que ella se sienta con el apoyo de que podría continuar con el embarazo.

Luego se le pasa a un a una sonografía para que pueda ver a su bebé, y ese es un momento impresionante –cuando está joven se encuentra con dudas y con preocupaciones– dónde se da cuenta en este momento que está embarazada y que al mismo tiempo se va de ahí escuchando los latidos del corazón de su bebé. Yo te puedo decir que más del 80% de jóvenes que entran decididas a abortar y escuchan el corazón de su bebé, salen completamente convencidas de continuar su embarazo.

Entonces este centro le da un seguimiento a esta mujer hasta su momento de dar a luz, y a través de cursos, de un programa que se les da mensual –cursos de conocimiento de cuidado del bebé, curso de ser padres– se involucra la pareja, la familia, es en realidad un centro para la atención a la mujer que es totalmente lo contrario a lo que hoy en día vemos con Planned Parenthood, que lo que quiere es darle la opción de abortar.

Patricia: Como tú decías, es un apoyo. porque si yo quizás no tengo padres, no tengo a nadie que me apoye, pero sé que existe ese centro, tengo un lugar donde ir por ayuda. Pero entonces te conectaste con esta hermana y ella te informa de este estos centros, pero tú regresas a Miami con toda esa información en tu mente.

Piroschka: Regreso a Miami y lo que Dios puso en mí fue buscar un centro de atención para empezar a ser voluntaria. Para mi sorpresa, y claro sabemos que Dios trabaja de formas increíbles, uno de los centros que ella me recomendó quedaba a menos de una milla de mi casa. Es una manera como para yo decir que no hay excusa, te lo puse hasta cerquita de tu casa. Fui y apliqué y en la aplicación, una vez más, la voluntaria hace la pregunta, «¿has tenido abortos?» Y una vez más tuve que confesar, tuve que abrir mi boca.

No es lo mismo cuando lo pones por escrito que cuando lo vuelves a sacar, a expresar. Es ese trabajo de sacarlo de adentro, y cada vez que Dios me ponía en una situación donde yo lo confesaba y lo sacaba, era una forma de limpiarme más y de sentir más libertad. En ese momento empecé el voluntariado y empecé a trabajar con las mujeres que visitaban este centro de atención para la mujer.

Patricia: Y entonces comenzaste a involucrarte, y ahí me encanta lo que dice la Palabra de Dios, que Dios nos consuela. Recibimos la compasión y el amor de Dios. Y definitivamente lo estabas recibiendo de manera muy especial, muy amorosa y muy tierna de parte de Dios.

Y 2 Corintios 1 versículo 4, dice que Él nos consuela en todas nuestras tribulaciones, porque fueron tristezas, dolores con un propósito, para que también nosotros podamos consolar a los que están en cualquier aflicción, dándoles el consuelo con que nosotros mismos somos consolados por Dios. Dios ahora te estaba permitiendo identificarte con esta muchacha, con esta mujer y decirle, «mira yo entiendo, yo pasé por ahí, pero Dios me ha visitado y yo no quiero que tú necesariamente tengas que caminar por ahí, por la senda que yo transité, porque muchas mujeres a veces piensan –sobre todo en eso de la relación de una mujer anciana con una más joven como dice la Biblia– que «yo fracasé, cometí muchos pecados, no puedo aconsejar», no, precisamente de donde Dios te rescató y de los errores que cometiste, de los pecados que Dios te lavó, alerta a otra, a una más joven que viene detrás de ti, para que ella no tenga que sufrir las consecuencias que tú has pasado.

Y es hermoso cuando Dios te usa para traer esa ayuda a esta mujer. Es como si tú pudieras mirar en retrospectiva y poder frenar aquello que tristemente llegaste a cometer, pero que estás pudiendo ayudar a otra a que no llegue ahí.

Piroschka: Así mismo. Y sabes, es muy importante que tomemos en cuenta lo que tú acabas de decir con respecto al servicio, y que Dios usa nuestras propias experiencias y nuestras propias faltas, nuestras heridas, para traer vida a través de nuestras heridas a otras personas. A veces optamos por servir en ministerios donde podemos ser usadas por Dios, pero porque no queremos traer a la luz esa herida, no queremos traer a la luz ese pasado. Y es en ese instante, en ese momento, esa es la historia que Dios escribió en tu vida, y es a través de esa historia que Dios te quiere usar, es a través de esas heridas que Dios te quiere usar. 

Porque pasaste por ahí y Dios te sacó de ahí y tú eres la indicada para poder caminar agarrada de la mano con esa otra mujer para poderla sacar y no solamente traer en este caso vida a un nuevo ser que va a nacer, sino traer vida de salvación a esta mujer y a las personas que están alrededor de ella.

Patricia: Es como quebrantamiento, rendición, pero eso da vida abundante. O sea, como dice la Palabra, cuando ese grano de trigo cae a tierra, muere y lleva fruto. El haber sido quebrantadas, rendirnos al Señor y haber confesado y haber vivido esas experiencias tristes, es que Dios trae puede traer vida. Y es una belleza lo que uno realmente ve. Ese Dios redentor redimiendo vidas, trayendo como dice Cristo, «yo vine para que tengan vida y vida en abundancia».

Dios seguía trabajando contigo, y en ese centro te hacen una invitación. Una vez más tú dices, «no, yo no necesito más Señor, ya estoy bien así». 

Piroschka: Así mismo. Él no se quedó ahí, como tú dices. Luego se me acercó una de las directoras y me dijo, «sabes, para poder ser voluntaria y continuar sirviendo te recomendamos que pases por un estudio de sanación del cual vas a poder salir totalmente libre y estar totalmente sana para servir con plenitud. Una vez más dije, «no, claro que no. Yo no firmé para esto, para esto no fue que yo vine aquí. No voy a traer esto a la luz, ya pasé por ahí. Estoy clara de que Dios murió en la cruz por mí y por mis pecados. ¿Por qué? Pero Él usó esta señora de una manera que yo no te lo puedo explicar.

Me habló tan suave, me miró a los ojos y me dijo, «sí mi hija, tú lo necesitas». Y fue como decir, «ok, Dios, aquí estoy, heme aquí. Úsame, sáname, límpiame. Entonces acepté ese retiro, ese estudio de sanación. Ese estudio bíblico fue escrito por Linda Cochrane; en inglés se llama Forgiven and Set Free y en español es Perdonada y puesta en libertad. Es un estudio de ocho capítulos que lleva a la mujer que llega a una total negación, a una completa libertad. 

Entonces para mí fue un encuentro con Dios, una cita personal con Dios. Fue lo que yo necesitaba. Fue algo tan especial que nunca en mi vida pude imaginar que Dios iba a traer tantas memorias a mi mente, que Él iba –a través de estos estudios y a través de Su Palabra, porque es completamente basado en la Palabra de Dios– a llevarme suavemente, poco a poco, hasta llegar inclusive a reconocer a mis hijos.

Patricia: Entonces aceptas que Dios te está guiando un paso más allá, que te está invitando a ser parte de este retiro. Te dijeron, «tú lo necesitas». ¿Cómo describirías que llegó tu sanidad total, tu completa restauración? ¿Cómo fue que Dios hizo eso a través de este retiro?

Piroschka: A través de este retiro pude conocer, una vez más, quién soy en Cristo. «Porque somos hechura suya creados en Cristo Jesús para buenas obras las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas» (Ef. 2:10), así dice la Palabra. Y así también reconocí que necesitaba ser sanada, pues era salva pero esclava dentro de mí. Me sentía como dice en Mateo 2:8: «Voz fue oída en Ramá, grande lamentación, lloro y gemido, Raquel que llora sus hijos, y no quiso ser consolada porque perecieron». Hay mucho dolor interno en una mujer que abortado, hay mucha culpa, y hay mucha vergüenza.

Estudié con detalles los atributos de Dios, Jehová Rafa, Dios mi sanador, el Roi, el Dios que me ve, el Dios todopoderoso, omnipotente, omnipresente y omnisciente. Pude reconocer y recordar memorias de tantos años atrás reveladas por Dios, que yo las tenía bloqueadas completamente, y que en puntos en mi vida pensé que nunca ocurrieron. Pude también comprender desde qué momento hay vida y cómo y cuándo una mujer se da cuenta de que está embarazada. Alrededor de las 5 o 6 semanas, ese bebé está completamente formado, Patricia.

Tiene su identidad, su propósito, tiene un latido de corazón. Mi sanidad siguió cuando pude reconocer que yo tenía mucha ira y amargura hacia mí misma y hacia muchas personas a mi alrededor. También me di cuenta de que necesitaba perdonarme a mí misma y perdonar a todas las personas que estuvieron involucradas de una manera directa o indirecta en mis decisiones de abortar.

Así como dice Colosenses 3:13: «Sopórtense unos a otros y perdónense unos a otros. Si alguno tuviese queja contra otro, de la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros». Mi proceso de sanidad también trajo el reconocer que yo exhibía muchos rasgos de depresión. Nunca me imaginé que podía tener depresión. Pero ahí vemos detalladamente, a través de este estudio, que en el versículo que dice: «Aún en la risa, el corazón puede tener dolor y el final de la alegría puede ser tristeza» (Pov. 14:13).

Estos rasgos en mí eran la culpa, el dolor, la vergüenza, la ansiedad, la angustia y el control. Son como máscaras que nos ponemos en nuestras vidas, y cada una de esas máscaras tiene un nombre. Lo que queremos evitar es realmente reflejar lo que sentimos interiormente. Luego pasé a recibir la verdad de que soy libre, puesta en libertad; ya no soy más esclava del pecado, soy esclava de Dios. Ya no soy más culpable y empecé a caminar en el perdón de Dios. Entendí que el seguir castigándome por lo que hice era una manera de decirle a Dios que el sacrificio de Su Hijo no fue suficiente para pagar por mis pecados.

Pude entonces llegar a aceptar y a reconocer que el aborto terminó con la vida de un hijo no nacido y pude reconocer a cada uno de mis hijos y darle nombre. Pasé por el duelo que no es permitido pasar cuando uno aborta, pues es algo que escondemos y que no hablamos y pude ser libre de verdad. 

Patricia: Aparte de lo que sucedió en ese retiro en el que hallaste total sanidad, espiritualmente hablando, fue que hablaste, que hiciste duelo por cada uno de tus abortos, por cada uno de tus hijos, y eso yo no lo había escuchado nunca, esta es la primera vez, pero lo entiendo y entiendo cómo eso cierra una herida que seguía abierta, pero también hay algo que a mí me viene a la mente una y otra vez y es la importancia del perdón en todo esto.

Yo le pido perdón a Dios porque sé que pequé, «Señor, Tú me perdonaste. Yo entiendo. He sido perdonada de todos mis pecados en Cristo, pasados, presentes y futuros». Pero en este «pastel» de lo de lo que fue mi aborto, donde quizás yo me culpo solamente a mí misma, muchas veces hay otras personas involucradas.

Primero, hay un progenitor. Para que haya un embarazo tiene que haber una relación íntima de un hombre y una mujer, o sea que hay otra parte en ese aborto. Lo que pasa es que la mujer lleva una carga muy grande porque esa criatura se gesta en su vientre, y hasta donde se ve, ella es responsable de preservar esa vida. Pero ¿cómo dirías que el perdón es algo crucial en todo este tema de un aborto?

Piroschka: Bueno, para mí el perdón es la base principal de poder tener esa completa sanidad. Como tú mencionas, primero nosotras nos vemos como las únicas responsables y las únicas personas que actuamos cuando hicimos el aborto; pero tenemos que recordar –como tú dijiste– que un bebé se hace con 23 cromosomas del hombre y 23 cromosomas de la mujer. Ahí hay una responsabilidad de tu pareja.

Cuando ya nos sentimos completamente perdonadas por Cristo, le pedimos que nos permita el poder conceder ese perdón a todas las personas que están alrededor. Entonces si nos ponemos a pensar, podemos darnos cuenta de que no estábamos solas en el mundo cuando eso ocurrió. Teníamos padres, en mi caso yo tenía padres. Ellos nunca me hablaron de sexo o del embarazo o del aborto. La sociedad juega un papel en todo esto.

¿Qué es lo que la sociedad me está diciendo que haga? ¿A quién estoy escuchando? Los médicos, el médico al que fui, a la clínica que fui, ellos tenían un rol. Ellos pudieron haberme dicho, «no mi hija, esto es lo que está pasando… ¿Estás segura que eso es lo que quieres? Mira lo que va a ocurrir en tu cuerpo, mira lo que puede ocurrir emocionalmente en tu vida desde ese momento en adelante».

Las enfermeras estuvieron en ese momento, ellas tienen parte en lo que pasó en ese momento en particular. Entonces, tenemos que identificar a todas esas personas y poder extender el perdón. Dios ha permitido, por Su misericordia, porque si fuera por mí misma no lo hubiera podido hacer, pero Dios a su debido tiempo te pone en el camino. Después de que tú pasas por el estudio bíblico, te pone personas –en mi caso me puso muchas personas delante– a las que yo entendía que tenía que pedirles perdón y perdonar, porque tal vez la persona no sabe el rol que jugó en ese momento o tal vez no sabe lo que pudo haber evitado y no lo hizo. Entonces no solamente pedir perdón sino expresar perdón hacia ellos. Entonces es algo muy importante que la mujer debe darse cuenta, que el perdón primero viene de Dios y ese mismo perdón debemos extenderlo a otras personas. 

Patricia: Amén. Solo puedo decir, gloria a Dios. Gracias por abrir tu corazón, por dejarnos ver esa obra maravillosa de Dios restaurándonos y haciendo nuevas sendas para nosotras. Se nos acabó el tiempo lamentablemente, pero no dejes de acompañarnos en el próximo programa de Aviva Nuestros Corazones, donde todavía tenemos más que hablar del testimonio de Piroschka Ventura.

Annamarie: ¿Y tú? ¿Qué secreto te tiene atada o esclavizada? Espero que este programa te anime a correr a Cristo hoy para encontrar verdadera libertad. Y mañana, te esperamos para la continuación de la historia de Piroschka. ¡Te esperamos!

Llamándote a libertad, plenitud y abundancia en Cristo, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

La lectura bíblica para hoy en el Reto Mujer Verdadera 365 es 2 Samuel capítulos 23 y 24.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

Colabora con nosotras

Tenemos el privilegio de proporcionar las transcripciones de estos mensajes vivificantes. Si el Señor ha usado Aviva Nuestros Corazones para bendecir tu vida, ¿considerarías donar hoy para ayudar a cubrir los costos y expander el mensaje?

Donar $5

Sobre los maestros

Piroska Ventura

Piroska Ventura

Piroska es nuestra embajadora en Miami, EU.

Patricia Acebal de Saladín

Patricia Acebal de Saladín

Patricia vive en Santo Domingo, República Dominicana. Está casada con Eduardo Saladín, pastor de Iglesia Bíblica del Sola Gracia en Santo Domingo. Le apasiona llevar el mensaje de la feminidad bíblica a las mujeres de habla hispana. Su anhelo es verlas conocer y abrazar la Verdad que las hace libres en Cristo. Sirve en el ministerio de Aviva Nuestros Corazones como la voz de Nancy Leigh DeMoss. Tiene tres hijos adultos, Rosalía (casada con Daniel), Sarah (casada con Nazario) y Eduardo Alfredo (casado con Leticia). Además, Dios le ha regalado seis nietos: Patricia, Daniel, Samuel, Nazario, Said y Noor.

Únete a la conversación