Podcast Aviva Nuestros Corazones

Annamarie Sauter:

  • Si tan solo bajara un poco de peso sería feliz.
  • Si tuviera un esposo quizás no me sentiría tan sola.
  • Si mis hijos fueran más cariñosos y obedientes no me quejaría tanto.

¿Es esto lo que realmente necesito para ser feliz? Hoy Bob Lepine nos enseña algo clave:

Bob Lepine: Lo que está detrás de la codicia es el descontento con lo que Dios ha provisto para ti, y ésa es una trampa tremenda. Es una gran trampa.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy: En algunas ocasiones he dicho que el primer pecado cometido por la primera mujer en el jardín del Edén tuvo que ver con excederse con la comida. Y desde entonces muchas de nosotras, mujeres, hemos batallado por mantener una perspectiva sana sobre la comida.

Durante los próximos días, Bob Lepine va a ayudarnos a explorar esta idea más a fondo. Bob es uno de los anfitriones del programa radial Family Life Today (Vida en familia hoy). También sirve como miembro de la junta directiva de Aviva Nuestros Corazones (Revive our Hearts), y ha participado como anfitrión (maestro de ceremonias) en las conferencias de True Woman (Mujer Verdadera), celebradas en Estados Unidos.

Durante el evento de Mujer Verdadera celebrado en Fort Worth, Texas, hace unos años, le pedimos a Bob que tomara a su cargo uno de los talleres. Él abordó asuntos realmente prácticos que queremos desmenuzar esta semana. Escuchemos:

Bob: Esto es lo que quiero que hagamos esta tarde: quiero que pasemos algún tiempo pensando en un tema que quiero que consideren a fondo. Les voy a decir brevemente lo que provocó mi interés en este tema en particular, y luego les diré por qué es importante que valientemente vayamos a donde ningún hombre que yo conozca se ha atrevido a ir. ¿Está bien?

Esto es lo que quiero que consideremos durante este tiempo; tres áreas que he observado en mi interacción con las mujeres. Son áreas que pueden ser trampas particularmente peligrosas en las vidas de las mujeres. Esas tres áreas son, la comida, la belleza y el control.

Ahora, permítanme decirles que también los hombres pueden caer en las mismas trampas en estas áreas. No estoy sugiriendo que no sean temas a tratar también con los hombres. Los hombres tienen tentaciones relacionadas con la comida. Tienen luchas relacionadas con el deseo de controlar. No sé si para los hombres la belleza sea uno de estos temas, pero nosotros también tenemos nuestras luchas. El punto es que no estoy hablando a un grupo de hombres, sino a un grupo de mujeres.

Y en segundo lugar, quiero sugerir que no es incorrecto, no es pecaminoso, no es inapropiado que las mujeres pongan atención a lo que comen, o tengan deseos de verse bien, o que ejerzan cierto grado de control sobre su entorno. De hecho, la Biblia enseña que es sabio y prudente ejercer algo de sabiduría en estas áreas.

Pero he observado que estas áreas pueden llegar a ser idolatradas en las vidas de muchas mujeres. Eso es lo que quiero que examinemos esta tarde, en nuestro tiempo juntos.

Y así fue como llegué a pensar acerca de este tema. Me encontraba leyendo de nuevo los primeros capítulos del libro de Génesis, o sea, Génesis 1, 2 y 3 que son verdaderamente fundamentales para todo lo demás que está en la Biblia. De hecho, me llevaron a pensar justamente en el tema que quiero que desarrollemos. Vayamos al versículo 6 del capítulo 3 de Génesis.

Quiero aclarar que hoy no voy a hacer una exégesis de estos versículos. No voy a ir palabra por palabra y tratar de descifrar este versículo. No estoy diciendo que todos los principios que compartiré con ustedes vienen de este versículo, pero sí puedo decir que me puso a pensar, especialmente mientras leía:

«Cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer, que era un deleite a los ojos, y que el árbol era deseable para alcanzar la sabiduría, ella tomó de su fruto y comió, y dio también a su marido que estaba con ella, y él comió».

Cuando ella vió que el árbol era bueno para comer; que era hermoso, una delicia a los ojos, y que era deseable para alcanzar sabiduría, control, comida, belleza, control, algo me saltó a la vista. Pero rápidamente, quiero que sepan que mi motivación para hablar de estos tres asuntos, comida, belleza y control, como trampas para mujeres... mi motivación número uno, no es hacer que te enojes conmigo, aunque eso puede suceder.

No creo estar tratando de forzar mis propias ideas ni mi propia agenda basada en mis propias opiniones acerca de estos temas. Trataré, de la mejor forma posible, de ayudarles a examinar su propio corazón, su propia vida, y determinar si tienen una preocupación malsana o incorrecta con la belleza, la comida o el control; examinar si alguna de estas tres áreas, de estos asuntos, está interfiriendo con las prioridades de Dios para tu vida, tu amor por Él, tu amor por otros.

En otras palabras, mi motivación es ayudarte, mientras buscas servir a Dios; que te preguntes: ¿La comida, la belleza y el control, son cosas buenas en mi vida en términos de la misión que Dios me ha llamado a hacer, o me están llevando en dirección contraria de la misión que Dios me ha dado?

Con ese pensamiento en mente, vayamos a Génesis 3. Como lo he dicho, es un versículo fundamental. Confío en que muchas de ustedes hayan leído el libro de Nancy DeMoss de Wolgemuth, «Mentiras que las mujeres creen y la verdad que las hace libres». Si no has leído ese libro, inicia justamente en Génesis 3, cuando el padre de mentira se acerca a la mujer y le miente, y ella cree la mentira. Muchos de los temas que Nancy aborda en ese libro están fundados en este principio: El creer una mentira que provoca que nos alejemos de la verdad de Dios.

Pero permítanme ubicarme en Génesis 3. Génesis 1 y 2 dicen que Dios creó todo. Al final de cada día de la creación, ¿qué dijo Dios? «Es bueno». Primer día: «Es bueno». Segundo día: «Es bueno». Cuando termina toda la creación en seis días, Él mira lo que ha creado, y dice: «Es muy bueno». «Es bueno, es bueno, es bueno. He terminado. Es muy bueno».

La siguiente vez que encuentras la palabra bueno es cuando Eva está mirando el fruto. Si te das cuenta, hasta ese momento era Dios quien había estado determinando si algo era bueno. Parte de la tentación con la mujer es que ella ahora comienza a decidir por ella misma lo que es bueno.

Y esto es lo que vemos: Dios había creado todo. No solo había creado todo, sino también había venido al hombre y a la mujer, y les había dicho: «Mi tarea para ustedes es que se enseñoreen sobre la tierra; que ejerzan dominio sobre ella. Adán, tú vas a ser el corregente. Vas a nombrar los animales. Vas a fructificar y a multiplicarte y gobernar sobre la tierra. Eva, tú vas a ser corregente en todo esto. Vas a ser de ayuda al hombre, y ustedes dos gobernarán junto a mí sobre toda mi creación», ¿correcto?

Y Dios dijo algo luego de crearlo todo. Él dijo: «Ahora, hay algo que no quiero que hagan, solo una cosa. Ese árbol… ¿lo ven? El que está en medio del jardín. No coman de su fruto. Es el árbol del conocimiento del bien y del mal. No coman de ese fruto. Todo lo demás es suyo. Todo lo demás es suyo para disfrutar, para ejercer control sobre ello, simplemente no hagan esa sola cosa».

En medio de todo esto, aquí viene el enemigo de Dios. El enemigo de Dios es un ángel rebelde. Conocen la historia, ¿verdad? ¿Sí? ¿Saben cómo fue que la serpiente se convirtió en serpiente, no? De hecho, la serpiente es la personificación de Satanás, quien originalmente se llamó Lucifer, y ¿saben lo que la Biblia nos enseña? Lucifer originalmente fue uno de los ángeles de Dios. Era talentoso, hermoso, y estaba bastante orgulloso de sí mismo.

Un día Lucifer estaba almorzando con otros ángeles… permítanme parafrasear un poco. Ahí estaba, junto a un grupo de ángeles, y tiene una idea, y les dice a los otros ángeles, «¿saben qué? A veces me parece que yo podría ser un dios mejor que Dios».

Algunos de los ángeles allí dijeron, «¿sabes qué? Nosotros también hemos pensado que podrías ser un dios mejor que Dios».

Lucifer dice: «Bueno, ¿qué les parece si nosotros… quizás pudiéramos lograr hacer esto… quizás podríamos destronar a Dios. Quizás podríamos iniciar un golpe de estado, y derrocar a Dios, y entonces yo podría ser dios».

Así que, mientras ellos están allí sentados tratando de incubar su conspiración de rebelión, lo que ellos habían olvidado es que Dios es omnisciente, ellos no. Él sabía lo que ellos estaban pensando antes de que lo pensaran. Por lo que tratar de iniciar una rebelión contra un Dios omnisciente es tarea de tontos. Pero tan lleno de orgullo como estaba Lucifer, salió, y atacó a Dios y trató de llevar a cabo este golpe de estado.

Por supuesto, de acuerdo a Isaías, Dios lo lanzó a la tierra, junto con la tercera parte de los ángeles. Fue en ese contexto que Dios le dijo: «Tú tienes cierto nivel de dominio sobre la tierra, pero lo tienes que hacer bajo mi control». 

Así es que aquí viene la serpiente. Su única tarea, su única misión, ahora que Dios ha creado los cielos y la tierra, ha creado al hombre y a la mujer, ahora ésta quiere ver si puede incitar la rebelión en el corazón del hombre y de la mujer. Él aún quiere llevar a cabo ese golpe de estado. Todavía quiere gobernar. Si no le había funcionado con la tercera parte de los ángeles, tal vez logre que el hombre y la mujer se pongan de su lado… No sé si eso es lo que él estaba pensando o no, pero su plan es derribar al hombre y a la mujer.

Entonces se aparece en Génesis 3. Esto es lo que quiere hacer. Él llega a un ambiente perfecto, el jardín del Edén, donde el hombre y la mujer han sido creados. A diario tenían comunión íntima con Dios. Caminaban con Dios durante el día. Tienen todo lo que necesitan y se les ha dicho: «Solamente hay una cosa que no les es permitida».

De manera que, si vas a incitar a una rebelión, entonces lo que tienes que hacer es conseguir que hagan aquello que se les ha dicho que no hagan. Dios les ha dado el poder de enseñorearse sobre todo el lugar, y ellos caminan a diario con Dios.

Bueno, ya sabemos la historia de lo que sucede, ¿verdad? Su plan tiene éxito.

Tengo que detenerme aquí por un minuto y exhortarles, damas. Tienen que reconocer que esto no fue un pequeño logro de su parte. Creo que a veces podemos pensar, «bueno, eso podría pasarle a cualquiera». No. Este era el padre de mentiras usando cada herramienta y truco diabólico a su alcance.

Martín Lutero dice en su inmortal himno, Castillo fuerte es nuestro Dios:

Acósanos satán
Por armas deja ver
Astucia y gran poder
Cual él no hay en la tierra

No debemos olvidar que el enemigo de nuestras almas es muy ingenioso, diabólico, y astuto. Aquí tenemos a un hombre y una mujer, caminando con Dios cada día, y Satanás los tienta a la rebelión. Y así es la progresión. Ya ustedes saben cómo avanza.

«..La serpiente era astuta, más que todos los animales del campo… dijo a la mujer…» (ver Génesis 3:1). Lo primero que hace es decirle, «¿puedo hacerle una pregunta, «señora»? Dios les dijo que no debían comer toda esta comida?»

Lo que comienza diciéndole a la mujer, es algo como, «¿hay algo que está fuera de tu alcance? ¿Dios te dijo que no comas de todo árbol del huerto?»

Ella le dice: «No. Dios dijo que podemos tenerlo todo. Se trata solamente de ese árbol. Él dijo que no debemos comer de él». Y ella continúa y añade, «de hecho, Dios dijo que ni siquiera podemos tocarle, para que no muramos» (Gen. 3:3) ¿Acaso dijo Dios que tampoco debían tocarlo? No. Eva se convierte en la primera legalista de la historia, poniendo palabras en la boca de Dios, que Él no había dicho. Ella dice, no, Él dijo que no podemos ni tocarlo».

Entonces él le dice, «¿de verdad Dios te ha dicho que no comas de él?» No creo que haya sido una pregunta inocente. De hecho no podemos saber la entonación, pero creo que debió haber sido algo así como: «¿Dios realmente dijo que no puedes comer de todo esto?»

Puedes hacer preguntas de tal forma que suscites ciertas emociones en las personas. Si yo me acercara a ti y te preguntara, «¿la maestra de tu hijo realmente dijo que necesitas retrasarlo un año en la escuela?» El solo hacer esa pregunta con el tono de voz que estoy usando es como diciendo, «¿y la maestra cómo puede saber? Esa maestra está tratando de ser cruel con tu hijo».

Si llegara un tipo a decirme: «Acabo de oír a Fred decir que tu esposa dijo que necesita que te quedes en casa el próximo sábado. Ella no quiere que vayas a jugar golf. «¿De verdad  ella dijo eso?» Lo que él realmente está diciendo es, «¿vas a portarte como un hombre o no?» ¿No es así?

Como ves, la implicación es, «eso no está bien de tu esposa. Eso no es muy amable de parte de la maestra». Así es que cuando la serpiente viene y dice, «¿conque Dios realmente ha dicho que no pueden comer nada de esto?», él está tratando de provocar descontento en el corazón de la mujer.

Y luego la segunda pregunta. Dios había dicho, «de todo árbol del huerto podrás comer, excepto del árbol que está en medio del huerto». Ahora Satanás dice, «¿Realmente dijo Dios que no puedes comer de ningún árbol?» Dios había sido generoso y bondadoso. Satanás tergiversa las palabras y trata de que parezca que Dios está siendo mezquino.

Entonces, ya en este punto la mujer está pensando, «bueno, ¿por qué Dios quiere privarme de esto? ¿Qué es aquello que Dios no quiere que yo tenga?» Por la respuesta de la mujer puedes ver que las semillas que Satanás está plantando están comenzando a dar fruto.

En lugar de decir, «mira, Satanás, Dios es un Dios bueno. Él dice que podemos tener todo esto. Él solamente nos dijo que nos mantuviéramos alejados de este árbol, pero mira la abundancia que Él nos ha dado». La mujer pudo haberse enfocado en la bondad de Dios, ¿no es así? Sin embargo, ella va directo a la prohibición. Ella dice, «No. Él dijo que no podemos comer de ese árbol. Él dijo que ni siquiera lo tocáramos». Ella se olvida que Dios había dicho: «De todo árbol del huerto podrás comer», y entonces añade un, «ni le tocaréis» (Gén 3:3).

Cuando Satanás oye eso, da su estocada. Él le dice, «ciertamente no morirás» (v. 4). Primero, él hace una pregunta y causa dudas acerca de la bondad de Dios, y ahora le miente a la mujer. «Ciertamente no morirás. Dios te está impidiendo tener conocimiento. No quiere que sepas lo que Él sabe. Él quiere que tengas que depender de Él toda la vida. Nunca serás independiente. Nunca tendrás el control. Tú, pobrecita..» Y esto, nos lleva a Génesis 3:6.

Entonces la mujer es la primera que se comienza a preguntar: «me pregunto por qué Dios no nos dejará comer de esa fruta? ¿De qué será que nos está privando?» Es ahí es cuando Génesis 3:6, dice: «Cuando la mujer vio que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y que el árbol era deseable para alcanzar sabiduría, tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido que estaba con ella y él comió».

Ahora, yo me pregunto… ¿dónde estaba Adán? ¡Con ella! Tenemos esta idea de que Adán andaba por ahí, labrando, viene a casa, y dice, «oh, Eva, ¿otra vez anduviste por el jardín?» No. No fue así, en absoluto. Él está ahí parado a su lado. ¿Qué debió haber hecho? Él debió haberse levantado y haber dicho, «víbora, lárgate de aquí!» Él debió haber estado protegiendo a su mujer. Él debió haber estado hablando verdad y haber dicho a su mujer algo como, «corazón, no le hagas caso».

Cuando Dios viene buscando a la pareja, después de la rebelión, ¿a quién viene a buscar? «Adán: ¿Dónde estás?» ¿A quién señala como responsable? A Adán.

En el Nuevo Testamento, cuando estamos hablando del segundo Adán en 1 Corintios, Pablo dice: «Porque ya que la muerte entró por un hombre, también por un hombre vino la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados» (15:21-22).

Si estuviera hablando a un grupo de hombres, diría que la pasividad del hombre es probablemente el pecado original. El Nuevo Testamento dice que la mujer fue engañada, no el hombre. El hombre fue pasivo, pero estaba allí cuando la mujer fue tentada.

Yo les diría a los hombres hoy, de hecho, les digo a los hombres hoy, que la pasividad de los hombres es uno de los grandes pecados que vemos en la iglesia hoy día. Dios ha llamado a los hombres a ser líderes, a guiar, a cuidar, a proteger, a alimentar, a dirigir. Y los hombres dicen, «tú solo dame el control remoto, y dejemos que alguien más se haga cargo». Eso es lo que muchos hombres hacen, y todo es producto de esta pasividad.

Pero como estoy hablando a mujeres, voy a hablarles de lo que está sucediendo con las mujeres. Ella tiene toda esta variedad de comida para escoger en el jardín.

Juan Calvino comentó que probablemente Eva le había pasado muy cerca a este árbol muchas veces antes, ya que estaba en el centro del jardín. En ninguna de esas ocasiones ella lo tocó ni se acercó al árbol; ella había decidido darle gloria a Dios diciendo, «yo obedeceré».

Pero ahora viene la serpiente, y le dice: «Pero ¿de qué quiere privarte Dios al impedirte comer esto?» Esto despertó en ella un deseo de la carne. Ella quería comerlo. Su apetito fue despertado, no tanto porque esa fruta se viera mejor que el resto de todas las frutas que había en la mesa del buffet. Detente y piensa al respecto. No se debió a que ella miró y dijo: «¡Vaya! Vamos a ver. Tengo tarta de moras azules, tarta de durazno, tarta de nueces. Tengo todo esto, pero lo que realmente quiero es una tarta de manzana».

No fue así. El apetito que se despertó en ella fue el apetito de tomar lo que estaba prohibido. Por primera vez en su vida ella se encuentra insatisfecha con lo que Dios le había dado. Ella cree que será más feliz o tendrá más contentamiento, o tendrá una vida más plena si tan solo ella come de esa fruta.

Quiero señalar un par de cosas aquí. Quiero que vean que todos estamos en peligro cuando nos encontramos insatisfechos con lo que Dios nos ha provisto.

Acabo de hablar la semana pasada a un grupo de personas sobre el décimo mandamiento. ¿Alguien recuerda cuál es el mandamiento número diez? «No…?» ¿Alguien puede decirme lo que sigue..? «No codiciarás.» ¿Qué significa codiciar? Bueno, significa querer lo que tiene alguien más, y que tú no tienes.

Y tú dirás, «¿ese es uno de los diez mandamientos? Digo, justo ahí, junto con, «no dirás falso testimonio, no robes, no cometas adulterio»? Pero eso no es algo tan significativo...¿o sí? ¿Cuál es la raíz de codiciar? Lo que está detrás de la codicia es el descontento con lo que Dios ha provisto para ti, y ésa es una trampa tremenda. Es una gran trampa.

Lo que ha sucedido aquí es que la mujer se encuentra insatisfecha con lo que Dios le ha provisto, y eso la pone en peligro. Cuando cruzas la línea diciendo: «Quiero tener lo que Dios me ha prohibido, y mi vida será mejor si lo obtengo». Lo que realmente estás diciendo es, «Dios no sabe lo que es mejor para mí. Él no es un Dios bueno, y realmente no le importo». ¿Comprendes?

Estás atacando el carácter de Dios cuando dices: «Nadie mejor que yo para saber lo que es bueno para mí».

Nancy: Cuando piensas en pecados especialmente destructivos, puede ser que el descontento no sea lo primero que venga a la mente de la mayoría de las personas, pero Bob Lepine nos ha mostrado lo serio que es este pecado. De hecho, mi propio corazón saltó cuando Bob habló del peligro de volverse una persona insatisfecha con lo que Dios ha provisto, cuando nos enfocamos en lo que no tenemos en lugar de lo que Dios nos ha provisto.

Eso me llevó a evaluar algunos asuntos en mi propia vida, y espero que tú también te tomes el tiempo de permitir que Dios escudriñe tu corazón. ¿Has permitido que algunas semillas de descontento echen raíz allí? ¿Hay algún anhelo no cumplido que te ha llevado a dudar de la bondad de Dios? Quizás en el proceso incluso has atacado sutilmente el carácter de Dios.

Permíteme animarte a confesar lo que sea que Dios haya traído a tu mente, y si es necesario, arrepentirte del pecado del descontento y afirmar que confías en la bondad, la sabiduría y el cuidado de nuestro amoroso Dios.

¿Sabes que existen muchísimas formas en las que, como Eva, nos estamos engañando a nosotras mismas? Mentiras que van escalando en los rincones de nuestros corazones sin siquiera darnos cuenta. Es por esto, que tenemos a tu alcance un artículo, titulado, «22 verdades liberadoras para la mujer de hoy». En ese artículo se recopilan verdades de la Palabra de Dios que quizás estemos desechando. Entra hoy a AvivaNuestrosCorazones.com y descubre la verdad que te hace libre.

Hay un gran equipo que ayudó en la grabación de este programa y en la producción del audio.

Y tenemos a otras personas que contestan el teléfono y construyen páginas en la red y responden a los correos electrónicos y envían recursos y muchas labores más, «tras bastidores» que hacen posible este ministerio. Cada miembro de nuestro equipo es muy importante. Y tú también eres una parte importante de este equipo.

Este programa no podría estar llevándose a cabo hoy, si no fuera por el apoyo financiero de oyentes como tú.

Ammamarie: Así es Nancy.

Queremos agradecerle a cada una de nuestras oyentes, tanto a las que oran por este ministerio, como a las voluntarias, y a aquellas que nos apoyan mensualmente con sus donaciones o con ofrendas especiales. ¡Gracias! Ustedes hacen posible que continuemos llevando el mensaje de libertad, plenitud y abundancia en Cristo alrededor del mundo.

¿Por qué será que la comida, la belleza y el control son asuntos tan importantes para tantas de nosotras? Bueno, mañana Bob Lepine nos hablará acerca de esto, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Llamándote a libertad, plenitud y abundancia en Cristo, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Me Rindo a Ti, Jonathan & Sarah Jerez ℗ 2016 Aviva Nuestros Corazones

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.