Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

Sobreponte al miedo

Annamarie Sauter: Con nosotras Nancy DeMoss Wolgemuth.

Nancy DeMoss Wolgemuth: Si dices hoy en día, «Jesús es el Señor», y si vives como que lo crees y lo dices en serio, eres una amenaza al sistema de este mundo. Pero es cierto. Jesús es el Señor. Jesús viene. Él es el Señor de la casa. Él viene. Él sostiene el mundo entero en Sus manos. Hasta el tiempo de Su regreso, estaremos caminando por fe. Vamos a perseverar. Vamos a permanecer hasta el fin. Mantengamos nuestros ojos en la meta final.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

¿Al mirar a tu alrededor te ves envuelta en miedo y ansiedad? Creo que durante la pandemia los «ataques de ansiedad» llegaron a los números más altos. Muchas nos hemos llenado de temor y vivimos con miedo...

Y realmente hay muchas razones por las que podríamos temer, pero ¿qué es lo que debemos hacer en tiempos turbulentos como los que estamos viviendo? Hoy Nancy nos ayuda a reflexionar acerca de esto en la conclusión de la serie, Abundancia en Cristo en tiempos turbulentos.

Nancy: Quiero animarte a que vayas al pasaje que estamos estudiando en esta semana, Marcos capítulo 13…si no has escuchado los programas anteriores, quiero animarte a que vayas a Avivanuestroscorazones.com y escuches los dos programas anteriores. 

Esta semana nos encontramos en el Evangelio de Marcos capítulo 13, te animo a buscarlo en tu Biblia. Allí Jesús nos indicó que los tiempos turbulentos iban a llegar –y no solo para los no creyentes, sino también para los creyentes– y que debemos esperar que las cosas se vayan poniendo peor y peor. Quizás recuerdas que en el último programa hablamos de los dolores de parto que se harían cada vez más frecuentes, más intensos hasta el retorno de Cristo.

Jesús dijo que vendrían problemas que vendrían tiempos turbulentos. Pero ¿qué se supone que hagamos? ¿Cómo se supone que pensemos? ¿Cómo vamos a reaccionar y a accionar? ¿Cómo vamos a funcionar? ¿Cómo se supone que debemos vivir?

Bueno, permíteme decirte esto: La respuesta del creyente debe ser cualitativamente diferente a la de las personas que se encuentran sin Cristo.

Me explico, si respondemos exactamente igual que el resto del mundo a todas las cosas que están pasando en el mundo –los problemas políticos, los problemas nacionales, los problemas internacionales, las tormentas, la pandemia, todas esas cosas– si respondiéramos igual ¿por qué ellos creerían en nuestro Jesús? ¿Cómo sería nuestro testimonio poderoso y creíble para ellos? Lo que hace un impacto en los no creyentes es cuando no respondemos de la misma manera en que ellos están respondiendo a estas cosas.

Jesús nos ha dado instrucciones aquí en Marcos 13, y en los pasajes paralelos en Mateo 24 y Lucas 21. Él nos ha dado instrucciones de cómo responder en medio de estos tiempos turbulentos.

Vamos a comenzar a leer en el versículo 3, de Marcos capítulo 13:

«Y estando Él sentado en el monte de los Olivos, frente al templo, Pedro, Jacobo, Juan y Andrés le preguntaban en privado: Dinos, cuándo sucederá esto, (las cosas que estaban conversando donde Jesús había dicho que este magnífico templo de Herodes sería destruído y ellos le preguntaron que cuándo iba a pasar eso) y qué señal habrá cuando todas estas cosas se hayan de cumplir? (¿Cómo podemos estar preparados para esto?) Y Jesús comenzó a decirles (tenemos lo que se llama el discurso de los Olivos –ya que Él estaba en el Monte de los Olivos dos días antes de ser crucificado. Era el Miércoles de la Semana de la Pasión, y Jesús les dijo): Miren que nadie los engañe. Muchos vendrán en mi nombre diciendo: “Yo soy el Cristo”, y engañarán a muchos. Y cuando oigan de guerras y de rumores de guerras, no se alarmen; es necesario que todo esto suceda, pero todavía no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá terremotos en diversos lugares; y habrá hambres. Esto solo es el comienzo de dolores» (vv. 3-8).

Ahora, en la última sesión vimos estos versículos y dijimos que Jesús nos instruyó primero: A estar alerta, a cuidarnos, a estar pendientes. No se dejen adormecer durante estos tiempos de problemas.

Número dos: A no dejarnos engañar. 

Número tres: A esperar problemas en este mundo y esperar que las cosas se pongan peor y peor.

Ahora quiero regresar al versículo 7, el cual saltamos ayer, a esas tres pequeñas palabras en la frase que Jesús dijo, cuando todo esto pase, no se alarmen.

Una traducción dice, «no se afanen». La palabra aquí, afanar o alarmarse, se refiere a afanarse mentalmente, a estar asustadas. Él está diciendo, «no tengan miedo». No se afanen. No se alarmen.

Estos discípulos no debían alarmarse o asustarse cuando las guerras y los desastres ocurrieran en su tiempo.

Veo mucho miedo en muchas personas hoy en día. Y de hecho, hay muchas personas que están tratando de engañar usando el miedo –quieren que estemos llenas de miedo, porque ellos piensan que si somos miedosas, entonces seguiremos cualquier cosa que ellos digan que resolverá nuestros problemas.

Ahora, pienso que algunas personas tienen mejores respuestas que otras para algunos de esos problemas, pero mi punto es que Jesús dijo, «cualquier cosa que esté pasando, no vivan con miedo. No se alarmen». La fe en Dios, la confianza en Dios y en Su plan, esto es lo que nos librará del miedo.

Jesús dijo nuevamente durante los últimos días de Su vida a Sus discípulos en Juan capítulo 14: «No se turbe vuestro corazón». Esta es una palabra diferente. Esta palabra turbar significa mover o agitar.

Tú sabes lo que ocurre cuando estás viendo las noticias y son cosas horribles y situaciones difíciles y pánico, y puedes sentir cómo tu presión arterial sube. Está siendo agitada porque estás siendo turbada. Y Jesús nos dice, «no se turbe su corazón».

De hecho, esta frase del Señor es algo bueno para decirnos al final del día –si ves las noticias de noche, como yo, que me gusta saber lo que está sucediendo, podemos decidir decirnos a nosotras mismas y a los demás al final de cada noticia, «no se turbe tu corazón. Cree en Dios, Jesús dijo, también crean en Mí» (parafraseado).

Ves, para el creyente, la respuesta al miedo siempre será, «pon tus ojos en Jesús». Él es nuestra salvación. Él es nuestra suficiencia. Él es nuestra fortaleza. Él es la fuente para cada necesidad en cada período difícil. Él nos habla palabras de consuelo: «No se turbe su corazón». Y en medio de circunstancias de miedo, Él nos habla estas palabras de consuelo, y nos permite vivir una vida libre de preocupaciones y miedos, aún cuando el mundo entero parezca que está prendido en llamas.

La paz que Jesús nos da en medio de un mundo de pánico, hace un impacto en el mundo que nos rodea, ese mundo que no cree.

Oswald Chambers es un nombre que quizás te suena familiar. Quizás hayas leído sus maravillosos devocionales. Durante la Primera Guerra Mundial, Chambers, ministraba como pastor a las tropas. Durante ese período de tiempo tuvo apendicitis. Aprendí esta semana, mientras trabajaba con este material, que él se negó a ir a uno de los hospitales militares en el campo porque pensó que los soldados lo necesitaban más. Y así murió de una apendicitis de emergencia, pienso que a la edad de los cuarenta y tres años.

Pero qué legado nos dejó en sus escritos. Estuve viendo este párrafo recientemente escrito por Chambers, y se aplica perfectamente a este pasaje. Él dice, «la situación más natural en este mundo es tener miedo, (ojo, él está escribiendo en la Primera Guerra Mundial, en medio del campo de batalla junto con las tropas) y la clara evidencia de que la gracia de Dios está trabajando en nuestros corazones, es cuando no entramos en pánico.

Él dice, «lo más notable acerca del temor a Dios es que cuando temes a Dios, no temes a nada más; sin embargo, si no temes a Dios, vas a temer cualquier otra cosa».

Escoge tus miedos. Teme al Señor y sé libre de temer a las demás cosas, o no temas a Dios y vas a temer el resto de las cosas.

Así que hoy en este pasaje de Marcos 13, vemos a Jesús decir, «no se alarmen en estos tiempos de dificultad».

Y luego en los versículos 9 y 10, nos dice, «cree y proclama el evangelio». Versículo 9: «Por que los entregarán a los tribunales y serán azotados en las sinagogas, y comparecerán delante de gobernadores y reyes por mi causa, para testimonio a ellos. Pero primero el evangelio debe ser predicado a todas las naciones».

Él está diciendo, «cree en el evangelio, y te llevará a tener problemas. Te va a llevar a situaciones en las que serás perseguida por causa de tu fe –no porque hayas hecho algo malo y hayas hablado con rudeza– sino solo por tu fe en Cristo. Serás perseguida».

Así que continúa diciendo, en esas situaciones, cree en el evangelio, y proclama el evangelio. Has sido puesta como testimonio para aquellos que te persiguen.

Ahora, cuando el mundo secular está persiguiendo a los creyentes, nosotras muchas veces nos enfocamos en los malos y lo que les están haciendo a los buenos. Pero el Señor dijo, «ellos te entregarán. Serás perseguido. Comparecerás ante gobernadores y reyes». Uno de los pasajes paralelos a este discurso del monte de los Olivos dice: «Muchos de ustedes serán asesinados». Y esto ha sucedido a los creyentes a través de todos los siglos.

Pero a los ojos de Dios, desde Su perspectiva mirando hacia abajo a todo esto, Su propósito es que Su evangelio sea proclamado. Serás un testigo para ellos. Es necesario que el evangelio sea predicado y proclamado en todas las naciones.

Una de las razones por las que hemos escuchado el evangelio en nuestros países, es porque los discípulos del tiempo de Jesús tomaron muy en serio lo que Él dijo. Cuando la persecución empezó en el libro de los Hechos, y los creyentes fueron dispersados a causa de la persecución, ¿qué hicieron? Ellos llevaron el evangelio a todos los lugares por donde pasaron. Les predicaron a los reyes, a los Césares, a los guardias, les predicaron a los demás. Ellos predicaban el evangelio en las cárceles y fuera de las cárceles. Solo predicaron el evangelio, y el evangelio se esparció.

Alguien ha dicho que la sangre de los mártires es la semilla de la iglesia. Así es como el evangelio se esparce. Estás ahí como un testigo.

Así que cada dificultad que enfrentas…ahora, quizás no seas llevada ante un tribunal a defender tu fe, quizás no tengas que ir a la cárcel por tu fe, pero cada día, de formas pequeñas, en las redes sociales, en la comunicación con los demás que no conocen al Señor, somos retadas, probadas por nuestra fe. Y ellos observan cómo respondemos. Ellos observan si vivimos con miedo. Cada una de esas dificultades es una oportunidad para mostrar el evangelio, para ser testigos de Cristo.

En los últimos meses, desde marzo de 2020, Robert y yo pasamos mucho tiempo en hospitales, oficinas de doctores, centros para quimioterapia, y en lugares en los que nunca habíamos estado antes. Ahora, estas personas en estos lugares no nos estaban persiguiendo, pero estábamos en medio de dificultades. Estos son lugares difíciles.

Así que puedes ir a estos lugares donde hay Cáncer, muchas enfermedades, mucha tristeza, mucho desánimo. Estos son lugares difíciles, pero el Señor nos ha llevado a esas oficinas de doctores, a esas conversaciones con enfermeras, técnicos y otros pacientes que están batallando, y el Señor nos ha dado oportunidad tras oportunidad de ser testigos de Jesús. 

Es necesario que el evangelio sea predicado a todas las naciones. 

Este tema del coronavirus…estuve conversando con una mujer acerca de cómo ha abierto oportunidades en nuestros vecindarios para conectar con personas. Personas que conocen y aman a Jesús conectando con personas que no tienen idea de quién es Jesús, es porque ahora las cosas son diferentes. Las personas pasan más tiempo en su casa o por lo menos durante los últimos meses; y todo parece fuera de control. Hemos tenido oportunidades porque las personas están muertas de miedo, y necesitan esperanza, ayuda. Necesitan a Jesús.

Ahora, la tendencia natural cuando estamos enfrentando dificultades es preocuparnos por cómo esto nos está afectando. Pero la hija de Dios no está preocupada por lo que le está pasando a ella. «Mira, puedes tomar mi vida, porque si cierro los ojos aquí, estoy segura de que voy a ir al cielo y lo mejor está por venir. Cualquier cosa que me hagas, me acerca a Jesús». Quiero decir, lo peor que me puedas hacer, realmente no es lo peor al final del día. Así que, ¿por qué estamos preocupadas? No por lo que nos pueda pasar a nosotras como hijas de Dios, sino por lo que Dios está haciendo en este mundo, y cómo podemos hacer que las personas que no conocen a Cristo conozcan a Cristo. 

Escucha, estos discípulos no eran personas muy educadas. Ellos no estaban bien conectados. Eran trabajadores normales, comunes, hombres ordinarios, pequeños emprendedores, pescadores. Ellos no eran pretenciosos. No tenían un doctorado, un PhD en nada –como la mayoría de nosotras tampoco. Pero el Señor nos está enviando allá afuera, a lugares difíciles para esparcir el evangelio, para proclamar el nombre de Jesús.

Y aun si se oponen y rechazan nuestro testimonio, cuando comparezcan ante el juicio de Dios, el testimonio que les dimos servirá como evidencia de que el juicio de Dios es justo, ya que ellos tuvieron la oportunidad de arrepentirse y de creer en el evangelio. Nuestro testimonio en estos tiempos es muy importante. Cree y proclama el evangelio.

Y luego, depende del Espíritu Santo que te mostrará cómo responder. El versículo 11 de Marcos 13 dice: «Cuando los lleven y los entreguen, no se preocupen de antemano por lo que van a decir, sino que lo que les sea dado en aquella hora, eso hablen; porque no son ustedes los que hablan, sino el Espíritu Santo».

Aquí vemos que los seguidores de Cristo serán perseguidos. Serán forzados a testificar de su fe, y ellos verán esto como una oportunidad de apuntar a sus acusadores a Cristo. Y Jesús promete que en esos momentos, Él les dará palabras; Él les dará sabiduría, a tal punto de que sus enemigos no serán capaces de contradecir sus testimonios. Lo que quiero decir es que cuando te encuentres en esos lugares difíciles –como te verás, si eres una seguidora de Jesús –Él te ayudará a decir y hacer las cosas correctas en su debido tiempo. Así que confía en que el Espíritu Santo te mostrará cómo debes responder. 

Y luego, persevera en Su gracia: «aquel que perseverare hasta el fin será salvo» (v.13).

Otra traducción dice: «Aquel que se mantiene firme hasta el final será salvo».

«Hasta el final», esto quiere decir completamente, hasta el límite, hasta el fin de tu vida en esta tierra, hasta el fin de los tiempos, hasta el retorno de Cristo, aquellas que perseveran hasta ese punto.

Debemos estar preparadas, amigas, para estos tiempos, para vivir y fructificar en tiempos turbulentos. Una cosa es perseverar por poco tiempo… Pienso que durante los primeros días de la pandemia, todos pensábamos, «bueno, dos semanas y todo volverá a la normalidad, ¿cierto? ¡Error! Piensas que por dos semanas puedes soportarlo todo. Vamos a estar distanciados socialmente. Vamos a usar mascarillas. Vamos hacer esto y aquello, pero pronto terminará.

Y luego nos damos cuenta de que los meses pasan, y aún existen dificultades. Si no es eso, es otra cosa. Estamos en esto durante un periodo de tiempo más largo del que esperábamos. Una cosa es correr, saltar –para cambiar la metáfora aquí– y puedes lograr hacer las 100 yardas. Pero cuando tienes que hacer la distancia más larga y seguir corriendo y seguir corriendo y seguir corriendo y seguir corriendo en medio de los tiempos difíciles, y seguir corriendo –no sé nada acerca de los dolores de los corredores porque no corro– pero tienes que estar preparada para seguir corriendo en el largo plazo.

Sabemos que perseverar es difícil porque es resistir bajo presión en los momentos difíciles por un largo período de tiempo, y eso es precisamente lo que Jesús nos llama a hacer.

La perseverancia en tu fe no es la base para tu salvación. Dice: «Aquel que persevera, (que resiste) hasta el fin será salvo». Pero no es tu perseverancia que te salva, ella es una evidencia de que realmente eres salva, por eso perseveras hasta el fin. Aquellas que son realmente salvas por gracia por medio de la fe, perseveran hasta el fin. Y luego recibirán el regalo eterno, la consumación de su salvación. Así que persevera por Su gracia.

Y luego, conoce la Palabra. (Solo estoy repasando lo que Jesús les dijo a sus discípulos en Marcos 13) Conoce la Palabra. Léela. Estúdiala. Pídele a Dios que te ayude a entender cómo aplicarla en tus situaciones actuales. Puedes decir, «de dónde sacas esto?» Mira el versículo 14: «Mas cuando veáis la abominación de la desolación puesta donde no debe estar (el que lea, que entienda), entonces los que estén en Judea huyan a los montes».

Ahora, no voy abundar en esto, es solo una vista rápida. Esta es una referencia a algunas profecías en el libro de Daniel dadas cientos de años atrás.

La «abominación de la desolación» fue en el templo judío. La primera vez que se cumplió esta profecía fue en el año 167 A.C., cuando el gobernador Sirio, Antiochus Epiphanes, construyó un altar al dios pagano Griego Zeus en el altar de incienso en el templo, y sacrificó un cerdo en él. Esta es la «abominación de la desolación» en el lugar santo –cosas que para los judíos estaban prohibidas– ídolos y cerdos. Estas cosas estaban prohibidas, y deshonraron el lugar santo en el año 167 A.C.

Entonces esta profecía tuvo un nuevo cumplimiento, no muchos años después de que Jesús la diera, en el año 70 D.C., cuando el templo fue deshonrado y destruído por los romanos.

Pero estos incidentes, en relación con el templo, predijeron otro evento que vendría. Durante la Gran Tribulación, antes del retorno de Cristo, la imagen del AntiCristo (esta es la «bestia» de Apocalipsis 13), la bestia, el AntiCristo, pondrán una imágen en el templo judío y forzarán el mundo impio a adorarla. Es una violación a las cosas santas.

Ahora, ¿cómo fue que las personas entendieron lo que estaba sucediendo durante el gobierno de Antiochus Epiphanes en el 167 A.C., o en el año 70 D.C., cuando el templo fue abominado? Estos eran eventos, ¿cierto? Los romanos vinieron, los sirios vinieron. No, estos no eran solo eventos. Dios lo había profetizado, el libro de Daniel había dicho lo que iba a suceder, pero si no has leído el libro de Daniel, ¿cómo podrías saberlo?

Y los judíos en los días de Jesús, no podrían haberlo sabido a menos que conocieran las Escrituras. Jesús ahora les está ayudando a entender las Escrituras y cómo aplicarlas a los eventos actuales.

Así que cuando veamos pandemias, guerras, fuegos forestales y huracanes, lo que nos dicen es que los dolores de parto se vuelven más frecuentes cada vez, y más frecuentes y con mayor intensidad, y las Escrituras nos dan entendimiento de lo que está sucediendo y cómo conectar las piezas para conectar los puntos. No somos personas vagando por el mundo al azar. Estamos conectadas a la providencia de Dios y al plan de Dios, y estas cosas tienen propósito.

Las Escrituras nos dicen todo lo que necesitamos saber –no nos dicen todo, pero nos dicen todo lo que necesitamos saber– acerca de lo que está sucediendo en el mundo. Así que busca tu motivación, tu dirección, y tu entendimiento, no en las noticias o el internet, sino en la Palabra de Dios.

Ahora, no te estoy diciendo que nunca veas las noticias. Yo las veo. Las escucho. Veo muchas noticias y escucho muchas noticias. Pero obtengo mi perspectiva de la Palabra de Dios, no de los comentaristas, no de los expertos, no de los periodistas, sino de la Palabra de Dios. Esto es lo que me dice lo que realmente está sucediendo y cómo encaja en el gran plan e historia de la redención.

Y luego, recuerda que Dios sabe exactamente qué es lo que va a suceder y cuándo. Dios tiene una secuencia precisa y un tiempo para cada evento entre el ahora y el retorno de Cristo. No existen accidentes. No existen casualidades. Dios sabe quién será elegido en las próximas elecciones en tu país, Dios sabe todas estas cosas. Él tiene una línea de tiempo, y Él está trabajando en ella de acuerdo a Su voluntad.

Pero puedes ver este recordatorio de que Dios sabe, y permítanme leerles algunos versículos que he seleccionado aquí en Marcos capítulo 13, y podrás ver que existe un tiempo para todo esto.

Versículo 14: «Pero cuando vean la abominación de la desolación puesta donde no debe estar (el que lea, que entienda), entonces los que estén en Judea huyan a los montes…»

Versículos 19 y 20: «Porque aquellos días serán de tribulación, tal como no ha acontecido desde el principio de la creación que hizo Dios hasta ahora, ni acontecerá jamás. Si el Señor no hubiera acortado aquellos días, nadie se salvaría; pero por causa de los escogidos que Él eligió, acortó los días».

¿Quién está controlando el calendario aquí? ¿Quién está controlando lo que está ocurriendo en el mundo? Las noticias solo aparecen después que ocurren. Dios lo está diciendo antes de que suceda. Él sabe.

Versículos 24 y 25: «Pero en aquellos días, después de esa tribulación, el sol se oscurecerá y la luna no dará su luz,las estrellas irán cayendo del cielo y las potencias que están en los cielos serán sacudidas». 

El mundo entero será desestabilizado. Habrá caos y dolor en la tierra. Mientras la tierra espera la redención final, sufrirá gran dolor y destrucción.

Versículos 26 y 27: «Entonces verán al Hijo del Hombre que viene en las nubes con gran poder y gloria. Y entonces Él enviará a los ángeles, y reunirá a Sus escogidos de los cuatro vientos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo».

¿Cuál es el punto aquí? Dios está al mando. A Él no lo encuentran fuera de base. Él no está reportando qué es lo que está sucediendo. Él está haciendo que suceda lo que está sucediendo. Y aún cuando parezca que todo está fuera de control, todo está sucediendo en el tiempo correcto, de acuerdo a Su gran plan. Él está cumpliendo Sus propósitos.

Así que, confía en Él. No hay necesidad de pánico. No hay necesidad de miedo. No hay necesidad de esconderse.

Una mujer me escribió hace varios años, un correo acerca de una situación desesperante que estaba atravesando en su matrimonio, y pienso que ilustra bien este punto. Ella dice: 

«Un minuto pienso que puedo ver a Dios obrando en mi matrimonio, y en los siguientes días o semanas, me pregunto ¡qué me hizo pensar esto! Claro, yo sé que Él está trabajando. Constantemente tengo que ajustar mi mente al hecho de que Él trabaja en milenios, ¡no en minutos!»

¿No es esto bueno? Tengo que recordarme esto constantemente.

Y ten contentamiento aunque haya preguntas sin respuestas. Esto es otra cosa que Jesús dice aquí. Versículo 32: 

«Pero de aquel día o de aquella hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino solo el Padre. Estén alerta, velen; por que no saben cuándo es el tiempo señalado…» Versículo 35: «Por tanto, velen, porque no saben cuándo viene el señor de la casa».

¿Captaste esas tres palabras? «No saben». Así que no actúes como si supieras, y no le creas a nadie cuando te diga que sí sabe. No tenemos todas las respuestas. No necesitamos tener todas las respuestas. Podemos estar contentas con el misterio, con preguntas sin contestar. Es suficiente que Él sabe.

Quizás algunas de ustedes recuerden el nombre de Dallas Holm, quien ha sido un cantante y compositor cristiano de muchos años. Durante los últimos treinta años, su esposa Linda estuvo batallando fuertemente contra el cáncer. Y su esposo, Dallas Holm, dijo en una entrevista:

«Algunas veces en nuestro valle y en nuestras tristezas, creemos que si solo conociéramos lo que Dios está haciendo, estaríamos conformes. Pero estoy seguro de que esto no haría ninguna diferencia. Fe es cuando no sabes, cuando no tiene sentido, cuando no puedes entender, pero confías en Dios».

Los cristianos no somos personas que lo conocemos todo. (Y los cristianos que actúan como si conocieran todo, hacen que los no creyentes no deseen ser creyentes). No sabemos todo. Existe mucho que no conocemos.

Sabemos que Dios nos ha dado todo lo que necesitamos conocer. Y, más importante, sabemos que Dios sabe todo lo que se necesita saber. En Su tiempo, Su calendario agenda.

No sabemos cuando llegará el final de esta era, cuando será el retorno de Cristo. Pero sabemos que va a venir –esto es lo que sí sabemos. Jesús nos ha llamado a estar alerta y velar mientras sucede esto, y fielmente hacer la obra que Él nos ha encomendado, bajo Su autoridad y con el poder que Él nos ha dado, y no ser halladas durmiendo cuando Él regrese.

Así que unas palabras finales para alentarte con este pasaje, y son estas: Mantén tus ojos en la meta final. 

Versículo 35: «El dueño de la casa viene» (paráfrasis). ¡Él viene! No sabemos cuándo, pero sabemos que sí viene –el retorno de Cristo. Esto quiere decir, el final de los dolores de parto. El final de las tristezas. El final de los sufrimientos. El final de las persecuciones. El final de la confusión. El final de los retos. El final de la conmoción. Y Él reinará por siempre y para siempre.

Así que, mientras esto sucede, tiempos turbulentos…¿correcto? Pero mientras mantengamos nuestros ojos en la meta final, no nos alarmemos. No nos llenemos de miedo. Mantengamos nuestros corazones anclados en Su Palabra. Y vamos a florecer y a vivir en abundancia y en fe. Y demos a conocer a Jesús. Vamos a proclamar el evangelio a toda persona que nos escuche, y aún a personas que no quieran escuchar. Nos mantendremos diciendo, «¡Jesús viene! ¡Jesús viene! ¡Jesús viene!»

Escucha, si decías eso en el primer siglo del cristianismo, era como que dijeras, «córtenme la cabeza», porque el César era el señor. Y si decías, «Jesús es el Señor», eras una amenaza al sistema de ese mundo.

Si dices hoy en día, «Jesús es el Señor», y si vives como que lo crees y lo dices en serio, eres una amenaza al sistema de este mundo. Pero es cierto. Jesús es el Señor. Jesús viene. Él es el señor de la casa. Él viene. Él sostiene el mundo entero en sus manos. Hasta el tiempo de Su regreso estaremos caminando por fe. Vamos a perseverar. Vamos a permanecer hasta el fin. Mantengamos nuestros ojos en la meta final. Amén.

Annamarie: Nancy DeMoss Wolgemuth nos ha recordado que hay una meta final. Nosotras no perseveramos en la carrera de la fe sin un norte, sino que anticipamos el cumplimiento de las promesas de nuestro Señor. Y cómo Él es fiel, podemos esperar en Él sin temor.

Nada de lo que está sucediendo ha tomado a Dios por sorpresa, y es en Él y en Su Palabra donde debemos arraigar nuestras vidas para perseverar y predicar el evangelio en un mundo turbulento.

Arraigadas en Cristo juntas, Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts. 

La lectura bíblica para hoy es Job capítulos 13 al 16.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

Colabora con nosotras

Tenemos el privilegio de proporcionar las transcripciones de estos mensajes vivificantes. Si el Señor ha usado Aviva Nuestros Corazones para bendecir tu vida, ¿considerarías donar hoy para ayudar a cubrir los costos y expander el mensaje?

Donar $5

Sobre el maestro

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio.

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

Únete a la conversación