Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

Diferentes por diseño

Annamarie Sauter: Como mujer eres diferente de un hombre, y eso no es malo. 

Con nosotras el pastor Alistair Begg.

Pastor Alistair Begg: Las distinciones entre hombres y mujeres son características inherentemente humanas, programadas, diseñadas con propósito por Dios. En otras palabras, podemos decir que, independientemente de lo que se nos dice en nuestras universidades, la Biblia es clara y lo afirma. Dios bendijo al hombre y a la mujer dándoles funciones diferentes pero complementarias, somos diferentes por diseño.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy DeMoss Wolgemuth: En Aviva Nuestros Corazones estamos comprometidas con traer la verdad de la Palabra de Dios y resistir las mentiras que con tanta frecuencia escuchamos a nuestro alrededor en diferentes contextos de nuestra cultura. Es muy fácil para nosotras creer algunas mentiras. 

Un área importante en la que vemos esto es en la manera en que Dios nos hizo como mujeres, y la manera en la que Dios hizo a los hombres como hombres, y algunas otras implicaciones que esto conlleva.

Si te perdiste el programa de ayer con el pastor Alistair Begg, quiero animarte a que vayas a la página de Aviva Nuestros Corazones (avivanuestroscorazones.com) y escuches el programa anterior. Es fundamental que recordemos que el diseño de Dios no es un accidente. Él nos creó con un propósito: reflejar Su imagen.

Y como escucharemos hoy, desde el principio Su diseño incluía diferencias entre hombres y mujeres. Ahora, es importante que escuches esto: Diferente no es necesariamente malo. Diferente no significa que de alguna manera un sexo sea superior al otro. Adán y Eva tenían el mismo valor ante Dios, ambos eran preciosos a la vista de Dios, ambos creados a Su imagen.

Y, ¡es cierto que el pecado realmente ha arruinado la forma en que Dios originalmente hizo las cosas! Y Alistair abordará esto más adelante en esta serie. Pero por ahora, recuerda que diferente no quiere decir que los hombres sean mejores que las mujeres o que las mujeres sean mejores que los hombres. 

Bueno, profundicemos en el capítulo 2 de Génesis con el pastor Alistair Begg.

Alistair: Génesis capítulo 2, versículos 15 al 25:

«El Señor Dios tomó al hombre y lo puso en el huerto del Edén para que lo cultivara y lo cuidara. Y el Señor Dios ordenó al hombre: “De todo árbol del huerto podrás comer, pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás”. Entonces el Señor Dios dijo: “No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda adecuada”.Y el Señor Dios formó de la tierra todo animal del campo y toda ave del cielo, y los trajo al hombre para ver cómo los llamaría. Como el hombre llamó a cada ser viviente, ese fue su nombre».

(Si alguna vez te has preguntado por qué el hipopótamo tiene ese nombre, la respuesta está ahí en el versículo 19).

«El hombre puso nombre a todo ganado y a las aves del cielo y a todo animal del campo, pero para Adán no se encontró una ayuda que fuera adecuada para él. Entonces el Señor Dios hizo caer un sueño profundo sobre el hombre, y este se durmió. Y Dios tomó una de sus costillas, y cerró la carne en ese lugar. De la costilla que el Señor Dios había tomado del hombre, formó una mujer y la trajo al hombre. Y el hombre dijo:

“Esta es ahora hueso de mis huesos,
Y carne de mi carne.
Ella será llamada mujer,
Porque del hombre fue tomada”.

Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. Ambos estaban desnudos, el hombre y su mujer, pero no se avergonzaban». 

Lo que hemos visto hasta el momento, que tratamos en la enseñanza anterior, es esencialmente el trabajo duro que es necesario en la construcción de una casa. Incluso mucho antes de construir la planta baja tiene que estar colocado todo el sistema de tuberías, todos los suministros esenciales, todo lo que –francamente– no tiene ningún atractivo estético…a menos que seas un ingeniero muy obsesivo.

Sin realizar el arduo trabajo y proporcionar el debido cuidado a todos los elementos fundamentales de ingeniería, proceder demasiado rápido a otras cosas crearía dificultades más adelante. Y esa es la razón por la que he elaborado –y en cierto sentido tal vez sobreelaborado esta sección inicial de enseñanza.

Aquellas de ustedes que son madres, o le inculcarán esto a sus hijos o alguien más lo hará. Una generación crecerá –sus hijos crecerán como hombres, sus hijas crecerán como mujeres– para modelar y mostrar las cosas que han asumido ser la base de la feminidad y la masculinidad.

Recuerden que ellos están creciendo en un mundo donde la escuela freudiana y el producto del pensamiento de principios del siglo XIX ahora ha dado sus frutos, y estos simplemente fluyen a través de las estructuras educativas y en la participación de niños y niñas en sus relaciones unos con otros.

Por lo tanto, es bueno e importante volver a lo básico, al principio, y notar cómo Dios –ahí en el Génesis– crea la humanidad como el Sr. y la Sra. Adán.

Si tienes tu Biblia abierta en Génesis 5, notarás la descripción allí:

«Este es el libro de las generaciones de Adán. El día que Dios creó al hombre, a semejanza de Dios lo hizo». (Observa el cambio inmediato al plural): «Varón yhembra los creó…» (vv. 1 y 2).

Cuando Dios creó al hombre, «a semejanza de Dios lo hizo. Varón y hembra los creó. Los bendijo, y los llamó Adán el día en que fueron creados» (plural, masculino y femenino) (vv.1 y 2). Así que se llaman Sr. y Sra. Adán, no porque ella hubiera tomado su nombre de la manera como lo hacemos hoy, sino simplemente por la unidad esencial de ellos.

Ellos son, en su feminidad y en su masculinidad, los componentes únicos (como dijimos anteriormente) de una realidad única; una entidad única en toda la creación, distinta de todas las otras criaturas, sobre las cuales tienen jurisdicción. El hombre está hecho a imagen de Dios.

Ahora, quiero que veamos tres cosas, y trataré de trabajar las tres cosas de una manera que nos ayude a unir los puntos.

En primer lugar, quiero que notemos que somos diferentes –varón y hembra– diferentes por diseño. Haré mención con frecuencia a estos versículos iniciales de Génesis, vayamos al versículo 28 de Génesis 1.

«Dios los bendijo y les dijo: “Sean fecundos y multiplíquense. Llenen la tierra y sométanla. Ejerzan dominio sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra”».

Ahora, para aquellos de ustedes que viven en Solon, Ohio y en este momento, están preocupados por el gran aumento en la población de ciervos, quiero que sepan que el capítulo 1 de Génesis habla sobre el tema. No da una respuesta definitiva sobre cómo se debería proceder, pero dice muy claramente que no hay ningún problema en hacer algo al respecto.

Es decir, que es posible que el hombre –como hombre, varón y hembra– reconozca el dominio que se le ha dado sobre las otras criaturas (aunque no poseemos el derecho de abusar de ellas). Y nuestra visión del mundo en realidad afecta por completo nuestra toma de decisiones, incluso en lo que, aparentemente, sería un tema trivial. El hombre y la mujer juntos tienen la responsabilidad y el privilegio de gobernar sobre el resto de la creación.

Es un privilegio gobernar juntos. Notarán en el versículo 27 del capítulo 1, que reflejamos la imagen de Dios. «Dios creó al hombre a imagen Suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó». Esto es muy, muy, muy importante. Y si no comprendes esto con claridad, entonces de manera rutinaria te elevarás con aires de superioridad, alardeando que fuiste creada a imagen de Dios.

La humanidad, el Sr. Adán y la Sra. Adán, son varón y hembra, así como Dios lo revela en Génesis 1. Adán lleva el nombre de varón como cabeza de la raza…él fue creado primero, no hay duda al respecto (independientemente de tu reacción al escuchar esto). Pero ambos, el hombre y la mujer, ¡expresan la imagen de Dios!

En otras palabras, la única manera en que podemos entender lo que significa ser verdaderamente humano es observando tanto la masculinidad como la feminidad. La verdadera humanidad expresa su esencia en dos sexos.

Ahora, eso no quiere decir que los solteros no posean la imagen de Dios, porque lo que estamos viendo aquí –lo que la Biblia dice– es que es en la naturaleza complementaria del hombre y la mujer que la imagen de Dios es manifestada.

Sería un error de nuestra parte sugerir que un hombre soltero o una mujer soltera de alguna u otra forma son menos que una expresión de verdadera humanidad, porque la figura del matrimonio es solo una de una serie de imágenes que se utilizan –hay una imagen gubernamental y así sucesivamente– imágenes que se utilizan para expresar la naturaleza de la revelación de Dios de esta manera.

Así que nadie debe decir: «Bueno, no estoy incluido en la imagen de Dios porque no tengo esposo o esposa». El hecho en cuestión es que la creación de Dios, de la humanidad, se expresa en los sexos que están diseñados de manera única. Y es por eso que ambos existen.

Ahora, dicho eso, claramente hay una verdad sobre la imagen de Dios que está representada y expresada y protegida en el matrimonio. «Los dos se convertirán en uno». En esta unión hay algo que se revela sobre Dios, que es un misterio. 

Es el secreto revelado al que se refiere Pablo en Efesios 5. Recuerda que él dice: «Grande es este misterio». Él dice que esto es algo misterioso –que dos se convierten en uno. «Pero hablo con referencia a Cristo y a la iglesia» (ver Ef. 5:32). Aquí, en la unión de hombre y mujer, existe esta increíble y alucinante noción de Dios habiéndose manifestado a Sí mismo hacia la humanidad.

En las distinciones que existen entre hombres y mujeres hay una diversidad unificada, y hay una unidad que está diversificada. Las distinciones entre hombres y mujeres son características humanas incorporadas programadas, diseñadas con propósito por Dios.

En otras palabras, podemos decir que independientemente de lo que nos digan en las universidades, la Biblia es clara y lo afirma. Dios bendijo al hombre y a la mujer dándoles funciones diferentes, pero complementarias. Diferentes por diseño.

Es por eso que en Génesis 1:31 dice que, «Dios vio todo lo que había hecho, y era bueno en gran manera», ¡incluidas las diferencias esenciales entre hombres y mujeres!

Ahora, es obvio que los hombres y las mujeres claramente no son idénticos. Podrás decir: «Bueno, eso es lo más brillante que has dicho hasta ahora. ¡Eso es increíble! ¿De dónde sacaste esa idea?»

Bueno, todo niño pequeño de repente se da cuenta: «No me veo como mi hermana, y ella no se ve como yo». ¿Por qué? ¿Solo porque de alguna manera llegué a este punto en la escala de la sexualidad? ¿O porque Dios me formó de manera única en términos de masculinidad?

Y pudieras preguntarte: «¿Es esto importante?» Bueno, es importante en muchos otros niveles además del puramente físico. Los hombres y las mujeres claramente no son idénticos, y por lo tanto no tienen que funcionar de manera idéntica. Si los hombres y las mujeres no son idénticos, ¿por qué tendrían que hacer cosas idénticas? ¿Por qué un hombre sentiría que no es realmente un hombre a menos que hiciera lo que hacen las mujeres? ¿O una mujer no es realmente quien debe ser a menos que haga lo que hace un hombre? ¿De dónde viene esa idea? No viene de la Biblia.

Cuando viajé al norte del estado de Nueva York, me topé con obras viales todo el tiempo. Algunas veces me encontraba atrapado allí, esperando. Algunas veces me tocaba detenerme y ser el primero en la fila de autos al retroceder o avanzar. Creo que en cada ocasión la persona que sostenía un gran cartel de ALTO y llevaba puesto un casco era mujer.

Ahora, si eso es lo que ella quiere hacer está bien, pero me dije a mí mismo: «¿Es realmente lo que la antesala feminista estaba tratando de lograr –que mi hija pudiera crecer para sostener un cartel de ALTO, usar pantalones, botas de trabajo y conducir un camión gigante?»

Eso está bien, pero lo que esto asume de una u otra forma, es que de no ser que esta joven pueda hacerse cargo de esa situación, de no ser que sea capaz de enfrentarla, entonces eso significaría que es menos de lo que se supone que debe ser, o no ha triunfado en la vida de la manera que ella necesita. 

«¡No!», dice la Biblia, «la diferencia es clara y las diferencias son importantes. Son importantes en la vida, son importantes en el matrimonio y son importantes en el ministerio». Y la naturaleza complementaria de las cosas se destaca en la parte que acabamos de leer.

«El Señor Dios dijo: “No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda adecuada”» (Gen. 2:18). Ahora bien, si lo observas, la manera en que esto se desarrolla es bastante increíble.

Para crear o fabricar a una mujer (y ese es el verbo en hebreo), Dios tiene que hacer al hombre incompleto. Él le quita algo al hombre, y el hombre ahora está incompleto. Luego él se completa al recibir lo que le fue quitado.

La mujer está siendo creada separada de su verdadero origen o contexto, de modo que volverá, regresará a dónde ella debería estar, y a lo que ella es en la comprensión de su feminidad, a la luz de la realidad de la masculinidad. Ya sea que vaya a vivir en soltería o en matrimonio.

Cualquier punto de vista que elude esto es deficiente en relación con lo que dice la Biblia. La fisiología misma nos enseña esto: que somos increíblemente diferentes por diseño.

La segunda cosa que debemos notar es esta: la diferencia del diseño es para que haya armonía, para que todo pueda encajar de la manera en que Dios pretendía que encajara.

Ahora, no estoy aquí para dar una charla sobre fisiología o sexualidad humana –se sentirán aliviadas de saberlo– pero no se necesita ser un científico especializado para darse cuenta de que la fisiología humana es perfectamente adecuada para todo lo que significa; físicamente, mezclarnos en una unión de una sola carne como una expresión de la realidad de la masculinidad y la feminidad.

Cualquier otra cosa es ciertamente una desviación de esto, y la Biblia lo dice, es una perversión. De modo que el matrimonio, por su misma definición, es heterosexual, es monógamo, es una unión en una sola carne, y no necesitas un libro de texto para descifrarlo.

Ahora, lo que tenemos al inicio de los dos primeros capítulos de Génesis son dos expresiones complementarias de lo que sucedió en la creación: 

De Génesis 1:1 hasta el tercer versículo del capítulo 2, es una especie de descripción completa que alcanza su punto máximo, su clímax, en la creación del hombre. Génesis 1, versículo 27: «Dios creó al hombre…varón y hembra los creó». Luego, en los versículos 4 al 25 del capítulo 2, vemos una expresión adicional sobre eso, donde es imposible decir otra cosa además de que la preeminencia del hombre es establecida sobre todo el resto del orden creado.

Y en esa sección del capítulo 2, se definen las responsabilidades –las funciones– del hombre y de la mujer. El deber del hombre se encuentra allí en el versículo 15: «El Señor Dios tomó al hombre y lo puso en el huerto del Edén para que lo cultivara y lo cuidara». El hombre es creado y se le da la responsabilidad del trabajo –y no es que él sea el único que necesita trabajar. Sin embargo, en la división de funciones, Dios le dice: «Ahora, Adán, lo que quiero que hagas es que vayas y cuides este jardín que te he dado».

«Y al mismo tiempo», dijo el Señor, «lo que me gustaría que hicieras es que tomes todas estas criaturas que he formado para ti. Estaría muy agradecido si pudieras realizar la tarea científica de observarlos y luego darles nombres». Este es un privilegio exigente pero maravilloso.

Y ahí está él apuntando a todas las criaturas y descubriendo cómo las llamaría. Pero durante este proceso se revela la necesidad de Adán de una compañera. Génesis 2, versículo 20:

«El hombre puso nombre a todo ganado y a las aves del cielo y a todo animal del campo, pero (¡vean esto!) para Adán no se encontró una ayuda que fuera adecuada para él». 

No estaba contento con ser el cuidador del zoológico del «Libro de la Selva». No estaba contento con solo pasar el rato con los simios, los monos y ver a los delfines hacer lo suyo. No había una ayuda adecuada para él que pudiera encontrar. El hombre estaba solo, y la mujer fue creada a causa de la soledad del hombre.

«No se encontró una ayuda adecuada». La mujer es una ayuda adecuada para el hombre. El hombre, por cierto, es una ayuda adecuada para la mujer. Pero el énfasis aquí está en la necesidad y la naturaleza de lo que significa que esta criatura femenina haya salido de esta criatura masculina para que pudiera ser una ayuda adecuada para él. Se puede decir que ella fue creada para completarlo y reflejar así la gloria de Dios juntos.

Ahora, algunas mujeres inmediatamente tienen un problema con la idea de «una ayuda adecuada». No estoy seguro si el problema es con la palabra adecuada o con ayuda.

Pudieras pensar: «Bueno, ¡no estoy aquí solo para ser tu ayuda!»

Y el hombre pudiera decir: «No. Estás aquí (creada a la imagen de Dios) para glorificarlo y disfrutar de Él para siempre, y yo también».

Pero, dicho esto, hay ciertas cosas en las que ambos nos necesitamos. Verás, ayuda no es igual a subordinación. Por ejemplo, en los salmos, en el Salmo 33:20 dice: «Nuestra alma espera al Señor; Él es nuestra ayuda y nuestro escudo».

Él es «nuestra ayuda y nuestro escudo». ¿Eso significa que Dios está subordinado a nosotros? ¡Por supuesto que no! Pero está preparado para cumplir el papel de ayudarnos en nuestras necesidades. El hombre fue antes que la mujer en la creación, pero esto no significa superioridad. Puedes escribir en tu libreta: «Anterioridad no es igual a superioridad».

Él no va a decir: «¡Oye, yo llegué aquí primero!», como si estuviera tratando de ganar un espacio para estacionar su auto. «¡Yo estaba aquí primero!» No funciona de esa manera en términos del hombre y la mujer. El hombre no puede levantarse por la mañana y decir: «¡Yo llegué aquí primero! ¡Prepara el desayuno!»

A esto la mujer podría responder: «¡Yo llegué segunda! ¡Consigue tu propio desayuno!»

Prioridad no significa superioridad. «Necesitas una ayuda, Adán; está claro por muchas razones. Has hecho un buen trabajo con los animales, pero tus arreglos de flores son una completa desgracia».

«¿Quién dijo que esas cosas serían así? Te digo que esta mujer te será de gran ayuda Adán, ella realmente lo es. Sinceramente, sin ella no sirves. La necesitas de más maneras de las que puedes entender». Entonces, ¿crees que le dieron esta maravillosa ayuda para que él se levante por la mañana, escriba una lista de tareas y la pegue en la puerta de la nevera con el nombre de ella en la parte superior? «Eva: lista de tareas para hoy… ¡Ayuda! ¡Hazlo tú!» Por supuesto que no.

A lo mejor él viene a ella diciéndole: «Eva, ¿qué se supone que debo hacer ahora? Eva, ¿puedes ayudarme con esto? Eva, ¿dónde pongo eso? Eva, ¿dónde están las llaves de mi auto? Eva, sabes que no puedo con las matemáticas. ¡Ayuda a los niños! Eva, no sé qué color escoger. Eva, ¿podrías traerme unos pantalones? ¿Eva? ¡Ayuda!».

Entonces, prioridad no es igual a superioridad, pero Dios es un Dios de orden. Por lo tanto, si Él es un Dios de orden, tiene que haber orden. Y como Él es el Diseñador, diseñó a Adán primero y después a Eva. ¿Representa esto un problema? Bueno, para algunos sí. Pero lo prioritario no implica ningún tipo de inferioridad femenina.

De hecho, una de las razones por las que creo que la prioridad del hombre queda clara, en 1 Pedro 3, es en su responsabilidad de amar y cuidar a la mujer. Pero sin la mujer, el hombre se reconoce deficiente. Como ella ha sido creada de él, él sabe que está completo solo cuando vive en armonía con ella.

Del mismo modo, sin el hombre, la mujer también está incompleta. Habiendo sido creada de él, ella solo está completa cuando la vuelven a poner con él. Es una imagen maravillosa; es una imagen misteriosa. Y estoy seguro de que no podemos explicarlo completamente. Son diferentes, pero iguales, ya que ambos estamos hechos a imagen de Dios.

Juntos se someten a los propósitos de Dios, juntos disfrutan de la armonía en el hogar, en la iglesia. Hombres y mujeres se necesitan mutuamente. ¡Se necesitan el uno al otro! Todo lo que quebranta esa realidad es inútil y falso.

Y ese, por supuesto, es el gran problema de la homosexualidad en nuestros días: «Realmente, no necesito una esposa. ¡No necesito una mujer! Puedo vivir con otro varón, él y yo somos igualmente buenos en la tarea de ser padres. Después de todo, ¿no preferirías tener a tus niños en una relación homosexual amorosa que en una relación heterosexual sin amor?» Esta es una artimaña del mejor tipo. No puedes romper una clara instrucción de la Escritura para tratar de mantener otra instrucción de la Escritura.

Así que, el feminismo y la lucha por la igualdad de derechos, ha intentado oscurecer todas las diferencias apropiadas y maravillosas, ¿no es así? Toma la revista Vogue y echa un vistazo. ¿Cuántas veces pasas una página y dices: «¿Será un chico o una chica en este anuncio? ¿Será una chica que parece un chico o es un chico que se parece a una chica?

¿Es nuestro sexo casualidad? No, es por diseño. Y esa es la máxima rebelión contra el Creador, el hombre está diciendo, «Dios, no nos hiciste, e incluso si lo hiciste, claramente no nos hiciste diferentes por diseño. Rechazamos Tus ideas de armonía. Rechazamos Tus ideas de integridad. Rechazamos Tus ideas de familia. Rechazamos Tus ideas de feminidad. ¡Y expresamos esto de múltiples maneras!»

Hay quienes crecen dentro de nuestros hogares tratando de encontrar una base sólida, tratando de encontrar un marco para sus vidas, tratando de encontrar su futuro. A menos que tú, como madre, estés clara respecto a estas cosas, ¡estamos en serios problemas! La diferencia por diseño existe para que pueda haber armonía.

Nancy: Las diferencias que Dios puso intencionalmente en Su diseño de hombres y mujeres, son verdaderamente hermosas cuando las entendemos a la luz de la Palabra de Dios. El pastor Alistair Begg nos ha estado mostrando cómo esas diferencias pueden ayudarnos a glorificar a Dios de manera más completa.

Entonces, ¿cómo afectan estas verdades tus decisiones prácticas y tus relaciones en la vida cotidiana? Mary Kassian y yo somos coautoras de un libro de trabajo y estudio de la Biblia que toma estas verdades bíblicas, y te ayuda a comprenderlas. Te mostrará cómo edificar tu vida sobre ellas. El estudio se llama Mujer Verdadera 101: Diseño Divino.

En este estudio te llevamos de regreso al libro de Génesis para comprender la sabiduría perfecta de Dios al diseñar a hombres y mujeres. Verás cómo el pecado entró en el mundo y destruyó las relaciones… y obtendrás esperanza para un verdadero cambio y serás retada a vivir la belleza de la feminidad piadosa ante un mundo confundido.

Encuentra el libro Mujer Verdadera 101: Diseño Divino en nuestra tienda en línea, en avivanuestroscorazones.com.

Hoy escuchamos sobre el paraíso que Adán y Eva experimentaron al principio en el jardín del Edén. Pero obviamente nuestro mundo no es así hoy. El pastor Alistair Begg nos dará una explicación para esto a la luz del capítulo 3 de Génesis. Escúchala mañana aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Annamarie: Abrazando el diseño de Dios para nuestras vidas juntas, Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts.

La lectura para hoy en el Reto Mujer Verdadera 365 es Juan capítulos 6 y 7.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

Colabora con nosotras

Tenemos el privilegio de proporcionar las transcripciones de estos mensajes vivificantes. Si el Señor ha usado Aviva Nuestros Corazones para bendecir tu vida, ¿considerarías donar hoy para ayudar a cubrir los costos y expander el mensaje?

Donar $5

Sobre el anfitrión

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio.

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

Únete a la conversación