Aviva Nuestros Corazones Podcast

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Dolores de parto y paz

Annamarie Sauter: Jesús les dijo a sus discípulos que en este mundo llegaría el momento en que los problemas se asemejarían a dolores de parto… 

Nancy DeMoss Wolgemuth: Guerras, rumores de guerras, terremotos, hambrunas… ¡Eso significa que todavía hay un largo camino por recorrer! ¡Aún no hemos llegado! Puede parecer como, «ugh, estos dolores, este mundo está gimiendo, está de parto; se retuerce; ¡es tan doloroso! ¿Cómo podría el mundo empeorar más?» Déjenme decirles que puede. Pero el sufrimiento y la paz pueden ir de la mano.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Hoy Nancy continúa en la serie titulada, Abundancia en Cristo en tiempos turbulentos.

Nancy: En lo que resta de esta semana estamos estudiando Marcos capítulo 13. Si tienes tu Biblia a mano, déjame invitarte a que lo busques.

Me alegro de no necesitar que un experto secular o los sabios de este mundo, nos digan qué hacer. Dios nos ha dado en Su Palabra la sabiduría que necesitamos no solo para sobrevivir en tiempos de locura, y no sabemos si los tiempos que tenemos por delante sean aún más inciertos y más locos, pero en Su Palabra nos dice cómo vivir vidas abundantes.

Pero sabemos que Dios nos dice que habrá tiempos turbulentos, y también nos dice cómo podemos fructificar y triunfar en medio de ellos. Quiero iniciar hoy, en Marcos capítulo 13 versículo 1, (y como dijimos, encontrarás pasajes similares en Mateo capítulo 24 y en Lucas capítulo 21). Este es un largo discurso que Jesús dio a Sus discípulos cuando se preparaba para ir a la cruz.

Probablemente solo dos días después Él sería crucificado, así que estas son algunas de Sus últimas palabras que está compartiendo con Sus discípulos acerca de lo que enfrentarían, ¡y es tan increíblemente relevante para lo que enfrentamos hoy!

Cuando Jesús salía del templo, uno de sus discípulos le dijo: «Maestro, ¡mira qué piedras y qué edificios!» Y Jesús le dijo: «¿Ves estos grandes edificios? No quedará piedra sobre piedra que no sea derribada» (Marcos 13:1-2).

¡WAO! ¡Esa es una gran declaración!

Lo podemos leer rápidamente, pero como hablamos en la última sesión… y si te la perdiste la puedes encontrar en Avivanuestroscorazones.com, y así puedes escuchar el primer día de esta corta serie. Hablamos acerca de cómo las cosas que nos parecen impresionantes, no necesariamente impresionan a Dios…

Jesús vio lo que estaba pasando dentro del templo. Él vio lo que pasaba en el corazón de los líderes religiosos, vio cómo los discípulos y otros valoraban a estos ricos que daban esas enormes ofrendas. Pero no valoraron a esta pobre viuda que vimos al final de Marcos capítulo 12, quien dio todo lo que tenía para vivir.

Su ofrenda no fue una ofrenda impresionante, humanamente hablando, pero de acuerdo a cómo Dios mide las cosas, ¡fue la ofrenda más impresionante! Hemos torcido nuestros valores y las etiquetas de los precios han sido cambiadas. Y entonces Jesús dice, «¿Ves estos grandes edificios? Sí, son grandes, pero no van a durar, ¡van a ser derribados!»

Serían derribados como parte del juicio de Dios contra esa religión estéril, vacía e hipócrita de Su pueblo. 

Versículo 3: «Y estando Él sentado en el monte de los Olivos, frente al templo, (luego de dejar caer esa bomba) Pedro, Jacobo, Juan y Andrés le preguntaron en privado…»

Ahora, estos nombres de estos discípulos… Si regresas a las primeras partes de los evangelios, recordarás que estos fueron los primeros cuatro discípulos en ser llamados a seguir a Jesús. Así que habían estado con Él todo el tiempo. Le amaban, le conocían y sabían que cuando tuvieran una pregunta podían acudir a Él.

Así que ellos le hablaron en privado e hicieron dos preguntas:

«Dinos, (1) ¿cuándo sucederá esto? (Las cosas que acabas de decir que van a suceder… «no quedará piedra sobre piedra que no sea derribada») ¿cuándo sucederá esto? Y (2) ¿qué señal habrá cuando todas estas cosas se hayan de cumplir?» (v. 4).

«¿Cómo sabremos cuándo va a suceder todo esto?» Las personas mas cercanas a Jesús querían entender Sus tiempos. Ellos fueron al Señor, lo buscaron por sabiduría y entendimiento. Es bueno que vayamos al Señor y le digamos, «Señor, ayúdanos a entender lo que estás haciendo en nuestros días. ¿Qué estás diciendo?»

Si tu perspectiva de lo que está pasando en el mundo solo está basada en lo que ves en las noticias, en internet, en la televisión por cable o donde sea que recibes las noticias; si solo sigues Twitter o Facebook o Instagram, no vas a tener una visión real de lo que está pasando en nuestro mundo, ni hacia dónde va, ni cómo va, ni qué va a cambiar.

Tenemos que ir a Cristo. Tenemos que ir a Su palabra y preguntarle, «Señor, ¿qué está pasando? ¿Puedes ayudarnos a entender mejor los tiempos en los que estamos viviendo? ¿Qué se supone que debemos hacer? ¿Qué se supone que debemos decir?»

Sabemos que hay mujeres temerosas, nerviosas, perturbadas, fuera de sus ritmos habituales y desconcertadas. (Puedo usar esas palabras para aplicarlas a cada uno de nosotros en este tiempo en alguna medida).

Así que hemos estado clamando y preguntándole al Señor, «Señor, ¿cuál es el mensaje? ¿Qué tienes para nosotros en este tiempo? ¿Qué se supone que debemos decir a las personas en estos días, que sea útil, que traiga redención?» Los discípulos, que estaban cerca de Jesús fueron a Él y le dijeron, «¡Señor, ayúdanos a entender!» También nosotras debemos pedirle lo mismo.

¿Dónde estás buscando? ¿Dónde vas a buscar respuestas para lo que está pasando en nuestros días? Las respuestas no se encontrarán en los programas de entrevistas favoritos, o en tu canal de noticias favorito o en tu podcast favorito o en los libros más vendidos o con tus amigas. Si quieres sabiduría, pídesela al Señor. Pídele al Señor, Él da la sabiduría.

Ahora, los discípulos estaban esperando que Jesús, quien ellos creían que era el Mesías, trajera el esplendor y la gloria del reino milenial (del cual se lee, por ejemplo, en el libro de Isaías, un reino glorioso).

Lo que ellos no entendieron fue que los pasajes sobre un salvador que moriría y los pasajes sobre el Rey glorioso, el Salvador, el Rey imperante, estaban separados por muchos años en su cumplimiento.Lo vieron todo a través de un lente muy pequeño. Esperaban que Jesús, cualquier día de esos, trajera ese reino glorioso y espléndido. ¡Estaban esperándolo!

¡Las personas odiaban a Roma! «¡Vamos a deshacernos de los tiranos y que venga el reino de Jesús!» ¿No te encantaría eso, por ejemplo, ahora mismo? Eso era lo que ellos querían, y pensaron que la destrucción del templo, la cual Jesús acababa de profetizar y predecir, sería la señal del fin de la era y daría paso al reino mesiánico.

El problema es que al igual que ellos, vemos las cosas desde una perspectiva humana, y no vemos que muchas veces hay un espacio. Pero ellos no se dieron cuenta de eso; pensaron que todo iba a suceder de forma consecutiva.

No estaban preparados para las cosas que iban a suceder entre la destrucción del templo (que era inminente) y la segunda venida de Cristo. Cuando podrían decir, ¡Él reinará por siempre y para siempre! ¡Amén! ¡Aleluya, aleluya! ¡Estamos listas para eso! Pero ellos no se dieron cuenta que algunas cosas tenían que pasar primero. 

Jesús quería prepararlos para las cosas que iban a tener que enfrentar entre el «ahora» y el «todavía no». Él quiere prepararnos a nosotras también, y es por esto que tenemos este pasaje, y unos muy similares en los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas.

Ahora, había una crisis que pronto llegaría. La profecía de Jesús estaba pronta a cumplirse, la caída de Jerusalén en el 70 d.C.Pero esa crisis anticipaba otra crisis mayor al final de los tiempos cuando todas las cosas serán removidas y Cristo regresará.

Los discípulos le preguntaron a Jesús: «¿Cuándo pasarán estas cosas?» Ahora, Jesús les da una larga respuesta a sus preguntas, pero lo que no les dice es cuándo van a suceder. No les da una fecha. No les dijo todo lo que querían saber, pero sí les dijo todo lo que necesitaban saber.

Y Él nos ha dicho todo lo que necesitamos saber para vivir vidas abundantes en tiempos turbulentos. Así que en el pasaje que sigue, a medida que se desarrolla Marcos 13, Jesús les dice a Sus discípulos sobre los desastres inminentes, tanto a corto plazo (la destrucción del templo que se avecinaba), como en un futuro lejano (con la tribulación y el regreso de Cristo).

Nos dijo qué esperar en la temporada previa a Su regreso. Tenemos la misma esperanza que ellos tenían entonces, y estamos viviendo en el fin de los tiempos. ¿Eso significa que Jesús regresará en los próximos tres años o tres meses? No lo sé. Podría ser, pero no necesariamente.

Podría ser en trescientos años. Pero estamos en el fin de los tiempos, y lo que describió en este capítulo es lo que los discípulos experimentarían en ese entonces, y es lo que experimentamos hoy. Él no solo nos dijo que esperáramos que sucediera, sino que también nos dijo qué hacer y cómo vivir a la luz de lo que iba a suceder.

En realidad, en este pasaje, en Marcos 13 del versículo 5 al 37, hay diecinueve imperativos, diecinueve mandamientos. «Haz esto, haz esto, no hagas esto, no hagas aquello». Vamos a resumirlos en categorías hoy y mañana. Así que permíteme comenzar con la primera. Jesús les dijo en el versículo 5: «¡Miren!»

Ellos le preguntan, «¿cuándo sucederán estas cosas y cuáles serán las señales?» Ni siquiera suena como que Jesús estuviera respondiendo sus preguntas, pero Él les está diciendo lo que necesitan saber. Él entiende sus preguntas, pero aquí está Su respuesta: Él les dice«miren». Esta palabra significa «ver, prestar atención». Significa «cuidado, mantén los ojos abiertos, está atenta».

Así que lo primero que Jesús dice, y lo dice a lo largo de este capítulo, es: «¡Estén alerta y estén en guardia!» De hecho, si estás acostumbrada a escribir en tu Biblia (y espero que lo estés), quiero que encierres las cuatro veces que la misma palabra en griego aparece en nuestras biblias.

Jesús les dijo en el versículo 5, «¡miren!» Esta es la primera vez que aparece. Y esa es la palabra que significa, «ten cuidado, mantente en guardia, cuidado, estate atenta». Mira el versículo 9, Él dice: «pero ustedes, estén alerta». La misma palabra para «miren». Y luego, en el versículo 23 Él dice, «estén alerta», la misma palabra.

Y después, en el versículo 33, Jesús dice, «estén alerta». Es la misma palabra. Y luego usa otra frase en el versículo 33, «velen». Esta es una palabra muy similar que significa «vigilar, abstenerse de dormir». ¡No te duermas en estos tiempos tumultuosos, tormentosos! Y luego, en el versículo 35, ves esa segunda frase usada de nuevo: «por tanto, velen». ¡Manténganse despiertos!

Jesús va a explicar que hay peligros, hay tentaciones que acechan en estos tiempos finales antes de Su regreso. Se avecina oposición, y por eso dice: «estén alerta, vigilen, velen, no bajen la guardia». No te adormezcas mientras esperas el regreso de Jesús.

Y mientras esperas, no dejes que tu mente se embote (se insensibilice, se entumezca) por los placeres terrenales de adicciones, distracciones y preocupaciones. Aquellos que se dejen anestesiar por tales cosas se encontrarán desprevenidos y no preparados para el regreso de Cristo.

Ahora, mientras desglosamos este pasaje, Él nos dice que estemos atentas, que estemos alerta, que estemos en guardia. Y aún así, déjame decir esto, y lo verás en el tono de este pasaje, los cristianos no debemos vivir con miedo, debemos estar atentos, despiertos.

Si Robert está lejos de casa y me preocupa que alguien venga a hacer algo a mi casa, y estoy vigilante y alerta, también podría tener miedo si oigo ruidos. Y Jesús está diciendo, «vas a oír ruidos en la oscuridad; van a suceder cosas». (Vamos a leer sobre ello en un momento).

Él está diciendo, «estén alerta, estén atentas», pero no está diciendo «tengan miedo». En realidad, lo que va a decir es, «¡no tengan miedo!» Tienes que estar preparada para enfrentar lo que venga, pero eso no significa tener miedo. Así que lo primero que Jesús dice es, «estén alerta» y «estén en guardia».

Y luego Él dice (también en el versículo 5): no te dejes engañar. «Miren que nadie los engañe». Ahora, Jesús estaba hablando a sus discípulos más cercanos, recuerda eso, los que habían estado con Él desde el principio. Y esto me dice que cualquiera puede ser engañado, cualquiera puede ser confundido. Puedes ser engañada, puedes ser llevada por el mal camino. Yo puedo ser engañada, puedo ser llevada por el camino equivocado. ¡No creas que no eres vulnerable!

Necesitamos mantener nuestros ojos abiertos y no ser engañadas. Jesús está diciendo en el versículo 6, «muchos vendrán en mi nombre diciendo: “Yo soy el Cristo”, y engañarán a muchos». Estamos esperando el regreso de Cristo, y dice que entre ahora y entonces habrá falsos Cristos, habrá falsos maestros.

Y Él les dice a Sus discípulos, «¡miren que nadie los engañe!» Cristo tiene que guardarnos del engaño. Estos falsos maestros, estos falsos profetas afirmarán tener la verdad. Afirmarán ser capaces de resolver los problemas de nuestro mundo, y la gente acudirá a ellos. 

Ellos serán líderes religiosos, filósofos, autores, conferencistas, oradores, líderes políticos y serán populares. Tendrán grandes multitudes, grandes seguidores. Habrá más y más de estos a medida que nos acerquemos al final.

Estos falsos maestros, estos falsos influencers, serán persuasivos. Eso es lo que los hace engañadores. Ellos parecen reales, legítimos, pero van a apuntarnos a ellos mismos en lugar de apuntarnos a Cristo. Enseñarán cosas que no están de acuerdo con el Libro de Dios, con la Biblia.

Estarán lo suficientemente cerca de la verdad como para engañar a muchas personas que creerán que en realidad les están diciendo la verdad. Entonces, ¿cómo podemos evitar ser engañadas? Una forma es llegar a conocer la verdad, estar cimentadas en la Palabra. 

Desarrolla el discernimiento de tal forma que cuando alguien se presente, aunque sea vendiendo en sitios web cristianos o sean supuestamente autores cristianos, o lo que sea, puedas evaluarlo con la Biblia y decir, «¿está a la altura? ¿Coincide? ¿Es cierto?» ¡No te dejes engañar!

  • Número 1: está alerta, mantente en guardia
  • Número 2: no te dejes engañar
  • Número 3: espera problemas en este mundo

Ahora, quizás estés pensando en esto, ¡en realidad eso no me anima! ¡Escucho Aviva Nuestros Corazones para recibir una dosis diaria de estímulo! Bueno, a veces no puedes ser animada hasta que te das cuenta de que necesitas tener cuidado, de que necesitas ser advertida.

Jesús dijo, «sean realistas. Esperen problemas en este mundo». 

Versículo 7: «Cuando ustedes oigan de guerras y de rumores de guerras, no se alarmen, es necesario que todo esto suceda… Versículo 8: «porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino».

Así que Jesús está diciendo, «va a haber conflictos nacionales e internacionales. Va a haber guerras (que pueden referirse a las que están cerca), rumores de guerras (tal vez informes de guerras que están lejos en partes del mundo a las que no nos acercamos o con las que no estamos tan familiarizadas). Vamos a oír hablar de ellas, vamos a experimentarlas.

Dice que habrá terremotos y hambrunas, desastres naturales y económicos. En última instancia, estos no son un asunto del clima o del medio ambiente. No digo que la ciencia no sea ciencia, pero digo que Dios está por encima de todo esto. En última instancia, estas son cosas que Dios pone en nuestro mundo para llevar al mundo al arrepentimiento y a la fe en Jesucristo. 

Él dijo, «estos desastres van a venir», así que no se sorprendan, y no se rindan al miedo. «Estas cosas deben ocurrir», dijo. «¡Espérenlas!» Si esperamos que este mundo sea color de rosa y esperamos que cualquier líder político o persona o influencer pueda traer esta gran utopía, o que cualquier partido político pueda hacer eso por nosotras, ¡estamos tristemente equivocadas!

Ahora, hay algunos líderes que son mejores que otros en algunos aspectos, en la medida en que representan la ley y la Palabra de Dios. Es mejor tener un buen gobierno que tener un mal gobierno, pero el gobierno no es la solución a los problemas de nuestro mundo. Estas cosas deben ocurrir. Jesús nos dijo que sucederían.

Y miren lo que dice al final del versículo 8: «esto solo es el comienzo de dolores». Las madres que han tenido dolores de parto saben lo que esto significa. ¡Dolores de parto! En realidad nací el Día del Trabajo en 1958. Mi madre sabe lo que es el trabajo de parto; tuvo seis hijos en sus primeros cinco años de matrimonio, ¡y conoce los dolores de parto!

Los dolores de parto significan que el final se acerca. ¿El final de qué? El final del embarazo…el inminente nacimiento del bebé. Cuando los dolores del parto comienzan, sabes que ya es hora de que este período de espera termine. «¡Ya es hora de lo que he estado esperando, de lo que he estado anhelando!» Y esos dolores de nacimiento, esos dolores de parto, al principio son poco frecuentes, cierto. Hay un tiempo entre ellos.

Pero justo antes de que el niño nazca, ¡los dolores gradualmente incrementan en frecuencia e intensidad! Muchas mujeres conocen bien cuando hablamos de dolores de parto porque han pasado por ahí, y saben que mientras se están acercando y se están haciendo más fuertes y más poderosos se avecina la llegada del niño!

Bueno, Jesús comparó lo que va a pasar en nuestro mundo antes de Su regreso con los dolores de parto. Y lo que Él está diciendo es que los problemas incrementarán en frecuencia e intensidad…así que espéralos, no te sorprendas por ello. Pero no olvides el objetivo.

Cuando estás en labor de parto, si no tienes ninguna razón para esto, sería muy desalentador. Pero cuando sabes que viene una nueva vida, una nueva era, te das cuenta de que el dolor tiene un propósito.

Los dolores de parto en la tierra que Jesús describe—guerras, rumores de guerra, terremotos y hambrunas— nos están llevando hacia el regreso de nuestro Señor. Están conduciendo a la instauración del reino de Cristo en nuestro mundo. Si puedes ver el panorama general, si puedes mantener tus ojos en el resultado final, te ayudará a resistir hasta el final.

Jesús dijo: «Estos son los comienzos de los dolores de parto: guerras, rumores de guerras, terremotos, hambrunas». ¡Eso significa que todavía hay un largo camino por recorrer! ¡Aún no hemos llegado! Puede parecer como, «ugh, estos dolores, este mundo está gimiendo. Está de parto; se retuerce; ¡es tan doloroso! ¿Cómo podría el mundo empeorar más allá del 2020 y 2021?» Déjenme decirles que puede y lo hará, a menos que Jesús regrese ahora.

Pero puede que no lo haga, y si no lo hace, la intensidad y la frecuencia será cada vez peor. Todavía hay un camino por recorrer. Y este es el asunto, los discípulos de Jesús no están exentos de problemas. 

Van a ser arrastrados a la lucha, porque en última instancia la batalla no es entre naciones o entre partidos políticos o entre formas de pensar o perspectivas del mundo. En última instancia, este es un mundo caído en conflicto con su Creador. Por lo tanto, ¡este mundo va a buscar atacar y destruir cualquier cosa y a cualquiera que esté aliado con el Creador!

Entonces, cuando profesas la fe en Cristo, te conviertes en un blanco para este mundo que está empeñado en destruir a Cristo. Así que Jesús dice en el versículo 9: «Pero ustedes (mis discípulos), ¡estén en guardia!» Ahí está esa palabra de nuevo, «manténganse despiertos, velen, vigilen, estén en guardia».

«Te entregarán a los tribunales locales, y serás azotado en las sinagogas. Estarán ante gobernadores y reyes por causa de mi nombre». Jesús dice, «serás perseguida». No vas a escapar de esto.

Solo porque eres cristiana, no te vas a proteger de los problemas de aquí al regreso de Cristo. Habrá oposición a través de los canales oficiales, a través de las autoridades hostiles.

Habrá persecución religiosa por los sistemas religiosos falsos y por sistemas políticos antiCristo. Esto está sucediendo a los creyentes en muchas partes del mundo hoy en día, e incrementa cada vez más, creo que vamos a ver esto en esta parte del mundo, donde hemos tenido algo llamado libertad religiosa. Creo que vamos a vernos despojados de esas libertades.

Jesús dijo, «va a suceder. ¡Estén en guardia! Los van a entregar, prepárense para esto, ¡estén alerta!» 

Versículo 12:

«El hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y les causarán la muerte. Y ustedes serán odiados de todos por causa de Mi nombre...» (vv. 12–13).

Dolores de parto. Se están volviendo más frecuentes, más intensos, ¡se están volviendo difíciles de soportar! Esos versículos hablan de que los seguidores de Cristo serán perseguidos, incluso traicionados por familiares cercanos, arrastrados ante las autoridades civiles «por Mi nombre». Dice esto dos veces, en el versículo 13 y en el versículo 17.

Hay un fuerte contraste entre la luz y la oscuridad, entre el bien y el mal, entre el reino de Dios y el reino del hombre, y debido a ese contraste, habrá oposición. Habrá persecución, incluso dentro de las familias y en las relaciones humanas más cercanas.

Ahora, Jesús sabía de lo que hablaba. Ten en cuenta que estaba por ser traicionado por uno de sus mejores amigos. Iba a ser arrestado por líderes religiosos, los que deberían haberlo alabado. Iba a ser ejecutado por las multitudes que había sanado, se volverían contra Él y exigirían su muerte, ¡exigirían que fuera crucificado!

Él sabía lo que le pasaría… y sabía lo que les pasaría a sus seguidores. Si no esperas pruebas, si no esperas problemas en este mundo, si no esperas dolores de parto, te volverás temerosa, desilusionada y amargada cuando lleguen los problemas.

«¿Por qué a mí? ¿Por qué tiene que pasarme esto a mí?» ¡Los cristianos deberían tener libertad religiosa! Díselo a los cristianos en China, en Sudán, en Marruecos o en Irán. Díselo a los cristianos del primer siglo que dieron su vida por Cristo y el evangelio. La libertad religiosa es algo precioso si la tenemos, pero no esperes que siempre la tengamos.

Ahora, eso no significa que debamos llevar siempre la contraria o actuar de tal manera que hagamos que la gente rechace a Cristo. Tenemos que seguir siendo bondadosas, llenas de gracia y compasivas con los que están perdidos. Pero si sigues a Cristo, vas a ser un blanco de estos problemas que Jesús dijo que vendrían al mundo, así que espéralos.

Y finalmente, recuerda que no importa cuán mal se pongan las cosas, ¡no es el final de la historia! Versículo 7 del capítulo 13 de Marcos:

«Cuando ustedes oigan de guerras y de rumores de guerras, no se alarmen; es necesario que todo esto suceda pero todavía no es el fin».

Estos son el principio de los dolores de parto, ¡no es el final!

Verás, nos desesperamos, nos desanimamos y nos deprimimos si pensamos que la forma en que va el mundo, la trayectoria que sigue, es horrible… Si cedemos a la desesperanza y el miedo, estamos perdiendo la perspectiva. Jesús dijo, «¡ese no es el fín! Se está moviendo hacia el fín, ¡pero no es el final!

La historia termina con Jesús como Rey por siempre y para siempre. ¡Lo mejor está por venir! Si eres una hija de Dios lo sabes, lo crees, lo afirmas. Jesús prometió que habría tribulación, pero escucha lo que también prometió:

Juan 16:32: «Miren, la hora viene, y ya ha llegado, en que serán esparcidos, cada uno por su lado, y me dejarán solo (me dejarán, me abandonarán); y sin embargo no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Estas cosas les he hablado para que en mí tengan (¿qué?) paz».

¡Paz! Paz en tiempos difíciles, paz durante los dolores de parto, paz en este mundo que está de cabeza, paz en el caos y la confusión. Dijo: «Tendrás sufrimiento en este mundo». Pero ya sabes, el sufrimiento y la paz pueden ir de la mano. Él te ha dicho estas cosas.

«Tendrán sufrimiento, pero les he dicho estas cosas para que en mí tengan paz. ¡Sean valientes! Yo he vencido al mundo». 

Él dijo, «¡he vencido al mundo!» No podemos verlo aún, lo vemos con ojos de fe. Pero un día la oración se convertirá en alabanza y la fe en vista, y ¡Jesús reinará por siempre y para siempre! ¡Amén!

Mientras tanto, estemos alerta, estemos en guardia, no nos dejemos engañar, y esperemos problemas, no solo un poco, quizás muchos. Pero mantengamos los ojos más allá de eso, en la meta final. ¡Amén!

Annamarie: ¡Amén! Si no mantienes tu mente enfocada en la verdad, en lo que las Escrituras dicen acerca de Jesús y Su historia, perderás rápidamente la paz, ¿no crees?

La enseñanza de Nancy DeMoss Wolgemuth que acabas de escuchar es parte de la serie, Abundancia en Cristo en tiempos turbulentos. Mañana ella nos hablará más acerca de la paz que es fruto de fijar nuestros ojos en Jesús. Asegúrate de acompañarnos, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Arraigadas en Cristo juntas, Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts.

La lectura bíblica para hoy en el Reto Mujer Verdadera 365 es Job capítulos 9 al 12.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

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Sobre el maestro

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio (Aviva Nuestros Corazones, Revive Our Hearts y Seeking Him).

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

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