Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

Diseñados para reflejar el evangelio

Annamarie Sauter: ¿Alguna vez has pensado cuál es la joya más preciosa que puedes dejar como legado?

Pastor Alistair Begg: Sabes, la mejor joya que les puedes dejar a tus nietos, la joya más preciosa que pueden heredar de ti, es la joya de un espíritu tierno y sereno. 

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy DeMoss Wolgemuth: Cada cierto tiempo en Aviva Nuestros Corazones invitamos a diferentes personas para que nos traigan a la Palabra de Dios y nos recuerden principios básicos de nuestra fe. 

He notado que a veces es de mucha ayuda escuchar estas cosas en una voz diferente, usando quizás un lenguaje diferente. Y toda esta semana, eso es lo que el pastor Alistair Begg ha estado haciendo. Él nos ha mostrado el diseño único y perfecto de Dios para el hombre y la mujer.

Él nos habló sobre cómo ese diseño perfecto fue dañado por el pecado, y cómo es esta la causa de los conflictos tan frecuentes que vemos hoy en las relaciones entre hombres y mujeres. También nos mostró cómo el poner nuestra esperanza en Cristo puede traer paz a nuestras relaciones.

Si te perdiste alguna de las enseñanzas anteriores en esta serie te animo a descargarla, leerla o escucharla a través de nuestra página web, avivanuestroscorazones.com.

Hoy el pastor Begg nos hablará sobre cómo podemos aplicar el evangelio a nuestros matrimonios día a día; y por qué podemos confiar en la Palabra de Dios como una base sólida para nuestras relaciones.

Aquí está el pastor Alistair Begg hablando a un grupo de mujeres.

Alistair: El título de estas enseñanzas es sencillo: «Un diseño perfecto». Y sabemos que esto se trata de Dios, sabemos que se trata de Su diseño perfecto, y estamos hablando de la mujer.

Y puesto que en primer lugar se trata de Dios, lo más apropiado es que el texto para nuestras meditaciones sea la Palabra de Dios, la Biblia. Y habiendo leído la Biblia, y habiendo dicho esto a manera de introducción, quisiera hacer una pausa con el propósito de hablarte acerca de por qué es que siempre usaremos la Biblia como fuente de nuestra meditación de hoy.

A lo mejor estás escuchándome porque te llamó la atención la palabra mujer o la palabra diseño, no por la Palabra de Dios. Pero creo que es esencial que utilicemos el marco de la Escritura. Y la razón por la cual hacemos esto es porque nosotros creemos que la base de todo nuestro entendimiento sobre la verdad cristiana es la revelación que Dios nos ha dado de Él mismo y de Su voluntad.

En otras palabras, la Biblia nos habla sobre las verdades del cristianismo, verdades que no son el resultado de nuestro descubrimiento humano de Dios, sino verdades que son el resultado de la revelación que Dios nos ha dado de Él mismo; una revelación que Él ha hecho únicamente en el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento.

Dios mismo se ha dado a conocer de muchas maneras. En nuestra humanidad (por ejemplo), nosotros tenemos un sentido de moral sobre lo bueno y lo malo, lo cual es el sello de Su creación. Cuando vemos las hojas de los árboles caer, identificamos que a su debido tiempo llegará la primavera (unos meses después), así reconocemos que en el orden de la creación Dios mismo se ha dado a conocer. Tal vez nosotros no le hemos dado mucha importancia al hecho de que aquí, en las páginas de la Escritura, Él mismo se ha dado a conocer de una manera única. Desde luego, Él mismo se ha dado a conocer de una manera definitiva, total y salvadora en la encarnación de Su Hijo, el Señor Jesucristo.

Así que hoy he venido a hablarles sobre este tema con la convicción de que la Biblia –el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento– está inspirada por Dios. Esta palabra inspirada significa que «Dios la exhaló».

Por lo tanto, Sus palabras –así como nuestras palabras hablan de quienes somos nosotros, lo que creemos y reflejan nuestra autoridad y nuestro carácter– la Palabra de Dios, así como está escrita, habla de Su carácter, tiene autoridad, es permanente y es suficiente.

Creemos que cuando Dios inspiró la Biblia, Él ya conocía todas las necesidades del hombre y la mujer por todos los siglos. Así que aunque estamos en el siglo veintiuno y muy lejos de donde se originó el material que vamos a considerar hoy, hemos descubierto que tiene un impacto inmediato debido a su Autor, y porque Dios produjo e hizo ambas cosas, las Escrituras y los lectores. 

Ahora, a lo mejor habrá algunas de ustedes pensando: «Bueno, entiendo lo que estás diciendo, pero, ¿no es aceptar la autoridad de la Biblia, si lo analizamos, simplemente un acto de fe?»

Y la respuesta es, «sí, lo es».

La observación final es que aceptar la autoridad de la Biblia es un acto de fe. Pero es un acto de fe que no es contrario a la razón. Muchas veces cuando la gente expresa: «Es un acto de fe», lo que ellos tienen en mente es que de una u otra manera la fe significa dar un salto de manera inconsciente; que la fe significa desconectar nuestro pensamiento; que la fe requiere de algún otro mecanismo en nuestra vida. Pero de hecho, cuando la Biblia habla acerca de la fe no habla de una manera que excluya nuestro razonamiento.

Y cuando nosotros pensamos en la Biblia misma, toda nuestra autoridad para creer en ella definitivamente se encuentra en el Señor Jesucristo mismo. Y aquellas de ustedes que estuvieron presentes cuando mencionamos brevemente el tema de la resurrección, entenderán la importancia de esto, de que Dios levantó a Cristo de la muerte. Él estaba validando incondicionalmente quién es Jesús, lo que Jesús hizo y lo que Jesús dijo.

Jesús caminó por las calles de Judea. Él vivió en Galilea. Creció en el hogar de un carpintero. Muchas cosas de Su vida no se mencionan. Luego a la edad de treinta años entra en la escena de la historia de la humanidad. Algo extraordinario acerca de este Jesús es que… aunque Él está fuera –por así decirlo– del Antiguo Testamento, todo lo que Él dice se refiere a la Palabra de Dios. Él constantemente citaba la Escritura. Él está validando retrospectivamente el Antiguo Testamento.

Cuando comienzan a pensar seriamente sobre quién es Jesús y por qué Él vino, cuando lees el Antiguo Testamento y luego la vida de Cristo, piensas: «¿Cómo es que alguien pudo acercarse tanto a todas estas cosas que fueron escritas cientos de años antes de que Él llegara?» Y por supuesto, Él también estaba validando, eventualmente, todo lo que iba a ser escrito sobre Él en el Nuevo Testamento: En los evangelios, en la historia de la iglesia que se estaba formando, como leemos en Hechos; en las cartas que fueron escritas durante el primer siglo y finalmente en el último libro de la Biblia, Apocalipsis, con el anticipo del regreso de Jesús.

Ahora todo lo que queda por decir es lo siguiente: Jesús es el gran tema de la Biblia. Toda la historia de la Biblia se concentra en Jesús. Él es, por así decirlo, el foco principal en la imagen.

Yo no soy muy bueno para la pintura. Definitivamente no soy muy bueno para el arte, el día que enseñaron sobre la perspectiva yo estaba ausente. Pero Sue (mi esposa) es buena para eso, y ella es la que me dice: «Mira, si lo observas de esta manera, entonces podrás ver exactamente lo que está sucediendo».

Y si tú buscas en la Biblia, si te miras a ti misma, si abordas el tema de la feminidad separada de Jesús, entonces será imposible que lo entiendas bien.

Pensando en esto recuerdo algo que tenían los centros comerciales hace algunos años. Eran unas imágenes que vendían en unos pequeños puestos. No se podía ver nada. Había algo, pero no se podía ver a menos que te quedarás observando por un largo rato. Y la gente te decía: «No, estás mirando hacia el lugar equivocado». Y en ocasiones me quedaba mirando fijamente hasta por cinco o siete minutos y no veía nada.

Y la gente te decía: «¡Mira, ¿no ves el edificio?!»

Yo decía: «¡Lo siento, para mí no lo es!»

Y ellos decían, «bueno, tienes que concentrarte y entrecerrar los ojos».

Y yo entrecerraba mis ojos y luego cerraba un ojo y después el otro, y eventualmente me preguntaban: «¿Lo ves? ¿¡Lo ves!?» 

Y yo contestaba: «¡No, no lo veo!»

Y tal vez tú estás aquí pensando: «Es exactamente lo mismo… yo también entrecierro los ojos cuando se trata de la Biblia, y cierro uno y abro el otro, y así sucesivamente.

Pero lo increíble es esto: Que la fe que se necesita para aceptar la autoridad de la Palabra de Dios viene por medio de la Palabra de Dios misma; y las Escrituras se describen como la Palabra de Cristo. Por lo tanto, lo que la Biblia dice es lo que el Señor Jesús como Cabeza de la iglesia dice. El Señor Jesús nos habla hoy –no por declaraciones contemporáneas de individuos inspirados– sino por la enseñanza y aplicación de las Escrituras inspiradas. ¿Entiendes esto?

Así que no vayamos buscando por todas partes hombres o mujeres con inspiración. Lo que debemos buscar son hombres y mujeres que estén comprometidos con la Biblia inspirada, de modo que siendo mujeres perceptivas, ustedes puedan examinar las Escrituras y comprobar si lo que ha dicho quien enseña está confirmado y ratificado en la Biblia.

Eso es cierto ya sea que se trate del rol de la mujer, o de la naturaleza del matrimonio, o de la participación en la iglesia local. Sea lo que sea, nuestra dependencia no está en las observaciones de individuos inspirados; nuestra dependencia está en la instrucción y aplicación de las Escrituras inspiradas.

Ahora, para aquellas de ustedes que aún están poniendo atención y no están pensando en esa segunda taza de café que pudieron haberse tomado, permítanme explicarles por qué esto es tan importante.

Mientras no aceptes la autoridad de la Biblia (y esta no es una conferencia sobre la autoridad y suficiencia de la Biblia), no podrás someterte a ella. No vas a hacer lo que ella dice. Entonces el asunto de: «¿Por dónde comenzaremos a abordar el tema?», es un asunto crucial.

¿Es la Biblia autoritativa? ¿Debe la Palabra de Cristo –quien es la Cabeza de la iglesia– ser obedecida? ¿Debemos someternos a ella nos agrade o no? ¿Debemos hacer lo que esta dice nos guste o no? ¿Debemos obedecerla aunque sea absolutamente contraria a la cultura contemporánea? La Biblia siempre tiene la última palabra en cualquier tema.

«Sí, pero…», dirá alguien: «es posible interpretar mal la Biblia». Sí, por supuesto que lo es. Nosotros podemos interpretar mal la Biblia, francamente, porque somos ignorantes. Realmente no la conocemos muy bien y entonces decimos cosas tontas sobre ella.

O tal vez interpretamos mal la Biblia porque solo tomamos pedazos de la Biblia y no ponemos atención al contexto. También podríamos interpretar mal la Biblia debido a nuestros propios prejuicios. Buscamos en la Biblia lo que queremos encontrar, y cuando lo encontramos decimos que ahí está. Y ninguno de nosotros está libre de caer en esto, pero, ¿cómo nos aseguramos de que no suceda? Bueno, yo creo que si nosotros estudiamos la Biblia correctamente, entenderemos que hay ciertas cosas que son perfectamente sencillas y claras. Y las cosas principales son así y sobre estas realmente no hay nada que debatir. Pero hay otras cosas donde la Biblia no es tan clara o llana.

Entonces, en las cosas llanas y claras debemos ser llanos y claros. Y en los asuntos donde no tenemos la misma claridad –los asuntos secundarios– debemos asegurarnos de no ser dogmáticos e insistentes, ni pretenciosos y dominantes.

Y ¿cómo conocemos acerca de Dios? A través de la Biblia. ¿Cómo conocemos Su diseño? A través de la Biblia. Bueno, y no quiero aburrir a nadie en estos primeros diez minutos… A lo mejor tu dices: «Yo francamente no le pongo atención a la Biblia. Si hubiera sabido que me hablarías de esto, no habría venido. Yo pensé que esto era sobre algún tipo de principios, tú sabes como en el yoga y cosas así –algunas ideas brillantes, consejos. Necesito ideas importantes, no necesito la Biblia. O sea, si tú pudieras ver el hogar de donde vengo…necesito diez principios, necesito indicaciones. Necesito ayuda. ¡Ayúdame! ¡No empieces con estas cosas sobre la Biblia!»

Escucha, si me continúas prestando atención, ¡con la ayuda de Dios te voy a mostrar exactamente lo que todos necesitamos!

Y es una ilusión pensar que podemos llenar esa necesidad que tenemos implementando ideas prácticas. Hasta que tengamos convicción, estemos convencidos de que Dios tiene el derecho legítimo de gobernar, que Dios tiene el derecho legítimo de hablar, que Él ha hablado por medio de Su Palabra y por lo tanto que Él tiene la última palabra en todo, nosotros no podremos tener el progreso que necesitamos. Ahora, podría ilustrar esto pero no tenemos el tiempo para hacerlo. 

Pero, por ejemplo, cuando a Jesús, en Marcos capítulo 10, le preguntan sobre el tema del divorcio, recordarás cómo Él responde. Él responde citando Génesis capítulo 1 y Génesis capítulo 2: «Pero desde el principio de la creación, Dios los hizo varón y hembra…y los dos serán una sola carne» (ver vv. 6-8).

Así que tenemos la revelación de la Escritura, la cual arroja luz sobre esta investigación y confusión acerca de los hombres y las mujeres.

Nancy: El Pastor Alistair Begg nos ha estado explicando por qué usamos la Biblia como nuestro libro, nuestra guía principal para la vida y la santidad. Es crucial que todas nosotras entendamos esto. Ahora él profundizará en un pasaje que encontramos en la 1 Pedro. Allí el apóstol nos exhorta a las mujeres a ser cuidadosas con nuestro comportamiento y con nuestra manera de vestir. Escuchemos.

Alistair: En 1 Pedro, el capítulo 3, si tienes ahí tu Biblia, verás que el título dice, Deberes conyugales.Solo hay un versículo para los esposos, el versículo 7 y es un versículo muy fuerte.

«Ustedes, maridos, igualmente, convivan de manera comprensiva con sus mujeres, como con un vaso más frágil». Esto no significa que ella es inferior. Esto significa que constitucionalmente, Dios le ha dado al esposo la responsabilidad de proteger.

Eso no significa que no sea algo recíproco; no significa que su esposa nunca lo proteja… todos nosotros como hombres sabemos que eso es cierto. Sin embargo, en los propósitos de Dios, se supone que debemos brindarle protección y cuidado a nuestras esposas, como coherederas del precioso regalo de la vida.

Somos iguales ante Dios. Ambos somos herederos de la gracia de la vida, y la escena que nos muestran aquí claramente es la de un esposo que no es creyente. La terminología usada en estos primeros seis versículos nos sugiere que el esposo no solamente es indiferente a la fe de su esposa, sino que también es hostil hacia ella.

Y la pregunta que Pedro está contestando es esa misma pregunta práctica: Si tú eres cristiana y tu esposo no lo es, y están viviendo bajo el mismo techo, ¿qué es lo que debes hacer?

Y la respuesta que Pedro nos da aquí es que no vas a lograr un impacto llegando a los oídos de tu esposo, sino a través de los ojos de tu esposo. La responsabilidad que tiene la esposa en este caso, no es asegurarse de que el esposo escuche lo que ella cree, sino que vea su conducta. ¡Esta es una distinción sumamente importante!

La gran tentación, para aquellos que nos gusta hablar, es pensar que hablando más y más y más, seremos más efectivos, cuando en realidad no nos damos cuenta del potencial que tiene el silencio elocuente.

Y hay esposas que son demasiado insistentes y quieren compartir todo con sus esposos: «Esto fue lo que yo aprendí; esto fue lo que yo descubrí. ¿Sabías esto de Jesús? ¿Sabes qué descubrí hoy en la Biblia?»

Y frecuentemente sus intentos bien intencionados acaban por irritar a sus esposos y ellos quieren que estén calladas. Ellos quieren tener conversaciones con sus esposas acerca de diferentes asuntos; pero no las quieren tener en el carro como si fueran Billy Graham.

Ellos no quieren que ellas tomen el lugar de su reproductor de música, o el lugar del pastor, o de un misionero, o de un evangelista. Ellos solo quieren a su esposa en el carro. Y por supuesto la esposa está diciendo: «¡Ah pero hay tantas cosas que necesito decirle. Hay tanto material que necesito compartirle. Él no entiende esto. Él no sabe eso, tal vez si logro que él escuche esto…», etcétera. ¡Y a la larga lo único que logras es volverlo loco!

Entonces, en lugar de hacer todo eso, leemos que Pedro dice: «¿Por qué más bien no eres un testimonio andante? ¿Por qué no ser un testimonio vivo para tu esposo?»

Pero entonces, ¿cómo mostramos esto? Bueno, primero Pedro dice que tú puedes ganar a tu esposo sin palabras, por tu conducta. Deja que vea tu conducta. ¿Cuál conducta? Tu pureza y una conducta respetuosa. Esta conducta respetuosa no cae en el vacío, sino que toma su lugar de una manera que contrasta con los versículos 3 y 4, y se vuelve muy evidente. 

El contraste entre lo externo y lo interno, entre aquello que se agrega externamente y lo que se produce internamente, entre lo escandaloso y lo sereno, entre el cambio de estilos y la belleza incorruptible.

Y entonces dice: (Quiero decirles que) «el adorno de ustedes no sea el externo: peinados ostentosos, joyas de oro o vestidos lujosos,sino que sea lo que procede de lo íntimo del corazón, con el adornoincorruptible de un espíritu tierno y sereno, lo cual es precioso delante de Dios» (1 Pedro 3:3-4 ).

Ahora, el sentido literal de lo que Pedro nos está diciendo aquí como advertencia, es tomado fuera de contexto por muchas personas. Si nosotros interpretamos esto de una manera equivocada podríamos pensar que este versículo está diciendo que la vestimenta está prohibida como un adorno externo. Tu belleza no debe estar en la ropa que usas o en vestidos lujosos.

Lo que Pedro propone aquí es simplemente una distinción importante y necesaria en nuestra cultura, así como lo fue en la suya. El constante bombardeo de un mundo que dice: Si tú cabello es así… si usas estas joyas… si tienes esta ropa, etcétera, entonces tienes el potencial para esto…» ¡Pero eso te puede esclavizar!

«En cambio», Pedro dice: «Yo no creo que ese sea el plan para ti». Si una madre da buen ejemplo, entonces sus hijas van a seguir su buen ejemplo. Si ella no da buen ejemplo, entonces sus hijas a la larga van a hacer lo mismo. Basta con mirar a tu alrededor.

Si una madre tiene algún impacto en las vidas de sus hijas, entonces sus hijas van a ser como ella. Pueden notarlo en la manera como ellas se arreglan el cabello, en la manera como ellas se depilan o no las cejas, en la manera como ellas se maquillan o no se maquillan, lo que sea. Es muy probable que ellas imiten todo lo que su madre hace.

Y lo mismo ocurre con relación a un hijo con su padre. Como él camina, su hijo también camina. La manera como se sienta en la silla, como saluda y reacciona delante de la gente…casi todo esto es un comportamiento aprendido.

Y por lo tanto, el impacto no solo está en la influencia que la esposa tiene sobre su esposo, sino la influencia que la esposa tiene sobre los hijos, y en la comunidad.

Entonces esta «hermosura» es contraria a una belleza cosmética, externa, fabricada… El ego de un esposo muchas veces se eleva y se hace notar en gran parte por cómo su esposa se viste. Y esto es parte de algo que ya mencionamos: «Él quiere que yo me vista de esta manera» o «él quiere que yo me vea de esta otra manera».

Muchas veces eso tiene que ver con la maldad en el corazón del hombre, y a veces él compra cosas para su esposa –no porque en realidad él se sienta contento de regalarle cosas a ella– sino porque él siente un placer indirecto sabiendo que ella usa esas cosas y que cuando la gente la vea usándolas, mostrará que él es un gran proveedor. Y Pedro dice que debes resistir todo eso. Se supone que los esposos deben nutrir a sus esposas de tal manera que ellas valoren la preciosa joya de una belleza incorruptible y un espíritu tierno y sereno.

Y esto no se debe confundir con cierto tipo de personalidad, como alguien que por naturaleza es inseguro o reservado en ciertas cosas o que tiene algún tipo de piedad fingida. De hecho, es una cualidad sobrenatural que es cultivada en todo tipo de personalidad.

Una persona puede ser muy extrovertida, pero posee la preciosa joya de un espíritu tierno y sereno. Otra persona puede ser un poco más introvertida, pero tiene la misma cualidad. Es una cualidad sobrenatural. Es algo espiritual que Dios determinó, que Él crea y produce. Es cultivada y va de la mano con la manera en que una mujer piensa de sí misma, y con la manera en que se comporta y enmarca toda su persona en lo externo.

Y Pedro dice: «Porque así también se adornaban en otro tiempo las santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos» (ver v. 5).

Puedes decir: «Bueno, yo no quiero ser como una de esas mujeres antiguas, santas del Antiguo Testamento. ¡No quiero ser así!»

¿Quieres decir que no quieres ser como Sara, hmmm? Sara era una mujer de portada de revista, era una modelo. ¿No quieres ser su hija?

Y tú dices: «¡No, ella no era así! ¿De dónde sacas eso?»

¡Bueno, ella debió ser una mujer muy atractiva, porque a los setenta y cinco años el rey estaba tratando de conquistarla! ¡¿De cuántas mujeres de setenta y cinco años has sabido que algún rey, que puede escoger a cualquier mujer, quiera enamorar?! ¡Él estaba tratando de enamorar a la esposa de Abraham! ¡Algo tenía Sara!

Sara llamaba a su esposo, «señor».

«¡Ah, bueno, eso es ella! (Dices tú) ¡Definitivamente eso pasó de moda! ¡Yo no haría eso! Es como que Sara obedeció a Abraham y lo llamaba amo».

¿Es eso? Yo no creo que ella lo llamara «señor» como diciendo: «Buenos días, señor. ¿Qué le gustaría que yo hiciera ahora, señor?» «¿Dónde está mi lista?»

Pero, quiero que notes que había algo ahí. Había respeto, afecto, devoción –todo lo demás. Como sea que lo pongamos, es una cualidad fabulosa.

¿Tus nietas observan tus anillos, o alguna vez han ido contigo en el auto y te han dicho: «¿Abuela, qué harás con esa pulsera?» O han dicho cosas como: «¡Realmente, me gusta esa joya que tienes! ¿Me la puedo probar?» Bueno y si tú tienes más de tres o cuatro nietas en tu mente –y no de una manera mórbida– ya has destinado las joyas que le gustan a cada una y ya has hecho arreglos para eso, y eso está bien.

Pero sabes, la mejor joya que tú les puedes dejar a tus nietos, la joya más preciosa que ellos pueden heredar de ti, es la joya de un espíritu tierno y sereno…no las quejas y las protestas contra el abuelo.

«¡Cada vez que voy a la casa de los abuelos, la abuela siempre molesta al abuelo! Ella siempre se queja. Ella siempre le dice cosas. ¡Pobre abuelo él solo se retira para alejarse de ella!»

Esposas, tarde o temprano la gravedad hace lo suyo ¿no es así?, y nuestros cuerpos no lucen igual. Así que este es un consejo muy práctico: hay una joya que permanecerá contigo, la joya incorruptible de un espíritu tierno y sereno.

¡Haz el bien! En otras palabras, haz lo que dicen las Escrituras: «y no tienen miedo de nada que pueda aterrorizarlas» (1 Pedro 3:6). ¿Qué clase de temor? El temor al qué dirán. Y alguien podría decirte: «¡Ah, tú eres una esposa muy débil! ¡Tienes que ser más agresiva; tienes que defenderte! Tú tienes que hacer esto; tienes que hacer lo otro». 

No, no te dejes intimidar por eso o por las evidencias del proceso del envejecimiento o por los cambios de la moda. ¡Esta joya se ve muy bien en personas con arrugas! Esta joya se ve bien sin importar la estatura o el peso de la persona. Esta joya se ve muy bien en unos ojos llenos de compasión y un corazón comprensivo.

Y mujeres, ustedes saben, no hay nada que no darían –nada a lo que no renunciarían– por tener un esposo que las ame como Cristo amó a la iglesia. Hasta serían capaces de quedarse sin joyas por el resto de sus vidas… Del mismo modo, un esposo, también se va a beneficiar grandemente –no por la queja y los sermones constantes de su esposa– ¡sino por su pureza, por su reverencia, por su belleza serena e incorruptible!

Nancy: Hermanas, ¿qué clase de adornos –qué clase de joyas estamos usando? Agradezco la manera en que el Pastor Alistair Begg ha traído este tema.

Ahora, para muchas de nosotras sé que tener un espíritu tierno y sereno es difícil –¡muy difícil! Pero también quiero resaltar algo que él dijo. Cuando Pedro habla de este espíritu tierno y sereno, no debemos confundirlo con cierto tipo de personalidad.

Es posible, por la gracia de Dios, que una mujer tenga una personalidad fuerte, extrovertida y aun así tener un espíritu sereno que agrade a Dios. Y también pienso que es importante recordar una cosa. Un espíritu tierno y sereno –una actitud como la de Sara– no significa que tú te quedas ahí quieta y aguantando, inclusive aguantando abusos. Esto es muy importante decirlo y que tú lo escuches. ¡El abuso está mal! ¡Es pecado y es contra la ley!

Entonces, si esa es la situación en tu matrimonio –y si tus hijos están en peligro– ¡tú necesitas ayuda! Y no hay manera en que aquí podamos abordar todas las diferentes situaciones que tú y otras mujeres puedan estar enfrentando. Y por eso necesitas a una persona en quien puedas confiar, alguien de tu iglesia local. Lo ideal es que ella conozca tu situación, y que sea alguien que pueda aconsejarte sabia y bíblicamente, para que te ayude a enfrentar tu situación particular.

Bueno, y asegúrate de regresar para el episodio de mañana. El Pastor Alistair Begg nos hablará de un pasaje más que está dirigido a las mujeres. Te esperamos aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Annamarie: Abrazando el diseño de Dios para nuestras vidas juntas, Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts.

Nancy: La lectura para hoy en el Reto Mujer Verdadera 365 es Juan capítulos 10 y 11.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

Colabora con nosotras

Tenemos el privilegio de proporcionar las transcripciones de estos mensajes vivificantes. Si el Señor ha usado Aviva Nuestros Corazones para bendecir tu vida, ¿considerarías donar hoy para ayudar a cubrir los costos y expander el mensaje?

Donar $5

Sobre el anfitrión

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio.

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

Únete a la conversación