Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

Descubriendo el gozo de la Palabra de Dios

Annamarie Sauter: ¿Será que sin darte cuenta piensas que el valor de la Palabra de Dios depende de lo que sucede en este mundo?

Nancy DeMoss Wolgemuth: Aunque estés nadando como un salmón contra la corriente de la cultura que no abraza la Palabra de Dios, la Palabra de Dios es eterna. Siempre es verdadera. Siempre es relevante. Siempre es correcta. Siempre es pura. Siempre es buena. Siempre está de moda. Y no dejes que el mundo te convenza de lo contrario. 

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín. La lectura para hoy en el reto Mujer Verdadera 365 es Hechos capítulos 6 y 7.

Durante los últimos programas hemos estado estudiando el capítulo más largo de la Biblia. Esta serie se titula, «Vivifícame conforme a tu Palabra». Cuando Nancy la enseñó, tuvo un gran impacto en las oyentes y hoy escucharemos de algunas de ellas. Aquí está Nancy.

Nancy: Cuando estaba preparando estos mensajes del Salmo 119, sentí que apenas tocaba la superficie de todas las asombrosas y ricas enseñanzas que este texto ofrece. Me imagino regresando a él algún día y pasando semana tras semana extrayendo las riquezas del Salmo 119.

De hecho, he continuado con mi estudio y meditación personal de este pasaje desde que grabé esta serie hace algunos meses, y estoy en el proceso de tratar de memorizar el salmo completo. Y honestamente no sé si lo voy a terminar, pero valen la pena el tiempo y el esfuerzo que he invertido hasta este punto.

Y Dios continúa usando este pasaje de una manera significativa en mi propio corazón, y sé que nuestra audiencia ha aprendido mucho del Salmo 119, mientras lo han estado estudiando junto con nosotros en esta serie, Vivifícame conforme a tu Palabra.

Hemos grabado estos mensajes con una audiencia de mujeres, y unos días antes de que se reunieran para esta grabación, les pedimos que tomaran el tiempo y leyeran el Salmo 119 para preparar sus corazones para esta serie. Entonces el día de la grabación, antes de que empezara a enseñar, les pregunté qué habían aprendido del texto luego de haberlo leído.

Me animaron con lo que compartieron, tanto a mí como a las demás participantes, y fue hermoso ver cómo Dios estaba hablándoles a través de las páginas de la Escritura aun antes que yo les enseñara cualquier cosa sobre el pasaje, y cómo Dios les estaba dando el entendimiento que necesitaban para áreas específicas de sus vidas.

Hoy queremos compartir algo de lo que las mujeres compartieron ese día—algunas de las mujeres que estaban leyendo y meditando sobre el Salmo 119. Pienso que lo que ellas tienen que decir te animará a leer este capítulo lleno de tesoros y después adentrarte en toda la Palabra de Dios y dejar que ella te hable.

Escuchemos para ver lo que estas mujeres compartieron sobre cómo Dios estuvo hablándoles a través del Salmo 119.

Mujer 1: Bueno uno de los versículos que estuvo hablando a mi alma fue, «mira mi aflicción y líbrame, porque no me olvido de tu ley» (v. 153). Estaba compartiendo con Robin a quien apenas conocí esta mañana, cómo Dios me conectó con diversas personas en el ministerio de Life Action, y cómo esto me ayudó durante un tiempo muy, muy difícil en mi vida.  

Pero Dios siempre ha sido fiel. No contestó las oraciones como yo pensaba, pero tengo que creer en la soberanía de Dios, en que Él sigue trabajando. Mi esposo nos dejó después de 32 años de matrimonio, pero Dios sigue siendo fiel. Lo hemos visto hacer cosas maravillosas. Sigo orando que Dios toque el corazón de mi esposo, y solo confío en la soberanía de Dios y en la forma como Él obra. Tengo dos hijos que trabajan para Life Action, y usualmente vengo y uso este tiempo para visitarlos también. De manera que participo en las grabaciones y también los visito.

Mujer 2: Sabes, el Salmo 119 siempre me recuerda a un pastor de jóvenes quien perdió a su esposa. Ella, durante sus últimos días de cáncer memorizó el salmo completo.

Mujer 3: De todos los salmos, el Salmo 119 es mi favorito, y mi versículo preferido es el 68. Sobre el curso de mi vida, mientras paso por tiempos difíciles, siempre regreso a ese versículo que dice: «el Señor es bueno, y bienhechor». Así que no importa lo que enfrente, esa es mi Roca.

Nancy: Tengo que decirles algo acerca de ese versículo. El fin de semana cuando cumplí 21 años, estaba en casa con mi familia celebrando mi cumpleaños. Después, ese sábado, regresé a Virginia donde estaba trabajando en ese tiempo. Cuando aterrizó mi vuelo, habiendo apenas dejado a mis padres unas horas antes, recibí una llamada de mi madre para decirme que mi papá había sufrido un ataque cardíaco y que se había ido con el Señor instantáneamente, a la edad de 53 años.

El Señor es tan bueno. Esto es lo dulce de tener la Palabra de Dios guardada en tu corazón. Ese versículo del Salmo 119, el versículo 68, fue el primer pensamiento consciente que tuve cuando recibí esa llamada: «Dios es bueno, y bienhechor». Después otros pensamientos inundaron mi cabeza, ya sabes, lágrimas y otras cosas que debía procesar. Pero en la providencia de Dios, ese versículo, «Dios es bueno; Tú eres bueno y bienhechor», era un fundamento sólido sobre el cual reposaba mi corazón.  

Lo más interesante y lo más dulce de todo es que mi papá y mi mamá se habían pasado los primeros 21 años de mi vida edificando en mí ese concepto de la soberanía de Dios, de la bondad y de la providencia de Dios. Entonces, cuando ese baluarte que era mi papá en mi vida, se fue sin previo aviso, Dios fue tan bueno en traer esa verdad que había sido taladrada en mi interior, haciéndola tan real en ese momento.   

Y esa es la importancia de instruir a los niños en la Palabra de Dios y en Sus caminos, de manera que yo también amo ese versículo y estoy muy agradecida de que en medio de la pérdida,de la tormenta, del dolor y de la confusión, pude levantar mis ojos sobre las circunstancias para decir, «Tú eres bueno, y bienhechor; Tú solo haces bien». Y saber que de alguna manera, aunque eso no me parecía algo bueno en ese momento (mi mamá tenía 40 años; se quedó viuda con 7 hijos entre los 8 y los 20 años de edad)… y nada de eso me parecía bueno… Perder a tu padre en el fin de semana de tus 21 años—nada de eso me parecía bueno.

Pero qué regalo tan maravilloso es dar a tus hijos la Palabra de Dios. Cuando la necesiten, que es todo el tiempo, ellos son dirigidos hacia Dios, a Sus caminos, a Su bondad. Gracias por compartir eso.

Mujer 4: A mí me dio trabajo leer todo el Salmo 119 hasta el final. Les compartí a las hermanas que tuve que comenzar a leerlo de atrás hacia adelante, ya que conocía tan bien el principio del salmo. Pero tuve dificultad conociendo los conceptos del final. Los versículos 67 y 71 han sido un recordatorio increíble para mí a través de mi vida de que el crecimiento viene a través del dolor. Muy a menudo el mejor crecimiento se da cuando Él ha permitido que yo sea afligida.

Y ahora, mientras hablo de esto, confieso que me ha dado trabajo entender ese proceso. Pero de vez en cuando, estos versos se iluminan en mi cabeza, y soy recordada que algo bueno surge del dolor. De manera que esos versos realmente me han alentado en mi caminar.

Nancy: Y para las que no tienen esos dos versículos memorizados, déjenme leerlos. Versículo 67: «Antes que fuera afligido, yo me descarrié, mas ahora guardo tu palabra».

Y escribí algo en el margen de mi Biblia ahí, vemos una progresión allí. Cuando nos descarriamos, o nos alejamos de los caminos de Dios, entonces –en Su misericordia– a veces traerá aflicción a nuestras vidas. Ahora bien, esa no es la única razón por la que Él nos trae aflicción, pero es una razón. Y de la misma manera cuando tus hijos se descarrían tú posiblemente traes algo de aflicción a sus vidas porque sabes que necesitan algunas consecuencias por sus decisiones.

Y otra vez, no todo sufrimiento es una consecuencia del pecado, pero a veces lo es. De manera que cuando nos descarriamos, Dios permite que seamos afligidos. Y después el resultado es que obedecemos Su Palabra. Nos restaura a un lugar de obediencia. No nos alejamos más de Su Palabra.

Es el mismo concepto del capítulo 12 del libro de Hebreos donde dice que Dios, como un buen padre, disciplina a Sus hijos con el fin de ser participantes de Su santidad. Dice: «Ninguna disciplina en el momento parece causa de gozo—es dolorosa—pero produce este fruto apacible de justicia cuando hemos sido entrenados por ella» (v. 7, paráfrasis).

Es el mismo concepto que ves aquí en el Salmo 119, en el versículo 67: «Antes que fuera afligido, yo me descarrié». La implicación es que fui afligido, y ahora guardo Tu Palabra; ahora Te sigo; ahora no me voy a alejar de Ti.

Nos da la imagen del pastor que posiblemente disciplina esa pequeña oveja perdida para que se mantenga cerca del pastor.

Y en el versículo 71 dice: «Bueno es para mí ser afligido».

No es un versículo que nos guste mucho, ¿verdad? Es bueno para mí. Esto es bueno para mí. Diles así a tus hijos, «esto es bueno para ti». Dios nos dice, «esto es bueno para ti». Y entonces el salmista dice, «es bueno para mí ser afligido», ¿por qué? «Para que aprenda tus estatutos». Aprendemos a obedecer los mandamientos de Dios.

Nosotras a veces aprendemos los caminos de Dios por las malas. Ahora no deberíamos tener que aprender por las malas, pero a veces ese es el caso.

Y déjame agregar a esos tres versículos, el versículo 75 también, que pone un corona a esa imagen.

«Yo sé, SEÑOR, que tus juicios son justos, y que en tu fidelidad me has afligido». En la aflicción vemos la bondad, la fidelidad, la benevolencia, la misericordia, el carácter de Dios.

Cuando somos afligidas, sentimos que nuestro mundo se derrumba. Ya sea que se trate de un matrimonio difícil, como hemos escuchado, o presiones financieras o hijos pródigos o situaciones de salud—cualquier asunto que sea, tenemos la seguridad de que en medio de todo eso, Dios aún es fiel. Él no nos deja solas para que suframos el dolor y las dificultades nosotras solas. No. Él se involucra con nosotras en ese sufrimiento, en esa situación difícil.

Sé que «en tu fidelidad me has afligido» y entonces, no nos podemos detener allí, el próximo versículo, el versículo 76 dice: «Sea ahora tu misericordia para consuelo mío». ¿No te da alegría que Dios nos consuela en medio de la aflicción? Él es fiel, y nos consuela. «Sea ahora tu misericordia para consuelo mío, conforme a tu promesa dada a tu siervo».

Mujer 5: Para mí fue en realidad el versículo 119:11: «En mi corazón he atesorado tu palabra, para no pecar contra ti», fue el primer versículo que memoricé. Sé que me produjo un gran deseo de estudiar la Palabra de Dios en ese tiempo. Dije, «bueno, creo que empezaré por leer el Salmo 119». Y después vi lo largo que era y cambié de opinión.

En verdad lo he querido leer desde hace mucho, y me ha bendecido mucho.

Nancy: ¡Genial! ¿No te encanta ver adolescentes con un corazón para la Palabra? ¡Sigue adelante! ¡Eso es genial!

Mujer 6: Me llamo Jenny Melvie. Estoy aquí con mi mamá y Sue, mi compañera de cuarto. Vamos a la universidad a Wheaton College en Illinois, y Sue y yo estábamos hablando acerca de este versículo. El que más nos llamó la atención fue el verso 9: «¿Cómo puede un joven mantenerse puro? Por medio de obedecer Tu Palabra» (paráfrasis). Me encanta lo sencillo que es, ¿cómo nos podemos mantener puras?—físicamente, teniendo mentes y corazones puros—solo por medio de la obediencia a Su Palabra.  

Nancy: Jenny, qué bueno que hayas compartido eso. Mientras estaba pensando sobre el versículo, pienso que nos recuerda lo importante que es desde jóvenes empezar a buscar al Señor y perseguir la pureza. Algunas de nosotras somos mayores—tenemos algunas canas ya, y también tenemos algunas más jóvenes aquí con nosotros. Pienso que las que somos mayores les diríamos a ustedes que son más jóvenes, «todas habríamos deseado haber tenido un mayor deseo de ser puras y de buscar al Señor cuando éramos más jóvenes»; y veo a muchas aquí asintiendo conmigo.

Nunca te arrepentirás de buscar mucho al Señor. Y el tiempo de empezar—nunca es muy tarde—pero el tiempo de empezar es cuando eres joven.

Recién escuché a alguien hablar acerca de una mujer adulta, una mujer joven adulta. Pregunté cómo le iba, y me dijeron, «bueno, ella…ella no ha rechazado al Señor, pero quiere vivir su vida ahora y disfrutar la vida ahora, y después tomar más en serio las cosas espirituales».

Si has vivido por algún tiempo, sabes que esa no es la manera correcta de pensar. Quieres buscar al Señor ahora. Quieres buscar la pureza ahora. Los patrones de tu vida, la persona que serás en un futuro… siempre les digo eso a los niños, «cuando seas una anciana como yo te darás cuenta de que esas cosas se determinan ahora. Determinas ahora lo que serás más tarde».

Por eso me anima tener a las jóvenes aquí con nosotros escuchando este programa, y tener mujeres que están buscando al Señor. Están trazando un camino; están colocando un fundamento que estará con ustedes toda su vida. Así que solo quiero darles una palabra de afirmación a ustedes las más jóvenes: aunque no haya nadie o muy pocas otras en tu generación o alrededor de ti que estén seriamente buscando al Señor, hazlo tú de todas maneras. Porque Dios realmente bendecirá y honrará eso.  

Pienso que este salmo probablemente fue escrito por David. Probablemente lo escribió siendo un joven adulto, expresando su corazón para buscar del Señor, no como algo que quería hacer más adelante, sino como algo que quería hacer ahora como hombre joven.

Susanna: Ese versículo es tan sencillo, y es muy consolador. Después, más adelante, nos enseña que la Palabra de Dios es eterna, y que verdaderamente dura para siempre. Aun cuando parece que el mundo cambia y la sociedad es diferente, y ya no es relevante, se nos promete que sí lo es.

Nancy: ¡Excelente! No pierdas lo que acaba de decir Susanna. Eso es genial, Susanna, eso que dices sobre la naturaleza eterna de la Palabra de Dios. Aun cuando nuestra cultura nos dice que ya no es relevante, que no va con los tiempos, que no está de moda, que no es divertida… eso no es verdad. Nuestra cultura se burla de la Palabra de Dios, y por cierto, no es solo nuestra cultura. Siempre ha habido una cultura que está contra los caminos de Dios porque no quieren que haya nadie que gobierne sobre ellos. Quieren gobernar sobre sus propias vidas.  

Pero recuerda que aunque estés nadando como un salmón contra la corriente de la cultura que no abraza la Palabra de Dios, la Palabra de Dios es eterna. Siempre es verdadera. Siempre es relevante. Siempre es correcta. Siempre es pura. Siempre es buena. Siempre está de moda. Y no dejes que el mundo te convenza de lo contrario. Ellos son los que están viendo las cosas con una perspectiva errada a veces. Ten confianza en la Palabra de Dios. No importa lo que los otros piensen, la Palabra de Dios es eterna. Son buenas nuevas.

Mujer 7: Estoy lista para aprender más acerca de la verdad de Dios en lugar de lo que la gente piensa que es la verdad, y desenredar las mentiras que he estado creyendo como verdad. Me encantan los versículos 19 y 20, y después del 169 al 176. Siento como que tratan acerca de donde me encuentro en este momento.

Mujer 8: Es interesante ver cómo Dios en Su sabiduría y soberanía orquesta cosas, porque la Biblia –que estoy leyendo diariamente desde la semana pasada más o menos– me está llevando de vuelta al Salmo 119. De manera que es Dios, en Su sabiduría que orquestó esto. Pero el versículo que me llamó la atención es el versículo 97. Dice: «¡Cuánto amo tu ley! Todo el día es ella mi meditación». Y ese es uno de mis deseos, tener ese amor, y que, como tú dijiste antes, cuando la tragedia llegue a mi vida, la primera cosa que llegue a mi mente y a mi corazón sea la Escritura. Ese es mi deseo y mi meta.

Mujer 9: El versículo que me encanta es el 130: «La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples» (RVR1960). Yo pienso que estoy en ese constante proceso, pero qué bueno es saber que la Palabra de Dios nos alumbra y dirige nuestras vidas.

Nancy: La verdad es que estaba orando ese versículo esta mañana para nuestro tiempo juntas hoy. Dije, «Señor, que sean Tus Palabras que se manifiesten en nuestros corazones. Que nos den luz. Somos simples. Somos necesitadas. Danos entendimiento». Es Su Palabra la que hace eso.

Mujer 10: Me atrae el Salmo 119 por el versículo 133. Estábamos pasando por una demanda judicial. Alguien nos había demandado. Y ese versículo: «Guía mis pasos conforme a tu promesa; no dejes que me domine la iniquidad» (NVI). El Señor me mostró que estaba consumida por la injusticia de todo eso y por eso no podía ver el enojo que me estaba agobiando. Y esto cambió mi perspectiva ese día porque me di cuenta de que yo no podía hacer nada al respecto de sus acciones, pero podía dejar que el Señor hiciera mucho en mí. Y también cambió la manera en que oraba.

Mujer 11: Me encanta Salmo 119, el versículo 38: «Confirma a tu siervo tu palabra, que inspira reverencia por ti». Y ese es mi deseo esta mañana.

Nancy: Me encanta el poder de la Palabra de Dios, y el Salmo 119 es un poema hermoso, un poema inspirado por las maravillas de la Palabra de Dios. Hemos estado escuchando los testimonios de algunas mujeres sobre su experiencia a través de este pasaje tan rico de la Palabra, y sobre cómo este texto les ha ministrado en sus tiempos de necesidad.

Me encanta escuchar la pasión en sus voces. A medida que estas mujeres han escudriñado la Palabra de Dios, Él las ha recompensado dándoles el entendimiento y la gracia que necesitaban.

He estado retándolas a profundizar en la Palabra de Dios de una manera más profunda.

No estoy diciendo cuánto, qué tanto leer, ni a qué hora del día—solo que te adentres en la Palabra de Dios. Y creo que si lo haces, hará una gran diferencia en tu vida.

Ahora bien, tanto como yo misma tengo el deseo y el corazón de estar en la Palabra de Dios, sé que a veces tenemos vidas agitadas. Estamos ocupadas. Tenemos largas noches, y debemos salir temprano por la mañana. Tenemos muchas cosas que hacer, muchas interrupciones y muchas distracciones. En verdad sé lo que es todo eso, y a veces ayuda tener una compañera que camine contigo por ese proceso, para que se animen una a la otra.

Annamarie: El Salmo 119 es un capítulo sobre la Palabra de Dios y es el más largo de la Biblia. Espero que esta serie de enseñanzas de Nancy DeMoss Wolgemuth te ayude a ver cuán importante es que atesores la Palabra de Dios en tu corazón. En nuestro sitio web, AvivaNuestrosCorazones.com, encontrarás una gran cantidad de recursos que te ayudarán a profundizar en la Escritura, a entenderla y a hacerla una parte integral de tu vida. Visítanos, haz uso de estos recursos y ¡compártelos con más mujeres!

Sabes, te sorprenderás de saber cuántos versículos de este salmo apuntan a Jesús. Mañana Nancy te hablará acerca del evangelio en el Salmo 119, así que acompáñanos para este próximo programa.

Llamándote a libertad, plenitud y abundancia en Cristo, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

1 Traducción de Michael W. Smith. Worship Again. "Ancient Words." Provident Label Group, 2002.

Por encima del sol, Jonathan & Sarah Jerez, Periscopio ℗ 2017 Jonathan & Sarah Jerez.

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Acerca del orador

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a …

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