Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

El Dios inconmovible y un mundo turbulento

Annamarie Sauter: ¿Dónde está anclada tu vida?

Nancy DeMoss Wolgemuth: Cuando el mundo que nos rodea se derrumbe, podrás mantenerte firme y esperanzada, gozosa y paciente en medio de la tribulación porque estás siendo sostenida por el Dios que no puede ser conmovido.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Una palabra que podría describir los días que estamos viviendo es turbulentos. Sea por la situación laboral, económica, de salud, política… En la serie a la que damos inicio hoy Nancy nos llevará a Marcos capítulo 13, para ayudarnos –en días como estos– a vivir vidas abundantes en Cristo. Aquí está ella con nosotras.

Nancy: Todas sabemos y estaríamos completamente de acuerdo en decir que nuestro mundo está en medio de gran confusión. Si tú eres una de estas personas que sigue las noticias de última hora las 24 horas del día, los 7 días de la semana, quizás te das cuenta de que tu presión arterial aumenta, que te sientes estresada, te sientes inquieta.

Durante los últimos meses han ocurrido tormentas de todo tipo en nuestros países y en nuestro mundo. 

  • Ha habido tormentas, incendios, huracanes y problemas en varios tipos de clima
  • Ha habido tormentas políticas en abundancia 
  • Hay violencia en las calles
  • Hay malestar y agitación social
  • Hay injusticia (Lo vemos desde Génesis y la habrá hasta que Jesús regrese)
  • Hay engaño
  • Hay confusión
  • Hay hostilidad

No sé qué otras palabras puedo usar para describir el tipo de entorno en el que estamos viviendo hoy. Y como cristianas es fácil sentirnos abrumadas por todo esto. Hay un maremoto de impiedad por todos lados, y simplemente nos sentimos presionadas, como si nos estuvieran empujando, y es agotador.

Lo hemos experimentado con la politización y la polarización relacionadas con la pandemia. Y si no es eso, es otra cosa.

Y para agregar a todo esto, existe este rechazo descarado de la moralidad bíblica, de la cosmovisión bíblica en todos los lugares y en todos los frentes. Experimentar que los cristianos somos objeto de tal antagonismo y falta de respeto, es difícil, es agotador, es turbulento.

Entonces, lo que quiero abordar hoy y en los próximos días es, como cristianas, ¿cómo podemos entender, darle sentido a lo que está sucediendo? ¿Cuál será la perspectiva que nos ayudará a ver todo esto, no en lo micro, a dar un paso atrás y decir: «¿Qué está pasando en el mundo?»

¿Y no solo cómo entender lo que está sucediendo, sino cómo responder a cuál es nuestro papel en medio de estos tiempos?

Y me siento tan agradecida de no tener que ir a las noticias por cable para buscar las respuestas a esas preguntas. Muy agradecida por la forma en que este Libro, las Escrituras, nos brindan la perspectiva, la dirección y la esperanza en todas las épocas, incluida la nuestra.

Así que vamos a las Escrituras. Quiero pedirte que abras conmigo tu Biblia, si la tienes, puede ser en cualquier formato, en el Evangelio de Marcos, capítulo 13. Vamos a quedarnos ahí durante los próximos días.

Este pasaje, a menudo se conoce como el discurso o el Sermón del Monte de los Olivos. Es un pasaje que aparece también de forma similar en el Evangelio de Mateo, capítulo 24, y en Lucas, capítulo 21.

En mis anotaciones diarias al leer las Escrituras durante los últimos dos años, he pasado bastante tiempo en la versión de Lucas de este pasaje y al escribir recientemente, me llevó a pensar en algo que había enseñado en el pasado, pero quise refrescarlo y actualizarlo por lo que estamos viviendo en nuestros días. Es una palabra muy oportuna para nosotras hoy.

Ahora, ponte en el lugar de los creyentes del primer siglo, que leyeron por primera vez los evangelios que se encuentran en nuestras biblias hoy. ¿Qué estaban viviendo en ese tiempo? Bueno, estaban siendo perseguidos por su fe y el mundo estaba inundado de impiedad.

Y existían estas pequeñas y diminutas iglesias tratando de ser piadosas y tratando de pensar con claridad. Pero sencillamente estaban rodeadas de secularismo, impiedad y persecución a manos del Imperio Romano. Seguro que tuvieron la tentación de desanimarse, de rendirse o de acomodarse al mundo que las rodeaba.

Así como lo fue para ellos, hay mucha presión para hacer lo mismo en nuestros días. No para abrazar una perspectiva firme sobre la santidad o los valores de Dios o la ley de Dios como algo bueno, y para el bien del florecimiento humano, sino para acomodarnos y comprometernos. El mundo que nos rodea no cree en estos valores, por lo que nos vemos tentadas a amoldar nuestro pensamiento al pensamiento del mundo. Estos creyentes del primer siglo tuvieron las mismas tentaciones.

Y este pasaje en Marcos 13, así como en los otros evangelios sinópticos, les dio a esos creyentes una perspectiva correcta y los alentó a aferrarse a Cristo, incluso cuando había una tempestad a su alrededor. Este pasaje hace eso mismo conmigo cada vez que lo busco en el Nuevo Testamento. Ha hecho lo mismo con creyentes de todas las épocas que enfrentan pruebas, tormentas y estoy orando para que lo haga contigo mientras lo analizamos esta semana.

Ahora, el contexto es este: Jesús ya hizo Su entrada triunfal en Jerusalén, montado en un pollino de asna al comienzo de lo que llamamos Su Semana de la Pasión. Así que esta es la última semana de la vida terrenal de Jesús. Hay una tensión cada vez mayor entre Jesús y los líderes religiosos (como siempre, pero empeoraba cada vez más).

Habrías pensado que los líderes religiosos hubieran sido los que darían la bienvenida a Jesús como su Mesías, porque Dios se lo había prometido durante miles de años, pero no. Eran arrogantes, orgullosos, se sintieron amenazados, no querían que se les quitara el control sobre la gente, así que se resistieron a Jesús en todo momento, estaban en Su contra, hiciera lo que hiciera.

Y en este punto, estaban tramando Su arresto, no hay ningún secreto al respecto, estaban tratando de matarlo sin alborotar al pueblo (porque muchos en la multitud aplaudían y amaban a Jesús); no querían que la gente se enojara con ellos, pero sí querían deshacerse del problema que Jesús era para ellos.

Ahora, Jesús les había dicho repetidas veces a Sus discípulos acerca de Su inminente muerte y Su resurrección. Ellos entendieron acerca de la muerte y estaban tristes por eso, pero de alguna manera no entendieron la parte sobre la resurrección, simplemente les pasó de largo. No se dieron cuenta de esto hasta después de la resurrección; entonces recordaron lo que Él les había dicho.

Pero aun así, esperaban que Jesús pronto marcara el comienzo de este reino milenial, que era lo que habían entendido que haría el Mesías cuando viniera. Tenían un calendario diferente al de Dios, y es en ese contexto que Jesús les da este pasaje para ayudarlos a entender.

Así que aquí estamos, Semana de la Pasión, en realidad estamos en el miércoles de la Semana de la Pasión, justo antes de la crucifixión de Cristo y al final de esta semana. En el capítulo 12, Jesús ha estado enseñando en el templo. En el capítulo 13, versículo 1, la Escritura dice:

«Cuando salía del templo, uno de sus discípulos le dijo: “Maestro, ¡mira qué piedras y qué edificios!"»

Ahora, déjame detenerme aquí. El templo de Herodes en Jerusalén, no se terminó de construir hasta aproximadamente el año 64 d.C. Era enorme, era una de las maravillas arquitectónicas del mundo, pero aún no estaba terminado, todavía estaba en construcción. «Fue construido», dice un comentarista, «con grandes piedras blancas, pulidas y generosamente decoradas con oro». Los discípulos quedaron cautivados por la magnificencia y la belleza estructural del templo.

Ahora, antes de continuar con el capítulo 13, quiero llamar tu atención por un momento al capítulo anterior (el contexto es muy importante cuando estás estudiando las Escrituras). En el capítulo 12, puedes ver que Dios estaba más preocupado por lo que estaba sucediendo dentro del templo y dentro de los corazones de las personas en el templo.

Por ejemplo, en los versículos 28 al 31 del capítulo 12, Jesús habla del mandamiento más importante: amar al Señor tu Dios con todo tu corazón; y luego el segundo mandamiento más importante: amar a tu prójimo como a ti mismo. Él está hablando de nuestros corazones, nuestros afectos, lo que amamos, a Él le importa esto.

Luego, comenzando en el versículo 38, Jesús les advierte en contra de los líderes religiosos que mostraban su espiritualidad, su activismo religioso y se aprovechaban de los vulnerables, estaban fingiendo, actuando, eran hipócritas, y Jesús expresó que eso era un problema, que estaba preocupado por eso.

Y ahora mira Marcos 12, versículo 41 (justo antes del pasaje que veremos en un momento).

Jesús estaba sentado frente a la tesorería del templo, observó cómo la multitud echaba dinero en las arcas del tesoro, mucha gente rica aportando grandes sumas.

El área de los tesoros era impresionante, como el templo mismo.

Ahora, estaba en el pórtico del templo, ahí era donde la gente daba sus ofrendas. En esa área había trece cajas de madera, cajas grandes, que descansaban en el piso, en la parte superior tenían como una especie de embudos de bronce en forma de trompeta. La gente dejaba caer sus monedas, su dinero, en ese tipo embudo de bronce y mientras caía en la caja donde se recolectaban las ofrendas, iban sonando todo el trayecto.

Las contribuciones de estos ricos donantes hacían un gran ruido al caer en los receptáculos de las ofrendas para que todos supieran que eran ricos. La gente pensaba: ¡Wow! ¡Mira qué generoso es! Y luego, en el versículo 42:

«Entonces llegó una viuda pobre y arrojó dos monedas diminutas que valían muy poco».

Puedes imaginarte que su ofrenda apenas hizo ruido cuando cayó en la caja de ofrendas, nada muy impresionante en eso ¿cierto? Pero, Jesús pesa las cosas de manera diferente, cuenta las cosas de manera diferente, Él ve las cosas de manera diferente a nosotros.

Versículo 43: «Y llamando a sus discípulos, les dijo: “En verdad les digo, que esta viuda pobre echó más que todos los contribuyentes al tesoro, porque todos ellos echaron de lo que les sobra (lo que les sobró, era insignificante para ellos, a pesar de que eran grandes cantidades las que hacían un gran estruendo) pero ella, de su pobreza echó todo lo que poseía, todo lo que tenía para vivir”» (vv. 43-44).

Ese es el final del capítulo 12, Jesús está impresionado con esta viuda pobre, sin nombre, que no impresiona a nadie más; pero Él la destacó. Eso es lo que le impresionó, no toda esta gente rica echando todo ese dinero.

Bien, pasemos al siguiente versículo, Marcos 13, versículo 1:

«Cuando Jesús salía del templo (esto acababa de suceder) uno de sus discípulos le dijo: “Maestro, ¡mira qué piedras y qué edificios!"»

Como los discípulos, tendemos a quedarnos impresionadas y deslumbradas por lo que podemos ver: grandes donantes, grandes iglesias, grandes casas, grandes edificios, currículums impresionantes, logros impresionantes, ministerios exitosos, libros más vendidos, altos índices de aprobación, críticas entusiastas, miles de millones de «me gusta» y seguidores: plataforma, grandes plataformas. Eso es lo que naturalmente nos impresiona.

Debemos admitirlo, es verdad, ¿no es así? Eso es lo que te da un nombre, eso es lo que vende. Cuando la gente quiere publicar un libro, a los editores no les importa lo cristiano que pueda ser el escritor, sino que quieren saber qué tipo de plataforma tienes, y si te sigue mucha gente.

No estoy diciendo que haya algo malo con las plataformas grandes, pero eso no es lo que impresiona a Dios. El enfoque de Dios está en el corazón, así como vimos que quedó impresionado con esta viuda pobre. Su enfoque está en lo que no se puede ver. El enfoque de Dios está en lo eterno no en lo temporal. A Él no le impresionan las cosas temporales, sino que mira hacia lo eterno.

Y además, queremos que las cosas sean seguras, no solo grandes, sino seguras. Pero esa no es la forma en que las cosas son muchas veces en este planeta caído y pecaminoso. Mira el versículo 2:

«Y Jesús le dijo: (a este discípulo) “¿Ves estos grandes edificios? (Por supuesto que lo hizo, eso es lo que el discípulo estaba señalando: "¡Mira estos grandes edificios!") No quedará piedra sobre piedra que no sea derribada”».

El templo aún no estaba terminado, y Jesús ya estaba hablando de que sería destruido. Estas fueron palabras asombrosas porque el templo era el orgullo y el gozo de los judíos, y Jesús acababa de predecir que sería completamente destruido, ni una piedra sobre otra quedaría, todo sería arrasado hasta el suelo.

En el Antiguo Testamento, la destrucción del templo de Salomón por potencias extranjeras fue una expresión del juicio de Dios sobre Su pueblo descarriado. Cuando apartaron su corazón de los caminos de Dios, a pesar de que siguieron adelante con sus asuntos y actividades religiosas, perdieron el corazón, perdieron la esencia, fue cuando comenzaron a sentirse impresionados con lo externo, y Dios les dijo: «Voy a traer una potencia extranjera para acabar con lo externo, una nación extranjera que me odia, ellos van a destruir el templo», y lo hicieron.

Y este templo de Herodes estaba siendo reconstruido para reemplazar el templo de Salomón. Jesús dice: «Mira, si este se convierte en tu dios, voy a acabar con él, va a desaparecer».

Ahora, en el capítulo 11 del Evangelio de Marcos, Jesús ya había expresado Su disgusto por los abusos que estaban ocurriendo dentro del templo. ¿Recuerdas cómo expulsó a los cambistas? Lo hizo al comienzo de Su ministerio terrenal, y lo hizo ahora en la última semana de Su ministerio.

Ellos servían para su beneficio personal, con fines de lucro, ellos se estaban aprovechando de la gente, usaban a las personas para sus propios fines en lugar de animarlas a adorar a Dios. Jesús los había echado fuera, porque para Él, lo que sucedía dentro del templo era importante.

A lo largo de este pasaje, Jesús ve más allá de la fachada externa visible a la que nosotras miraríamos y diríamos: «¡Wow! ¡Esto es impresionante!» Jesús ve el interior, lo de dentro, la realidad interior del templo que se había construido para mostrar la gloria de Dios, no la belleza del hombre, sino la gloria de Dios. Esa gloria hacía mucho que se había ido y había sido reemplazada por corrupción e hipocresía.

El funcionamiento interno de su adoración en esos días (el llamado culto de adoración) estaba plagado de decadencia espiritual. Dios mismo derribaría esta institución, tanto literalmente (el edificio) como figurativamente (el culto judío).

Ahora, la predicción de Jesús en ese momento, se cumplió dentro de esa generación porque en el año 70 d.C., los soldados romanos demolieron la ciudad.

El templo que recientemente había sido terminado en su construcción, el área del templo fue quemada y los edificios derribados hasta el suelo.

Y esto me recuerda que todo lo terrenal, no importa lo impresionante que sea o lo duradero que parezca, va a llegar a su fin. Ni siquiera ese templo, que fue construido como un lugar de adoración y culto, que era tan fundamental para la fe del pueblo judío, ni siquiera el templo se salvaría.

Las cosas en las que ponemos nuestra esperanza en esta tierra no van a durar, incluso aquellas que parecen indestructibles e invencibles. Necesito que recordemos eso, ¿el Titanic? ¿Las Torres Gemelas? Pasaron, quizás hoy es un líder al que has admirado y en el que has confiado.

Apenas pasa una semana, ciertamente no pasa un mes sin que escuchemos de alguna persona en quien confiamos en términos de ser un fiel maestro de la Palabra o un ministro del evangelio, que resulta ser, al menos en alguna área de su vida, una farsa, y habíamos pensado que podíamos confiar.

Quizás sea tu matrimonio, pensaste que era estable y sólido. No fuiste al altar pensando: Esto se va a desmoronar. Pensaste que esto iba a durar para siempre, pero no es así.

Quizás sea tu salud, contabas con buena salud. Robert y yo agradecemos al Señor una y otra vez por nuestra buena salud, y fue así durante los primeros cinco años de casados, gozamos de buena salud. Pero hace un tiempo nos enfrentamos a una temporada en la que Robert no tuvo esa buena salud. No sé cuánto tiempo será que yo tenga buena salud o que ustedes tengan buena salud.

No sabemos cuánto dependemos de estas cosas hasta que, algunas veces, nos son quitadas y nos damos cuenta de que «¡pensé que eso sería para siempre!» Nada que sea terrenal es para siempre, no importa cuán impresionante o permanente pueda parecer.

Ves esto en el capítulo 12 de Hebreos. Voy a leer la última parte de ese capítulo. Me gustaría que me siguieras con atención porque es un poco difícil de entender, pero quiero destacar un punto importante de este pasaje. Hebreos 12, comenzando en el versículo 25:

«Tengan cuidado de no rechazar a Aquel que habla. (Dios) Porque si aquellos no escaparon cuando rechazaron al que les amonestó sobre la tierra, mucho menos escaparemos nosotros si nos apartamos de Aquel que nos amonesta desde el cielo. (Está hablando de cosas del tiempo y la eternidad) Su voz hizo temblar entonces la tierra, pero ahora Él ha prometido, diciendo: “Aún una vez más, Yo haré temblar no solo la tierra, sino también el cielo”».

Y cuando piensas en sacudir la tierra, ¿en qué piensas? En un terremoto. Cosas que pensabas que eran sólidas, cosas que pensabas que eran firmes, cosas que pensabas que eran duraderas, se estremecen, tiemblan. Y Dios dice: «No solo voy a sacudir la tierra, sino también los cielos». Todo lo que pueda ser sacudido, será sacudido.

Versículo 27: «Y esta expresión: Aún, una vez más, indica la remoción de las cosas movibles, como las cosas creadas, a fin de que permanezcan las cosas que son inconmovibles».

¿Qué está diciendo ese pasaje? En una oración dice: «Todo lo que pueda ser sacudido, será sacudido para que lo que no pueda ser sacudido permanezca».

  • Dios no puede ser sacudido o conmovido
  • Su evangelio no puede ser conmovido
  • Su Iglesia no puede ser sacudida
  • Su novia es duradera
  • Su Palabra es verdadera y perdura para siempre

Verás, las cosas que pueden ser sacudidas, serán sacudidas para que podamos poner nuestra confianza completamente en Aquel que nunca puede ser sacudido.

Entonces, el versículo 28 de Hebreos 12, dice:

«Por lo cual, puesto que recibimos un reino que es inconmovible, demostremos gratitud, mediante la cual ofrezcamos a Dios un servicio aceptable con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor».

¿Qué hace un fuego consumidor? Consume las cosas que no son eternas. Las cosas que pueden ser consumidas, se consumirán para que nuestro Dios y Su verdad permanezcan supremos para siempre.

Entonces, ¿en qué confías para tener seguridad, para sentirte segura? ¿En un sistema de defensa nacional fuerte? ¿En un sistema particular de gobierno o partido político o un candidato?

¿En qué confías para tu felicidad? ¿En tu marido? ¿O quizás en conseguir un marido que no tienes y anhelas? ¿En tener un hijo? ¿En qué estás confiando?

Las cosas en las que confías, ¿durarán? ¿Son eternas? Verás, si estás confiando en cosas o personas que te pueden ser quitadas, te sentirás insegura. Las personas que confiaban en ese templo y esas grandes piedras macizas, esa asombrosa e impresionante maravilla arquitectónica del mundo, iban a sentirse decepcionadas porque todo se iba a derrumbar. Las cosas que pueden ser sacudidas, serán sacudidas.

¿Estás preparada para que tu mundo como lo conoces sea sacudido? ¿Cuando tu mundo y el mundo a tu alrededor se derrumbe…(como ha estado sucediendo), podrás mantenerte firme y esperanzada, gozosa y paciente en medio de la tribulación porque estás siendo sostenida por el Dios que no puede ser conmovido?

No podemos poner nuestra esperanza en ninguna institución humana, sino solo en Cristo, la Roca firme, quien nunca será derribado, ni destruido.

No todo lo que parece impresionante tiene un valor real y duradero. Todas las instituciones, programas, entidades, posesiones que no honran a Cristo y que no existen para Su gloria serán destruidas. Por tanto, valora y pon tu esperanza en lo que es verdadero, lo que es puro, lo que es de valor eterno.

Incluso una vez, los edificios que lucen firmes y hermosos pero que se corrompen desde dentro, algún día serán destruidos. He vivido lo suficiente para ver que eso suceda ahora con líderes cristianos respetados, ministerios respetados. Y sería una tontería pensar que no podría sucederme a mí, ni a nuestro ministerio si no anclamos nuestras vidas en Cristo.

No asumas que porque estas cosas se ven impresionantes hoy, estarán de pie dentro de meses o años. La utilidad en el pasado no es garantía de utilidad (¡o incluso de existencia!) en el futuro. Nos impresionamos con demasiada facilidad, al igual que esos discípulos. Jesús ve más allá del exterior, Él ve la podredumbre subyacente que compromete la integridad de toda la estructura.

Y permítanme decirles esto: en la sabiduría de Dios, Él a veces hace o permite que algunas de las cosas que pensamos que son importantes, permanentes, confiables, dignas de confianza, se desmantelen, se desmoronen. Pero recuerda que lo que parece una pérdida irreparable no está fuera de Su control. Cuando ese templo cayó, cuando esos cimientos fueron quemados y la ciudad de Jerusalén fue saqueada por los romanos, ese no fue el final del plan de Dios, porque el plan de Dios va más alla de todo eso; Él todavía tiene el control, Él siempre está cumpliendo Sus propósitos.

Annamarie: Espero que esta enseñanza de Nancy DeMoss Wolgemuth haya arrojado luz a las circunstancias en que te encuentras y cualquiera que sea la dificultad que estés atravesando.

Nancy volverá para animarnos y guiarnos en oración, pero primero quiero darte una idea de cómo puedes seguir recordando cada día, que Dios está en control de todas las cosas y que sus propósitos son de bien para aquellos que le aman.

Aprendes a poner tu confianza en Cristo a través de Su Palabra. Leyéndola y creyendo lo que Dios ha dicho. Para ayudarte a hacer esto hemos desarrollado el Reto Mujer Verdadera 365, a través del cual estamos leyendo la Biblia de tapa a tapa este año. Hoy concluimos el libro de Ester con los capítulos 8 al 10. Entérate de los detalles en AvivaNuestrosCorazones.com, únete a nosotras y juntas arraiguemos nuestras vidas en Jesús, quien se ha revelado a través de las páginas de la Escritura.

Aquí está Nancy regreso con nosotras.

Nancy: Al continuar nuestro viaje a lo largo de Marcos 13, vamos a hablar sobre: ¿Cómo lucen estos tiempos turbulentos? ¿Qué podemos esperar en estos días en los que vivimos? ¿Cómo podemos, no solo sobrevivir a esos tiempos turbulentos, sino cómo podemos tener una vida abundante en Cristo—experimentar abundancia en Cristo en medio de ellos?

Padre, oro para que nos ayudes a anclar nuestra esperanza, nuestras vidas, nuestro gozo y nuestro contentamiento en Cristo, la Roca firme, y no dejarnos impresionar por las cosas que nos pueden ser quitadas, o que pueden desmoronarse y caer. Ayúdanos a preocuparnos como Tú por el interior, el carácter, el corazón, lo que está pasando dentro de nuestros propios corazones y de nuestro país, nuestras iglesias, nuestro mundo. Ayúdanos a quedar impresionadas con las cosas que te impresionan a Ti y a aferrarnos a Ti con fuerza incluso cuando todo a nuestro alrededor se derrumba.

Oro para que mientras continuamos en este pasaje, llenes nuestros corazones con esperanza, perspectiva y gozo mientras te servimos y caminamos contigo en estos tiempos difíciles. Oro en el nombre de Jesús, Amén.

Annamarie: Arraigadas en Cristo juntas, Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

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Sobre el maestro

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio (Aviva Nuestros Corazones, Revive Our Hearts y Seeking Him).

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

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