Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

Diseñada por Dios

Annamarie Sauter: Si no entiendes el propósito por el cual Dios te creó, lo demás no tendrá sentido. Con nosotras el pastor Alistair Begg.

Pastor Alistair Begg: No existe sobre la faz de la tierra una relación con un hombre que pueda satisfacerte, ni un hijo que pueda necesitarte lo suficiente. No existe un trabajo que pueda llenarte por completo, ni vacaciones que puedan cautivarte lo suficiente. 

No hay nada que pueda lidiar con el profundo sentido de quién eres, hasta que primero resuelvas el tema del diseño de Dios.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy DeMoss Wolgemuth: En Aviva Nuestros Corazones hablamos constantemente del diseño de Dios para la mujer. Y quizás te preguntes, «¿cuál es la necesidad de tratar este tema una y otra vez?» Bueno, es simplemente vital, es esencial para entender nuestra identidad y para poder vivir una vida de libertad, plenitud y abundancia en Cristo.

Es importante volver a lo esencial. Esta semana el pastor Alistair Begg nos ayudará a explorar los fundamentos de lo que significa ser quien eres—una mujer creada a imagen de Dios, para Su gloria. Necesitamos escuchar estos mensajes.

He tenido el privilegio de conocer a Alistair por muchos años. De hecho, cuando lo conocí, él estaba saliendo con su ahora esposa, Susan, quien iba a la misma preparatoria que yo. Alistair es originario de Escocia, pero ha sido pastor de una iglesia en Cleveland, Estados Unidos, en Ohio, desde los años 80.

Es autor de muchos libros y es el anfitrión de un programa llamado Truth for Life, que en español significa Verdad para la vida.

Y a medida que escuchamos al pastor Alistair, te animo a no escucharlo pensando, «ya he oído esto, ya sé esto», o «no necesito pensar otra vez en estas cosas». Trae tu mente y tu corazón delante de Dios, y reflexiona en estas verdades fundamentales que harán una gran diferencia en cómo vives tu vida.

Aquí está el pastor Alistar Begg con nosotras. 

Alistair: Vayamos en nuestras biblias al libro de los Salmos, al Salmo 139. Leeremos los versículos del 1 al 18.

«Oh Señor, Tú me has escudriñado y conocido.

Tú conoces mi sentarme y mi levantarme;

Desde lejos comprendes mis pensamientos.

Tú escudriñas mi senda y mi descanso,

Y conoces bien todos mis caminos.

Aun antes de que haya palabra en mi boca,

Oh Señor, Tú ya la sabes toda.

Por detrás y por delante me has cercado,

Y Tu mano pusiste sobre mí.

Tal conocimiento es demasiado maravilloso para mí;

Es muy elevado, no lo puedo alcanzar.

¿Adónde me iré de Tu Espíritu,

O adónde huiré de Tu presencia?

Si subo a los cielos, allí estás Tú;

Si en el Seol preparo mi lecho, allí Tú estás.

Si tomo las alas del alba,

Y si habito en lo más remoto del mar,

Aun allí me guiará Tu mano,

Y me tomará Tu diestra.

Si digo: “Ciertamente las tinieblas me envolverán,

Y la luz a mi alrededor será noche”;

Ni aun las tinieblas son oscuras para Ti,

Y la noche brilla como el día.

Las tinieblas y la luz son iguales para Ti.

Porque Tú formaste mis entrañas;

Me hiciste en el seno de mi madre.

Te daré gracias, porque asombrosa y maravillosamente he sido hecho;

Maravillosas son Tus obras,

Y mi alma lo sabe muy bien.

No estaba oculto de Ti mi cuerpo,

Cuando en secreto fui formado,

Y entretejido en las profundidades de la tierra.

Tus ojos vieron mi embrión,

Y en Tu libro se escribieron todos

Los días que me fueron dados,

Cuando no existía ni uno solo de ellos.

¡Cuán preciosos también son para mí, oh Dios, Tus pensamientos!

¡Cuán inmensa es la suma de ellos!

Si los contara, serían más que la arena;

Al despertar aún estoy contigo».

Le damos gracias a Dios por Su Palabra, y al mismo tiempo lo buscamos para que nos ayude mientras la estudiamos juntos.

En los años cuarenta, un hombre llamado Hendrik van Loon, escribió un libro titulado The Story of Mankind (en español, La historia de la humanidad).

Él comenzó su historia del mundo con estas palabras:

«Vivimos bajo la sombra de un gigantesco signo de interrogación. ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Tenemos limitaciones? Lentamente, pero con persistente coraje, hemos ido empujando este signo de interrogación cada vez más lejos, hacia esa línea distante, más allá del horizonte, donde esperamos encontrar nuestra respuesta. No hemos llegado muy lejos».

Ahora bien, independientemente de si somos hombres o mujeres, estas preguntas en última instancia nos llevan a otras preguntas como: ¿Somos solamente un montón de químicos en suspensión? ¿Venimos del plancton? Porque si es así, entonces, francamente, el tema de qué tan bien me va con la feminidad, o qué tan bien me va en mi rol cómo mujer soltera o como madre, es secundario en el mejor de los casos, y probablemente totalmente irrelevante.

Así que, hasta que no abordemos este tema fundamental sobre el cual el salmista escribe en el Salmo 139 –sobre la naturaleza misma de nuestra creación y de lo que Dios ha hecho– entonces, las otras preguntas que también son muy importantes, necesitan dejarse de lado.

Ahora, no tienes que buscar muy lejos para saber que existe una diferencia entre la revelación de la Biblia y la investigación del hombre. En una edición del New York Times, en la sección de ciencia y luego en la subsección de salud y bienestar, para ser más precisos, hubo una reseña titulada Ser hombre, mujer, ninguno o ambos.

Así que entré a una cafetería con revista en mano, tomé mi café, la abrí y me encontré con una imagen… Un tipo de criatura andrógina con maquillaje en un lado y con barba en el otro, entre otras cosas. Francamente, era una imagen muy interesante. Al parecer esta criatura estaba sentada en el jardín del Edén. Podría leer el artículo completo, o usarlo como ilustración, pero solo leeré una cita: 

«Fue hasta el cambio de siglo que el género se definía a través de una taxonomía binaria de opuestos», es decir, las personas eran hombres o eran mujeres –en palabras más sencillas.

Pero a finales del siglo diecinueve, Sigmund Freud, el psiquiatra alemán Richard von Krafft-Ebing y Wilhelm Fliess, un médico alemán, comenzaron a plantear la noción de que los humanos eran bisexuales de forma inherente y que la sexualidad existía en una continuidad entre el hombre y la mujer.

En 1910 un médico de Berlín, el Dr. Magnus Hirchfeld, fue pionero en publicar un trabajo sobre la transexualidad y articuló una definición moderna —relativamente nueva– del género. Dijo que «los representantes absolutos de su sexo son solo abstracciones inventadas por los extremistas».

Así que la idea de la sexualidad como se propone aquí, y la que voy a mostrarles en Génesis 1 y 2, y la noción que surgió en los primeros días del siglo 20 en la psiquiatría alemana y que se vertió sobre el atlántico como un pensamiento contemporáneo, estas nociones no podrían estar más alejadas la una de la otra. No pueden vivir juntas. No puedes unirlas. Es por eso que debo decirte esto.

Si no estás convencida de la autoridad de las Escrituras y lees la revista New York Times un martes por la mañana, te invadirán inmediatamente un mar de pensamientos. Andarás preguntándote: «¿Quién soy? ¿Qué soy? ¿En qué punto me encuentro? ¿Soy un hombre o una mujer? ¿Qué rayos soy?»

Pero si has reconocido la autoridad de la Biblia y crees que Dios tiene la última palabra en cualquier tema, entonces tu cerebro no se desconecta. Interactúas con el material y lo piensas a la luz de lo que sabes que ha sido revelado por el Dios creador. Y eso hace toda la diferencia del mundo.

En la secuencia del pensamiento en Génesis, cuando dice que Dios creó al hombre, dice, «Dios creó al hombre a imagen Suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó». Cuando se usa la palabra hombre, es la palabra Adán, y se está hablando de la creación de la humanidad. Y el plural define al hombre como varón y mujer, dos componentes de una sola realidad.

Así que no podrás comprender la humanidad a menos que la entiendas dentro de un marco de referencia de dos sexos. Esto suena peligroso ¿no es así? Pero no vayan a salir de aquí diciendo, «el pastor Alistar dijo que todo el mundo es bisexual». No. cuando Dios creó la humanidad, la hizo con dos sexos. Varón y hembra los creó. Para que la imagen de Dios fuera revelada —no en el hombre para que luego la mujer se uniera— sino que la imagen de Dios se revela en los seres humanos varón y hembra.

Esto es por supuesto de vital importancia. Y es algo que en la creación podemos ver que Dios lo formó con amor, con cuidado, y se podría decir que con imaginación y dedicación. El hombre no solo surge, sino que Dios sopla en él Su aliento de vida. Y ese es el resultado de lo que Dios hace. No hay lugar en nuestro pensamiento para la idea de que estamos aquí como resultado de una mutación genética de algún otro animal.

Ahora, a lo mejor alguna de ustedes se pregunte: «Bueno, en defensa del pensamiento evolutivo», dices, «¿cómo explica usted que existe una afinidad genética cercana entre el hombre y el chimpancé?»

Es una buena pregunta. No recuerdo la respuesta, pero aun así sigo pensando que es una muy buena pregunta. Y pienso que para algunos de nosotros pudiera ser fácil decir, «¡oh, no, no, no, no, no la hay!», y en lo equivocados que estaríamos si dijéramos eso, porque claramente hay una fuerte afinidad genética entre el hombre –no tu marido– entre el ser humano y el chimpancé.

Esto que dije no plantea ningún problema en la explicación bíblica de las cosas. Existe una afinidad anatómica cercana entre el hombre y el simio. Así como existen afinidades fisiológicas cercanas entre el hombre y el cerdo, entre el hombre y el perro. Y solamente necesitas revisar la habitación de tus hijos para que veas que no hay nada que indique lo contrario. Si no crees que hay una dimensión fisiológica definida entre el hombre y el cerdo, regresa a la habitación de tu hijo adolescente y échale otro vistazo.

La realidad es que deberíamos esperar que hubiera afinidad –debemos esperar que haya afinidades entre el hombre y las demás criaturas. ¿No crees que fue muy sabio de parte de Dios, de modo que se puedan hacer pruebas útiles para la medicina humana con animales? ¿No crees que fue maravilloso de parte de Dios constituir la estructura cardíaca del cerdo de tal manera que ahora sea posible el uso de algunos órganos del cerdo para el trasplante humano?

Ninguna de las nociones de esta gran comparación anatómica y fisiológica entre una dimensión de los seres vivos y la singularidad del hombre por la creación excluye lo que dice la Biblia. Lo que la Biblia excluye es la idea de que el hombre –varón y mujer– exista como resultado de la evolución, una evolución que ha sido guiada por la selección natural, que ocurre por sucesos y variaciones diminutas y aleatorias a lo largo de millones de años.

La Biblia dice, no. El hombre –varón y mujer– es el producto inmediato de una acción divina. Y las similitudes que encontramos entre nosotros y los chimpancés no son porque el hombre se originó del chimpancé, sino porque Dios, como Creador, es libre de duplicar Sus sistemas en más de una sola forma en Su creación.

Piensa en esto, y este es mi simple análisis de todo el asunto. Creo que los chimpancés fueron puestos allí como una especie de broma divina para que cuando veas a estos animales, digas: «Ese se parece muchísimo a mi cuñado. Tienen un parecido único». 

En parte, creo que lo que Dios está diciendo es: «Míralos y mira cómo serías si no te hubiera creado a Mi imagen». Francamente, tienes algunos hábitos parecidos a los suyos y tu forma de caminar es muy similar. Y, por supuesto, el hombre ve eso y dice, «bueno, es obvio que la razón por la que estamos donde estamos es porque el chimpancé sigue saltando y brincando». La Biblia dice, no. Dios hizo todo eso de una manera única y te hizo a ti de manera única.

Escuchen, mujeres que me oyen en este momento, la Biblia dice que no eres producto de la casualidad. Tus huellas dactilares son únicas, no son las mismas que las de otra persona. Tu ADN es único —es único en todo el mundo, como resultado del explícito diseño de Dios para ti como individuo, y Dios no hace basura.

Así que te ha formado minuciosamente en el vientre de tu madre, formando tu sustancia invisible, entretejiéndote con una consciencia de todo aquello que forma parte de ti como individuo. La forma de vivir tu vida, tu físico, tu sexualidad, tus emociones, tu racionalidad, tu rol en la vida y todo lo demás, Dios lo organizó intencionalmente.

Y hasta que la mujer no tome conciencia de esta vasta e inmensa noción, entonces –y de igual modo el varón– te quedarás mirando las revistas tratando de averiguar quién eres y de dónde vienes y por qué existes, y un sinnúmero de otras cosas que pretenden darle significado a tu vida, y estructura a tu matrimonio, y esperanza a todo lo que este conlleva. 

Necesitas pensar en esto. Dios dijo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen». O si lo prefieres: «Hagamos a alguien como nosotros». Entonces, ¿en qué sentido estamos hechos a imagen y semejanza de Dios? ¿De qué manera el diseño de Dios está plasmado en nuestra vida? Bueno, eso ya es teología sistemática. Puedes comprar un libro y conocer sobre esto, pero solo te daré una introducción.

Nuestra racionalidad, nuestra habilidad para pensar, para razonar, para pensar de manera lógica, nos separa del mundo animal. Sé que alguien pudiera levantar la mano y decir, «bueno, tengo un labrador. Es un labrador muy inteligente y muy reflexivo. No creo que esto que dices de la racionalidad funcione». Bueno, nunca he visto un grupo de labradores sentados alrededor de una mesa discutiendo la doctrina de la Trinidad. 

Tus hijos son capaces de realizar tareas que tu labrador no. Puedes entrenar a tu perro con pequeños trozos de carne y galletas para prepararlo para una presentación, pero no puedes decirle: «Ve al garaje y trae el pequeño destornillador rojo». Pero tu hijo de cuatro años sí puede ir a buscar el pequeño destornillador rojo, es capaz de distinguir el color, el tamaño, la forma y la función. Racionalidad.

La creatividad, el arte, la música, la literatura, la ciencia, la tecnología, la moralidad, el sentido de lo que es correcto e incorrecto, la inmortalidad, la conciencia de que no dejaremos de existir sino que viviremos para siempre; y así sucesivamente… Esto también forma parte de cómo Dios nos creó.

Admito que las diferencias entre nosotros y los animales, en algunas áreas, no son diferencias absolutas. Son diferencias de muy alto grado y precisas. Algunas personas que no están de acuerdo con lo que estoy enseñando dicen, «bueno, yo tengo un Golden Retriever, y tú dices que las emociones son una parte. Bueno, mi Golden Retriever es muy emocional. Si no llego a casa a la hora de costumbre, pone una cara muy triste. O si no le doy su alimento en el momento justo, se queda triste por el resto de la noche». Y cosas por el estilo.

Acepto eso por completo. No lo dudo ni por un segundo. Pero no me vas a sugerir que tu Golden Retriever puede pasar por toda la gama de interacciones psicológicas como las que se presentan cuando vas a escuchar una orquesta, y que cuando te sientas te dices a ti misma, «¡wao! ¡No sabía que tocarían esta terrible pieza!» Y después la siguiente emoción que acompaña ese pensamiento: «Pero fue muy amable de su parte invitarme». Y el siguiente pensamiento, «¿cuánto tiempo falta para que se termine esto?» Y después, «me pregunto si podremos ir por un café al final». 

Y todos estos múltiples procesos de pensamiento están teniendo lugar de manera simultánea. Y esto es lo que estoy planteando que es muy diferente de lo que haría tu perro o mascota cuando llegas a casa más tarde de lo usual.

¿Te das cuenta de lo rápido que piensa la gente? Si tu pensamiento está basado en cómo se comporta tu mascota, entonces tu visión de ti misma, tu dignidad y tu feminidad y todo lo demás se echará a perder. Es como llevar un letrero que dice: «Ser hombre, mujer, lo que sea eso —ninguno o ambos».

«Una vez que rompes los vínculos», dijo Schaeffer, «entre un infinito Dios Creador y Su creación, entonces la puerta está abierta a todo tipo de abusos. Y existe una gran diferencia entre la doctrina de la creación en Salmos 139, y la teoría de que el hombre, es decir, varón y mujer, es el resultado espontáneo de variaciones aleatorias en organismos durante millones de años. Y el hombre pensará de forma diferente, no solamente sobre sí mismo, sino sobre todo, cuando explicamos nuestra existencia en términos de tiempo + materia + oportunidad».

Mira, si esta mañana al ducharte y vestirte te miraste en el espejo antes de salir y pensaste que simplemente estabas mirando un conjunto aleatorio de moléculas unidas como resultado de un proceso al azar, arrojadas al gran esquema del tiempo sin ningún significado, entonces sugiero que pensarás de manera diferente sobre todas las cosas, que si te llegas a convencer de lo que el salmista dice en el Salmo 139.

En una de las ediciones de ExpedienteX o Código X, hubo un diálogo fascinante entre Mulder y Scully. Mulder pregunta: «Cuando la ciencia no puede ofrecer una explicación, ¿podemos recurrir a la fantasía?» Y Scully, siempre escéptico, responde: «Lo que encuentro fantástico es cualquier noción de que haya algo más allá de la ciencia».

Cuando la ciencia no tiene la respuesta, ¿podemos recurrir a lo fantástico? Te diré que lo que es fantástico es la idea de que hay algo más allá de la ciencia.

Ahora, hermanas, es aquí donde ustedes están viviendo sus vidas. Esta es la base sobre la que las conversaciones sobre la sexualidad humana, la feminidad y los roles se llevan a cabo. Más adelante les mostraré cómo se desarrolla esto y lo que realmente significa en términos prácticos. Por eso quiero preguntarles ahora, cuando terminen de escuchar esto, no sé qué es lo próximo que harán, pero siéntense y piensen por un momento. En primer lugar, ¿tengo una visión adecuada del diseño de Dios? ¿Soy solo basura sin valor, fácilmente desechable, esencialmente irrelevante? ¿Soy solo una combinación de químicos y un montón de genes desarrollados?

Ahora, hasta que no digieras estas preguntas y obtengas una respuesta satisfactoria respecto a tu feminidad, sobre cómo llevar a cabo tu rol como mujer, como madre, como esposa –y puedes leer acerca de «siete consejos útiles y nueve maravillosos consejos para esto y aquello»– esas otras cosas no responderán a tus más profundos anhelos. 

No existe sobre la faz de la tierra una relación con un hombre que pueda satisfacerte, ni un hijo que pueda necesitarte lo suficiente. No existe un trabajo que pueda llenarte por completo, ni vacaciones que puedan cautivarte lo suficiente. 

No hay nada que pueda lidiar con el profundo sentido de quién eres, hasta que primero resuelvas el tema del diseño de Dios.

Así que puedes recurrir a la revista o al filósofo que quieras, o puedes ir a la Biblia. Pero no puedes ir a ambos al mismo tiempo. Mediten en esto.

Padre, oro que al considerar estas cosas durante el resto de este día, Tú guíes nuestro pensamiento. Necesitamos tu ayuda desesperadamente. Sería muy fácil para nosotros, Señor, abordar todos estos temas de una manera superficial. Uno de los peligros más grandes que tenemos los varones cuando predicamos dirigiéndonos a las mujeres, es que somos propensos a la autoafirmación… y podemos pensar que debemos tener cierto tono o cambiar la predicación o lo que sea. Perdóname y perdona a todos los que como yo, hemos pensado en esto de forma errónea. 

Oramos para que nos ayudes a tomar muy en serio esta pregunta que hemos planteado, nos ayudes a tomar en serio Tu Palabra y las implicaciones de lo que significa que Tú eres el Diseñador. Porque esperamos, que como en la morada donde el diseñador deja su marca, así también haya en la morada de nuestras vidas todo tipo de evidencias de Ti. Así que oramos para que mientras pensamos en estos temas, Tu Espíritu sea nuestro maestro. Oramos estas cosas en el nombre de Jesús, amén.

Nancy: No eres solamente un conjunto aleatorio de moléculas. Tienes un propósito único, fuiste creada por Dios para glorificarlo. ¡Me encanta eso!

El pastor Alistair Begg nos ha estado ayudando a comprender mejor el diseño perfecto que Dios tiene para el hombre y la mujer.

Ahora, es posible que eso sea un nuevo concepto para ti, o tal vez no estés segura de lo que piensas. O puede que estés pensando: «¡He estado esperando algo como esto! Dime más».

Bueno, quiero animarte a explorar este tema más profundamente a través de un estudio que he escrito con mi amiga Mary Kassian, llamado Mujer Verdadera 101: Diseño divino.

En este estudio, Mary y yo te guiamos a través de algunas preguntas fundamentales, como: «¿Por qué Dios creó al hombre y a la mujer?» «¿De dónde vino la batalla entre los sexos?» «¿Cómo vivo mi feminidad en el día a día?» Este es un estudio perfecto para hacerlo tú sola, con una amiga o con un grupo pequeño. 

¿Son las niñas más propensas a jugar con muñecas que los niños solo porque los padres las animan a hacerlo? ¿O existen algunas otras distinciones más profundas que solo la manera en que somos educados? El pastor Alistair Begg nos hablará sobre esto mañana, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Annamarie: Abrazando el diseño de Dios para nuestras vidas juntas, Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts.

Nancy: La lectura para hoy en el Reto Mujer Verdadera 365 es Juan capítulos 4 y 5.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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Sobre el anfitrión

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio.

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

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