Aviva Nuestros Corazones Podcast

¿A dónde acudes cuando tienes miedo?

Annamarie Sauter: En nuestro programa anterior dimos inicio a la serie titulada: «El ABC para manejar una crisis».

Nancy compartió con nosotras una de sus crisis.

Nancy: Hay una parte que no les he contado. Cuando volví a mi casa después de aquel domingo en el que ya no podía permanecer en el servicio de la iglesia y estaba llorando sin una razón, llegué a casa ese día y había una familia que estaba viviendo conmigo en ese momento, una hermosa pareja que servía en nuestro ministerio con dos niños pequeños.

Le dije al esposo cuando entré (ellos tienen alrededor de veinte años), «lo siento mucho por ti. Estás viviendo en una casa con una bebé de quince meses, tu mujer en postparto, y una mujer menopáusica que básicamente llora todo el tiempo». Se debe tener mucha paciencia para vivir en ese tipo de hogar y este joven la tenía por la gracia de Dios. Estas cosas tienen una manera de santificar a los hombres también.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

¿A dónde acudes cuando tienes temor? Nancy nos ayuda a encontrar una respuesta sólida a esta pregunta en el Salmo 34.

Nancy: El título de este salmo nos habla del contexto. Leímos el salmo completo en la última sesión y les dije que íbamos a volver a hablar del contexto de cuándo se escribió este salmo. Ahora, realmente no se nos dicen las razones por las que David escribió muchos de los salmos, pero en este caso, el título nos dice algo acerca de las circunstancias que rodeaban a David en ese momento.

Si no regresas y buscas el pasaje que describe esas circunstancias, parecería que el salmo no encaja con lo que estoy describiendo. Es por eso que vamos a ir a ver el pasaje que está involucrado.

El título dice: «Salmo de David cuando se fingió loco delante de Abimelec». La NVI dice, «cuando fingió estar demente». La NTV dice, «cuando se hizo pasar por loco». Él cambió su comportamiento. Él fingió estar loco delante de Abimelec para que lo echara, y él pudiera irse.

Ahora, déjame pedirte que vayas a 1 Samuel capítulo 21, y mientras lo estás buscando, permíteme dar un paso atrás y darte un contexto más amplio. Durante estas sesiones a veces digo, «por supuesto que ustedes saben eso», pero me doy cuenta de que muchas de las que escuchan un programa como este no están familiarizadas con algunos de estos pasajes del Antiguo Testamento, así que quiero darles el contexto y luego todo empezará a encajar en su lugar.

No tienes que buscarlo ahora, pero si vas atrás unos capítulos, al capítulo 16, ves que David es el más joven de ocho hijos y fue elegido y ungido por Dios para ser el próximo rey de Israel, pero había un obstáculo. Ya había un rey en Israel. Su nombre era Saúl.

Así que David sabe que Dios le ha dicho que va a ser el próximo rey, pero ya hay un hombre en el trono, cuyo nombre es Saúl y eso resulta ser un desafío.

En el capítulo 17 está la conocida historia de David luchando contra Goliat. Goliat era el campeón filisteo. ¿Recuerdas el nombre de su ciudad natal? Gat. Recuerda eso porque va a ser importante cuando lleguemos al versículo que llevó a escribir el Salmo 34.

En el capítulo 17, esto también es importante, David mata a Goliat con la propia espada de Goliat. Recuerda que David no tenía una espada. Solo tenía una honda. Así que le lanza la piedra al gigante, el gigante cae, y luego David toma la espada y corta la cabeza de Goliat. Así que Goliat es asesinado con su propia espada por mano de David. Esto ocurre en el capítulo 17.

En el capítulo 18, Saúl está impresionado con este joven «inexperto» que ha hecho esta hazaña asombrosa. Claro, fue Dios quien hizo esta gran hazaña, pero Saúl termina poniendo a David como jefe sobre su ejército y David se hace famoso, muy conocido y respetado. Lees tres veces en el capítulo 18 que David tuvo éxito. Dondequiera que iba, Dios estaba con él. Él tuvo éxito. Estaba constantemente ganando batallas, y el pueblo amaba a David.

Las mujeres, especialmente, amaban a David. Ellas lo ovacionaban cuando regresaba a la ciudad y el hombre que ya estaba en el trono, Saúl, comenzó a admirar cada vez menos a David mientras el amor del pueblo hacia David crecía más.

Saúl se sentía amenazado; él estaba celoso. Así que se dedicó a destruir a David.

En los capítulos 19 y 20, Saúl enloquece y hace numerosos intentos, uno tras otro, para matar a David. Y mientras David esquivaba las lanzas, de vez en cuando parecía que él y Saúl arreglaban las diferencias entre ellos pero luego Saúl lanzaba otra lanza y David tenía que correr de nuevo.

Al final del capítulo 20, Jonatán, el hijo de Saúl, quien se convierte en el mejor amigo de David, está atrapado entre su padre y su mejor amigo. Él habla con David y básicamente le dice: «Mi papá va a matarte, tienes que salir de la ciudad permanentemente. No puedes volver».

Entonces David tiene que huir. Se convierte en un fugitivo. Ahora él acaba de perder a su mejor amigo y además termina siendo un fugitivo del rey. El rey era un hombre con mucho poder, y por desesperación David decide tomar el asunto en sus propias manos y se embarca en una serie de acciones que, poniéndoles la mejor construcción eran cuestionables, y poniéndoles la peor construcción fueron imprudentes e irracionales.

En el capítulo 21, el pasaje al que nos acercamos en el dia de hoy, en los primeros versículos de este capítulo, David, mientras está huyendo de Saúl, se dirige a un sacerdote en un pueblo llamado Nob. Él le hace creer al sacerdote que Saúl le ha enviado en una misión, pero él está engañando a este hombre. Este tipo estaba desesperado. Tenía hambre, así que le pidió comida. Él le dijo al sacerdote que le diera un poco del pan consagrado, el pan de la proposición, que se supone que no debía darse a los laicos.

Luego le dice, «no solo necesito comida, también necesito un arma para defenderme». Todo lo que el sacerdote tenía era la espada que le había pertenecido a Goliat. ¿Puedes creerlo? Estaba en posesión del sacerdote en ese momento. David está familiarizado con esa espada porque la había visto antes; él la había usado. Y le dice: «La tomaré». Estaba desesperado, necesitaba algo.

Ahora, el resultado de todo este viaje con el sacerdote, el comerse el pan y tomar la espada llegó a ser desastroso. Porque como recordarás, alguien vio a David ahí y le informó a Saúl. Saúl había estado buscando a David y alguien le dijo: «Aquí es donde está David. Esto es lo que pasó».

En el capítulo 22, que está más allá de donde vamos a llegar hoy, Saúl termina matando a ochenta y cinco sacerdotes, y a cada hombre, mujer, niño y animal que se encontraba en la ciudad de Nob. Así que todo esto sucedió como resultado de las decisiones que tomó David. Su desesperación a causa del temor lo llevó a tomar algunas medidas que terminaron siendo muy costosas para mucha gente.

Ahora llegamos al versículo 10 del capítulo 21 donde David sigue huyendo.

Estuve hablando de este pasaje y su conexión con el Salmo 34 ayer con mi amiga Holly Elliff, a quien ustedes han oído algunas veces en Aviva Nuestros Corazones. Holly ha enseñado sobre este pasaje antes. Ella es madre, y por eso es muy buena narradora de historias. Así que le dije: «Holly, ¿podrías venir al estudio con nosotras hoy y contarnos esta parte de la historia bíblica que nos ayuda a prepararnos para entender de lo que el Salmo 34 trata?». La introducción al Salmo 34 nos dice que esta es la escena del capítulo 21, y lo que pasó después fue lo que hizo que David finalmente escribiera el Salmo 34.

Entonces Holly, empieza desde donde David ha estado con el sacerdote; ya tiene la comida, tiene la espada y sigue huyendo. Continúa por favor con la historia a partir de ahí.

Holly Elliff: Bueno, hubo muchos momentos en la vida de David, donde fue aplaudido como un héroe, en los que él estaba confiando en Dios para lo que necesitaba, pero este capítulo no es una de esas ocasiones.

David no estaba en un momento de su vida en el cual estaba confiando en lo que Dios tenía para él. Esta historia es una imagen un tanto curiosa de lo que le pasó a David mientras seguía su propia voluntad. Así que se le entrega a David la espada de Goliat. Se nos dice en el versículo 7 que el siervo de Saúl estaba ahí aquel día, pero aquel siervo fue detenido en Nob durante varios días. Debido a eso, David estaba libre de seguir su camino. Durante ese tiempo, el resto de este capítulo transcurre.

Se le entregó a David una espada. Resulta ser la espada de Goliat. Él da una excusa de por qué no tiene un arma. Sabemos que la verdad era que él salió a prisa. Huyó, sin comida ni armas ni nada. Así que obtiene la espada de Goliat, está en este lugar y se le entrega a él. Y David dice: «Como ésa no hay otra; dámela».

Ahora, David en el pasado le había dicho a Dios, «no hay nadie como tú». Pero ahora él está diciendo esto mismo de esta espada, «como ésa no hay otra; dámela». Y se va cargando esta espada.

Ahora, ¿recuerdas a quién le pertenecía la espada, verdad? Era la espada de Goliat. Sabemos que Goliat era un hombre enorme. La espada era probablemente también enorme. Y David está cargando esta espada. Dice que él se levantó, huyó aquel día de Saúl, y fue al rey Aquis. . . él también podría ser llamado Abimelec, era como su nombre regional. Él era el rey de una ciudad llamada Gat.

Como Nancy mencionó, se nos dice que Gat era la ciudad natal de Goliat. Ahora, es muy interesante para mí que David escogiera huir a este lugar, sobre todo porque lleva la enorme espada que le perteneció a Goliat.

Al entrar en la ciudad, los siervos del rey vienen y le dicen a David,

«¿No eres tu David, el rey de la tierra? ¿Y no cantaban de ti?». Le estaban recordando a David de su historial como un héroe. Ellos lo reconocieron mientras iba entrando a la ciudad.

Lo interesante es que David se sorprende de ser reconocido en un lugar donde no ha sido un líder, pero saben quién es. Como si él no entendiera el hecho de que llevaba una espada de dos metros de largo. Una espada gigantesca que pertenecía a Goliat. Una espada que reconocieron porque Goliat creció allí. Era su héroe local y David acababa de entrar a la ciudad natal de Goliat, llevando su espada y todos sabían que él lo había matado con ella.

En el versículo 12 dice que reconocieron a David. Ellos sabían quién era. Habían oído de su reputación. Ellos se dan cuenta que él fue el asesino de Goliat, que empuña la espada de Goliat y entra como un rey a la ciudad de ellos. Dice en el versículo 12, «David tomó en serio estas palabras y temió grandemente a Aquis, rey de Gat».

Pienso que tal vez fue el momento cuando se le prendió el foco a David, donde de pronto se dio cuenta que estaba en un gran problema, que había tomado una mala decisión. A través de engaño y mentira, él ahora se encontraba en un gran problema. Obviamente ha dejado la dirección de Dios atrás y ha seguido su propio camino. Él entró a una ciudad llevando la espada del héroe de la ciudad natal. Ahora es reconocido por la gente por quien él es y se llenó de temor.

Hubo otros momentos en los que David había tenido miedo y había ido al Señor con ese temor. Pero él no hizo eso en estas circunstancias. Este capítulo me parece muy interesante, llama mi atención al pensar en lo que estaba pasando en el corazón y en la mente de David.

El versículo 13 dice: «Y se fingió demente ante sus ojos». David sabía exactamente lo que estaba haciendo. Ni siquiera lo hizo sin intención. David sabía exactamente lo que estaba haciendo y este era su plan para su propia salvación en ese momento.

Dice que «actuaba como loco en medio de ellos; escribía garabatos en las puertas de la entrada y dejaba que su saliva le corriera por la barba». Ahora, cuando leí eso pensé, ¿por qué se menciona que dejaba que su saliva –estaba babeando– bajaba por su barba? Me pareció muy interesante que incluso esto se señala en el pasaje. Pero la razón se debe a que esto era muy repugnante para un hombre en ese tiempo.

Para un hombre babear en su barba era tan grosero como escupirle en la cara a alguien. Esto era la única cosa que podría ser más repugnante para estos hombres. Así que David descendió al nivel más bajo de la degradación aquí. Quiso quedar como un tonto y lo hizo con intención. Él escogió hacer eso.

Buscó sus propios recursos para salvarse a sí mismo. Ahí estaba él, haciendo garabatos en las puertas, babeando en su barba, actuando como un demente. El rey Aquis (o Abimelec) le dice a sus siervos: «He aquí, veis al hombre portándose como un loco. ¿Por qué me lo traéis?» (v. 15).

Las personas que reconocieron a David, lo llevaron a la presencia del rey y le dicen: «Mira, este es el tipo que mató a Goliat. ¿No le vas a hacer algo?». Pero David, preocupándose por sí mismo, estaba fingiendo locura. Así que cuando es llevado a la presencia del rey, es tan lamentable su condición que el rey no quiere hacerle nada. Simplemente dice: «Saquenlo de mi presencia». «¿Acaso me hacen falta locos, que me habéis traído a éste para que haga de loco en mi presencia? ¿Va a entrar este en mi casa?». Y el literalmente echa a David de su reino, porque fue tan patético frente a este rey.

Al leer esto tuve que preguntarme, «¿ha habido momentos en mi vida en que he hecho caso omiso a lo que Dios quería que yo hiciera, que corrí hacia mis propios recursos?» Luego pienso, ¿qué estaba haciendo? Qué absurdo es pensar que cualquier cosa que yo pueda escoger y utilizar en mi vida, me rescataría más que el Dios del universo.

David tuvo grandes momentos de victoria en el pasado. Él sabía que Dios era capaz de rescatarlo. Pero en este momento de su vida escogió su propio camino.

Nancy: Creo que vemos aquí, Holly, que el miedo puede provocar que hagamos cosas desesperadas y tontas, que actuemos de maneras locas que solo empeoran las cosas.

A medida que veo este relato de David pienso, ¿cuántas veces he actuado como una loca, bajo circunstancias que son provocadas por el miedo, la confusión o la incertidumbre?

Aquí podemos ver a David actuar de forma inusual y no se detiene. Pero Dios tiene una manera de traerlo de vuelta a ese refugio que solo se encuentra en Él. Así que en el párrafo siguiente, en el capítulo 22, versículo 1, ves a David irse de la ciudad de Gat. Él deja al rey ahí y escapa a la cueva de Adulam. Ahí es donde pensamos que David escribió el Salmo 34.

Por fin tiene la oportunidad de reflexionar sobre todo lo que ha ocurrido, sobre todo lo que ha hecho y sobre cómo había perdido la perspectiva. Puedes ver un gran contraste entre la conducta de David cuando se dirige hacia la cueva en la ciudad de Gat y cuando tomó el asunto en sus propias manos, usando sus propios recursos. Ahora él se da cuenta y dice: «Así es como terminó cuando tomé mis propias decisiones». Cuando no corro a Dios, cuando corro a mis propios recursos, termino actuando como un loco.

Pienso que Dios debió haber tenido algún otro método. Dios sabía que Saúl iba a perder el control. Dios sabía que Saúl iba a perseguir a David. Dios sabía que David iba a necesitar un rescate. Pero, ¿no crees que tal vez David se apoyó en su propio entendimiento en ese momento en lugar de decir, «Señor, ¿cómo quieres que yo salga de esta situación?»

Era evidente que no estaba pensando con claridad cuando se dirigió a la ciudad natal de Goliat con su espada. Pero es interesante que Dios lo deja ir por ese camino. Dios permite que lo haga a su manera. Y ¿con qué frecuencia Dios nos permite hacerlo a nuestra manera para que podamos experimentar las consecuencias de tratar de resolver las cosas por nuestra cuenta?

A veces pienso que Dios nos suelta mucha soga y nos deja ahorcarnos a nosotras mismas y entonces vamos corriendo de nuevo a Él y le decimos: «Señor, yo no puedo hacer esto sin ti. Te necesito».

Él quiere que experimentemos lo inútil que es tratar de manejar las cosas sin Dios, y nos deja ver el resultado final. Y luego está ese momento. . . gracias a Dios que hay esos momentos de arrepentimiento cuando por fin despertamos. Recuperamos la razón y decimos: «¡Qué tonta fui! ¿Qué estaba pensando? ¿Qué estaba haciendo?». En ese momento nos damos cuenta que en vez de volvernos al Señor, nos fuimos con nuestro propio plan y terminamos actuando como locas para salir de las circunstancias.

Ahora, este salmo, el Salmo 34 donde vamos a pasar los próximos días, se escribe inmediatamente después de esa experiencia.

Así que, aquí está David sentado en una cueva con la oportunidad de pensar, de reflexionar. Una evidencia de que le perteneces al Señor es que cuando ves la luz, inmediatamente respondes a la luz. Cuando Dios te muestra lo que has hecho, cuando ves que has estado yendo en la dirección equivocada, cambias de rumbo.

Así que en el Salmo 34, tenemos a David exaltando a Dios por lo que Él es y por el hecho de que cuando corremos hacia Él, Él provee para nosotras. En cambio, si seguimos en nuestros propios caminos, tenemos que proveer para nosotras mismas. Ves este tema de la liberación en todo el Salmo 34. David está diciendo que cuando te refugias en el Señor, en lugar de correr a tus propios recursos, encuentras un lugar seguro, encuentras seguridad.

Comenzaremos este salmo y continuaremos en nuestra próxima sesión. . . pero él comienza diciendo:

«Bendeciré al Señor en todo tiempo; continuamente estará su alabanza en mi boca. En el SEÑOR se gloriará mi alma; lo oirán los humildes y se regocijarán» (vv. 1–2).

Él se ha alejado de sí mismo y de sus propios recursos y sus propios planes y sus propios esquemas. Está recordando que el Señor es verdaderamente un libertador, que en el Señor se puede confiar y que el Señor va a satisfacer sus necesidades. Así que lo que sale de él ahora es alabanza.

El resultado cuando él decide seguir su camino, buscar sus propios recursos es locura, demencia, es actuar como un hombre loco. En cambio, el resultado cuando vuelve su corazón y se da cuenta de que Dios es su proveedor, que Dios es su recurso, que Dios es su refugio, el resultado es bendición, alabanza, gozo y contentamiento.

Mientras pienso en momentos en mi vida y tú piensas en momentos en tu vida donde te encontrabas perdiendo el control, y no me digas que soy la única que alguna vez le ha pasado eso. (Risas) A todas nos pasa a veces. Creo que en la mayoría de los casos, la razón por la que actuamos de manera inusual, fuera de control, no pudiendo traer nuestras emociones bajo el control del Espíritu, la razón por la que terminamos sintiendo miedo y sintiéndonos sin esperanza, desesperadas y deprimidas, puede estar relacionada con el hecho de que hemos estado siguiendo nuestra propia voluntad, tratando de resolver las cosas con nuestros propios recursos, tratando de hacer que las cosas funcionen.

Pregúntate a ti misma:

  • ¿A dónde me dirijo cuando estoy en problemas?
  • ¿Dónde busco ayuda?
  • ¿A dónde acudo primero?
  • ¿Acudo a Dios como mi último recurso cuando nada más ha funcionado y mi mundo se ha vuelto loco, o acudo primero a Dios?
  • ¿Acudes a una amiga?
  • ¿Acudes a la televisión?
  • ¿Acudes a ti misma?
  • ¿Acudes a experiencias pasadas que has tenido? «Bueno, esto me ha funcionado antes, lo trataré de nuevo».
  • ¿Acudes al alcohol, a las drogas o al sexo ilícito?

¿A dónde acudes para satisfacer esas necesidades, cuando estás desesperada, cuando tienes miedo, cuando estás ansiosa, cuando tienes al rey persiguiéndote, cuando tienes circunstancias desmoronándose a tu alrededor? ¿A dónde tienes el hábito de salir corriendo?

Pienso que cuando llegamos al Salmo 34, vemos que David ha aprendido una lección muy, muy importante que es la siguiente: El dia que temo (cuando tengo miedo), en Ti confío. Te hago el punto de referencia en mi vida. Oriento mi vida alrededor de Ti. Te busco. Clamo a Ti. (Vamos a ver esto en este salmo.) No voy a confiar en mi propio entendimiento o en mis propios recursos, Señor, voy a clamar a Ti.

Las promesas de este salmo son tan ricas y abundantes. Dios oye; Dios responde; Dios libera. David se sienta en esa cueva y dice: «Señor, voy regresar a ti. Aquí es donde yo debería haber venido al principio, y sé que al volverme a ti, voy a estar a salvo».

Annamarie: Esta es Nancy DeMoss de Wolgemuth. Si sabes lo que es tener tus emociones fuera de control, espero que ores con Nancy en un momento.

Nos encontramos en una serie titulada, «El ABC para manejar una crisis». Hoy escuchamos cómo David combatió sus emociones destructivas, volviendo su atención a Dios. Él dijo: «Bendeciré al Señor».

Momentos «bajos» en nuestras emociones vienen en diferentes ocasiones a lo largo de nuestras vidas. Por eso hemos producido programas que abarcan diferentes temas desde una perspectiva bíblica, para ayudarte a fijar tus ojos en Cristo, en la verdad. Puedes buscar programas por tema a través de nuestro sitio web, AvivaNuestrosCorazones.com. Allí también puedes descargarlos o leer las transcripciones.

¿Sabías que la alabanza no es un sentimiento? Mañana Nancy te hablará más acerca de esto. Ahora ella regresa para orar con nosotras.

Nancy: Gracias Señor por darnos ejemplos en las Escrituras de aquellos que no son perfectos, sino que pasan por crisis. Cuando miro la crisis de David en esta situación y pienso en la mía de no hace mucho tiempo... Señor, puedo ver maneras en las que mi corazón y mi mente no corrían hacia ti y que estaba buscando mis propias soluciones a los retos a los cuales me enfrentaba.

Gracias Señor que tú nos traes de regreso al punto, como Tus hijas para darnos cuenta de que no tenemos a dónde correr sino hacia ti. Tú tienes palabras de vida. No tenemos ninguna esperanza, no tenemos vida, no tenemos gracia en tiempos de problemas, fuera de Ti.

Señor, esta nación se enfrenta a muchos problemas. Nuestro mundo está en muchos problemas. Tengo amistades que están enfrentando muchos problemas y yo también tengo algunos problemas. Solo quiero decirte que sé que Tú eres bueno y que eres nuestro refugio y que se puede confiar en Ti.

Así que Señor, ayúdanos a correr hacia Ti y a encontrar todo el refugio que necesitamos. Oro en el nombre de Jesús, Amén.

Annamarie: Corriendo la carrera de la fe, juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tengo un Refugio, Sovereign Grace Music, El Dios Que Adoramos, ℗ 2013 Sovereign Grace Music.  Canción usada con permiso.

*Offers available only during the broadcast of the podcast season.

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