Podcast Aviva Nuestros Corazones

El encuentro que lo transforma todo

Annamarie Sauter: Hace tan solo unas semanas celebramos la resurrección de Jesús. ¿Por qué la gran celebración?

Erin Davis: ¿Por qué es tan importante la resurrección? ¿Por qué importa que María tuvo un encuentro con el Salvador resucitado hace tantos años? Porque es la pieza del rompecabezas que hace que todo lo demás tenga sentido.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Ha sido un gozo tener a Erin Davis con nosotras durante las últimas sesiones, enseñándonos acerca de algunas mujeres en el Nuevo Testamento que tuvieron un encuentro con Jesús, y cómo esos encuentros cambiaron sus vidas. Erin es una parte importante de Aviva Nuestros Corazones. Ella ministra a las jóvenes a través del blog en inglés, Lies Young Women Believe (Mentiras que las jóvenes creen).

Nuestros blogs son una parte crucial de nuestro ministerio, y en especial el blog para jóvenes porque las estamos alcanzando con retos y luchas que ni te imaginas; y Dios le ha dado a Erin y a su equipo mucha sabiduría y mucha compasión para alcanzarlas y tomarlas de la mano y ayudar los corazones de estas jovencitas.  

Erin formará parte de la conferencia True Woman 18 (Mujer Verdadera 18) en septiembre en Indianápolis. Erin, tú, Betsy Gomez junto a Dannah Gresh, van a estar en la conferencia en la sesión para jovencitas. Me imagino que ansías que llegue ese dia para poder compartir con ellas.

Erin: Pues, pienso que algunas personas piensan que la sesión para jóvenes está dentro de la conferencia True Woman (Mujer Verdadera), pero a nosotras nos gusta pensar que True Woman gira alrededor de la sesión de jóvenes, porque nos divertimos mucho allí. Pero no nos alejamos de la verdad o de los asuntos importantes. Tenemos además adoración en vivo, jugamos algunos juegos y disfrutamos mucho unas con otras.

Esperamos que las chicas salgan de esas sesiones llenas de la verdad de Dios y sabiendo muy bien qué hacer con ella. Espero esta conferencia cada año con entusiasmo, es una de mis cosas favoritas.

Nancy: Creo que tú has estado en todo los eventos True Woman (Mujer Verdadera) que hemos hecho desde el 2008. Háblale por favor, a la mujer que nunca ha ido a ninguno de estos eventos y que está pensando, ¿por qué debería ir?

Erin: Yo sé que hay muchas cosas que podemos hacer y muchas maneras en que podemos usar nuestro dinero. Y sé que como mujeres es muy difícil apartar un fin de semana de nuestras vidas para algo así, algo que podemos pensar que es opcional. Pero yo definitivamente pienso que no es opcional.

Si vas a continuar invirtiéndote en tu familia y en esas áreas de ministerio en el cual espero que estés sirviendo, tienes que ocasionalmente darte un banquete de la Palabra. Doy charlas en varias conferencias para mujeres. Y Lo que hace a True Woman (Mujer Verdadera) diferente para mí, es la Palabra.  Son buenas maestras, pero no solo son personas que cuentan historias hermosas. Son personas que están íntimamente cimentadas en la Palabra.

Y ciertamente, nos divertimos y tenemos excelente adoración, pero nunca he ido a otra conferencia de mujeres donde haya tanto de la Palabra de Dios descargada a nuestros corazones en tan poco tiempo. Así que definitivamente no me lo perdería, sea que fuera una de las charlistas que participaría o no. Animo a cualquier mujer que nos escucha a que saque tiempo y encuentre una manera de ir. No te lo pierdas, no te arrepentirás.

Nancy: Visita AvivaNuestrosCorazones.com, y puedes obtener toda la información sobre nuestra próxima conferencia True Woman 18. Te animo a hacer planes. No es muy temprano para registrarte. Estamos celebrando el décimo aniversario de esa primera conferencia True Woman que se celebró en Chicago, Illinois. Le estamos pidiendo al Señor que se llenen todos los asientos  y que vengan todas aquellas que el Señor ha citado. Pero no es solo un evento, es una oportunidad para adentrar nuestros corazones en la Palabra de Dios, ponernos a tono con el Señor, y luego salir de ese lugar y ser las mujeres en nuestros hogares, iglesias y comunidades, que pueden honrar a Cristo, traerle gloria solo a Él, y ser parte de un movimiento de mujeres verdaderas de Dios en este país y alrededor del mundo.

No solo Erin estará ahí, yo también estaré ahí con ustedes. Mary Kassian, Jackie Hill Perry, Dannah Gresh, Betsy Gómez y Eric Mason. Estas conferencias son grandes oportunidades para conectarte con otras mujeres que están buscando al Señor y quieren ser mujeres verdaderas.

True Woman se llevará a cabo en septiembre los días 26, 27 y 28 y puedes obtener más detalles en AvivaNuestrosCorazones.com.

Hoy llegamos al final de esta serie con Erin y ha sido un gozo para mí, sentarme en primera fila para ser bendecida y ministrada. Yo sé lo que es estar en la plataforma, después de prepararme y haber estudiado, y luego verter todo ese contenido. Pero ha sido un gozo para mí el poder sentarme y aprender de otra mujer verdadera de Dios, quien ha hecho el trabajo y nos ha alimentado, ya que ha preparado estos ricos «platillos» de la Palabra de Dios.  

Hemos estado viendo mujeres que tuvieron un encuentro con Jesús. Estos estudios están basados en un libro que escribió Erin, titulado Beautiful Encounters (Encuentros hermosos); cómo el encuentro con Jesús, la presencia de Jesús lo cambia todo en nuestras vidas como mujeres. Hoy, por último, vamos a ver la última mujer de esta serie, una de las grandes y bellas historias en la Palabra de Dios.

Señor, a medida que Erin abre tu Palabra, te pedimos que abras nuestros oídos, que abras nuestros ojos, nuestros corazones para conocer, ver y amar a Jesús más. Oramos esto en Su dulce nombre, amén.

Erin: Amén. Yo no soy una fanática de los deportes, a menos que consideres que el ser porrista de mis hijos en la Liga pequeña de Beisbol me incluye en esa categoría. No te puedo decir quién juega para qué equipo o en qué temporada estamos la mayor parte del tiempo. Pero sí entiendo cuando pasan situaciones que cambian el juego. Es ese momento cuando sucede una jugada increíble, o un tiro es bloqueado, o la próxima gran estrella es llamada de la banca y logra una movida increíble.

Tal vez es ese momento en el juego cuando el villano finalmente es vencido o el misterio es resuelto. Un momento de cambio en el juego es ese momento que cambia, desvía, el resultado de la historia. Y hay algo acerca de ese momento de cambio en el juego que nos hace que queramos pararnos y aplaudir y echar porras.

En esta serie, hemos estado viendo hermosos encuentros, mujeres en el Nuevo Testamento que tuvieron encuentros, una colisión con Jesús, y todo cambió  para ellas. Estas historias realmente no se tratan acerca de estas mujeres, ni siquiera conocemos los nombres de algunas de ellas. Pero como todas las grandes historias, simplemente son un tipo de lienzo sobre el cual una historia más grande se dibuja. Al final, cada historia se trata acerca del bello carácter de Cristo.

Hoy en esta sesión, vamos a ver un momento en que cambió el juego, un encuentro que literalmente rompió la historia en dos pedazos. Hubo un tiempo antes de que pasara este encuentro, y luego un tiempo después de que pasó este encuentro. Debe producir en nosotras ganas ganas de pararnos y echar porras. Es la historia del encuentro entre Jesús y María Magdalena.

Ahora, Jesús y María Magdalena tuvieron muchos encuentros a través de los evangelios, así que vamos a tener que pasar un poco de tiempo profundizando en su historia hasta que lleguemos a este momento donde el juego cambió, pero espero que estés al borde de tu entusiasmo, porque lo vas a disfrutar.

María Magdalena supo desde su primer encuentro con Jesús acerca de momentos que cambian el juego. Su primer encuentro con Jesús marcó un momento decisivo y dramático en su propia vida; fue tan fuerte, que ella se convirtió en una de las seguidoras más devotas de Jesús. Después de la muerte de Jesús, María tuvo otro encuentro dramático con el Salvador. Fue un momento que cambiaría todo para ella, pero ha mandado ondas expansivas a través del  tiempo, y espero que también sea un momento que cambie todo para ti.

De hecho, nos demos cuenta o no, fue un momento que cambió el juego para toda la humanidad. Veamos un poquito de la historia de María. Primero, antes de llegar allí, Lucas 8:1-2, nos da el primer vistazo que tenemos de ella. Como con muchas de estas historias, le hacen falta muchos detalles. No sabemos mucho de su familia o su hogar, pero sabemos lo que necesitamos saber, lo cual es cómo era su vida antes de Jesús, y cómo fue su vida después de Jesús. El versículo dice:

«Y poco después, Él comenzó a recorrer las ciudades y aldeas, proclamando y anunciando las buenas nuevas del reino de Dios; con Él iban los doce, y también algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades, María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios».

Aquí  obtenemos todo lo que necesitamos saber acerca de la vida de María antes de Jesús, ella fue oprimida por siete demonios. La vida de María después de Jesús, ella es liberada. Es probable que movida por gratitud ella se pega de Jesús, y allí es donde la encontramos a través del resto de los evangelios. Ella lo sigue en este grupo mientras Él ministra, hace milagros, y hace muchas de las cosas que hemos visto que Él hace en esta serie. Ella fue testigo de eso.

No sabemos por cuánto tiempo María fue oprimida por los demonios; no sabemos cómo se veía eso en su vida; no sabemos mucho de la vida de María Magdalena. Pero sí sabemos que la vida de María fue completamente transformada por el poder y la gracia de Jesús. Para María, el conocer a Jesús cambió todo.

Avancemos hacia adelante en la historia de Cristo al día de la crucifixión. ¿Recuerdas la historia que vimos en la última sesión (la historia de Salomé)? La Escritura nos dice en Marcos 15:40-41 que María Magdalena estaba entre el puñado de mujeres que se quedaron muy cerca de Jesús durante la crucifixión.  El pasaje dice:

«Había también unas mujeres mirando de lejos, entre las que estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo el menor y de José, y Salomé, las cuales cuando Jesús estaba en Galilea, le seguían y le servían; y había muchas otras que habían subido con Él a Jerusalén».

Juan 19:25 dice:

«Y junto a la cruz de Jesús estaban su madre, y la hermana de su madre, María, la mujer de Cleofas, y María Magdalena».

María literalmente estuvo parada al pie de la cruz mientras Jesús moría.  Los discípulos, huyeron, pero estas mujeres se mantuvieron allí. Eran mujeres valientes.

Mi bebe Judá (les comenté que tiene problemas en los riñones), cuando solo tenía cuatro semanas de nacido, tuvimos que ir al hospital por unos exámenes muy invasivos. Imagínate a este bebé de cuatro meses; era desgarrador. Duró horas y horas y horas, y él literalmente gritó por horas y horas y horas, y yo me quedé allí con él.

Yo sostenía su manita, y le canté himnos a ese bebito hasta que me dolió la garganta. Desde luego que Jesús también estuvo conmigo. Él demostró gran compasión por nosotros en ese momento. Aquí estaba este pequeño llorando, y la enfermera que estaba allí seguía diciendo, «¿mamá, estás bien? ¿Estás bien?» Y sí lo estaba. Tenía mucha fortaleza en el momento.

La enfermera comenzó a cantarle a mi dulce bebito, «Fuente de la vida eterna»,  que es mi himno favorito. Jesús fue dulce conmigo. Por nada me hubieras podido separar de ese bebe. Yo me iba a quedar ahí. Nunca solté su manita.  Finalmente paró de gritar y se durmió. Mientras estaba ahí sujetando su mano, pensé en María.

Ciertamente ella experimentó una prueba mucho más horripilante que yo con Judá, y en muchas maneras supongo que estaba comparando manzanas y naranjas, pero ella no retrocedió. Ella no corrió. Porque ella amaba a Jesús y porque Él había hecho tanto por ella, que se plantó al pie de la cruz.  Determinó que ella haría todo lo que estuviera a su alcance para ministrarle mientras Él estaba siendo crucificado.

Lo que se me ocurrió en ese momento fue que María consoló al Consolador.  Qué cosa más dulce, esas mujeres valientes que dijeron, «nos quedaremos, pelearemos ministraremos al que amamos mientras Él sufre». Aunque difícil, fue un privilegio dulce para esas mujeres consolar al Consolador en Su hora de mayor necesidad.

Pero ese no es el encuentro con Jesús que cambió todo. Jesús murió en esa cruz mientras María observaba. Ninguna de esas mujeres que observaba esperaba que así fuera como debía terminar todo. Estoy segura de que esperaban que en cualquier momento Él se bajara de la cruz, pero no lo hizo.

Aunque no lo entendían, y no sabían cómo iba a terminar la historia, ellas observaban. Él murió y se quedaron allí hasta que Su cuerpo fue puesto en la tumba. Y sabemos de la última sesión, que María y algunos de los demás hicieron lo que tenían que hacer en su «nueva situación», actuaron bajo la suposición de que Jesús iba a quedarse muerto. Ahora, Él les había dicho que Él no se iba a quedar así, pero ellos no entendieron.

Así que comenzaron a operar bajo este nuevo orden: «Nuestro Salvador está muerto, así que vamos a ocuparnos de las cosas que necesitamos hacer». En Juan 20:1-2, leemos el asombroso relato de la resurrección de Jesús. Trajeron especias, y continuaron haciendo las cosas que necesitaban hacer para cuidar Al que amaban.

«Y el primer día de la semana María Magdalena fue temprano al sepulcro, cuando todavía estaba oscuro, y vio que la piedra había sido quitada del sepulcro. Entonces corrió y fue a Simón Pedro y al otro discípulo a quien Jesús amaba, y les dijo: Se han llevado al Señor del sepulcro, y no sabemos dónde le han puesto».

Yo veo tanta humildad aquí en María Magdalena. Ella probablemente trató de dormir, pero no podía. Sabes…una de esas noches donde estás dando vueltas en tu cama y simplemente no te puedes dormir. Finalmente ella se rinde en su lucha, y se va a la tumba.

La Biblia dice que todavía estaba oscuro, el sol todavía no salía. Ella piensa, de todas maneras no puedo dormir. Me voy a levantar. Voy a estar cerca de Él. No sé qué más hacer. Y ella es la primera en llegar allí, pero el cuerpo de Jesús no está. Aunque Él les había enseñado a Sus discípulos que Él resucitaría, ellos no lo entendieron.

En este momento María parece no tener ningún pensamiento acerca de la resurrección. Ella entra en pánico. Corre y dice, «Él no está aquí; no sé dónde está». Ella corre y trata de encontrar a los otros discípulos. Está un poco fuera de sí porque esto es como poner sal en la herida.

Unos días antes ella vió mientras lo mataban, y ahora no puede encontrar Su cuerpo. Ve una tumba vacía, y supone que se ha ido para siempre. Ella hace lo que toda mujer haría en una situación como esta…ella quiere decirle a alguien lo que ha sucedido, ¿no es así? Eso es lo que todas hacemos. Así es cómo procesamos la información. Ella quiere contárselo a alguien.   

Ella corre, y encuentra a los discípulos (que probablemente todavía tienen sus ojos llenos de sueño, porque la Escritura nos dice que todavía no amanece).  Ella dice, «tienen que venir. No está allí. No puedo encontrarlo». Entonces se levantan, y corren. Los discípulos vienen y ven por sí mismos. Se asoman a la tumba, e investigan. A las mujeres les gusta hablar, a los hombres les gusta investigar, y tratan de hacer algo.

Juan 20:6 nos dice,

«Entonces llegó también Simón Pedro tras él, entró al sepulcro, y vio las envolturas de lino puestas allí, y el sudario que había estado sobre la cabeza de Jesús, no puesto con las envolturas de lino, sino enrollado en un lugar aparte».

Ahora, estoy tan contenta de que Jesús tuvo una mamá, y ella claramente era una buena mamá porque ella le enseñó a su hijo a recoger y doblar Su ropa.  ¿Viste eso? ¡Allí en medio de la historia de la resurrección! Los discípulos entraron, y Él había doblado las envolturas de lino y las había puesto a un lado.  Eso me da gran esperanza.

(No sé si se pueden decir chistes en medio de la historia de la resurrección, pero eso me sorprendió). Entonces, Sus envolturas estaban dobladas de una manera ordenada. Los discípulos decidieron curiosear un poco más. Finalmente,  regresaron a su casa.

La Biblia nos dice que ellos no entendieron. Ellos vienen, y hacen lo que pueden.  Pero no hay mucho que puedan hacer. Se van de regreso.

Pero eso no es lo que hizo María Magdalena. No era suficiente para ella solo asomar su cabeza dentro de la tumba y decir, «bueno, no está allí, no sé donde está». Ella no podía soportar, pensar que Él se había ido.

Estaban enfrentando otra ola de desesperanza aquí. Habían sido testigos del juicio, donde Jesús fue injustamente condenado. Ellos sabían de la crucifixión, aunque no todos los discípulos se habían quedado para ver. Y ahora pensaban que habían robado su tumba. Una vez más, los discípulos como que retroceden y se esconden.

Juan 20:10 dice que se regresaron a su casa, pero María no. María Magdalena no era así. Esa no es la reacción que ella tuvo después de su encuentro con Jesús. Ella se iba a quedar, ella lo iba a averiguar, ella lo iba a encontrar.

Veamos a Juan 20:11-18:

«Pero María estaba fuera, llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó y miró dentro del sepulcro; y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies. Y ellos le dijeron: Mujer, ¿por qué lloras? Ella les dijo: porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto.  

Al decir esto, se volvió y vio a Jesús que estaba allí, pero no sabía que era Jesús. Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?

Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si tú le has llevado, dime dónde le has puesto, y yo me lo llevaré. Jesús le dijo: ¡María! Ella, volviéndose, le dijo en hebreo: ¡Raboni! (que quiere decir, Maestro).  

Jesús le dijo: Suéltame porque todavía no he subido al Padre; pero ve a mis hermanos, y diles: “Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.”  Fue María Magdalena y anunció a los discípulos: ¡He visto al Señor!, y que Él le había dicho estas cosas».

Ella tiene una reacción fuerte a ambas cosas, la tumba vacía, y a Jesús cuando Él se le aparece a ella. Ella les ruega a los demás que ayuden; ella está angustiada, es expresiva, es dramática. ¡Me cae bien ella! Ella es toda una mujer, completamente. Jesús no le teme a nada de eso. Él no le tiene temor a sus emociones, y no se aleja de ella.

Él no le dice a ella que guarde su compostura o que se aguante, no trata de que ella sea alguien quien no es. Es tierno con ella. Él pudo haberse aparecido a alguien más. Quizás los discípulos hubieran manejado la situación más estoicamente o de manera lógica, pero Jesús escogió aparecérsele a María primero.  

Así como en la primera sesión de esta serie Ana fue la primera mujer en declarar la divinidad de Jesús, ahora María Magdalena es la primera persona en declarar la resurrección de Jesús. Realmente no puedo entender como cualquier persona puede ver este libro, la Biblia, y decir que no es a favor de las mujeres. Dios amaba a las mujeres. Él usó a mujeres para hacer cosas realmente asombrosas, y aquí Él usa a María Magdalena para contar la bella y asombrosa verdad que cambia la vida; que cambia el juego. «Oh sí, no estoy muerto. Vencí la muerte. Nada me puede detener, nada me puede conquistar; resucité. ¡Ve y dilo!

Él le asigna esta tarea enorme. Ella no quiere soltarlo… «solo quiero quedarme aquí un minuto con Jesús. ¡No puedo creer que estés aquí! Quiero absorber esto. ¿Puedo quedarme aquí?» Y Él es rápido en decirle, «no estoy aquí para que podamos tener un poquito más de tiempo juntos. Yo voy al Padre. Voy a mi Padre, quien es tu Padre. Yo voy a tu Dios, quien es mi Dios, así que necesito que vayas y lo compartas».

Y esta es la historia que estoy segura que ella contó una y otra vez. De hecho, estoy segura de que ella no contó ninguna otra historia por el resto de su vida; «Jesús estaba muerto. Su cuerpo estaba en la tumba. Fue sellada con una piedra. Yo lo vi. Mi Amigo, mi Salvador, mi esperanza, fue enterrada. Todo estuvo oscuro por unos cuantos días. ¡No había esperanza! ¡Y no sabía que iba a pasar. . . pero luego! Hubo un momento en que el juego cambio. Él ya no estaba en la tumba; Él ya no estaba muerto. ¡Él está vivo! La esperanza ya no estaba enterrada. ¡Él resucitó!»

El encuentro de María ese día fue un encuentro con el Dios vivo. Él sigue vivo y sentado en Su trono. María fue la primera en saber la respuesta a la pregunta que nuestra cultura está todavía haciendo. En millones de maneras nos están viendo a nosotras, la iglesia, y dicen: «¿Está tu Dios muerto?» Y María escuchó la respuesta primero. «Él no está muerto. ¡Ha resucitado!»

¿Por qué es esto importante? ¿Por qué importa que Él no esté muerto? ¿Qué es tan importante acerca de la resurrección? ¿Por qué importa que María tuvo un encuentro con el Salvador resucitado hace muchos años? Porque es la pieza del rompecabezas que hace que todo lo demás tenga sentido.

En un programa anterior vimos a Lázaro levantado de entre los muertos; la hija de Jairo, levantada de entre los muertos; el hijo de la viuda de Naín, resucitado de entre los muertos y ahora, Jesús, resucitado de entre los muertos. Jesús tiene la victoria sobre la muerte. Quizás nunca te levantará a ti o a un ser querido de la tumba física, pero debe cambiar todo; que la muerte no lo pudo detener, la tumba no lo pudo encadenar, nada lo puede detener.

En un tiempo, todas nosotras estábamos muertas, todas estábamos en la tumba; pero cuando entiendes el evangelio, eso cambia todo. Cuando entiendes la resurrección, ya no es solo algo que te hace sentir bien el domingo de Resurrección. Por eso María fue tan impactada al verlo en ese momento.

La primera parte de Romanos 6:23 dice, «La paga del pecado es la muerte».  Efesios 2:1 dice, «estabais muertos en vuestros delitos y pecados». Así como la mujer adúltera, la penalidad que todas necesitamos pagar es la muerte, y todas estábamos muertas en la tumba por ello. Puede que no nos hayamos dado cuenta de que estábamos en la tumba, pero eso no cambia el hecho de que estábamos muertas.

Pero más o menos a la hora que el sol comenzó a salir en la mañana del día de Resurrección, María Magdalena tuvo un vistazo de esperanza. La muerte no tuvo la última palabra. ¡Jesús estaba vivo! En Juan 5:24, Jesús hablando dijo, «En verdad, en verdad os digo: el que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no viene a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida».

Es mi oración que tengas un encuentro con Jesús. Él es el Dios que cambia todo. Por eso es que la historia de María Magdalena es mi historia favorita de esta serie. El resto de las historias nos muestran cosas acerca de Dios que son muy buenas, y nos impactan, pero nada es más poderoso que el hecho de que Él fue levantado de entre los muertos y que Él reina hoy.

Nancy: Amén. Muchas gracias Erin, y hay tantas cosas en las cuales meditar acerca de esa historia. Una vez que has experimentado ese encuentro con el Cristo crucificado que cambia la vida, ya no puedes solo pasar el tiempo sentada y desperdiciar el resto de tu vida. Tienes una misión, y es «¡ve y comparte las buenas nuevas, ve y cuenta la historia!»

Algunas de nosotras pasamos nuestras vidas entreteniéndonos, porque hemos olvidado el poder del Cristo resucitado. María experimentó ese poder siendo ella una mujer oprimida por los demonios. Ella fue liberada. Ella tenía un testimonio personal. Ahora ella conocía que este Cristo que había salvado su vida, había dado Su vida por el mundo. Él podía salvar otras vidas también.

Ella cumple la misión de ir y compartirlo. A veces me pregunto, ¿por qué ya no vamos y lo compartimos? Quizás no tenemos un testimonio personal. Quizás nunca lo hemos experimentado por nosotras mismas, ese poder que cambia la vida. Todavía seguimos oprimidas por nuestros hábitos pecaminosos y por el diablo, y no tenemos una vida nueva en Cristo. No puedes compartir algo que tú no tienes.

Así que en la medida en que has estado escuchando esta serie de mujeres que tuvieron un encuentro transformador con Jesús, quizás tú nunca has tenido esta relación personal. Conoces toda la información en tu cabeza; has escuchado estas historias; eres una buena persona en la iglesia, pero no has tenido un encuentro con Jesús.

Pero también pienso que a veces sí hemos tenido un encuentro con Él, pero perdemos el asombro y se nos olvida qué maravilloso es que Jesús verdaderamente está vivo, primero al dar Su vida en la cruz para pagar por todos nuestros pecados. ¡Él está vivo! En estas historias hay mucho llanto. Jesús lloró y otras personas lloraron, y a veces nuestros propios corazones están tan secos porque se nos ha olvidado lo asombroso y maravilloso que es esto.   

Me encanta el último versículo que leíste en Juan 5 acerca de aquel que escucha Su Palabra y «cree al que me envió», Jesús dijo: «tiene vida eterna». Ya no viene a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida, pero Él dice: «el que cree en mí, el que está en mí, tiene vida eterna».

Nacimos muertas en delitos y pecados. Él nos quiere dar vida. Estoy pensando que puede haber alguna de las que nos escucha, alguna que está escuchando el programa hoy que nunca ha pasado de muerte a vida. Erin, dale una palabra de ánimo, de exhortación. Si el Espíritu de Dios está trayendo convicción a algunos corazones, si nunca has tenido una experiencia personal con Jesús que haya cambiado tu vida, ¿qué puedes hacer?

Pienso que el Espíritu de Dios está hablando a algunas personas en este momento y quiero pedirte que les des una palabra de aliento.

Erin: Yo pienso que Dios sabía eso, y sabe eso, y que Dios te mandó el helicóptero de rescate. Yo no sabía que esta serie terminaría con el evangelio.  Sabía que terminaríamos con María Magdalena, y me preguntaba cómo iba a «aterrizar».

Y recuerdo que cuando estaba terminando mis notas, pensé, claro, termina con el evangelio, porque el Señor sabe que hay personas escuchando que necesitan oír el evangelio por primera vez, o por la millonésima vez, y Él quiere que ellas sepan que Él quiere que pasen de muerte a vida. La gracia está disponible para ellas también.

Dios sabe eso. Él quiere que sepas que dentro de todas las cosas que hemos hablado de Su Palabra, hay compasión para ti; hay satisfacción disponible para ti, y gracia. El pasar de muerte a vida, está disponible para ti.

No hay nada lujoso o mágico que tengas que hacer. Órale a Él, ahora mismo, allí donde estás, y te animo a que le digas a alguien lo que Dios está haciendo en tu corazón.

Nancy: Por qué no oras ahora mismo por aquellas que están escuchando. Si tú ya conoces a Jesús, por qué no te unes a nosotras para orar ahora mismo por aquellas que están escuchando, que necesitan la fe para decir «sí», al Señor Jesús. Ora por ellas que tomen el paso y digan, «yo creo, y quiero recibir el regalo de la vida eterna». Dios quizás está hablando a sus corazones ahora mismo. Erin, ¿podrías orar por ellas?

Erin: Jesús, estamos agradecidas por que Tu tumba está vacía, y estamos agradecidas por lo que eso significa en nuestras vidas. Pero hay muchas personas alrededor del mundo que, o no conocen Tu historia, o no entienden cómo aplica a ellas. Así que oramos por aquellas que todavía están muertas en sus delitos, porque aún no han vuelto sus vidas a ti.

Señor, continúa atrayéndolas a ti. Oramos que ellas Te entreguen sus vidas y Te acepten como su Salvador, y entiendan por qué la tumba vacía es tan significativa. Oramos que sean movidas y cambiadas y luego compartan lo que Tú hiciste por ellas en la cruz, y luego varios días después cuando Tú resucitaste. Te damos gracias por todo lo que has hecho. En Tu santo, santo, santo, nombre, amén.

Nancy: Amén.

Annamarie: Hemos estado escuchando de Nancy DeMoss de Wolgemuth y de nuestra invitada, Erin Davis. Hoy el es el último programa de la serie titulada, «Encuentros hermosos». Si conoces a alguna joven que pudiera ser bendecida con estas enseñanzas, no dejes pasar la oportunidad de compartirle estos programas. Hazo fácilmente a través de nuestro sitio web, AvivaNuestrosCorazones.com, o a través de nuestra aplicación, Aviva Nuestros Corazones.

¿Te has visto tentada de manera especial a hacer ídolos de la comida, la belleza o el control? Bob Lepine, anfitrión del programa Family Life (Vida en familia), te explicará por qué estas áreas son peligros potenciales para tantas mujeres. Él te mostrará cómo responder cuando descubres que se han convertido en tus ídolos. Descubrirás también cómo desarrollar el contentamiento en tu corazón. Únete a nosotras para esta nueve serie, mañana, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Buscando a Dios juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.