Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

Más que cuatro paredes, día 2

Annamarie Sauter: Con nosotras Laura de Flaquer.

Laura de Flaquer: Nuestros hogares no son como deberían ser, y debemos identificar cuál es nuestro mayor enemigo, no es el hombre, no es mi esposo, no es mi padre, no es mi madre; es el pecado. 

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Aquí está Patricia de Saladín con nosotras.

Patricia de Saladín: Ayer escuchaste la primera parte de una enseñanza de Laura de Flaquer, en la que ella nos ayudó a vernos como un reflejo hermoso de nuestro Creador cuando trabajamos en crear un ambiente agradable y deleitoso en nuestros hogares.

Si te perdiste esa primera parte encuéntrala en nuestro sitio web, AvivaNuestrosCorazones.com. Aquí está Laura de Flaquer con la segunda parte de su enseñanza, Más que cuatro paredes.

Laura: El hogar, en segundo lugar, es un lugar activo, de trabajo. Dios le encomienda a Adán la tarea de cultivar y cuidar el huerto. Vemos aquí que Dios le dio al hombre una responsabilidad de trabajar que es exclusiva de lo que significa ser hombre. El trabajo es un aspecto esencial de la masculinidad, mientras que no lo es de la feminidad; pero esto no quiere decir que las mujeres no trabajan, que no pueden hacerlo o que no quieren hacerlo. Lo que significa es que el hombre está vinculado o inclinado al trabajo por su diseño. Estamos viendo mayormente ese trabajo fuera del hogar. No podemos extendernos para ver el diseño del hombre, pero es importante entender que el diseño particular del hombre, físico y psicológico, fue dado para que él sea el proveedor y protector de su familia.

No para tener poder, no. Es para servir de una manera abnegada a su familia. Mientras que nosotras, por nuestro diseño físico y psicológico, estamos vinculadas e inclinadas al hogar y a las relaciones. Para nosotros poder explicar un poquito más esta declaración es importante que vayamos a Proverbios 31. En Proverbios 31 se nos hace una descripción de la mujer virtuosa o hacendosa. Y voy simplemente a leer algunas de las cosas que hace esa mujer virtuosa.

Dice: «¿quién la hallará? Su valor supera en mucho al de las joyas…Busca lana y lino y con agrado trabaja con sus manos… Es como nave de mercader… Trae su alimento de lejos… Se levanta cuando aún es de noche y da alimento a los de su casa y tarea a sus doncellas… Evalúa un campo y lo compra, con sus ganancias planta una viña. Ella se ciñe de fuerza, y fortalece sus brazos. Nota que sus ganancias son buenas, no se apaga de noche su lámpara. Extiende sus manos a la rueca, y sus manos toman el huso. Extiende su mano al pobre, y alarga sus manos al necesitado. No tiene temor de la nieve porque los de su casa llevan ropa doble. Se hace de mantos para sí, su ropa es de lino fino y de púrpura… Hace telas de lino y las vende, provee cinturones a los mercaderes. Fuerza y dignidad son su vestidura, y sonríe al futuro. Ella vigila la marcha de su casa, y no come el pan de la ociosidad… Dadle el fruto de sus manos y que sus obras la alaben en las puertas».

Cuando vemos esta descripción ya estamos cansadas, de todo lo que hace esa mujer virtuosa. Pero como dice Anthony Selvaggio en su libro, Una vida guiada por Proverbios, esta no es una lista de chequeo universal para la mujer virtuosa. No es una lista donde tenemos que hacer todas y cada una de las cosas que esa mujer virtuosa hacía, sino que son algunas de las áreas generales en que la mujer se enfocará, buscando vivir sabiamente, siendo productiva.

La mujer debe ser productiva en su hogar, debe ser una administradora responsable de su tiempo, de sus talentos, de sus oportunidades. Hermanas, en el hogar hay muchas tentaciones a perder el tiempo, a perder nuestros talentos, a perder nuestras oportunidades. 

Las redes sociales nos sacan la vida. Cuando nos damos cuenta, hemos tenido horas mirando cosas que no nos hacen ningún bien. Pero la mujer virtuosa, como dice aquí, es administradora de su tiempo, de su talento, de sus oportunidades, porque es alguien que produce en su casa, que está produciendo. No es ociosa. Su esfera distintiva de trabajo es su hogar. Y a las jovencitas, a las más pequeñas, les diría que hay muchas cosas que ustedes pueden hacer en el hogar. Su ayuda es muy importante y necesaria. Y es bueno que sus madres las entrenen a hacer cosas en el hogar desde temprano.

Las solteras, probablemente trabajas fuera de tu hogar, pero no descuides ese trabajo que debes hacer en el hogar. Cada miembro de la familia debe tener su cuota de trabajo en el hogar para cumplir con el propósito que Dios nos ha encomendado. Pero, en tercer lugar, habíamos hablado de que el Edén era un lugar de vida. En él estaba el árbol de la vida. Adán y Eva estaban preparados para vivir por siempre en comunión con Dios y siendo fieles administradores de Su creación.

Llenando la tierra de vida. Debían estar siendo fieles a esa administración que Dios les dio de la creación, y tenían que llenar esa tierra de vida. Ahora, en la cultura de muerte en que estamos viviendo hoy, la vida de los seres humanos es cada vez más denigrada. Empezando por los niños en el vientre y terminando por los ancianos. Como mujeres, acogemos vida en nuestro propio cuerpo. Así lo diseñó Dios, y nuestra responsabilidad no es solo darlos a luz, sino criarlos de manera que sirvan a Dios y a su generación.

No es una labor denigrante el criar hijos. Es una labor ardua pero sublime, aunque a veces no lo veamos en el momento. Aunque hayas tenido que sacrificar ingresos para poder criarlos. Nunca asumas que tener un empleo pagado con dinero es la única cosa que puede darle un sentido de dignidad a la mujer. Nunca lo asumas. Aquí hay madres que han tenido que salir para que sus hijos puedan sobrevivir, porque están solas.

Muchas de ustedes son heroínas que han tratado de balancear un trabajo demandarte fuera del hogar, con la crianza de los hijos y el cuidado del hogar. Pero tristemente, muchas otras han comprado mentiras. Soltera, puede ser que no pases por la experiencia de acoger vida en tu vientre, pero tienes la gran oportunidad de dar vida, como decíamos. Muchas personas pueden recibir vida espiritual de tu boca. Dar vida no es exclusividad de mujeres que tienen hijos biológicos.

En Isaías 56:5, Dios les da una promesa hermosa a aquellos que se mantienen firmes en el pacto con su Dios aunque no tengan hijos biológicos. Dios mismo les dice: «les daré en mi casa y en mis muros un lugar, y un nombre mejor que el de hijos e hijas; les daré nombre eterno que nunca será borrado». Es una promesa hermosa para la mujer soltera.

Como hemos visto, el hogar que se asemeja al ideal es hermoso, útil, activo, y produce vida. Y Dios nos ha capacitado, a nosotras las mujeres, de manera particular para hacerlo y hacerlo bien. Pero la realidad es que la labor de la mujer en el hogar ha sido desacreditada. El arma más poderosa de Satanás, es diseminar ideas que nos parecen atractivas, pero que destruyen el diseño de Dios para el hogar. Como dice la Palabra: «él es mentiroso desde el principio». Así engañó a Eva y así nos engaña a nosotras hoy.

Abundan hoy en día lo que llaman los influencers, me imagino que ustedes pueden conocerlos, son personas que están en las redes sociales, que a veces salen de la nada y empiezan a aconsejar a todo el mundo y les dan directrices a todos para saber cómo llevar su vida. En ese mundo de influencers y de ideas, abundan ideas sobre la autodeterminación de las mujeres, la competitividad y la rivalidad con el hombre. Porque ahora, según el feminismo radical, el hombre es nuestro mayor enemigo y el hogar es nuestra cárcel.

Estas ideas atraen porque se han estado viviendo y sufriendo en carne propia los abusos de hombres depravados y abusadores. Pero tenemos que tener mucho cuidado. El hombre no es el enemigo ni el hogar es nuestra cárcel. Esas ideas muchas veces hacen alianza en nuestros corazones, y nos llevan a abandonar el diseño y a fascinarnos con nuevos roles que nos ofrecen poder y liberación.

Debemos tener discernimiento para ver la realidad y la complejidad de las causas que producen estos abusos. Cómo afecta el pecado el corazón del hombre. La idea de que el trabajo en el hogar denigra y esclaviza a la mujer viene de muy lejos.

Les voy a poner un par de anuncios, fíjense cómo en la parte de arriba hay mujeres haciendo oficios –como decimos– todo en blanco y negro, la mujer con una cara muy triste, todo muy desagradable. Sin embargo, abajo vemos otra joven muy glamorosa y el anuncio dice así –es como si fuera un hombre hablando: «Yo quiero una joven como la muchacha que se casó con mi querido viejo. Ella lavaba los pisos, lustraba las puertas y nunca me hacía sentir mal. Ella no fumaba –obviamente, porque este es un anuncio de cigarrillos– ni quería votar. Ella sería siempre mi mascota amorosa. Yo quiero una joven como la que se casó con mi querido viejo». 

Y la de abajo le dice: «Has recorrido un largo camino bebé», como diciendo, «mira de dónde vienes y cómo estás ahora». Es decir, fíjense cómo de una manera incidental nos ponen a veces anuncios que traen muchas ideas. Esos son anuncios viejos, de los años 70. Aquí mucha gente no se debe acordar de los cigarrillos Virginia Slim que eran de mi época, pero fíjense cómo eso se ve, y obviamente nadie quiere ser como esa mujer de arriba. Definitivamente yo prefiero verme como la de abajo, glamorosa, bien, disfrutando la vida. 

Fíjense cómo se lleva la idea de ese deterioro de lo que es el hogar. Hasta se dice que las personas que trabajan en el hogar no piensan. Y miren cómo esa mujer no hacía sentir mal a nadie, era como una mascota, no quería ni votar… un animalito. Y podemos pensar, «óyeme, ¿las persona que trabajan en el hogar son así? ¿La labor del hogar embrutece? 

Si somos honestas, llevar a cabo todas las labores de un hogar, requiere mucha mucha capacidad. Mucha capacidad. Hermanas, muchas de nosotras tenemos que ser ingenieras industriales para poder hacer línea de producción y muchísimas cosas. ¿Que eso embrutece? Las mentiras. Otra mentira que puedes ver ahí, «los hombres quieren una mascota por esposa». ¿Eso es cierto? No, no. El hombre quiere una compañera, alguien con quien relacionarse. No un animalito. Para eso se compra un perrito.

Entonces, el otro anuncio es un poquito más actual. Ese anuncio es uno que se hizo sobre el Día Internacional de la mujer. Uno de los párrafos dice: «No es normal que el primer día de la mujer se haya celebrado hace 100 años y las cosas no han cambiado del todo». ¿Que no han cambiado del todo en 100 años para la mujer? Han cambiado y han cambiado muchísimo. En 100 años, es decir los logros de la mujer de la actualidad, la mujer occidental sobre todo, han sido abismales en 100 años.

Pero fíjense la mentira; estamos tratando de poner una rivalidad, es una queja. Vemos que ella respira ese desafío. «Nada ha cambiado, lo que hemos logrado no es nada, tenemos que lograr mucho más». Esa es la idea que se quiere transmitir. Y en otro de sus párrafos dice: «No es normal que se piense que las mujeres estamos destinadas a casarnos y atender a los hombres; que debemos dedicarnos a la casa y que tenemos la obligación de tener hijos».

¡Oh! No pensamos que estamos destinadas a casarnos, a atender a los hombres, la casa y los hijos. Entendemos que las cosas, si están dentro de la voluntad de Dios, van a ocurrir. Y si ocurren, ¿cuál es el problema? ¿Cuál es el problema? ¿Cuál es el problema de atender tu casa, de atender a tu esposo, de querer tener hijos? ¿Cuál es el gran problema? Pero fíjense cómo esas ideas van penetrando a través de anuncios, influencers, lo que te dice Fulana, o el otro… Estamos rodeados de eso, de todas esas cosas.

Debemos tener discernimiento, porque así como en Edén Eva desafió a Dios y no aceptó sus límites, así hoy podemos llegar a querer redefinir nuestras vidas. Recordemos que las mentiras prometen mucho pero no logran satisfacer, solo Dios satisface. Y es importante que entendamos eso. Como vemos, es importante entender los tiempos, entender este mundo que cambia tanto y tan aceleradamente. Contra qué –nosotras mujeres– estamos luchando hoy. 

Ahora, necesitamos equiparnos para conocer una cultura que está cambiando día a día. ¿Cuáles son las ideas que permean nuestra sociedad y que afectan nuestros hogares en la actualidad? Cuando aconsejamos a las más jóvenes, cuando criamos hijas, necesitamos conocer los obstáculos intelectuales y económicos que enfrentamos las mujeres hoy. 

Esos cambios que están en la misma estructura de nuestra sociedad y que nos hacen difícil vivir por principios bíblicos en nuestros hogares, se nos hace difícil. Debemos saber con qué estamos luchando para no adaptarnos a las ideas de este mundo, sino como dice Romanos 12:2, debemos estar transformando continuamente nuestra mente con la Palabra, con lo que es bueno, agradable y perfecto, el diseño de Dios. Eso es lo bueno, lo agradable, lo perfecto. Sea Dios veraz y todo hombre mentiroso.

Es importante que entendamos los tiempos. Es importante que no aislemos el trabajo de nuestros hogares del trabajo en la sociedad. No podemos aislarnos de la vida intelectual, económica, y política que vivimos en la actualidad. Estamos en nuestro hogar preparando personas que van a salir al mundo a hacer cosas; a trabajar, a hacer cosas afuera, a ser luz, a ser luminares.

Creo que hermosear y hacer útil nuestro hogar implica que debemos enriquecerlo intelectualmente, debemos desarrollar una cosmovisión bíblica que nos permee a todos en la familia. Esto implica hablar, comunicarnos, considerar temas actuales. Somos relacionales. Hay jóvenes en nuestros hogares que pueden hablar con nosotros de política; ¿qué está pasando en Estados Unidos? ¿Qué crees?» Son cosas que los jóvenes deben manejar porque tenemos que estarlos preparando con una cosmovisión bíblica para que salgan afuera y piensen con un marco de referencia bíblico.

A veces vemos en la escuela jóvenes que vienen y no saben no que hubo un holocausto. No lo saben. «Bueno, yo he oído hablar algo sobre un holocausto…», pero no conocen lo que es un holocausto. Es decir, ¿qué pasa en ese hogar? ¿Qué se está comentando en la mesa? ¿Cuáles son los temas? ¿O no se está comentando nada? La gente llega y simplemente cada uno se pone con su computadora o en su celular a las redes. Tenemos que tener mucho cuidado. Constantemente traer principios bíblicos que moldeen la manera en que estamos pensando todos en el hogar, no solamente en el devocional, es en todo lo que tenemos que hacer.

El trabajo físico de la casa debe enseñarse para que todos aprendamos a servirnos unos a otros. Es bueno aprender a cocinar, a limpiar, a lavar, a adornar y a cuidar mi entorno. El hogar es importante, no solamente para la mujer, para todos los que vivimos ahí. Allí aprendemos a amar a nuestros primeros prójimos. Aprendemos a amar en el hogar. Allí envía Dios bendición y vida eterna.

Lo que hacemos en nuestros hogares tiene grandes repercusiones en el reino de Dios.Si permitimos que en nuestra mente se desacredite cualquier concepto que debe estar colocado en una sana cosmovisión bíblica y en una feminidad bíblica, nuestra vida perderá su firmeza, y la duda nos llevará a la arena movediza de la incertidumbre, el fracaso y la desesperanza. Contrario al diseño de Dios, muchos hogares, más de los que quisiéramos o nos imaginamos, han sufrido o están sufriendo por las consecuencias del pecado. Pero en medio del dolor podemos tener esperanza.

Los cristianos conocemos que el gozo y la tristeza pueden coexistir porque Dios no va a dejar este mundo desecho, con esta gran cantidad de sufrimiento para siempre. Como dice Nancy Godfrey, una persona que sufrió mucho, «nuestros hogares no son como deberían ser y debemos identificar cuál es nuestro mayor enemigo. No es el hombre, no es el heteropatriarcado, no es mi esposo, no es mi padre, no es mi madre. Es el pecado». El pecado afecta tanto el rol del hombre como el de la mujer en el hogar.

En la situación que estamos viviendo con la pandemia nos hemos visto obligadas a pasar mucho tiempo en nuestros hogares. En algunos hogares se han obtenido muchos beneficios, el ambiente del hogar se ha mejorado. En otros hogares se ha tenido que lidiar con problemas que había en la familia y que se habían pasado por alto por la prisa del día a día. Para otros hogares lo que han experimentado ha sido devastador, inclusive porque han experimentado pérdidas de seres queridos. Pero podemos y tenemos que seguir trabajando en nuestros hogares con esperanza. Contrario al sentir del mundo que te dice que trabajes para ti para lograr tu felicidad redefiniéndote a ti misma, la mujer cristiana tiene un Señor que la define, y es Jesús. Él no vino para ser servido sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.

Sigamos Su ejemplo. Miremos hacia el futuro con esperanza. Todas aquí anhelamos sentir que estamos contribuyendo a algo mayor que nosotras mismas, un bien mayor. Ese bien mayor es el propósito de Dios en el mundo. No nos conformemos con vivir para nosotras mismas en nuestros hogares, es una ocupación miserable cuando nosotros solamente vivimos para nosotros mismos, para que nos sirvan para que nos atiendan para que yo sea el centro del hogar; es una ocupación miserable, miserable.

Servimos un Señor que vino, no para ser servido sino para servir, y nosotras somos sus imitadoras. Recordemos que nos espera un hogar perfecto. Jesús mismo nos dijo en Juan 14:1 y 2: «No se turbe vuestro corazón, en la casa de mi Padre hay muchas moradas. Voy a preparar lugar para vosotros». Como hemos visto, hemos considerado la importancia del hogar, y tenemos un modelo frente a nosotros, el Edén. Necesitamos aprovechar esta coyuntura en que nos encontramos para alinear nuestros hogares a la voluntad de Dios.

Hermanas, pongamos manos a la obra y fortalezcámonos en la gracia del Señor y que el Señor nos bendiga a cada una de nosotras. 

Vamos a orar: Señor, qué bueno sentir que estamos amparadas bajo Tu gracia; qué privilegio tan grande Señor, que te hayas revelado a nosotros de una manera tan maravillosa a través de tu creación, pero también a través de Tu Palabra. Gracias Señor, porque no nos has dejado sin un mapa de ruta, nos has dejado Tu Palabra y Tu diseño para que podamos andar en él, cumplir con el propósito que Tú nos has encomendado y que nosotros podamos darte gloria a Ti.

Ayuda a cada una de las hermanas están aquí a poder glorificarte en sus hogares. Mira Señor que el enemigo es fuerte, mira que las ideas que enfrentamos son muchas, variadas, a veces inesperadas, pero Señor, qué bueno saber que más poderoso es el que está en nosotros que el que está en el mundo. Ayúdanos a luchar con todas nuestras fuerzas para mantener nuestro hogar dándote gloria hasta que Tú vengas y nos concedas estar en ese hogar perfecto que Tú has preparado. Bendícenos Señor. Gracias por estar con nosotros esta mañana. En el nombre de Jesús. Amén

Patricia: Has estado escuchando a Laura de Flaquer con la segunda parte de su mensaje titulado, Más que cuatro paredes. Espero que esta enseñanza te haya ayudado a ver el valor que Dios le da al hogar y a tu rol en este. Y tú, ¿estás edificando tu hogar? En medio de los retos y dificultades de la vida, ¿estás dispuesta a decir «sí, Señor» a Su buen diseño?

Annamarie: Cuando escondemos nuestro pecado y guardamos ese secreto en nuestros corazones, ¿es posible experimentar verdadera libertad? Mañana, escucha la historia de una mujer que siendo esclava de su pasado, Dios la sanó y ahora la usa para para bendecir a más mujeres. Esto será en el próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Llamándote a orar por un derramamiento del Espíritu de Dios en nuestras familias, en nuestras iglesias y en el mundo, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

La lectura para hoy en el reto Mujer Verdadera 365 es el 2 Samuel, capítulos 18 al 20.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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Acerca de los oradores

Patricia Acebal de Saladín

Patricia Acebal de Saladín

Patricia vive en Santo Domingo, República Dominicana. Está casada con Eduardo Saladín, pastor de Iglesia Bíblica del Sola Gracia en Santo Domingo. Le apasiona llevar el mensaje de la feminidad …

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